Con paciencia, las cosas empiezan y, al fin y al cabo, con buen tiempo en la calle ¿quién quiere meterse en una librería para una presentación atiborrada de gente? Aunque sean las Tres Rosas Amarillas. Así que, hasta que el carácter canario decide arrancar, pasamos un rato de charla en las calles del castizo barrio de Malasaña, de charla. Aunque me invitó a asistir Javier Serrano (El Hombre del Cráneo Rasurado), escritor además de colaborador de laRepúblicaCultural, que ha participado con uno de sus relatos en el libro que hoy se presenta, primero me encuentro en la puerta con mi amiga Inma Luna (por cierto, también colaboradora de nuestra revista). Así que pegamos la hebra a pesar del barullo callejero que corta la breve acera y amenaza con colapsar el tráfico de la calle San Vicente Ferrer: no creo yo que se notase a esta hora.
(Seguir leyendo aquí...)
viernes, abril 29, 2011
Los extranjeros, un poema de Batania
LOS EXTRANJEROS
Ningún águila de oro volaba sobre Lauros
el día en que nació mi padre; en Astobieta
no había escudos de armas ni aldabas repujadas;
no había arpas ni acordeones ni libros
duros en anaqueles de cedro. Mis ancestros
fueron hojalateros, patateros, cabreros,
molineros, peones, carreteros, labriegos
que miraban la luna para sembrar las berzas,
pastores que ordeñaban vacas, castraban toros,
mataban gatos blancos, segaban hierba fresca
tres veces cada año, montaban el caballo
sobre la yegua y recogían argoma,
yo
procedo de un linaje sin linaje,
de una aldea de avena sin historia,
un pueblo protegido y forrado de silencio,
un pueblo de solos y de nadies.
Nadie de Lauros durmió en Tenochtitlan.
Nadie persiguió ballenas hasta Terranova.
Nadie posó ante el árbol de Gernika.
Nadie lloró al derogarse los fueros.
Nadie se alzó contra los franceses.
Nadie supo del 98.
Yo quiero contar una historia, la historia
del hombre Euskadi y el hombre España,
la llegada de los hombres de las banderas
con el dedo índice y los ceños fruncidos
a mi pueblo labriego de boronas y de nadies.
Cómo tomaron Lauros. Qué nos dijeron.
Cómo nos ordenaron ser
lo que no éramos. Cómo debíamos
comportarnos, qué libros eran nuestros,
hasta qué metro exacto alcanzaba el nosotros.
Cómo nos hicieron creer que ganamos batallas
en guerras fabulosas
donde nunca luchamos.
Cómo nos enfrentaron.
Yo quiero contar la historia del hombre
que olvidó a su pueblo de nadies
hasta que vio a su padre agonizando
y entonces recordó
que en su casa no había escudos de armas,
en su casa no había retratos al óleo,
en su casa nunca nació un militar,
en su casa nunca un escritor,
en su casa nunca nadie fue nadie.
Yo soy esa historia. Yo soy el hombre
que cambió la azada por la pluma
y quiere cantar lo suyo y de nadie.
Yo soy el hombre que quiere
pisotear las rosas.
Yo soy el que miraba las botellas de suero
en la agonía de un hospital
y descubrió el bulto cancerado
que ocultan las historias grandes.
Y dije: Yo vengo de nadie
y los vascos son extranjeros.
Y dije: Yo vengo de nadie
y los españoles son extranjeros.
Y dije: viva nadie
y guerra al extranjero.
BATANIA.
Su blog: Neorrabioso. Gracias.
Ningún águila de oro volaba sobre Lauros
el día en que nació mi padre; en Astobieta
no había escudos de armas ni aldabas repujadas;
no había arpas ni acordeones ni libros
duros en anaqueles de cedro. Mis ancestros
fueron hojalateros, patateros, cabreros,
molineros, peones, carreteros, labriegos
que miraban la luna para sembrar las berzas,
pastores que ordeñaban vacas, castraban toros,
mataban gatos blancos, segaban hierba fresca
tres veces cada año, montaban el caballo
sobre la yegua y recogían argoma,
yo
procedo de un linaje sin linaje,
de una aldea de avena sin historia,
un pueblo protegido y forrado de silencio,
un pueblo de solos y de nadies.
Nadie de Lauros durmió en Tenochtitlan.
Nadie persiguió ballenas hasta Terranova.
Nadie posó ante el árbol de Gernika.
Nadie lloró al derogarse los fueros.
Nadie se alzó contra los franceses.
Nadie supo del 98.
Yo quiero contar una historia, la historia
del hombre Euskadi y el hombre España,
la llegada de los hombres de las banderas
con el dedo índice y los ceños fruncidos
a mi pueblo labriego de boronas y de nadies.
Cómo tomaron Lauros. Qué nos dijeron.
Cómo nos ordenaron ser
lo que no éramos. Cómo debíamos
comportarnos, qué libros eran nuestros,
hasta qué metro exacto alcanzaba el nosotros.
Cómo nos hicieron creer que ganamos batallas
en guerras fabulosas
donde nunca luchamos.
Cómo nos enfrentaron.
Yo quiero contar la historia del hombre
que olvidó a su pueblo de nadies
hasta que vio a su padre agonizando
y entonces recordó
que en su casa no había escudos de armas,
en su casa no había retratos al óleo,
en su casa nunca nació un militar,
en su casa nunca un escritor,
en su casa nunca nadie fue nadie.
Yo soy esa historia. Yo soy el hombre
que cambió la azada por la pluma
y quiere cantar lo suyo y de nadie.
Yo soy el hombre que quiere
pisotear las rosas.
Yo soy el que miraba las botellas de suero
en la agonía de un hospital
y descubrió el bulto cancerado
que ocultan las historias grandes.
Y dije: Yo vengo de nadie
y los vascos son extranjeros.
Y dije: Yo vengo de nadie
y los españoles son extranjeros.
Y dije: viva nadie
y guerra al extranjero.
BATANIA.
Su blog: Neorrabioso. Gracias.
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poemas de otros
jueves, abril 28, 2011
Acido Tour 2
ÁCIDO TOUR 2:
REPÚBLIKA
Viernes 29 de abril
21:00 horas
Meson Kiebro Fuenlabrada
(Pza del Poniente, 3)
FUENLABRADA
Ana Pérez Cañamares
Gsús Bonilla
Batania
Dani Sancet
Antonio Yeska
Bolo
Antonio Díez
Bacø
+ sorpresas
Seguimos con la poesía ácida,
la que corroe almas e intenta movilizar
alguna
conciencia.
Esta vez reivindicamos
aquel espíritu de libertad
que aún emana de la II República española,
ese poder ciudadano que dominó aquellos años
en los que la cultura se llevaba a los pueblos,
los maestros formaban seres humanos
y España avanzaba a pasos agigantados
hacia un futuro
de vanguardia.
Ya sabéis cómo acabo todo.
(Copiado de Bacovicious)
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recitales
Hoy Jueves en Avilés
19,00 horas
________________
Presentación del libro
"Al otro lado del espejo" [Narrando Contracorriente](Ed. Escalera,2011).
- Intervienen:
Gsús Bonilla.
David González.
- Lugar: Carpa de la SELIN (Parque de Las Meanas)
22:00h
________
Recital: 'Palabras rimadas, palabras contadas'
- Versos:
Gsús Bonilla
David González
- Monologos:
Iris Carro
- Lugar: Jazzville (Plaza del Carbayedo)
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presentaciones,
recitales
Discrepancia, un poema de Diane Wakoski
Discrepancia
Mastico pulpa de cerezas,
chupo piedras y luego
las pongo en mis manos.
Mis huesos están secos—
La respuesta a este acertijo
es mi autobiografía.
DIANE WAKOSKI
(Sacado de este interesantísimo artículo: ¿Dónde están las mujeres de la beat generation?)
Mastico pulpa de cerezas,
chupo piedras y luego
las pongo en mis manos.
Mis huesos están secos—
La respuesta a este acertijo
es mi autobiografía.
DIANE WAKOSKI
(Sacado de este interesantísimo artículo: ¿Dónde están las mujeres de la beat generation?)
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poemas míos
miércoles, abril 27, 2011
En el Bukowski
MIÉRCOLES 27 de ABRIL a las 21:00
PRESENTACIÓN DE LA NUEVA EDITORIAL
CANALLA EDICIONES
Presentación informal, entre amigos, de CANALLA EDICIONES mientras nos comemos unos canapés.
Y después os escuchamos en la
JAM SESSION DE POESÍA
(3 poemas por persona, máximo.
Si llegas a las 23.00 , sólo uno, que tienen que leer todos...)
JUEVES 28 de ABRIL a las 21:00
TROTAJUEVES: TERTULIA Y LECTURA DE RELATOS SOBRE VIAJES
Comenzamos en PAKISTÁN
Ana nos contará su maravilloso viaje
y nos acercará a un país vapuleado por la naturaleza, maltratado por Occidente y poco comprendido por el mundo, a través de sus protagonistas.
Nos Traerá imágenes, propuestas, opiniones de Pakistaníes amigos y cercanos a ella, a su vivencia, a su vida.
DOMINGO 1 de MAYO a las 21:00
JAM SESSION DE RELATOS
(Traes tu material, te apuntas y lees...
No te pases 5 páginas máximo)
--
BUKOWSKI CLUB
San Vicente Ferrer, 25 MADRID
bukowskiclub@gmail.com
bukowskiclub2@gmail.com
PRESENTACIÓN DE LA NUEVA EDITORIAL
CANALLA EDICIONES
Presentación informal, entre amigos, de CANALLA EDICIONES mientras nos comemos unos canapés.
Y después os escuchamos en la
JAM SESSION DE POESÍA
(3 poemas por persona, máximo.
Si llegas a las 23.00 , sólo uno, que tienen que leer todos...)
JUEVES 28 de ABRIL a las 21:00
TROTAJUEVES: TERTULIA Y LECTURA DE RELATOS SOBRE VIAJES
Comenzamos en PAKISTÁN
Ana nos contará su maravilloso viaje
y nos acercará a un país vapuleado por la naturaleza, maltratado por Occidente y poco comprendido por el mundo, a través de sus protagonistas.
Nos Traerá imágenes, propuestas, opiniones de Pakistaníes amigos y cercanos a ella, a su vivencia, a su vida.
DOMINGO 1 de MAYO a las 21:00
JAM SESSION DE RELATOS
(Traes tu material, te apuntas y lees...
No te pases 5 páginas máximo)
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San Vicente Ferrer, 25 MADRID
bukowskiclub@gmail.com
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recitales
Sobre las antologías. La visión de dos autoras.
Hace unas semanas, nuestro querido José Ángel Barrueco colgaba esta entrada en su blog Escrito en el viento: Sobre las antologías. Y desde el cariño y respeto que le tenemos, Inma Luna y yo hemos escrito este texto, con el deseo de aportar nuestra experiencia y nuestra visión sobre el asunto:
Después de leer y releer el post de José Ángel Barrueco sobre las antologías, y como hemos participado en algunas de las que menciona, no tenemos más remedio que sentirnos aludidas. Pensamos que en este artículo se hace una reflexión sobre las antologías desde un único ángulo –el del antólogo- y, si queremos entrar en el tema, hay que hacerlo desde alguno más porque si no, la cosa se queda corta, se escora y apunta en una única dirección.
Habría que preguntarse en primer lugar por qué y para qué se hace una antología, cómo se selecciona a los autores y autoras y qué se espera de ellos. El oficio de escritor consiste en escribir, no hay que perder de vista esta cuestión fundamental, si bien es cierto que quienes lo hacemos y, sobre todo nosotros y nosotras que solemos publicar en editoriales pequeñas, sabemos de la importancia de promocionar después el libro para que se venda y se difunda nuestro trabajo, que es al fin y al cabo el interés principal del autor. Además, con ello colaboramos, en la medida de lo posible, a que no se caigan todos los chiringuitos, que ya está la cosa bastante chunga. Eso lo tenemos más o menos claro y por eso quienes escribimos libros propios o participamos en propuestas colectivas solemos apoyar los lanzamientos.
Ahora bien, el compromiso que adquirimos al ceder nuestros poemas o relatos para una antología, al menos para nosotras, no está nada claro. Queremos decir que, hasta el momento, si nos han pedido textos hemos participado gustosas, a veces con cosas que estaban escritas y otras muchas escribiéndolas expresamente; en unos casos, más involucradas con la temática de la antología, en otros por afinidad ideológica o relación de amistad con autores y/o antólogos y/o editores. En la inmensa mayoría no hemos firmado contrato alguno y, por lo tanto, nada hemos exigido. A veces nos han dado un par de ejemplares del libro, a veces uno. No hablemos de información sobre distribución, número de ejemplares de la tirada, etc. (cosas que al autor, mucho o poco, le interesan, o al menos es una información que se le debe). Salvo escasas excepciones, tampoco hemos sabido nada de de derechos de autor y eso que algunas se han vendido muy bien, pero de lo poco o mucho hayan rentado económicamente los autores y autoras no hemos visto ni hemos sabido nada, ya decimos, en la mayoría de los casos. Y no nos hemos quejado, y no nos quejamos porque escribimos, sobre todo, para que lo que escribimos pueda leerse y porque además ha sido para nosotras un placer participar en antologías junto a escritores y escritoras que queremos y admiramos. Pero nunca se debe olvidar que los libros están llenos de páginas, y las páginas de poemas y de historias que salen de las manos de los autores. No desmerecemos el trabajo de quien o quienes lo recopilan pero en ningún caso debe perderse de vista el trabajo del autor.
Cuando la antología se refiere a un tema, normalmente escribimos a propósito para adecuarnos a lo que se nos requiere (y no siempre es fácil, porque puede que el tema no nos resulte muy inspirador en un primer momento). Y esto, a poco que una se lo tome en serio, no son dos ni cuatro días. A veces son muchas tardes de trabajo. Multiplíquense las horas cuando la casualidad hace que a un mismo autor se le pida su colaboración para participar en tres, cuatro, cinco antologías que aparecen casi simultáneamente y que exigen por igual su tiempo, atención y esfuerzo. Y conste que en todo esto sigue sin haber queja, porque somos nosotras las que aceptamos participar.
Lo que nos duele es que se ponga en duda el compromiso en general de los autores en relación con su asistencia a las presentaciones. Primero, porque pensamos que el hecho de que a la llamada acudan dos o tres autores tampoco significa que no se pueda hacer la presentación: se puede montar algo chulo con poca gente y algo tedioso con mucha, hemos tenido ambas experiencias, así que si son dos, pues dos, si son tres, pues tres, porque el número, finalmente, no significa nada y no tiene relación ni con el compromiso de los autores ni con el éxito o el fracaso del acto. Tenemos nuestras dudas de que la cantidad de “remeros” sea decisiva para que avance el barco, y no tanto la calidad e intensidad de lo que aporten. Segundo, porque cancelar un acto porque el número de autores participantes sea bajo, no deja de ser un desprecio hacia aquellos que han hecho hueco y se han comprometido, o hacia los que alguna vez, en el pasado, han organizado o participado en uno de esas presentaciones hechas por dos personas, intentando que la cosa quede digna y bonita, con la responsabilidad de representar a un grupo de autores con los que uno se siente identificado u honrado de compartir libro. Tercero, porque una presentación no deja de ser una forma más de difundir una antología, a la que se suman reseñas, carteles, anuncios en blogs, etc., formas que a veces pueden tener iguales o mejores resultados.
También hay que pensar en que la casualidad hace lo suyo para que un día coincidan veinte y otro día dos: la casualidad y la acumulación de actos. Porque si se da la coincidencia, como decíamos, de que una está en tres, cuatro, cinco antologías que salen más o menos a la vez, y se multiplica el número de antologías por, al menos, dos presentaciones de cada una… y seguimos sin olvidar que una madruga, tiene trabajo (a menudo alimenticio), citas médicas, hijos, bodas de primos, enfermedades, recitales propios programados… ¿Cómo salen las cuentas? ¿Podemos estar en todo y seguir escribiendo para próximas antologías con fecha de entrega? Y algo que dejamos caer para más profundas reflexiones: ¿hay lectores para tanta antología y asistentes para tanta presentación?
Por otra parte, no se puede juzgar a la ligera. El mismo Barrueco reconoce que se sentía cansado para ir a presentar Beatitud en León, ¡pues claro!, ¡puedes estar cansado!, ¿quién ha dicho que no?, ¿quién podría firmar un contrato que le comprometiera a no estar nunca cansado? Y el cansancio es lo menos que nos puede pasar porque, insistimos, más allá o más acá de la literatura hay vida, es decir, que nosotros y nosotras no somos la bohemia: curramos y tenemos obligaciones y enfermedades y problemas y vivimos lejos y a lo mejor, alguna vez, sólo alguna vez, pues no nos apetece, o nos es imposible, o nos requiere unas fuerzas que flaquean y punto. ¿Qué pasa entonces? ¿Es mejor que no participemos, que no cedamos nuestros textos si no estamos dispuestos a echar el resto, a remar cuantas veces seamos requeridos por el remero?
Y seguimos preguntándonos: ¿Vale la pena generalizar con todos los autores sólo por las ocasiones en las que la mayoría “ha fallado”? ¿Se aceptaría de los autores que habláramos en términos generales de antólogos o editores y los metiéramos a todos en el mismo saco? Porque de este modo quien lea la crítica a los autores no tiene capacidad ni información para distinguir a unos de otros.
Por eso decimos que la reflexión debe ir más allá. Quizá los antólogos deberían preguntarse por el verdadero sentido de una antología, así como por su oportunidad y sus expectativas; los autores debemos preguntarnos si realmente nos interesa embarcarnos en esa aventura y entre todos debemos acordar los compromisos que adquirimos para no llevarnos a error. Y tal y como está el panorama, y lo que nos cae por todos lados a los que peleamos por llevar adelante una vocación, aspirar a ser más flexibles y comprensivos entre nosotros, más autocríticos y menos exigentes. Que cada uno asuma lo que pueda y no presuponga mala fe por parte de los demás. Al menos, hasta que se demuestre lo contrario.
INMA LUNA Y ANA PÉREZ CAÑAMARES
Después de leer y releer el post de José Ángel Barrueco sobre las antologías, y como hemos participado en algunas de las que menciona, no tenemos más remedio que sentirnos aludidas. Pensamos que en este artículo se hace una reflexión sobre las antologías desde un único ángulo –el del antólogo- y, si queremos entrar en el tema, hay que hacerlo desde alguno más porque si no, la cosa se queda corta, se escora y apunta en una única dirección.
Habría que preguntarse en primer lugar por qué y para qué se hace una antología, cómo se selecciona a los autores y autoras y qué se espera de ellos. El oficio de escritor consiste en escribir, no hay que perder de vista esta cuestión fundamental, si bien es cierto que quienes lo hacemos y, sobre todo nosotros y nosotras que solemos publicar en editoriales pequeñas, sabemos de la importancia de promocionar después el libro para que se venda y se difunda nuestro trabajo, que es al fin y al cabo el interés principal del autor. Además, con ello colaboramos, en la medida de lo posible, a que no se caigan todos los chiringuitos, que ya está la cosa bastante chunga. Eso lo tenemos más o menos claro y por eso quienes escribimos libros propios o participamos en propuestas colectivas solemos apoyar los lanzamientos.
Ahora bien, el compromiso que adquirimos al ceder nuestros poemas o relatos para una antología, al menos para nosotras, no está nada claro. Queremos decir que, hasta el momento, si nos han pedido textos hemos participado gustosas, a veces con cosas que estaban escritas y otras muchas escribiéndolas expresamente; en unos casos, más involucradas con la temática de la antología, en otros por afinidad ideológica o relación de amistad con autores y/o antólogos y/o editores. En la inmensa mayoría no hemos firmado contrato alguno y, por lo tanto, nada hemos exigido. A veces nos han dado un par de ejemplares del libro, a veces uno. No hablemos de información sobre distribución, número de ejemplares de la tirada, etc. (cosas que al autor, mucho o poco, le interesan, o al menos es una información que se le debe). Salvo escasas excepciones, tampoco hemos sabido nada de de derechos de autor y eso que algunas se han vendido muy bien, pero de lo poco o mucho hayan rentado económicamente los autores y autoras no hemos visto ni hemos sabido nada, ya decimos, en la mayoría de los casos. Y no nos hemos quejado, y no nos quejamos porque escribimos, sobre todo, para que lo que escribimos pueda leerse y porque además ha sido para nosotras un placer participar en antologías junto a escritores y escritoras que queremos y admiramos. Pero nunca se debe olvidar que los libros están llenos de páginas, y las páginas de poemas y de historias que salen de las manos de los autores. No desmerecemos el trabajo de quien o quienes lo recopilan pero en ningún caso debe perderse de vista el trabajo del autor.
Cuando la antología se refiere a un tema, normalmente escribimos a propósito para adecuarnos a lo que se nos requiere (y no siempre es fácil, porque puede que el tema no nos resulte muy inspirador en un primer momento). Y esto, a poco que una se lo tome en serio, no son dos ni cuatro días. A veces son muchas tardes de trabajo. Multiplíquense las horas cuando la casualidad hace que a un mismo autor se le pida su colaboración para participar en tres, cuatro, cinco antologías que aparecen casi simultáneamente y que exigen por igual su tiempo, atención y esfuerzo. Y conste que en todo esto sigue sin haber queja, porque somos nosotras las que aceptamos participar.
Lo que nos duele es que se ponga en duda el compromiso en general de los autores en relación con su asistencia a las presentaciones. Primero, porque pensamos que el hecho de que a la llamada acudan dos o tres autores tampoco significa que no se pueda hacer la presentación: se puede montar algo chulo con poca gente y algo tedioso con mucha, hemos tenido ambas experiencias, así que si son dos, pues dos, si son tres, pues tres, porque el número, finalmente, no significa nada y no tiene relación ni con el compromiso de los autores ni con el éxito o el fracaso del acto. Tenemos nuestras dudas de que la cantidad de “remeros” sea decisiva para que avance el barco, y no tanto la calidad e intensidad de lo que aporten. Segundo, porque cancelar un acto porque el número de autores participantes sea bajo, no deja de ser un desprecio hacia aquellos que han hecho hueco y se han comprometido, o hacia los que alguna vez, en el pasado, han organizado o participado en uno de esas presentaciones hechas por dos personas, intentando que la cosa quede digna y bonita, con la responsabilidad de representar a un grupo de autores con los que uno se siente identificado u honrado de compartir libro. Tercero, porque una presentación no deja de ser una forma más de difundir una antología, a la que se suman reseñas, carteles, anuncios en blogs, etc., formas que a veces pueden tener iguales o mejores resultados.
También hay que pensar en que la casualidad hace lo suyo para que un día coincidan veinte y otro día dos: la casualidad y la acumulación de actos. Porque si se da la coincidencia, como decíamos, de que una está en tres, cuatro, cinco antologías que salen más o menos a la vez, y se multiplica el número de antologías por, al menos, dos presentaciones de cada una… y seguimos sin olvidar que una madruga, tiene trabajo (a menudo alimenticio), citas médicas, hijos, bodas de primos, enfermedades, recitales propios programados… ¿Cómo salen las cuentas? ¿Podemos estar en todo y seguir escribiendo para próximas antologías con fecha de entrega? Y algo que dejamos caer para más profundas reflexiones: ¿hay lectores para tanta antología y asistentes para tanta presentación?
Por otra parte, no se puede juzgar a la ligera. El mismo Barrueco reconoce que se sentía cansado para ir a presentar Beatitud en León, ¡pues claro!, ¡puedes estar cansado!, ¿quién ha dicho que no?, ¿quién podría firmar un contrato que le comprometiera a no estar nunca cansado? Y el cansancio es lo menos que nos puede pasar porque, insistimos, más allá o más acá de la literatura hay vida, es decir, que nosotros y nosotras no somos la bohemia: curramos y tenemos obligaciones y enfermedades y problemas y vivimos lejos y a lo mejor, alguna vez, sólo alguna vez, pues no nos apetece, o nos es imposible, o nos requiere unas fuerzas que flaquean y punto. ¿Qué pasa entonces? ¿Es mejor que no participemos, que no cedamos nuestros textos si no estamos dispuestos a echar el resto, a remar cuantas veces seamos requeridos por el remero?
Y seguimos preguntándonos: ¿Vale la pena generalizar con todos los autores sólo por las ocasiones en las que la mayoría “ha fallado”? ¿Se aceptaría de los autores que habláramos en términos generales de antólogos o editores y los metiéramos a todos en el mismo saco? Porque de este modo quien lea la crítica a los autores no tiene capacidad ni información para distinguir a unos de otros.
Por eso decimos que la reflexión debe ir más allá. Quizá los antólogos deberían preguntarse por el verdadero sentido de una antología, así como por su oportunidad y sus expectativas; los autores debemos preguntarnos si realmente nos interesa embarcarnos en esa aventura y entre todos debemos acordar los compromisos que adquirimos para no llevarnos a error. Y tal y como está el panorama, y lo que nos cae por todos lados a los que peleamos por llevar adelante una vocación, aspirar a ser más flexibles y comprensivos entre nosotros, más autocríticos y menos exigentes. Que cada uno asuma lo que pueda y no presuponga mala fe por parte de los demás. Al menos, hasta que se demuestre lo contrario.
INMA LUNA Y ANA PÉREZ CAÑAMARES
Papel, un poema de Jorge Espina
(Imagen de Nisu)
Papel
No sé qué decirte,
(Dibujo un corazón)
No sé de qué hablar hoy,
(Una flecha atravesándolo)
Con lo mucho que te echo de menos
(Unas iniciales)
Retrocedo a mi infancia,
Vuelvo a ser niños,
Eres mi primer amor,
Yo sólo soy un niño
En una esquina de la casa,
Sentado en el frío suelo,
Con un estúpido papel en blanco delante,
Y una carta por escribir.
Con la mirada perdida en algún lugar,
Me hurgo la nariz y el corazón.
JORGE ESPINA, Reverdecer, Bale del Sol, 2010
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poemas de otros
martes, abril 26, 2011
Más poesía para este miércoles
LA NOCHE DE LOS LIBROS
Asociación Cultural Cibeles
Plaza Santa Ana nº 4- 2º
Miércoles 27 de abril a las 20.30 horas
“4 Palabras, 4 poetas, 8 poemas”
con
Mª Ángeles Maeso,
Matías Escalera Cordero,
Alberto García-Teresa,
Esther Peñas Domingo
Y luego, en La Marabunta sigue la noche de poesía, amigos, copas y libros con
Gsús Bonilla Diana García Bujarrabal Luis Luna Ángel Guinda Javier Rodríguez Fernández Lucas Rodríguez Luis Noni Benegas David Benedicte David Bobis María Ángeles Maeso
Matías Escalera Cordero Antonio Crespo Massieu Gonzalo Escarpa Alberto García-Teresa
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recitales
Momentos felices, de Gabriel Celaya
MOMENTOS FELICES
Cuando llueve y reviso mis papeles, y acabo
tirando todo al fuego: poemas incompletos,
pagarés no pagados, cartas de amigos muertos,
fotografías, besos guardados en un libro,
renuncio al peso muerto de mi terco pasado,
soy fúlgido, engrandezco justo en cuanto me niego,
y así atizo las llamas, y salto la fogata,
y apenas si comprendo lo que al hacerlo siento,
¿no es la felicidad lo que me exalta?
Cuando salgo a la calle silbando alegremente
—el pitillo en los labios, el alma disponible—
y les hablo a los niños o me voy con las nubes,
mayo apunta y la brisa lo va todo ensanchando,
las muchachas estrenan sus escotes, sus brazos
desnudos y morenos, sus ojos asombrados,
y ríen ni ellas saben por qué sobreabundando,
salpican la alegría que así tiembla reciente,
¿no es la felicidad lo que se siente?
Cuando llega un amigo, la casa está vacía,
pero mi amada saca jamón, anchoas, queso,
aceitunas, percebes, dos botellas de blanco,
y yo asisto al milagro —sé que todo es fiado—,
y no quiero pensar si podremos pagarlo;
y cuando sin medida bebemos y charlamos,
y el amigo es dichoso, cree que somos dichosos,
y lo somos quizá burlando así la muerte,
¿no es la felicidad lo que trasciende?
Cuando me he despertado, permanezco tendido
con el balcón abierto. Y amanece: las aves
trinan su algarabía pagana lindamente:
y debo levantarme pero no me levanto;
y veo, boca arriba, reflejada en el techo
la ondulación del mar y el iris de su nácar,
y sigo allí tendido, y nada importa nada,
¿no aniquilo así el tiempo? ¿No me salvo del miedo?
¿No es la felicidad lo que amanece?
Cuando voy al mercado, miro los abridores
y, apretando los dientes, las redondas cerezas,
los higos rezumantes, las ciruelas caídas
del árbol de la vida, con pecado sin duda
pues que tanto me tientan. Y pregunto su precio,
regateo, consigo por fin una rebaja,
mas terminado el juego, pago el doble y es poco,
y abre la vendedora sus ojos asombrados,
¿no es la felicidad lo que allí brota?
Cuando puedo decir: el día ha terminado.
Y con el día digo su trajín, su comercio,
la busca del dinero, la lucha de los muertos.
Y cuando así cansado, manchado, llego a casa,
me siento en la penumbra y enchufo el tocadiscos,
y acuden Kachaturian, o Mozart, o Vivaldi,
y la música reina, vuelvo a sentirme limpio,
sencillamente limpio y pese a todo, indemne,
¿no es la felicidad lo que me envuelve?
Cuando tras dar mil vueltas a mis preocupaciones,
me acuerdo de un amigo, voy a verle, me dice:
«Estaba justamente pensando en ir a verte».
Y hablamos largamente, no de mis sinsabores,
pues él, aunque quisiera, no podría ayudarme,
sino de cómo van las cosas en Jordania,
de un libro de Neruda, de su sastre, del viento,
y al marcharme me siento consolado y tranquilo,
¿no es la felicidad lo que me vence?
Abrir nuestras ventanas; sentir el aire nuevo;
pasar por un camino que huele a madreselvas;
beber con un amigo; charlar o bien callarse;
sentir que el sentimiento de los otros es nuestro;
mirarme en unos ojos que nos miran sin mancha,
¿no es esto ser feliz pese a la muerte?
Vencido y traicionado, ver casi con cinismo
que no pueden quitarme nada más y que aún vivo,
¿no es la felicidad que no se vende?
GABRIEL CELAYA
Cuando llueve y reviso mis papeles, y acabo
tirando todo al fuego: poemas incompletos,
pagarés no pagados, cartas de amigos muertos,
fotografías, besos guardados en un libro,
renuncio al peso muerto de mi terco pasado,
soy fúlgido, engrandezco justo en cuanto me niego,
y así atizo las llamas, y salto la fogata,
y apenas si comprendo lo que al hacerlo siento,
¿no es la felicidad lo que me exalta?
Cuando salgo a la calle silbando alegremente
—el pitillo en los labios, el alma disponible—
y les hablo a los niños o me voy con las nubes,
mayo apunta y la brisa lo va todo ensanchando,
las muchachas estrenan sus escotes, sus brazos
desnudos y morenos, sus ojos asombrados,
y ríen ni ellas saben por qué sobreabundando,
salpican la alegría que así tiembla reciente,
¿no es la felicidad lo que se siente?
Cuando llega un amigo, la casa está vacía,
pero mi amada saca jamón, anchoas, queso,
aceitunas, percebes, dos botellas de blanco,
y yo asisto al milagro —sé que todo es fiado—,
y no quiero pensar si podremos pagarlo;
y cuando sin medida bebemos y charlamos,
y el amigo es dichoso, cree que somos dichosos,
y lo somos quizá burlando así la muerte,
¿no es la felicidad lo que trasciende?
Cuando me he despertado, permanezco tendido
con el balcón abierto. Y amanece: las aves
trinan su algarabía pagana lindamente:
y debo levantarme pero no me levanto;
y veo, boca arriba, reflejada en el techo
la ondulación del mar y el iris de su nácar,
y sigo allí tendido, y nada importa nada,
¿no aniquilo así el tiempo? ¿No me salvo del miedo?
¿No es la felicidad lo que amanece?
Cuando voy al mercado, miro los abridores
y, apretando los dientes, las redondas cerezas,
los higos rezumantes, las ciruelas caídas
del árbol de la vida, con pecado sin duda
pues que tanto me tientan. Y pregunto su precio,
regateo, consigo por fin una rebaja,
mas terminado el juego, pago el doble y es poco,
y abre la vendedora sus ojos asombrados,
¿no es la felicidad lo que allí brota?
Cuando puedo decir: el día ha terminado.
Y con el día digo su trajín, su comercio,
la busca del dinero, la lucha de los muertos.
Y cuando así cansado, manchado, llego a casa,
me siento en la penumbra y enchufo el tocadiscos,
y acuden Kachaturian, o Mozart, o Vivaldi,
y la música reina, vuelvo a sentirme limpio,
sencillamente limpio y pese a todo, indemne,
¿no es la felicidad lo que me envuelve?
Cuando tras dar mil vueltas a mis preocupaciones,
me acuerdo de un amigo, voy a verle, me dice:
«Estaba justamente pensando en ir a verte».
Y hablamos largamente, no de mis sinsabores,
pues él, aunque quisiera, no podría ayudarme,
sino de cómo van las cosas en Jordania,
de un libro de Neruda, de su sastre, del viento,
y al marcharme me siento consolado y tranquilo,
¿no es la felicidad lo que me vence?
Abrir nuestras ventanas; sentir el aire nuevo;
pasar por un camino que huele a madreselvas;
beber con un amigo; charlar o bien callarse;
sentir que el sentimiento de los otros es nuestro;
mirarme en unos ojos que nos miran sin mancha,
¿no es esto ser feliz pese a la muerte?
Vencido y traicionado, ver casi con cinismo
que no pueden quitarme nada más y que aún vivo,
¿no es la felicidad que no se vende?
GABRIEL CELAYA
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poemas de otros
lunes, abril 25, 2011
Tenía 20 años, me miraba el ombligo y escribía un poema, sin pensar que podía haber alguien al otro lado (XXVIII)

28.
Ya mis labios están detrás de ti
no te tocan
no temas
te han traspasado
se han llevado prendidos
tus recuerdos de infancia.
ANA PÉREZ CAÑAMARES (A LOS 20 AÑOS)
Ya mis labios están detrás de ti
no te tocan
no temas
te han traspasado
se han llevado prendidos
tus recuerdos de infancia.
ANA PÉREZ CAÑAMARES (A LOS 20 AÑOS)
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poemas que escribí con veinte años
domingo, abril 24, 2011
viernes, abril 22, 2011
El poeta en la nevera, un poema de Martín Espada
EL POETA EN LA NEVERA
para Brandon
–Tenemos un problema con Brandon
–dijo el ayudante del alcaide.
–Es poeta.
En el correccional
esa poesía del demonio disparó el puño de Brandon
contra la frente de otro interno.
La metáfora, ese genio vacilón, le hizo tirar
al suelo la bandeja de otro chico.
El estribillo staccato que rimaba en su cabeza
le ordenó que escupiera y maldijera
a enemigos que le sacaban cincuenta kilos.
El hambre de disciplina corroía sus entrañas.
Una y otra vez dos guardias lo arrastraban
hasta la nevera, una celda de aislamiento,
mampostería de silencio palpada por vagabundos alucinados,
rebeldes a la espera de ejecución, monjes en rezo.
–Entonces caímos –dijo el ayudante del alcaide.
–Él buscaba pelea para que lo encerrásemos
en aislamiento, donde pudiera escribir.
La nevera: allí la poesía era un saltamontes en el cuenco de sus manos,
lápiz cincelando letras a lo largo de su cuaderno
como gestas de un faraón sobre los muros de una pirámide;
metáfora derramada de la luz que atrapaba
en sus párpados, lámparas de palabras incandescentes;
rima armonizada por voces
de bisabuelas y aparceros cantantes de blues
cuando el sueño comenzaba a silbar en su aliento.
Y el frío era una manta para él.
–Hemos pillado a Brandon –dijo el ayudante del alcaide.
–Hemos dejado de castigarlo. Sabe
que cada infracción significa que se queda más tiempo aquí.
Esta noche hay poetas
que versifican vacaciones en la Toscana,
la villa en la colina, la luz del amanecer,
poetas que fijan su vista en la pantalla del ordenador
e imaginan mata-cucarachas
disuelto en el café
de la comisión que les negó su cargo;
poetas que apuran botellas de whisky
y orinan sobre los zapatos de sus discípulos;
poetas que no concilian el sueño al contemplar
la extinción del pentámetro yámbico;
poetas que miran al cielo, esperando que el poema
caiga como un rayo blanco a través de la oscuridad.
Brandon sueña con el castigo,
robar las llaves a un carcelero adormilado
y encerrarse en la nevera a escuchar
el rascar de su lápiz
como uñas en la piedra de la mazmorra.
MARTÍN ESPADA, Soldados en el jardín, El Gaviero Ediciones, 2009
Traducción: Diego Zaitegui y Pedro J. Miguel
para Brandon
–Tenemos un problema con Brandon
–dijo el ayudante del alcaide.
–Es poeta.
En el correccional
esa poesía del demonio disparó el puño de Brandon
contra la frente de otro interno.
La metáfora, ese genio vacilón, le hizo tirar
al suelo la bandeja de otro chico.
El estribillo staccato que rimaba en su cabeza
le ordenó que escupiera y maldijera
a enemigos que le sacaban cincuenta kilos.
El hambre de disciplina corroía sus entrañas.
Una y otra vez dos guardias lo arrastraban
hasta la nevera, una celda de aislamiento,
mampostería de silencio palpada por vagabundos alucinados,
rebeldes a la espera de ejecución, monjes en rezo.
–Entonces caímos –dijo el ayudante del alcaide.
–Él buscaba pelea para que lo encerrásemos
en aislamiento, donde pudiera escribir.
La nevera: allí la poesía era un saltamontes en el cuenco de sus manos,
lápiz cincelando letras a lo largo de su cuaderno
como gestas de un faraón sobre los muros de una pirámide;
metáfora derramada de la luz que atrapaba
en sus párpados, lámparas de palabras incandescentes;
rima armonizada por voces
de bisabuelas y aparceros cantantes de blues
cuando el sueño comenzaba a silbar en su aliento.
Y el frío era una manta para él.
–Hemos pillado a Brandon –dijo el ayudante del alcaide.
–Hemos dejado de castigarlo. Sabe
que cada infracción significa que se queda más tiempo aquí.
Esta noche hay poetas
que versifican vacaciones en la Toscana,
la villa en la colina, la luz del amanecer,
poetas que fijan su vista en la pantalla del ordenador
e imaginan mata-cucarachas
disuelto en el café
de la comisión que les negó su cargo;
poetas que apuran botellas de whisky
y orinan sobre los zapatos de sus discípulos;
poetas que no concilian el sueño al contemplar
la extinción del pentámetro yámbico;
poetas que miran al cielo, esperando que el poema
caiga como un rayo blanco a través de la oscuridad.
Brandon sueña con el castigo,
robar las llaves a un carcelero adormilado
y encerrarse en la nevera a escuchar
el rascar de su lápiz
como uñas en la piedra de la mazmorra.
MARTÍN ESPADA, Soldados en el jardín, El Gaviero Ediciones, 2009
Traducción: Diego Zaitegui y Pedro J. Miguel
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jueves, abril 21, 2011
Un poema de Alejandro Robles
(para Nuria, mi profesora de filosofía)
y de un momento a otro va a estallar
todo y tendremos las manos
llenas de sangre y los niños
se nos romperán en los pies el viento
gritará hasta cortar el hueco y
si nadie lo remedia si nadie
nos remedia las algas comerán de nuestros
pies y el viento gritará tan fuerte
que nadie podrá huir
de la fisura en el labio,
de la flor escarchada en lejía,
de las manos que no saben tocarse,
de nuestro egoísmo sin piel
ni huesos.
ALEJANDRO ROBLES
y de un momento a otro va a estallar
todo y tendremos las manos
llenas de sangre y los niños
se nos romperán en los pies el viento
gritará hasta cortar el hueco y
si nadie lo remedia si nadie
nos remedia las algas comerán de nuestros
pies y el viento gritará tan fuerte
que nadie podrá huir
de la fisura en el labio,
de la flor escarchada en lejía,
de las manos que no saben tocarse,
de nuestro egoísmo sin piel
ni huesos.
ALEJANDRO ROBLES
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miércoles, abril 20, 2011
Esta mañana, un poema de Muriel Rukeyser

ESTA MAÑANA
Despierto esta mañana,
una mujer violenta en el violento día
riendo.
Tras la línea de la memoria
a lo largo del largo del cuerpo de tu vida
donde se mueven infancia, juventud, la vida del tacto,
ojos, labios, pecho, vientre, sexo, piernas,
contra las olas de la sábana.
Miro a través de la plantita
sobre el alféizar de la ciudad
hacia las altas torres como libros,
entrechocándose voraces,
el río centellea, fluye corroído,
el intrincado puerto y el mar, las guerras, la luna, los
planetas, todo lo que puebla el espacio
en el sol visible invisible.
Violetas africanas en la luz
palpitando en un universo palpitante. Quiero una paz
arraigada, y deleite,
las riquezas salvajes.
Quiero hacer mis poemas sensitivos:
encontrar mi mañana, encontrarte entero y
vivo moviéndote entre la gente anestesiada.
Te digo a través del aire:
hoy una vez más
intentaré no ser violenta
un día más
esta mañana, despertando sin cesar al mundo
en el día violento.
MURIEL RUKEYSER
una mujer violenta en el violento día
riendo.
Tras la línea de la memoria
a lo largo del largo del cuerpo de tu vida
donde se mueven infancia, juventud, la vida del tacto,
ojos, labios, pecho, vientre, sexo, piernas,
contra las olas de la sábana.
Miro a través de la plantita
sobre el alféizar de la ciudad
hacia las altas torres como libros,
entrechocándose voraces,
el río centellea, fluye corroído,
el intrincado puerto y el mar, las guerras, la luna, los
planetas, todo lo que puebla el espacio
en el sol visible invisible.
Violetas africanas en la luz
palpitando en un universo palpitante. Quiero una paz
arraigada, y deleite,
las riquezas salvajes.
Quiero hacer mis poemas sensitivos:
encontrar mi mañana, encontrarte entero y
vivo moviéndote entre la gente anestesiada.
Te digo a través del aire:
hoy una vez más
intentaré no ser violenta
un día más
esta mañana, despertando sin cesar al mundo
en el día violento.
MURIEL RUKEYSER
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martes, abril 19, 2011
Tenía 20 años, me miraba el ombligo y escribía un poema, sin pensar que podía haber alguien al otro lado (XXVII)
27.
Y ahora respira.
Delimita el espacio vacío
que acoge tus huesos.
Rehaz con la masa informe de los alfabetos
los códigos imposibles
del verde
del trueno
de la carne.
Revive la corriente de aire en tus caminos
sobre los que el miedo cae como la noche.
Recuérdame -atropellada y única-
recluida en un reino
donde el insecto más pequeño se rebela
a la incertidumbre de los golpes.
Recrea bajo la sombra de tu mano
los milagros salvadores, el pan nuestro -amén-
y todas las imágenes sagradas
que por toda posesión tienen su cuerpo venerado,
siempre desdeñosas de la fe que las hizo eternas.
Disfruta del caudal del fuego,
de la injusticia que te da la gloria.
Y ahora levántate
y destruye.
ANA PÉREZ CAÑAMARES (A LOS 20 AÑOS)
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poemas que escribí con veinte años
lunes, abril 18, 2011
Un texto de Eduardo Galeano

Si la proclamada guerra contra el terrorismo fuera algo más que una máscara, tendría que empezar por realizar una gigantesca pegatina, en todas las paredes del planeta, cubriéndolas con carteles que digan Wanted:
-Se busca a los terroristas que, pistola al pecho, gobiernan a los gobiernos y les dictan órdenes de rendición incondicional.
-Se busca a los secuestradores de países, que jamás devuelven a sus cautivos, aunque cobran rescates multimillonarios que el lenguaje del hampa llama servicios de deuda.
-Se busca a los delincuentes que en escala planetaria roban comida, estrangulan salarios y asesinan empleos.
-Se busca a los mercaderes de armas, que necesitan la guerra como los fabricantes de abrigos necesitan el frío.
-Se busca a los violadores de la tierra, a los envenenadores del agua y a los ladrones de bosques.
-Se busca a los fanáticos de la religión del consumo, que han desatado la guerra química contra el aire y el clima de este mundo.
-Se busca a los estafadores que siguen llamando catástrofes naturales a las calamidades que la naturaleza sufre, como si ella fuera la asesina y no la asesinada.
EDUARDO GALEANO
viernes, abril 15, 2011
Un poema de Rodolfo Alonso

EL MÚSICO EN LA MÁQUINA
Yo compartía un país delicado y terrible; amaba todo
candor, toda barbarie.
Las tormentas abrían las puertas de mi casa.
Viajero: la piedra en que tropiezas también es el mundo.
Yo compartía un país delicado y terrible; amaba todo
candor, toda barbarie.
Las tormentas abrían las puertas de mi casa.
Viajero: la piedra en que tropiezas también es el mundo.
RODOLFO ALONSO
(Poema tomado del Álbum de poemas de José Buhardilla en Facebook. Gracias.)
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poemas de otros
jueves, abril 14, 2011
Noticias, un poema de Patricia Pablos Martín

NOTICIAS
Björk es excéntrica.
Oscar Wilde pidió una copa del champagne
más caro desde la cama para poder decir:
"me estoy muriendo por encima de mis posibilidades".
El equilibrista más viejo del mundo tiene 96 años.
Porque el telediario también hace poesía.
PATRICIA PABLOS MARTÍN
(Poema tomado del blog de Jorge Espina, Apología de la luz. Gracias)
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poemas de otros
miércoles, abril 13, 2011
El contrato, con una imagen de Patricia Peláez
EL CONTRATO
A todo me he entregado
como si fuera a durar.
Con cada persona
cada casa
cada ciudad
firmé un contrato
escrito sobre la piel.
Para decir adiós
he tenido que arrancarme
las cláusulas
a tiras.
Así ha sido
una y otra vez.
Con cada persona
cada casa
cada ciudad.
La letra pequeña
se esconde ya
entre cicatrices.
Ana Pérez Cañamares
(Me escribe Patricia Peláez, a la que no tengo el gusto de conocer, y me pregunta si me importa que en su fotolog cuelgue mi poema El contrato junto a una fotografía que ha tomado inspirada por el poema. Y yo le pido por favor la imagen para colgarla aquí, acompañada por mi poema. Así que aquí estamos, las dos, Patricia y yo, enseñando las piernas y las cicatrices. Gracias).
A todo me he entregado
como si fuera a durar.
Con cada persona
cada casa
cada ciudad
firmé un contrato
escrito sobre la piel.
Para decir adiós
he tenido que arrancarme
las cláusulas
a tiras.
Así ha sido
una y otra vez.
Con cada persona
cada casa
cada ciudad.
La letra pequeña
se esconde ya
entre cicatrices.
Ana Pérez Cañamares
(Me escribe Patricia Peláez, a la que no tengo el gusto de conocer, y me pregunta si me importa que en su fotolog cuelgue mi poema El contrato junto a una fotografía que ha tomado inspirada por el poema. Y yo le pido por favor la imagen para colgarla aquí, acompañada por mi poema. Así que aquí estamos, las dos, Patricia y yo, enseñando las piernas y las cicatrices. Gracias).
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fotos,
poemas míos
Número 5 de la Revista Lecturas
REVISTA LECTURAS
ABRIL EDICIÓN Nº5
Black, black, black, entrevista a Marta Sanz.
Entrevista a la autora española, a partir de su
última novela “Black, black, black” (Anagrama).
Retales, de Sonia Bueno.
Selección poética de “Retales”, de la autora
Sonia Bueno (Melilla, 1976), libro ganador del
I Premio Internacional de Poesía Joven Fundación Centro de
Poesía José Hierro. Prólogo de Rodrigo Galarza.
Trabajo en Marcha, de Camilo Brodsky.
Borradores y fragmentos del investigador, editor y poeta
Camilo Brodsky (Stgo de Chile, 1974). Premio Municipal de Santiago,
mención poesía 2010, con su libro Whitechapel (Das Kapital Ediciones).
Julio Carrasco, poesía.
Selección de poemas del músico, poeta, ingeniero civil
mecánico Julio Carrasco (Stgo, 1969).
Autor de los poemarios “Despedidas Antárticas”
(Mercurio Aguilar, 2006), “Sumatra” (Ediciones Tácitas)
y “El Libro de los Tiburones” (Editorial Cachiyuyo,1995).
Cuentos de Antonio Rodríguez de Tudanca.
Viaducto, T.O.C, La Caja y El hombre y su perro, del autor madrileño.
Sebastián Maquieira, pintura.
Selección de los trabajos Viaducto y Resonancias
expuestos en la galería Moro y Artespacio en el año 2010.
Víctor Castillo, pintura y dibujos.
Goya, comics, gótico y surrealismo pop en la selección
de pinturas y dibujos de este artista chileno
radicado en Los Ángeles, California.
ARCOmadrid 2011
Dossier preparado por Marcela Parra, Bernardita Lira
y Gabriel Zanetti a partir de la Feria Internacional
de Arte Contemporáneo de Madrid en su 30 Aniversario.
Prácticas genocidas en la dictadura chilena 1973-1990
Ensayo histórico de Silvana Vetö que aborda la dictadura
chilena desde la perspectiva de las prácticas genocidas,
no sólo desde la mirada del asesinato masivo, sino al sinnúmero
de prácticas de poder empleadas en Chile a partir del Golpe de Estado.
Sonidos de Santa Adriana
Video, música de 7 bandas y sonidos de la población
Santa Adriana de Lo Espejo, Santiago de Chile.
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revistas
Edward Hopper, de Enrique Lihn

EDWARD HOPPER
Historias ajenas al Acontecimiento
el lugar en que los hechos ocurrieron y/o van a ocurrir
eso pintó Edward Hopper
un mundo de cosas frías
y rígidos encuentros entre maniquíes vivientes
La luz extraterrestre con que empieza un domingo
sin fin o el resplandor de unos rieles crespusculares
eso pintó: un camino sin principio ni fin
una calle de Manhattan entre este mundo y el otro.
ENRIQUE LIHN
(Poema enviado a través del correo electrónico por Gabriel Zanetti. Gracias.)
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poemas de otros
martes, abril 12, 2011
Poesía, un poema de Abel Aparicio
Poesía,
poesía es llorar a solas
mientras la voz del Kutxi
te ensucia de barro la camisa.
Ver jugar en el patio del colegio
las palabras hilvanadas por Mestre.
Tomar una cerveza con Gsus Bonilla
mientras te enseña a esquivar
los palos que nos regala la vida.
Entrar a un bar y encontrarte de frente
con los puños que esconde
el sombrero de Escandar.
Que la Peque y Cañamares
te hagan despegar del suelo
y luego te pregunten
a ver quién dijo que lo hicieras.
Estar un atardecer con la ARMH
y ver cómo sus manos iluminan las huellas
que el miedo obligó a cubrir.
Llegar a casa de mis padres
y ver un plato encima de la mesa.
Escuchar como Alicia me dice
Felicidad somos tú y yo.
Sentarme con mis amigos
y dejar que fluya la magia
que nos transmiten las palabras
mientras el paisaje se llena de sonrisas.
Los regalos que Batania
nos deja en cada pared.
Pasear por un sendero en otoño
y ver a lomos de un caballo
los versos de Manolo Chinato.
Es Xosé Ambás mirando a los ojos
a una señora de 80 años
y que esta sonriendo se ponga a cantar.
Ver a David González, a Vic,
a Barrueco y al Kebran
recitando verdades
a los sillones del jurado.
Poesía es Miguel Hernández
durmiendo en un banco de Madrid,
es Machado en el adiós del exilio,
es Víctor Jara en una mina,
son Beneditti y Neruda
dibujando letras en miles de hojas,
son las manos de un agricultor
a la mañana siguiente
de cada día.
Poesía
es
todo lo que tenemos que decir.
ABEL APARICIO
(Su blog: Abelius. Gracias.)
poesía es llorar a solas
mientras la voz del Kutxi
te ensucia de barro la camisa.
Ver jugar en el patio del colegio
las palabras hilvanadas por Mestre.
Tomar una cerveza con Gsus Bonilla
mientras te enseña a esquivar
los palos que nos regala la vida.
Entrar a un bar y encontrarte de frente
con los puños que esconde
el sombrero de Escandar.
Que la Peque y Cañamares
te hagan despegar del suelo
y luego te pregunten
a ver quién dijo que lo hicieras.
Estar un atardecer con la ARMH
y ver cómo sus manos iluminan las huellas
que el miedo obligó a cubrir.
Llegar a casa de mis padres
y ver un plato encima de la mesa.
Escuchar como Alicia me dice
Felicidad somos tú y yo.
Sentarme con mis amigos
y dejar que fluya la magia
que nos transmiten las palabras
mientras el paisaje se llena de sonrisas.
Los regalos que Batania
nos deja en cada pared.
Pasear por un sendero en otoño
y ver a lomos de un caballo
los versos de Manolo Chinato.
Es Xosé Ambás mirando a los ojos
a una señora de 80 años
y que esta sonriendo se ponga a cantar.
Ver a David González, a Vic,
a Barrueco y al Kebran
recitando verdades
a los sillones del jurado.
Poesía es Miguel Hernández
durmiendo en un banco de Madrid,
es Machado en el adiós del exilio,
es Víctor Jara en una mina,
son Beneditti y Neruda
dibujando letras en miles de hojas,
son las manos de un agricultor
a la mañana siguiente
de cada día.
Poesía
es
todo lo que tenemos que decir.
ABEL APARICIO
(Su blog: Abelius. Gracias.)
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lunes, abril 11, 2011
Un poema de Biel Vila

Ver la inmovilidad
absoluta del insecto y meter
ese instante
en tu retina. El día
con pies de cemento
BIEL VILA
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viernes, abril 08, 2011
Credo in unum hominem, un poema de José Luis Zuñiga, in memoriam
Credo in unum hominem
Creo en todo lo incierto que remueve montañas,
en las incertidumbres de no saber mañanas ni fechas fijas en el calendario,
en lo que va a venir sin esperarlo. Creo
en la fuerza imparable de las palabras dichas sin artificio alguno,
en el empuje de la inmensa masa de gente como yo
sin esperanza, con convencimiento (al decir del poeta).
Creo en la muerte como adiós a la vida sin lápidas ni cruces ni sandeces
dichas solemnemente y a destiempo. Creo
en la soledad del hombre despojado de todos sus andrajos,
renacido en los otros para ser uno y trino.
Creo en todas las cosas que dejamos al borde del camino
por si alguien las recoge con templanza y las guarda en su almario.
Creo en ti,
anónimo enemigo o indescifrable amigo,
en todo lo que puedes hacer para cambiarme,
para secar al sol tanta tristeza que no tiene motivo y sí remedio.
Creo
en que nada en el mundo es inmutable
ni está escrito el momento en que ha de cambiar todo si así nos lo queremos.
Creo en la comunión de todos los que buscan y no encuentran,
en el advenimiento de quienes han de hacernos solidarios
sin mesiánicas dotes de profeta,
en las palabras sin sentido llenas de sentimiento. Creo
en lo que puedo y en lo que no puedo,
en la resurrección de lo imposible,
en las calles abiertas, alamedas
que volverán a abrirse. Creo
en que se puede amar a mucha gente a la vez sin estar loco ni tampoco cuerdo,
en los brazos de todos los abrazos, en la infamia de todas las mentiras,
en el cuento sin cuento. Creo en las lágrimas
que no afloran de golpe y se acomodan en el rincón inhóspito de tantos corazones,
a la espera de salir a la calle y llorar de verdad. Creo
en que no hay nada mío ni vuestro, y mucho menos suyo, que lo nuestro
no debe ser un tropo impronunciable. Creo
en todos los locos. Creo en ti, creo en mí, creo en nosotros. Creo
que ha valido la pena haber vivido aunque haya tantas cosas por hacer todavía,
tanta pena en los cuerpos y en las almas, tantas oscuridades que no acierto a alumbrar.
Creo en el hombre.
JOSÉ LUIS ZÚÑIGA
Creo en todo lo incierto que remueve montañas,
en las incertidumbres de no saber mañanas ni fechas fijas en el calendario,
en lo que va a venir sin esperarlo. Creo
en la fuerza imparable de las palabras dichas sin artificio alguno,
en el empuje de la inmensa masa de gente como yo
sin esperanza, con convencimiento (al decir del poeta).
Creo en la muerte como adiós a la vida sin lápidas ni cruces ni sandeces
dichas solemnemente y a destiempo. Creo
en la soledad del hombre despojado de todos sus andrajos,
renacido en los otros para ser uno y trino.
Creo en todas las cosas que dejamos al borde del camino
por si alguien las recoge con templanza y las guarda en su almario.
Creo en ti,
anónimo enemigo o indescifrable amigo,
en todo lo que puedes hacer para cambiarme,
para secar al sol tanta tristeza que no tiene motivo y sí remedio.
Creo
en que nada en el mundo es inmutable
ni está escrito el momento en que ha de cambiar todo si así nos lo queremos.
Creo en la comunión de todos los que buscan y no encuentran,
en el advenimiento de quienes han de hacernos solidarios
sin mesiánicas dotes de profeta,
en las palabras sin sentido llenas de sentimiento. Creo
en lo que puedo y en lo que no puedo,
en la resurrección de lo imposible,
en las calles abiertas, alamedas
que volverán a abrirse. Creo
en que se puede amar a mucha gente a la vez sin estar loco ni tampoco cuerdo,
en los brazos de todos los abrazos, en la infamia de todas las mentiras,
en el cuento sin cuento. Creo en las lágrimas
que no afloran de golpe y se acomodan en el rincón inhóspito de tantos corazones,
a la espera de salir a la calle y llorar de verdad. Creo
en que no hay nada mío ni vuestro, y mucho menos suyo, que lo nuestro
no debe ser un tropo impronunciable. Creo
en todos los locos. Creo en ti, creo en mí, creo en nosotros. Creo
que ha valido la pena haber vivido aunque haya tantas cosas por hacer todavía,
tanta pena en los cuerpos y en las almas, tantas oscuridades que no acierto a alumbrar.
Creo en el hombre.
JOSÉ LUIS ZÚÑIGA
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Un poema de Batania
De todas las guerras que libro,
la guerra contra Euskadi,
la guerra contra España,
la guerra contra el nido sin belleza
y la belleza sin justicia,
ninguna tan atroz
como la guerra que libré
contra ella,
todos los días, casa
por casa, a mataperro,
a ver quién gana, aé.
Ahora
que se ha perdido
todo lo que podía perderse
y me encuentro en el bando
de los que fueron derrotados,
quiero decir de nuevo
que me gustó la pelea,
me sigue gustando la pelea,
siempre
me gustará pelear.
BATANIA de su blog Neorrabioso.
la guerra contra Euskadi,
la guerra contra España,
la guerra contra el nido sin belleza
y la belleza sin justicia,
ninguna tan atroz
como la guerra que libré
contra ella,
todos los días, casa
por casa, a mataperro,
a ver quién gana, aé.
Ahora
que se ha perdido
todo lo que podía perderse
y me encuentro en el bando
de los que fueron derrotados,
quiero decir de nuevo
que me gustó la pelea,
me sigue gustando la pelea,
siempre
me gustará pelear.
BATANIA de su blog Neorrabioso.
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poemas de otros
jueves, abril 07, 2011
Valle Camacho...
... ilustra el comienzo de mi relato Porque okupé en Londres, que aparece en Viscerales, con esta imagen.
Más, en su blog, Valle Camacho. Muchísimas gracias.
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agradecimientos,
ilustraciones
Un poema de Ernesto Cardenal

Se oyeron unos tiros anoche.
Se oyeron del lado del Cementerio.
Nadie sabe a quién mataron, o los mataron.
Nadie sabe nada.
Se oyeron unos tiros anoche.
Eso es todo.
ERNESTO CARDENAL
(Poema tomado del Álbum de poemas de José Buhardilla en Facebook. Gracias)
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miércoles, abril 06, 2011
Del ahorro en los detalle,s un poema de Balbina Prior

DEL AHORRO EN LOS DETALLES
Con el piso de toda la vida por entrada
y una hipoteca a treinta abnegados años
cumpliendo con el banco y la pareja,
te mudas a un nuevo barrio
en la Edad Desnuda.
Allí donde colisionan
cemento y argenta, donde un error
te explota en la cara
y se convierte en el último como a un TEDAX.
Pero hoy el rimel desteñido
de esta mañana dominical
nos obliga a todos al calor de los suplementos,
a la media tostada del lujo,
y al abrigo de la semana con más horas,
cada día quemadas
en la agenda Pierre Cardin.
Nadie pasea, peculiaridades
de la burguesía mass media,
sólo una señora con visón cultivado
y un chico que acorta y alarga
la correa automática de su perro.
En este nuevo tiempo
de postmodernidad, donde los detalles
y el consumo también se ahorran,
hemos llegado al uso y abuso
de demasiados animales maltratados.
BALBINA PRIOR, Timos de la edad desnuda. Sial Ediciones, Madrid, 2008.
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poemas de otros
martes, abril 05, 2011
Número 21 de Narrativas
Ya está en línea el número 21 de NARRATIVAS. Revista de narrativa contemporánea en castellano. La revista puede descargarse en la siguiente dirección: http://www.revistanarrativas.com Este número consta de los siguientes contenidos: Ensayo Las voces narrativas en “El hereje” o la novela vital, por Pablo Lorente Muñoz En busca de localidades que valgan: el enigma del individuo en Montoya y Azuela, por Michael Abbott Jeannie Deans: La heroina de las “Waverley Novels”, por Enrique García Diaz “El Común Olvido”: ¿Una crítica al discurso nacionalista?, por Soledad Mocchi Relatos Inescrutables itinerarios del odio, por Olga Bernad Cuando estamos en casa, por Fernanda Trías El experimento Niklaus. Estado de la cuestión, por José Mª González Serna En la isla, por Alejandra Darriulat Cardinal, por Lucía Lorenzo Los inquilinos, por Juan Ramírez Biedermann Nada por aquí, por Fernando García Maroto Microrrelatos, por Rosana Alonso El extraño caso de polífono y lo que con él sucedió, por José Agustín Solórzano Los padres, por David Bombai Entrevista virtual a Dostoievsky, por Víctor Montoya Pledge, por DrK Inconveniente, por Enrique Pérez Rodríguez El peligroso lado oscuro de la soledad, por Jonatan Frías Microrrelatos, por Pedro Peinado Galisteo La vaca tuerta, por Ramón Araiza Quiroz La palabra, por Gabriel Guerrero Wolf, por Luis Topogenario Correspondencia nicaragüense (VIII), por Berenice Noir Dos pájaros de un tiro, por Carlo Reátegui Avilés La pala roja, por Jorge Serra Ultracortos, por Daniel Sánchez Bonet A golpe de templanza, por JC Martin Relatos, por Iria López Alma y su pequeño león, por María Aixa Sanz Control, por Pablo Llanos Microrrelatos, por Ricardo Álamo González Novela Marea de sangre (Capítulo I), por José Luis Muñoz Narradores Leopoldo de Trazegnies Granda Miradas Destinos literarios: Óxford, por Carlos Pérez Vaquero Jaroslav Seifert, poeta por excelencia, por Víctor Montoya Caminos de futuro de la literatura infantil y juvenil a través de los premios SM 2010: “Historia de un segundo” de Jordi Sierra i Fabra y “Mujer mirando al mar” de Ricardo Gómez, por Pablo Lorente Muñoz Entrevista Nerea Riesco y su Elefante de marfíl, por José Luis Muñoz Reseñas “Todo nada” de Brenda Lozano, por Rolando Ramiro Vázquez Mendoza “Los libros de plomo” de Fernando Martínez Laínez, por José Luis Muñoz “Suegras. Relatos breves sobre el gran enemigo” de VV.AA, por Luis Borrás “Historias de locos” de Miguel Sawa, por María Dubón “El oficinista” de Guillermo Saccomanno, por José Luis Muñoz “Marea de sangre” de José Luis Muñoz, por Carlos Manzano “La balada del trampero sentimental” de Damián Torrijos, por Luis Borrás “Ángeles negros” de José Vaccaro Ruiz, por José Luis Muñoz “Crónicas del desamor” de Elena Ferrante, por María Aixa Sanz “El elefante de marfil” de Nerea Riesco, por José Luis Muñoz “Alarido de Dios” de José Miguel Vilar Bou, por Óscar Bribián “Fall River” de John Cheever, por José L. Muñoz “Niños en su cumpleaños” de Truman Capote, por María Aixa Sanz “La hija de Cleopatra” de Michelle Moran, por José Luis Muñoz “La logia de los anillos de amatista” de Jorge Colombo, por Iris Uribarri Novedades editoriales Un saludo Revista Narrativas http://www.revistanarrativas.com
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Bomba atómica, un poema de Nicolás Guillén

Esta es la bomba. Mírenla.
Reposa dormitando. Por favor
no provocarla
con bastones, varillas, palos, pinchos,
piedras. Prohibido
arrojarle alimentos.
!Cuidado con las manos,
los ojos!
La Dirección
lo ha dicho y advertido,
pero nadie hace caso,
ni siquiera el Ministro.
Es un peligro bárbaro
este animal aquí.
NICOLÁS GUILLÉN
(Poema tomado del álbum de poemas de José Buhardilla, en Facebook. Gracias)
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poemas de otros
lunes, abril 04, 2011
José Luis Zuñiga (1949-2011)
El poema lo tomo de Gsús, porque para el dolor y el respeto él siempre escoge las mejores palabras. La foto, del blog de Ricardo Bórnez. El cariño lo recojo de todos los que le conocieron y van dejando hoy señales suyas por todas partes. Por mi parte, añado unos cuantos recuerdos, no muchos, pero siempre atravesados por la alegría y el agradecimiento.
para José Zuñiga, hombre vertical poeta erguido
majestad de los desposeídos
abanderado
–te nombran-
de la vieja lucha
contra el sistema
POETA
individuo vulnerable en todo caso.
Publicado por GSÚS BONILLA
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homenaje
Un poema de Daniel Bellón
A los 50 de Fukushima (y a todos los demás trabajadores que se juegan la vida)
Unos imaginan otros diseñan organizan planifican ordenan negocian clarifican estudian evitan gestionan resuelven estructuran articulan especulan regulan evalúan pero cuando la cosa se pone mala mala de verdad mala muy mala desastrosa y peligrosamente mala así de mala siempre pringan los mismos DANIEL BELLÓN (Islas en la Red. Gracias)
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Lectura de Gabriel Zanetti y Marcela Parra
Lectura poética de Marcela Parra y Gabriel Zanetti. Martes 5 de abril, a las 21.30 en el bar "Ciudad Flamenca": C/Moratín, 5. Metro: Antón Martín. La entrada es gratuita, sólo se cobrará un suplemento de 3€ en la primera consumición.
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lecturas
sábado, abril 02, 2011
Mis poemas en blogs
En el blog Barcelona/Sidney/Nueva York, se hacen eco del poema que apareció en las ediciones impresa y digital de El Cultural de El Mundo: Sé que son las nueve... Jorge Heras/Baptiste bleu cuelga en su blog un poema de Alfabeto: Si un día me oyes. Gsús Bonilla reproduce Capitalismo en el blog que lleva su nombre. ZuMo de PoEsÍa publica Generaciones, de La alambrada. Gracias a los blogs que publicaron mi poema inédito Varsovia: el de Víktor Gómez, el de Sopa de poetes y el de Ángel Muñoz, Desde las lindes del sur. Emma Gunst publica en su blog Sospechosa, un poema de Alfabeto. Sergio S. Taboada, en Callejón Expresión, sube dos poemas que fueron duros de escribir pero gratificantes por su acogida: Capitalismo y Varsovia. Ana Aneiros inaugura blog: Análisis de viabilidad neurótica. Y lo estrena con un texto a propósito de mi poema El contrato, que no me resisto a copiar aquí: La primera vez que escuché este poema, pude oír perfectamente cómo se me abría otra herida en el pecho. Desde entonces, cada vez que lo escucho y cada vez que lo leo, noto el hilillo de sangre que se me escurre por entre las costillas, recorriendo las cárcavas de otras cicatrices, unas más recientes, otras tan antiguas como la piel que horadan. Y no escarmiento. Tal vez porque hay gente que nacemos así, con vocación de tinta en la sangre y piel de papel, saltadores a tumba abierta, ¿para qué cuidarse? ¿Para qué mirar si hay agua en la piscina? Y cuando tienes la piel tan curtida, tantos costurones, los ojos encallecidos de llorar, la espalda doblada de tanto peso, te dices que ya no importa, que no hay en este mundo un sufrimiento que no hayas probado y los has sobrevivido a todos, pero te olvidas de que siempre cabe otra herida, otro corte, otro desgarrón. Y así vas dejando a tu paso un rastro de sangre que alimenta al mundo. Y mientras tú te mueres, sólo te queda el consuelo de mirar atrás y ver que todas las flores, las ortigas, los árboles y hasta las piedras y las farolas que hay allí han salido de ti, que si tú no te hubieras derrochado a manos llenas, el mundo a tu espalda no sería más que un inmenso erial, un desierto de hielo. ANA ANEIROS (Muchísimas gracias por este bello y sentido texto)
viernes, abril 01, 2011
Más entrevistas
Pues por si alguien se ha quedado con ganas de más (!), en la barra derecha del blog he recopilado más entrevistas... Gracias.
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entrevistas
Tarde de abril, un poema de Aurelio González Ovies
(una ilustración de Greg Eason)Tarde de abril
La luz, la tarde, el hombre,
La luz, la tarde, el hombre,
el rebaño y el perro que regresan.
Las chimeneas que asoman sobre
octubre.
El pueblo y su silencio azul de cal y hortensias.
Vale la pena ser mortal y carne.
Tanta beatitud- un mirlo canta-
merece nuestra ausencia.
AURELIO GONZÁLEZ OVIES
Las chimeneas que asoman sobre
octubre.
El pueblo y su silencio azul de cal y hortensias.
Vale la pena ser mortal y carne.
Tanta beatitud- un mirlo canta-
merece nuestra ausencia.
AURELIO GONZÁLEZ OVIES
Esta luz tan breve (poesía, 1988-2008.) Ediciones Saltadera. 2008
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