El blog de Ana Pérez Cañamares - poeta

miércoles, julio 29, 2015

Reseña de Economía de guerra, por Luis Vea

Economía de guerra

Ana Pérez Cañamares

Ediciones Lupercalia, 2014

125 páginas

13,95 euros


No hace falta ser poeta para apercibirse de la belleza. Sobre todo cuando hablamos de la belleza de las pequeñas cosas, hasta de la belleza de lo que se pierde. Cualquier ser humano es capaz de captar la ternura. Lo difícil es expresarlo. Y eso es lo que hace Ana Pérez Cañamares. Ya tuve la ocasión de reseñar aquí uno de sus libros, hace apenas un año: Las sumas y los restos. En aquel hallábamos un humanismo militante. En este Economía de guerra encontramos una belleza combativa.

Una de las características fundamentales , y yo diría básica ,que sostiene los textos de este libro son los finales de los poemas. Poemas que se van desgranando y cuyo epílogo siempre contiene un mazazo. Un verso que difícilmente se olvida. Algunos ejemplos:

(p.19) “aunque os declaráis laicos

todavía habláis desde un púlpito”


(p.23) “somos peces fabricando anzuelos”


(p.25) “Habéis ganado ganasteis

hoy me tragué vuestro futuro

como un jarabe malo”


(p.37)”Soy quien sueña llegar a la vejez

para dejarse adoptar por gallinas

y vivir en la luz de las mañanas

que ahora abandono en la casa de empeños”


Ana Pérez Cañamares parte de la idea de que estamos en guerra. La nuestra es una guerra que continúa día a día pero que ha de permitirnos seguir contemplando las pocas cosas que tenemos, que tenemos porque quizás no son de nadie o son de todos.


(p.40) “Yo no entiendo cómo el cielo

abandonado por las nubes

puede aguantar su tensión azul”


Y ante la dificultad de la lucha lo único que nos sostiene son esos pequeños espacios de belleza o de victoria:


(p.86)”En mi patio está creciendo una hiedra

que le arranqué a la Casa de Campo.


Quizá sobre esa hiedra- o  muy cerca-

Cayó el tío Manuel bajo las balas.


Ahora, mi tío brota en abril

Cuando le llevo agua hasta los labios”


Y para seguir luchando hay que denunciar, hay que señalar …


(p.15) “Así sois, capitalistas.

En el último momento

cuando estamos a punto

de estamparnos contra el suelo

siempre nos echáis una mano.

No para ayudar ni para disimular

sino para acelerar el final de la caída.

Y que pase el siguiente.


Hay momentos en los que la poeta parece detenerse, parece congraciarse con el mundo pero al final siempre hay una injusticia, un motivo de denuncia, una desazón:


(p.122) “Perderemos la guerra de las mayúsculas

pero la vida está de nuestra parte:

Lloramos y celebramos la brizna”


(p.113) “Somos pueblo.

Hasta aquí hemos llegado.

No aguantamos más”


La poesía de Ana Pérez Cañamares - y estos dos últimos libros  Las sumas y los restos y Economía de guerra - viene a acercarse a la llamada Poesía de la conciencia crítica cuya punta de lanza es Antonio Orihuela. 
 
LUIS VEA

Presentación de Economía de guerra, por Chesús Yuste



Presentación de Economía de guerra, de Ana Pérez Cañamares
Por Chesús Yuste

Cuando me acerco a la poesía, me viene a la cabeza aquel consejo que escribió Charles Simic: «Nota a los historiadores del futuro. No lean el New York Times. Lean a los poetas». Ciertamente, los buenos poetas de nuestro tiempo nos ofrecen radiografías más cercanas a la realidad que nos toca vivir que muchos sesudos análisis elaborados de encargo. Por eso, durante mi paso por el Congreso, cuando subía a la tribuna en los grandes debates, siempre iba bien armado con versos afilados como espadas de Antonio Orihuela, Jorge Riechmann, Ángel Guinda, Enrique Falcón, Neorrabioso, Inma Luna o Ana Pérez Cañamares. Nunca olvidaré la comparecencia de Rajoy para hablar (o no hablar) sobre Bárcenas y la cara que puso cuando cité a Ana y le disparé estos versos de su poema Capitalismo: «Un día, no sé cuándo, yo le voy a cobrar / sus cadáveres, las humillaciones / el secuestro de la inocencia / el expolio de los sueños / yo le voy a cobrar…»  Por supuesto, un presidente está preparado para rebatir un discurso de oposición de manual, pero no para responder a un poeta cabreado, así que puso su mejor cara de extraterrestre para encajar aquellos versos que no podía o no quería entender, pero que pretendían transmitirle el sentimiento indignado de una sociedad empobrecida, desposeída de derechos, golpeada brutalmente… Como justo castigo por aquel atrevimiento, Ana me ha pedido que le presente su último libro y yo asumo el desafío como un honor inmerecido pero que me enorgullece.
Es un lujo presentar este excelente poemario, Economía de guerra, porque está lleno de Ana Pérez Cañamares en estado puro. Versos combativos y lúcidos para tiempos de crisis pero también tiempos de imprescindible revuelta. Y, como aconseja el buen revolucionario, sin perder la ternura jamás. Eso encontraremos en este libro, pero también otras muchas cosas.
Ana sin complejos asume su yo político como punto de partida, desde el primer poema: Poética y política, toda una declaración de principios: «Escribo sobre mí / porque yo / soy cualquiera». Un poemario en primera persona, pero no por refugiarse en una felicidad íntima ajena al mundo, sino porque el yo de Ana es cualquiera de nosotros. Podríamos decir que la Ana de Economía de guerra no es solo Ana, es Edmundo Dantés, es Guy Fawkes, es Alan Moore escribiendo V de Vendetta. Y es que ese yo individual se vuelve colectivo a lo largo del libro y, por si aún quedara alguna duda, en la página de agradecimientos toma cuerpo en la Asamblea Popular del Paseo de Extremadura y en su inteligencia colectiva. Ese es el yo de Ana Pérez Cañamares, la inteligencia colectiva de un pueblo que comparte sufrimientos y que quiere ser protagonista de su historia.
Ana no tiene ninguna duda: Estamos en guerra. Lo dice y lo repite: «Si hay muertos, esto no es teatro. / Cuando hay muertos, es una guerra.» Lo vemos, si no en los telediarios, al menos en los periódicos digitales: muertos empujados al suicidio por desahucios injustos; o muertos de hambre víctimas de la política de austeridad. Sin duda, nuestra sociedad está en guerra. No sé si de los de arriba contra los de abajo, o es una guerra de clases, pero es un combate cruento. El título del poemario no es una exageración, aunque Ana no sepa exactamente quién combate:
«No tener bandera que odiar  / o saber si soy una, dos o el 99%. / Comenzar el recuento de víctimas y víveres / y obtener cada vez un resultado diferente.»

Asistimos a la guerra a través de los ojos de la autora, que es víctima y que es también protagonista:
«Dentro de mí, el silencio / de un pueblo evacuado. / Alrededor, bromas / que han dejado de tener gracia: / los rugidos de la guerra.»

Dice Ana en uno de sus poemas que «hay dolores que no captan los micrófonos». Para eso sirve la buena poesía de nuestro tiempo, para recordarnos algo tan importante como esto. Si nos importa el mundo en el que vivimos, debemos tener en cuenta siempre que hay gente que no sale en los telediarios, que hay situaciones injustas que no captan los micrófonos, pero que no por eso dejan de existir, todo lo contrario.  Ana apunta hacia lo invisible para hacerlo visible. Este libro forma parte de ese mundo nuevo, ese complejo puzle que nació el 15-M y que estoy convencido de que va a alumbrar un nuevo ciclo histórico, una nueva forma de ver el mundo, un nuevo lenguaje también, capaz de poner el micrófono al dolor que antes no se escuchaba.
El buen poeta ve lo que nadie ve, escucha lo que no se oye. Como Ana, que nos explica cómo descubrir nuestra sociedad desde la realidad, no desde la propaganda. «No en el boletín del estado, ni en diarios ni plazas mayores. No en las novelas ni en los desfiles.  La verdad se ve desde el tren cuando  entras en la ciudad por la puerta trasera». ¿A que ahora cuando viajéis en tren y lleguéis a una ciudad os acordaréis de estos versos?
Escuchad este poema, ¿no está hablando de cada uno de nosotros, así tomados de uno en uno, hasta que nos reunimos en las calles y nuestro silencio se convierte en el clamor de la marea verde, de la marea blanca, de la marea naranja, de todas las mareas?
«Milito en el partido de mi intimidad.
Mi manifiesto: las conversaciones de los bares.
En asambleas de dudas y miradas
nos reunimos mis compañeros y yo.
Camaradas, os convoco
al multitudinario congreso de las calles.»

Permitidme que lea este poema que de alguna forma es la columna vertebral del libro, todo un manifiesto, probablemente más que una llamada a la revolución se trata de un grito de reproche  contra la excesiva paciencia de una sociedad adormecida:
«Cuando desollasteis al gato negro
hubiera bastado para hacer la revolución.
Cuando acusasteis de bruja a la anciana
hubiera bastado para hacer la revolución.
Cuando quemasteis aquel bosque
hubiera bastado para hacer la revolución.
Cuando la mujer abortó por vuestras patadas
hubiera bastado para hacer la revolución.
Cuando colgasteis del árbol al negro
hubiera bastado para hacer la revolución.
Cuando arrancasteis la uña del meñique
hubiera bastado para hacer la revolución.
Cuando os quedasteis mirando la agonía
hubiera bastado para hacer la revolución.
Cuando sonreísteis al recibir el soborno
hubiera bastado para hacer la revolución.
Cuando lanzasteis la bomba número uno
hubiera bastado para hacer la revolución
Ahora el estupor nos impide calcular
cuál sería vuestro merecido
y nuestro resarcimiento.»

En Economía de guerra se entremezclan la poética y la política. Pero que nadie se asuste, no es un mitin ni habla solo de política. «Tan importante la militancia como desertar varias veces en un día.» Por higiene mental hay que desertar de todo lo que nos rodea las veces que sea necesario, sin dejar de ser al mismo tiempo uno/a misma. En este sentido, vamos a encontrar hermosos poemas cotidianos, incluso íntimos, pero impregnados de un lenguaje político. Por ejemplo:
«Mi patria son los bares / y los patios.» (¿Y quién no diría eso?).

Otro ejemplo, aún más lírico:
«Un ejército de mirlos ha tomado mi barrio.
A ellos me entretengo.
Mi libertad estriba
en que me lleven presa.»
Inevitablemente hay muchos animales salpicando los sucesivos poemas. Ana los observa como espectadora, otras veces como mística e incluso a veces ella es el animal mismo. Como los mirlos, o como la ardilla, que es ella misma o que puede ser cada uno de nosotros en algún momento:
«Nos miramos / la ardilla y yo / con la complicidad / de los amenazados / por el mismo enemigo.»
La revolucionaria que escribe versos no olvida a los animales a la hora de analizar el mundo: «Cuando alguien inventó las perreras / la vuelta atrás fue irreversible.»

Pero en este libro también nos vamos a encontrar con una Ana que mira hacia dentro, que se vuelve hacia el pasado pero enlazándolo con delicadeza con el futuro. Describe el dolor que provoca no tener entre nosotros a quienes ya se fueron desde la inteligencia, desde la belleza, desde el recuerdo, sin caer ni una sola vez en la nostalgia y mucho menos en la melancolía. Se queda en la frontera, siguiendo la puerta que abrió en su anterior libro Las sumas y los restos.
«En mi patio está creciendo una hiedra
que le arranqué a la Casa de Campo.
Quizá sobre esa hiedra -o muy cerca-
cayó el tío Manuel bajo las balas.
Ahora mi tío brota en abril
cuando le llevo agua hasta los labios.»
La familia va desfilando por unos versos entrañables, pero nada edulcorados. Eso sí, mezclando lo íntimo y lo público, la felicidad de una persona y la del mundo entero: «Tarea ineludible / para cambiar el mundo: / darle a mi hermana / una buena noticia diaria. / Las niñas que fuimos / merecen su merienda.»
¡Qué bueno! “Las niñas que fuimos merecen su merienda”. Y es verdad, todos necesitamos volver a esos días sin preocupaciones. Porque la brutalidad de este mundo no puede ni debe quitarnos nunca la capacidad de amar. Al contrario, venceremos porque sabremos ser más tiernos que nuestros enemigos. Como diría Bobby Sands, «nuestra venganza será la risa de nuestros niños».
Nos pueden despedir del trabajo, pueden reducir nuestros derechos, nos pueden provocar insomnio, pero que no nos rompan lo que más necesitamos: la capacidad de amar y la capacidad de defender lo que amamos.
Por eso me gusta especialmente este poema:
«Esto era la Crisis: / buscar una sonrisa / no con alegría / sino con desesperación. / Guardarla en el pecho / como un mendrugo de pan.»

Pero quizá el verso más certero, más lúcido, más cruel también, más atroz de todo el poemario es el siguiente: «Somos peces fabricando anzuelos.»
Sí, en este estado donde se ha privatizado la sanidad, se ha jugado a la ruleta rusa con nuestra salud, con la educación, con la cultura, con la justicia; donde se castiga a la víctima y se premia al verdugo y donde, a pesar de ello, los responsables siguen encabezando las encuestas, es un lugar lleno de peces fabricando anzuelos. 
Pero puede que los peces se hayan hartada ya de trabajar para los pescadores. Ojalá. De hecho, hay un poema en el que Ana Pérez (no sé por qué me la imagino disfrazada de Edmundo Dantés o con la máscara de Guy Fawkes) prepara su venganza: «Rezo por que los torturados / revivan en las pesadillas / nocturnas de sus torturadores. / Que se les aparezcan en ellas / como monstruos con poderes / más hábiles con garras  y colmillos / que ellos lo fueron con la picana.»

Un libro escrito en tiempos de crisis, un manual para ganar una guerra perdida, un poemario que ve la realidad que se oculta tras las cortinas, pero que ve más allá, que ve el cambio imprescindible que viene, porque la gente ya no aguanta más. Y aquí viene lo más sorprendente de este libro: que, en su página 113, adelanta el escrutinio de las próximas elecciones. Los últimos tres versos son clarísimos: reflejan la voluntad del electorado mejor que el CIS. Pero no lo voy a leer, léanlo ustedes: página 113, los últimos 3 versos. ¡Impresionante! Y hasta aquí puedo leer.

Zaragoza, 6/03/2015

miércoles, marzo 25, 2015

Reseña de Economía de guerra en La huella digital, por Javier Vayá Albert


portada Economia de guerra 


‘Economía de guerra’, rebelión de los cualquiera

Existe una de esas geniales imágenes o memes que pululan por la red, desconozco el autor, en la que una persona esgrime un libro contra la policía antidisturbios provocando el pánico de éstos ante tamaña arma. Ese libro bien podría ser Economía de guerra, el nuevo poemario de Ana Pérez Cañamares publicado por Lupercalia. Un poemario que arroja versos incendiados de dignidad y justicia a quien dispara balas de goma, órdenes de desahucio y mordazas. Un libro repleto de rabia y lucha, pero en el que prevalece de manera contundente la ternura y el amor. Porque precisamente, aparte del abrumador pulso literario de la autora, lo que convierte a Economía de guerra en un libro tan espléndido es que Ana Pérez Cañamares deja muy claro “lo que hay que proteger”. Dicho de otro modo, la autora recuerda en todo momento el qué y el porqué de esta lucha, lo vital de enfrentarnos a quien nos agrede desde un poder salvaje e inhumano.
De este modo la autora compone un poemario extraordinario que comienza con un breve poema que lo dice todo: “Escribo sobre mí/ porque yo/ soy cualquiera”. En la aparente sencillez de estos versos se contiene la rotundidad de la intención de este libro, un canto a todos los cualquiera que se levantaron un día para decir basta. Y todavía siguen en pie, por más que otros quieran ocultarlo. Economía de guerra se divide en tres partes y un epílogo que comienzan con alguna cita de Piloto de guerra de Antoine de Saint-Exupéry,  consiguiendo con esto dar una continuidad impecable a la obra. Ana Pérez Cañamares recrea a la perfección la atmósfera de conflicto a la vez que de manera sumamente difícil es capaz de huir en todo momento de resultar panfletaria u obvia, algo que suele ocurrir cuando se tratan estos temas y que la autora resuelve sin duda gracias a su inmenso talento como poeta. No es fácil para nada decir tanto y decirlo tan bien, utilizar siempre la metáfora, la imagen, la métrica, la palabra, de manera exacta y perfecta sin olvidar o desviarse de lo que se quiere contar.
En este sentido tiene mucho que ver también la honradez de la autora al plasmar sus dudas; “Desnudarte, emperador. También cuando yo sea parte de tus ropajes…” o también la culpa o indolencia común de todos nosotros al permitir que nos hicieran tanto, que llegaran tan lejos, como en ese otro prodigioso poema que enumera con versos de contundente lirismo lo que “hubiera bastado para hacer la revolución”. En cada una de las partes del libro la poeta va desgranando distintas fases: el desconcierto, la denuncia, la duda, la ira, la intimidad de su universo privado como castillo a proteger y la lucha o resistencia ante el atroz sistema. Una resistencia siempre construida desde ese íntimo lugar en el que nace la poesía, desde un yo que deviene en un nosotros, en esa última, hermosa, y descomunal última parte titulada Hay que ser incendio.
Economía de guerra es un maravilloso e indispensable poemario, un parte de guerra o diario de batalla construido con las armas de la palabra precisa, con la munición certera de la justicia y la humanidad arrojadas como ramos de flores de dignidad lacerante al rostro sin rostro del monstruo del capitalismo.

martes, marzo 17, 2015

Miles de tierra, antología homenaje a las Brigadas Internacionales

Los poemas que forman esta Antología, motivada en el 75
aniversario de la creación de las Brigadas Internacionales, se
hicieron voz en el recital que tuvo lugar el 15 de mayo de 2011 en
el Ateneo de Madrid, siempre abierto a la poesía y al
conocimiento de la historia. Su diversidad se fundamenta en el
valor, humanidad, heroísmo y sobre todo dignidad que tenían
aquellos luchadores capaces de entregar lo mejor de sí, su
propia vida, para que otro mundo fuera posible.

Lista de autores:

BEGOÑA ABAD DE LA PARTE; JESÚS VICENTE AGUIRRE ; ABEL
APARICIO GONZÁLEZ; GSÚS BONILLA; LAURA CASIELLES; MARÍA
LUISA DE LA PEÑA; ANTONIO DÍEZ FERNÁNDEZ; DAVID ELOY
RODRÍGUEZ; MATÍAS ESCALERA CORDERO; MARÍA ÁNGELES
FERNÁNDEZ JORDÁN; SONIA FIDES; MIGUEL ÁNGEL GARCÍA
ARGÜEZ; CELIA GARCÍA LÓPEZ; ALBERTO GARCÍA-TERESA; DAVID
GONZÁLEZ; ÁNGEL GONZÁLEZ GONZÁLEZ; ÁNGEL GUINDA;
GUIDO GUIDI; ESTHER LAPEÑA ALTABÁS; LUIS LUNA; IVÁN
MARISCAL; MIKEL MÉNDEZ; MIRTA NÚÑEZ DÍAZ-BALART;
MIGUEL PASTRANA; ANA PÉREZ CAÑAMARES; LLUÍS PONS MORA;
FRANCISCO REDONDO; NURIA ROVIRA AYUSO; FERNANDO
SABIDO SÁNCHEZ; J.JORGE SÁNCHEZ; CARLOS SALEM; MARÍA
JESÚS SILVA GARCÍA; ANA VEGA

http://www.bubok.es/libros/239359/Miles-de-tierras

miércoles, febrero 25, 2015

Reseñas y entrevistas aparecidas hasta el momento sobre Economía de guerra (Editorial Lupercalia)




Reseña de ECONOMÍA DE GUERRA, en Tarantula, Revista Cultural, por Javier Cristóbal
http://revistatarantula.com/economia-de-guerra-ana-perez-canamares/

ECONOMÍA DE GUERRA, en El Cultural (30/01/2015)
http://edicioneslupercalia.blogspot.com.es/2015/01/economia-de-guerra-en-el-cultural.html

ECONOMÍA DE GUERRA, en el blog de la librería A pie de página
http://libreriaapiedepagina.blogspot.com.es/2015/01/y-ana-perez-canamares-estuvo-aqui.html

Fotos de la presentación de ECONOMÍA DE GUERRA en la librería A pie de página, Valladolid
http://edicioneslupercalia.blogspot.com.es/2015/01/economia-de-guerra-y-ana-perez.html

ECONOMÍA DE GUERRA y Ana Pérez Cañamares en El Norte de Castilla.es
http://www.elnortedecastilla.es/culturas/201501/23/perez-canamares-llama-enfrentar-20150123214354.html

Vídeo de la presentación de ECONOMÍA DE GUERRA, Ana Pérez Cañamares, en la librería A pie de página, Valladolid, gracias a Ultimo Cero
https://www.youtube.com/watch?v=aOYy5Oz-jgQ&feature=youtu.be

Vídeo de la presentación de ECONOMÍA DE GUERRA, por Jorge M. Molinero, en la librería A pie de página
https://www.youtube.com/watch?v=fIg-sInmxl0&feature=youtu.be

ECONOMÍA DE GUERRA, en Últimocero
http://www.ultimocero.com/articulo/ana-p%C3%A9rez-ca%C3%B1amares-apela-la-importancia-las-luchas-colectivas-su-econom%C3%ADa-guerra%C2%B4
 



Reseña de ECONOMÍA DE GUERRA, en Mondosonoro, por Santos Perandones
http://issuu.com/mondosonoro-gal_cyl/docs/224msogal?e=2217010%2F10839332

ECONOMÍA DE GUERRA, en La República Cultural.es., por Inma Luna
http://www.larepublicacultural.es/article9706.html

Entrevista a Ana Pérez Cañamares, por ECONOMÍA DE GUERRA, en Literaturas.com, por Miguel Baquero
http://www.literaturas.info/Revista/2014/12/ana-perez-canamares/

ECONOMÍA DE GUERRA, en el blog de Eva R. Picazo
https://evarpicazo.wordpress.com/tag/ana-perez-canamares/

ECONOMÍA DE GUERRA, en Voces del extremo
http://vocesdelextremopoesia.blogspot.com.es/2014/11/economia-de-guerra-7-poemas-de-ana.html

Reseña ECONOMÍA DE GUERRA, en La tormenta en un vaso, por Miguel Baquero
http://latormentaenunvaso.blogspot.com.es/2014/11/economia-de-guerra-ana-perez-canamares.html


ECONOMÍA DE GUERRA (3), en el blog de David González
http://ellenguajedelospunos.blogspot.com.es/2014/11/ana-perez-canamares-economia-de-guerra.html

ECONOMÍA DE GUERRA, en el blog de David González
http://ellenguajedelospunos.blogspot.com.es/2014/11/ana-perez-canamares-economia-de-guerra-2.html


ECONOMÍA DE GUERRA, en El diario.es, por Ruth Toledano
http://www.eldiario.es/zonacritica/bastado-hacer-revolucion_6_325177498.html


ECONOMÍA DE GUERRA, en el blog hankover
http://hankover.blogspot.com.es/2014/10/economia-de-guerra-ana-perez-canamares.html?spref=fb

ECONOMÍA DE GUERRA, en el blog Escritores sucios
http://escritoressucios.blogspot.com.es/2014/10/ana-perez-canamares-economia-de-guerra.html


EONOMÍA DE GUERRA, en el blog Asperezas, de Pepe Pereza
http://pepepereza.blogspot.com.es/2014/10/economia-de-guerra-ana-perez-canamares.html

jueves, noviembre 27, 2014

Presentación de Economía de guerra, por Ruth Toledano



Ana Pérez Cañamares es poética y política, es yo y es cualquiera, es piloto de guerra, si ese piloto es Saint-Exupéry, es conciencia y es campo de batalla (la conciencia como campo de batalla).

Ana Pérez Cañamares es yo y es cualquiera porque es los desahuciados, los hacinados, la mendiga, es la infancia como traza última de la inocencia de los culpables, es los animales que son yo, que son cualquiera, la lentitud de sus pies al entrar al matadero, es cada poema-bomba, cada razón que “hubiera bastado para hacer la revolución”, es la revolución, la que mira a este país a los ojos, cara a cara, como cuando follamos o cuando nos retamos.

Y es también el esplendor de junio, el sol, el baile, el árbol, los perros, el mirlo y su clase magistral, la hamaca, la respiración, el humo de los cigarros -sus señales-, una llamada para pedir perdón, la curiosidad que se pregunta por el nombre de la flores que crecen en su tumba, la risa de un bebé que celebra la sorpresa de estar vivo, es la belleza de un libro que quema entre las manos, la que sueña con llegar a la vejez para que la adopten las gallinas, la que es cómplice de una ardilla. Es una sonrisa que es un mendrugo de pan. Es las gotas de miedo en la frente de una madre, la belleza como una herida que desangra.

Y es la incertidumbre de no saber si el pecado es hacer o no hacer, la huida o la rendición. Es el derecho y la condena de los días que pesan como piedras en la espalda, la migrante interior, la que milita y deserta, la que es precaria como toda conquista. La excepción en la estructura, la ruptura de la armonía, un lugar entre la impotencia y el heroísmo. Es los trenes que entran a las ciudades por la puerta trasera, entre ruinas, cascotes, matorrales y niños que saludan a los desconocidos. Es la pregunta: ¿regamos la fe o la arrancamos de cuajo? Es, dentro de sí, el silencio de un pueblo evacuado, es el vacío, los rugidos de la guerra. Es los muertos.

Pues estamos en guerra. Si hay muertos -el poema nos advierte-, esto no es un teatro: cuando hay muertos, es guerra.

Ana Pérez Cañamares está en guerra, como yo, como cualquiera, contra el Banco de Santander y la enajenación de la Abajo Firmante, contra los púlpitos laicos, contra el capitalismo y contra la economía, imbéciles, la economía, contra la burocracia y las pantallas. En guerra contra los que odian lo que no se les parece, contra la afrenta que para ellos constituye toda costumbre, toda raza, todo pensamiento extraño, contra los pasos del matarife cuando entra al matadero, contra el jarabe malo que nos hacen beber los ganadores. Contra los enemigos, suyos y de la ardilla, contra las cadenas ingrávidas, los cargos y las cargas, los disfraces y los eufemismos. En guerra contra los inventores de perreras, asesinos de ángeles. Contra el sueño de los torturadores.

Ana Pérez Cañamares es la honestidad de saberse parte del sistema y es la valentía de despojarse desnudando al tirano. La honestidad de saber que nos boicoteamos mientras ellos maquinan, los enemigos de la ardilla y del mirlo. Es la honestidad de reconocer nuestro cansancio, nuestra ansiedad, nuestra responsabilidad de peces que fabrican anzuelos.

Ana Pérez Cañamares esgrime un lirio del valle, un simple lápiz, las ondas sobre la piel del caballo, la blancura de las manos sobre los teclados, para ordenar las heridas que producen los que arrasan las verdes praderas, los que torturan en nombre de la ciencia, los que violan y esclavizan. Ella es la que invierte en amor, la que nos devuelve la poesía, la conciencia y la poesía de la conciencia. La que en esta guerra nos reparte las armas cargadas y el futuro. Con ella dimitimos de la actualidad (hace muchos días que dejamos de leer El País) y con ella nos interesamos solo por la historia de la dignidad.

Tú no eres tú, Ana, no solo tú. Ahora eres yo, eres cualquiera. Porque después de tus poemas, antes también, yo, cualquiera, ya soy, somos, tú. Un ejército de mirlos. El partido de la intimidad. Vidas desnudas, almas clandestinas. Todo relacionado con todo. Y la poesía como un ángel fieramente humano, como un redoble de conciencia. Te sorprenderá: soy la fe con la que ardes. Soy nosotras. Porque, como tú, blando un amor que aún sería más grande si no temiera mirar al matarife y al cordero. Porque me has recordado, mientras dura el asedio, que ganaremos esta guerra perdida porque amamos a los perros mestizos y las palabras nos arrancan orgasmos.