El blog de Ana Pérez Cañamares - poeta

miércoles, marzo 25, 2015

Reseña de Economía de guerra en La huella digital, por Javier Vayá Albert


portada Economia de guerra 


‘Economía de guerra’, rebelión de los cualquiera

Existe una de esas geniales imágenes o memes que pululan por la red, desconozco el autor, en la que una persona esgrime un libro contra la policía antidisturbios provocando el pánico de éstos ante tamaña arma. Ese libro bien podría ser Economía de guerra, el nuevo poemario de Ana Pérez Cañamares publicado por Lupercalia. Un poemario que arroja versos incendiados de dignidad y justicia a quien dispara balas de goma, órdenes de desahucio y mordazas. Un libro repleto de rabia y lucha, pero en el que prevalece de manera contundente la ternura y el amor. Porque precisamente, aparte del abrumador pulso literario de la autora, lo que convierte a Economía de guerra en un libro tan espléndido es que Ana Pérez Cañamares deja muy claro “lo que hay que proteger”. Dicho de otro modo, la autora recuerda en todo momento el qué y el porqué de esta lucha, lo vital de enfrentarnos a quien nos agrede desde un poder salvaje e inhumano.
De este modo la autora compone un poemario extraordinario que comienza con un breve poema que lo dice todo: “Escribo sobre mí/ porque yo/ soy cualquiera”. En la aparente sencillez de estos versos se contiene la rotundidad de la intención de este libro, un canto a todos los cualquiera que se levantaron un día para decir basta. Y todavía siguen en pie, por más que otros quieran ocultarlo. Economía de guerra se divide en tres partes y un epílogo que comienzan con alguna cita de Piloto de guerra de Antoine de Saint-Exupéry,  consiguiendo con esto dar una continuidad impecable a la obra. Ana Pérez Cañamares recrea a la perfección la atmósfera de conflicto a la vez que de manera sumamente difícil es capaz de huir en todo momento de resultar panfletaria u obvia, algo que suele ocurrir cuando se tratan estos temas y que la autora resuelve sin duda gracias a su inmenso talento como poeta. No es fácil para nada decir tanto y decirlo tan bien, utilizar siempre la metáfora, la imagen, la métrica, la palabra, de manera exacta y perfecta sin olvidar o desviarse de lo que se quiere contar.
En este sentido tiene mucho que ver también la honradez de la autora al plasmar sus dudas; “Desnudarte, emperador. También cuando yo sea parte de tus ropajes…” o también la culpa o indolencia común de todos nosotros al permitir que nos hicieran tanto, que llegaran tan lejos, como en ese otro prodigioso poema que enumera con versos de contundente lirismo lo que “hubiera bastado para hacer la revolución”. En cada una de las partes del libro la poeta va desgranando distintas fases: el desconcierto, la denuncia, la duda, la ira, la intimidad de su universo privado como castillo a proteger y la lucha o resistencia ante el atroz sistema. Una resistencia siempre construida desde ese íntimo lugar en el que nace la poesía, desde un yo que deviene en un nosotros, en esa última, hermosa, y descomunal última parte titulada Hay que ser incendio.
Economía de guerra es un maravilloso e indispensable poemario, un parte de guerra o diario de batalla construido con las armas de la palabra precisa, con la munición certera de la justicia y la humanidad arrojadas como ramos de flores de dignidad lacerante al rostro sin rostro del monstruo del capitalismo.

martes, marzo 17, 2015

Miles de tierra, antología homenaje a las Brigadas Internacionales

Los poemas que forman esta Antología, motivada en el 75
aniversario de la creación de las Brigadas Internacionales, se
hicieron voz en el recital que tuvo lugar el 15 de mayo de 2011 en
el Ateneo de Madrid, siempre abierto a la poesía y al
conocimiento de la historia. Su diversidad se fundamenta en el
valor, humanidad, heroísmo y sobre todo dignidad que tenían
aquellos luchadores capaces de entregar lo mejor de sí, su
propia vida, para que otro mundo fuera posible.

Lista de autores:

BEGOÑA ABAD DE LA PARTE; JESÚS VICENTE AGUIRRE ; ABEL
APARICIO GONZÁLEZ; GSÚS BONILLA; LAURA CASIELLES; MARÍA
LUISA DE LA PEÑA; ANTONIO DÍEZ FERNÁNDEZ; DAVID ELOY
RODRÍGUEZ; MATÍAS ESCALERA CORDERO; MARÍA ÁNGELES
FERNÁNDEZ JORDÁN; SONIA FIDES; MIGUEL ÁNGEL GARCÍA
ARGÜEZ; CELIA GARCÍA LÓPEZ; ALBERTO GARCÍA-TERESA; DAVID
GONZÁLEZ; ÁNGEL GONZÁLEZ GONZÁLEZ; ÁNGEL GUINDA;
GUIDO GUIDI; ESTHER LAPEÑA ALTABÁS; LUIS LUNA; IVÁN
MARISCAL; MIKEL MÉNDEZ; MIRTA NÚÑEZ DÍAZ-BALART;
MIGUEL PASTRANA; ANA PÉREZ CAÑAMARES; LLUÍS PONS MORA;
FRANCISCO REDONDO; NURIA ROVIRA AYUSO; FERNANDO
SABIDO SÁNCHEZ; J.JORGE SÁNCHEZ; CARLOS SALEM; MARÍA
JESÚS SILVA GARCÍA; ANA VEGA

http://www.bubok.es/libros/239359/Miles-de-tierras

miércoles, febrero 25, 2015

Reseñas y entrevistas aparecidas hasta el momento sobre Economía de guerra (Editorial Lupercalia)




Reseña de ECONOMÍA DE GUERRA, en Tarantula, Revista Cultural, por Javier Cristóbal
http://revistatarantula.com/economia-de-guerra-ana-perez-canamares/

ECONOMÍA DE GUERRA, en El Cultural (30/01/2015)
http://edicioneslupercalia.blogspot.com.es/2015/01/economia-de-guerra-en-el-cultural.html

ECONOMÍA DE GUERRA, en el blog de la librería A pie de página
http://libreriaapiedepagina.blogspot.com.es/2015/01/y-ana-perez-canamares-estuvo-aqui.html

Fotos de la presentación de ECONOMÍA DE GUERRA en la librería A pie de página, Valladolid
http://edicioneslupercalia.blogspot.com.es/2015/01/economia-de-guerra-y-ana-perez.html

ECONOMÍA DE GUERRA y Ana Pérez Cañamares en El Norte de Castilla.es
http://www.elnortedecastilla.es/culturas/201501/23/perez-canamares-llama-enfrentar-20150123214354.html

Vídeo de la presentación de ECONOMÍA DE GUERRA, Ana Pérez Cañamares, en la librería A pie de página, Valladolid, gracias a Ultimo Cero
https://www.youtube.com/watch?v=aOYy5Oz-jgQ&feature=youtu.be

Vídeo de la presentación de ECONOMÍA DE GUERRA, por Jorge M. Molinero, en la librería A pie de página
https://www.youtube.com/watch?v=fIg-sInmxl0&feature=youtu.be

ECONOMÍA DE GUERRA, en Últimocero
http://www.ultimocero.com/articulo/ana-p%C3%A9rez-ca%C3%B1amares-apela-la-importancia-las-luchas-colectivas-su-econom%C3%ADa-guerra%C2%B4
 



Reseña de ECONOMÍA DE GUERRA, en Mondosonoro, por Santos Perandones
http://issuu.com/mondosonoro-gal_cyl/docs/224msogal?e=2217010%2F10839332

ECONOMÍA DE GUERRA, en La República Cultural.es., por Inma Luna
http://www.larepublicacultural.es/article9706.html

Entrevista a Ana Pérez Cañamares, por ECONOMÍA DE GUERRA, en Literaturas.com, por Miguel Baquero
http://www.literaturas.info/Revista/2014/12/ana-perez-canamares/

ECONOMÍA DE GUERRA, en el blog de Eva R. Picazo
https://evarpicazo.wordpress.com/tag/ana-perez-canamares/

ECONOMÍA DE GUERRA, en Voces del extremo
http://vocesdelextremopoesia.blogspot.com.es/2014/11/economia-de-guerra-7-poemas-de-ana.html

Reseña ECONOMÍA DE GUERRA, en La tormenta en un vaso, por Miguel Baquero
http://latormentaenunvaso.blogspot.com.es/2014/11/economia-de-guerra-ana-perez-canamares.html


ECONOMÍA DE GUERRA (3), en el blog de David González
http://ellenguajedelospunos.blogspot.com.es/2014/11/ana-perez-canamares-economia-de-guerra.html

ECONOMÍA DE GUERRA, en el blog de David González
http://ellenguajedelospunos.blogspot.com.es/2014/11/ana-perez-canamares-economia-de-guerra-2.html


ECONOMÍA DE GUERRA, en El diario.es, por Ruth Toledano
http://www.eldiario.es/zonacritica/bastado-hacer-revolucion_6_325177498.html


ECONOMÍA DE GUERRA, en el blog hankover
http://hankover.blogspot.com.es/2014/10/economia-de-guerra-ana-perez-canamares.html?spref=fb

ECONOMÍA DE GUERRA, en el blog Escritores sucios
http://escritoressucios.blogspot.com.es/2014/10/ana-perez-canamares-economia-de-guerra.html


EONOMÍA DE GUERRA, en el blog Asperezas, de Pepe Pereza
http://pepepereza.blogspot.com.es/2014/10/economia-de-guerra-ana-perez-canamares.html

jueves, noviembre 27, 2014

Presentación de Economía de guerra, por Ruth Toledano



Ana Pérez Cañamares es poética y política, es yo y es cualquiera, es piloto de guerra, si ese piloto es Saint-Exupéry, es conciencia y es campo de batalla (la conciencia como campo de batalla).

Ana Pérez Cañamares es yo y es cualquiera porque es los desahuciados, los hacinados, la mendiga, es la infancia como traza última de la inocencia de los culpables, es los animales que son yo, que son cualquiera, la lentitud de sus pies al entrar al matadero, es cada poema-bomba, cada razón que “hubiera bastado para hacer la revolución”, es la revolución, la que mira a este país a los ojos, cara a cara, como cuando follamos o cuando nos retamos.

Y es también el esplendor de junio, el sol, el baile, el árbol, los perros, el mirlo y su clase magistral, la hamaca, la respiración, el humo de los cigarros -sus señales-, una llamada para pedir perdón, la curiosidad que se pregunta por el nombre de la flores que crecen en su tumba, la risa de un bebé que celebra la sorpresa de estar vivo, es la belleza de un libro que quema entre las manos, la que sueña con llegar a la vejez para que la adopten las gallinas, la que es cómplice de una ardilla. Es una sonrisa que es un mendrugo de pan. Es las gotas de miedo en la frente de una madre, la belleza como una herida que desangra.

Y es la incertidumbre de no saber si el pecado es hacer o no hacer, la huida o la rendición. Es el derecho y la condena de los días que pesan como piedras en la espalda, la migrante interior, la que milita y deserta, la que es precaria como toda conquista. La excepción en la estructura, la ruptura de la armonía, un lugar entre la impotencia y el heroísmo. Es los trenes que entran a las ciudades por la puerta trasera, entre ruinas, cascotes, matorrales y niños que saludan a los desconocidos. Es la pregunta: ¿regamos la fe o la arrancamos de cuajo? Es, dentro de sí, el silencio de un pueblo evacuado, es el vacío, los rugidos de la guerra. Es los muertos.

Pues estamos en guerra. Si hay muertos -el poema nos advierte-, esto no es un teatro: cuando hay muertos, es guerra.

Ana Pérez Cañamares está en guerra, como yo, como cualquiera, contra el Banco de Santander y la enajenación de la Abajo Firmante, contra los púlpitos laicos, contra el capitalismo y contra la economía, imbéciles, la economía, contra la burocracia y las pantallas. En guerra contra los que odian lo que no se les parece, contra la afrenta que para ellos constituye toda costumbre, toda raza, todo pensamiento extraño, contra los pasos del matarife cuando entra al matadero, contra el jarabe malo que nos hacen beber los ganadores. Contra los enemigos, suyos y de la ardilla, contra las cadenas ingrávidas, los cargos y las cargas, los disfraces y los eufemismos. En guerra contra los inventores de perreras, asesinos de ángeles. Contra el sueño de los torturadores.

Ana Pérez Cañamares es la honestidad de saberse parte del sistema y es la valentía de despojarse desnudando al tirano. La honestidad de saber que nos boicoteamos mientras ellos maquinan, los enemigos de la ardilla y del mirlo. Es la honestidad de reconocer nuestro cansancio, nuestra ansiedad, nuestra responsabilidad de peces que fabrican anzuelos.

Ana Pérez Cañamares esgrime un lirio del valle, un simple lápiz, las ondas sobre la piel del caballo, la blancura de las manos sobre los teclados, para ordenar las heridas que producen los que arrasan las verdes praderas, los que torturan en nombre de la ciencia, los que violan y esclavizan. Ella es la que invierte en amor, la que nos devuelve la poesía, la conciencia y la poesía de la conciencia. La que en esta guerra nos reparte las armas cargadas y el futuro. Con ella dimitimos de la actualidad (hace muchos días que dejamos de leer El País) y con ella nos interesamos solo por la historia de la dignidad.

Tú no eres tú, Ana, no solo tú. Ahora eres yo, eres cualquiera. Porque después de tus poemas, antes también, yo, cualquiera, ya soy, somos, tú. Un ejército de mirlos. El partido de la intimidad. Vidas desnudas, almas clandestinas. Todo relacionado con todo. Y la poesía como un ángel fieramente humano, como un redoble de conciencia. Te sorprenderá: soy la fe con la que ardes. Soy nosotras. Porque, como tú, blando un amor que aún sería más grande si no temiera mirar al matarife y al cordero. Porque me has recordado, mientras dura el asedio, que ganaremos esta guerra perdida porque amamos a los perros mestizos y las palabras nos arrancan orgasmos.

martes, noviembre 25, 2014

Reseña de Economía de guerra en el blog La tormenta en un vaso, por Miguel Baquero

Economía de guerra, Ana Pérez Cañamares

Lupercalia, Alicante, 2014. 136 pp. 13,95 €


Miguel Baquero

Tras ganar el premio Blas de Otero con su anterior poemario, Las sumas y los restos, una mirada emocionada sobre el interior de las personas y las presencias, pero sobre todo las ausencias, que lo componen —en la autora como en quien lee: se trata de una poesía que busca esa voz común a todos; no en vano hay un verso que parece haber adoptado A. P. C. como lema y es «escribo sobre mí / porque yo / soy cualquiera»—; tras este magnífico ejercicio de poesía íntima y desgarrada, Ana Pérez Cañamares vuelve a las librerías con Economía de guerra, un libro de tono, en apariencia, muy distinto al anterior.
En todo caso, los libros de Ana Pérez Cañamares son verdaderos acontecimientos. Una oportunidad de encontrarse con la poesía de hoy, viva, latente —ya lo creo, y con unas pulsaciones aceleradas—, poesía inserta en el mundo que nos rodea y afectada por los problemas que nos incumben. Poesía que está siendo. Y que en el caso de este nuevo libro de A. P. C. alza la voz, a veces en grito, para denunciar la injusticia y a indignidad a que nos hemos visto reducidos. O arrastrados, si se prefiere, sin oponer la resistencia debida. Ya los primeros versos, o antes incluso: las primeras palabras de esta Economía de Guerra claman contra la nueva religión del beneficio económico sobre todas las cosas, en que nos han hundido… o nos hemos hundido por nuestra pasividad. En varias ocasiones la autora se pregunta cuánto de culpa ha habido en nosotros, aunque solo haya sido por ser tan ingenuos. «Yo no habitaba ya esta comunidad de hombres como arquitecto…»
Pregunta que al fin sólo queda esbozada, porque lo que al cabo importa es que hay gente —los destinatarios de esta colección de poemas— rebelada contra este estado de cosas que parece haber sustituido a la verdadera vida, apartada para que no estorbe al crecimiento económico: «Llega la vida y se planta ante vuestra verja. / Es una mendiga que acepta toda limosna. / Pero vuestro perros la ladran / vuestros guardias no la dejan pasar».
En Economía de guerra, la autora plantea el mundo seccionado tajantemente en dos, quienes lo dominan y quienes resisten en nombre de la vida —entendida «vida» como la naturalidad, la espontaneidad, la alegría—. Un mundo al borde de la batalla que cada día se va planteando de manera sorda: no es normal esta resignación y desesperanza con que la mayoría sobrevivimos, esta derrota cotidiana, o quizá fuera mejor decir —y no es broma— semanal: «Si el sábado fue territorio/ liberado, el domingo es / arrabal de la ciudad sitiada, [víspera] del que entra al matadero.»
Este nuevo libro de poemas de Ana Pérez Cañamares quiere ser un canto contagioso a la resistencia, a recuperar la verdad de cada uno y la poesía apartada por tantos intereses. Pero al tiempo que la autora llama a la confrontación, se advierte al fondo —y esto es lo que, en opinión de quien reseña, hace a este poemario más humano, luego más poético— la presencia de una duda. Es cierta la perversidad del orden establecido, palpable la manera en que nos engaña y domina, inmoral como nos utiliza para luego dejarnos indefensos… pero quizás —siento al ir pasando las páginas de este poemario— se trate solo del tiro de gracia. El sistema, sí, nos da la más escandalosa y brutal patada en los genitales, pero quizás antes la simple existencia, según marchábamos hacia delante, nos ha ido desgastando con innumerables collejas. Creo advertir al fondo de estos versos de A. P. G. su lamento por lo que —sistema o no mediante— se va perdiendo irremisiblemente. Me estremece, hasta casi de verdad doler, un poema como: «Que hago si se me muere la curiosidad […], qué hago si se me muere en plena niñez». Me conmueve su resistencia interior a conservar la poesía, aunque alrededor todo tenga visos de derrumbarse: «Yo no entiendo cómo el cielo / abandonado por las nubes / puede aguantar su tensión azul»… y justo en la página siguiente, en prosa, esta otra joya de observación sensible: «He visto cómo dejaba caer el agua la fuente de un pueblo deshabitado. El agua pura, que tantos cuidados había costado a los hombres…»
No la declaración de guerra, con ser hermosa, ni los preparativos de la batalla, con sacudir nuestro interior, sino esta emoción lenta al fondo del poemario, que parece cumplirse en este verso infinito: «si hay salvación, estará en la ternura», es lo que hace de este nuevo libro de Ana Pérez Cañamares otra ocasión de entrar en, y conmocionarse con, y hacerse adepto a su poesía y a la de otros nuevos autores que ahora mismo en este lugar están creando obras de futuro.

miércoles, mayo 21, 2014

Presentación de Las sumas y los restos por M. Cinta Montagut



EL COMPROMISO INALIENABLE CON LA POESIA Y CON LA VIDA

            Ana Pérez  Cañamares es ante todo una voz comprometida con la palabra, con su tiempo y con la vida,en poco tiempo se ha convertido en una voz imprescindible en el panorama poético español. Su primera entrega poética  data de 2007,La alambrada de mi boca , al que sigue en 2010 Alfabeto de cicatrices en la que nos habla de un mundo cotidiano, roto, fragmentario y duro en el que se desarrolla nuestra vida cotidiana.
            Con Las sumas y los restos obtuvo, por unanimidad, en su quinta edición el Premio de Poesía Blas de Otero 2012. En su acta el jurado señala que “se trata de un poemario sobre las tormentas y naufragios diarios escrito con un tono realista y crítico”, yo añadiría que se trata de un poemario que en cada una de sus sílabas rezuma la autenticidad de la vida con sus fracasos y sus esperanzas. Es un libro en el que nada sobra, cada poema va a la raiz más profunda de las cosas, de los sentimientos y de las verdades que cada día van configurando la vida muchas veces a pesar de nosotros mismos.
En este libro tenemos una voz de mujer, que se sabe mujer y solidaria con otras mujeres que no tienen una voz con la que dejar constancia de su verdad o de su existencia.
            El libro se abre con una cita de Adrienne Rich y con un poema,  que es una declaración de principios, en el que se nos dice Antes de salir al mundo, levanta/ un memorial a los ahogados./ Sus cuerpos son los escalones/ que te llevan hasta la calle”. hay que salir a la calle para saber quién somos.
Se estructura el poemario en dos grandes apartados y un epílogo. El primer apartado titulado “Los mapas” está a su vez dividido en cuatro partes que corresponden a los cuatro puntos cardinales. Se trata de una especie de bitácora en la que la poeta es una voz comprometida con su tiempo y también la voz de los que no la tienen o no la pueden ejercer.
La vida cotidiana con sus restricciones, el trabajo como algo imperioso que roba el tiempo sagrado de la vida y de la escritura,”Y son las tardes lo que me queda/después de vender la mañana/ y que me la compren barato”.
En algunos momentos este libro recuerda el Poeta en Nueva York de Lorca sobre todo en los poemas en los que la cotidianidad contrasta con la naturaleza, con la primavera que está más allá de la ventana de la oficina o con la mariposa en el vagóndel metro  de la que nadie parece darse cuenta.
La vida familiar, la hija que llega a casa y tiene que hacer los deberes, los gestos repetidos que nunca son banales como decir “te quiero” y esperar la réplica que cada día es la misma. Los gatos que viven en la casa y nos traen un poco de esencia natural indestructible. Gatos que  como ella yo también estimo como algo imprescindible.
Aparece de refilón la guerra como una secuela de la que no nos podemos librar , de la que no nos queremos librar porque en el fondo somos la memoria de los que fueron engullidos por ella.
El segundo apartado “Los tesoros” contiene la memoria personal de la poeta, el recuerdo de los padres y la nostalgia que ello trae consigo y que se muestra en pequeños detalles como los platos regalados por la madre y que ya están deslucidos y pasados de moda. Y la infancia, ese territorio en el que nos formamos y que , de un modo u otro, siempre tenemos presente.
Ana Pérez Cañamares cree en las palabras  y con ellas nos hace pensar y emocionarnos además de darnos un testimonio único de su tiempo y de las personas que caminan, que caminamos, con ella.
Poesía auténtica en la que lo sublime y lo insignificante adquieren una misma presencia y nos llevan atados a sus palabras.

M. CINTA MONTAGUT

martes, mayo 20, 2014

Reseña de Las sumas y los restos por Luis Vea

Uno de los rasgos que se perciben en la escritura de Ana Pérez Cañamares (1968) en su poemario Las sumas y los restos es la humanidad. Cualquiera puede llegar a entender el poemario si posee esa cualidad. Sin embargo no es un rasgo neutro. Ana Pérez Cañamares practica una humanidad militante, una humanidad combatiente. Es por esta razón por la que algunos de sus versos, tras una faz de dulzura, dejan un mensaje profundo, corrosivo, de los que se recuerdan.

Las sumas y los restos es un poemario que ganó el Premio de Poesía Blas de Otero en la convocatoria de 2012. Está dividido en seis partes. Cuatro vienen conformadas por los puntos cardinales. Dos más se unen para encontrar Los tesoros y un Epílogo.

Recuerdo haber tenido la ocasión de leer un libro en el que aparecían algunos poemas suyos,  23 Pandoras, editado por Baile del Sol. Aquel era un poemario en el que alzaban la voz un conjunto de mujeres. De alguna forma también era un libro militante. Han pasado más de cuatro años desde aquello. Probablemente podríamos decir que la autora y su poesía han crecido.

Pérez Cañamares parece plantearnos una brújula vital. Una brújula con la que cada uno de nosotros podemos sentirnos cercanos porque aquello de lo que habla es parte también de nuestras vidas: habla de pequeñas grandes cosas de lo cotidiano. Y ella misma, quizá como un propósito, lo viene a señalar desde un principio (p.18):

“Si aprendiera a cuidar lo pequeño
lo grande permanecería a salvo”

Toda una declaración de intenciones que se va desgranando a lo largo del libro. Sin embargo en lo pequeño también hay luchas y reivindicaciones y derechos que proteger y vidas que proteger y eso también está en su poesía, por eso alza la voz (p.47) y dice:

“A la revolución por el hartazgo”

Y a veces para llegar a conclusiones nos obliga a hacer un inventario de nuestras propias miserias, de los cuerpos dejados en las cunetas, de las vidas desperdiciadas en aras de ideales que sólo han favorecido a unos pocos. De la bota que pisó y sigue pisando y para ello hace falta no olvidar y dejarlo por escrito, aunque se repita, precisamente para que no se repita (p. 32):

“Dicen que a los supervivientes de los campos
les dolía la primavera. Cómo podían los árboles
retoñar sobre las fosas comunes”

Versos de una humanidad crítica que no se limitan a señalar, a recordar, tienen propósito de continuar hasta nuestros días, por eso añade en el mismo poema:

“En el infierno la primavera era una ofensa.
Aquí es una burla: mostramos por una ventana
un paraíso prometido que siempre cae en lunes”

Y por si hay duda de que de aquellos polvos vienen estos lodos, o dicho de otra forma como los hechos se suceden unos a otros hasta llegar a la actualidad, demostrando que toda historia es cíclica porque la estupidez humana también lo es, añade (p.30):

“Sé que es la hora del telediario
porque me siento carroña”

Es una voz cercana la que nos va llevando de un tema a otro, de un hecho a otro, no hay artificios, las palabras son simples, los finales de los versos son claros, meridianos, contundentes. Tras la suavidad de la voz, la palabra deviene grito y conclusión. Y la conclusión no nos deja descanso (p.23):

“ahora soy por fin una niña que balbucea
fascinada por la belleza
                              de su fracaso”  

Y, en realidad, su fracaso es el nuestro, porque lo que dice podría decirlo cualquiera de nosotros, porque sus palabras sienten a ras de piel y a ras de tierra. Palabras que son contornos que nos envuelven (p.36):

“Nos miran sin entender para qué o quién vestimos
por qué nos acicalamos para ir al matadero”

No hay remedio posible. Así lo señala. No queda más que vivir aunque vivir no sea un remedio (p.42):

“Pero el remedio es imposible:
a la vida –siempre distinta-
el miedoso la llama amenaza”

A veces la mirada de la autora muestra una desgarradora sensatez (p. 44) y da la impresión de que en cualquier momento pueda tirar la toalla (p. 51):

“solo si la palabra humanidad
es sólo una palabra de cuatro sílabas”

Pero no hay tregua que pactar, no hay espacio para sentirse vencido, hay que levantarse y buscar nuestro lugar. En el de la autora los animales tienen su hueco. Se percibe su ternura, su amor y su defensa (p.59):

“Al final un arañazo para dejar bien claro
que la ternura no es una mercancía”

Hablaba de una humanidad militante, cuando me refería a la poesía de Ana Pérez Cañamares. Hay veces en las que me siento particularmente inclinado a acercarla a la de Antonio Orihuela. Probablemente encuentro puentes entre ambos. Por el mismo camino entiendo cuando los demás nos señalan, lo entiende la autora, cuando negamos las tergiversaciones y no nos sentimos culpables más que para ironizar (p.57):

“Los errores no están tanto en mi vida (…)
El error está en cómo interpreto todo:
la mala traductora que soy”

Y pasadas las heridas, llegan también los recuerdos, las partes de nosotros que dejamos atrás, que también tienen cabida en Las sumas y los restos (p.101):

“Nosotros no teníamos pueblo.
O mejor dicho: habíamos tenido
y nos lo habían quitado”

Los recuerdos también traen dolor (p.85):

“En este mundo la muerte no es definitiva.
Sólo la crueldad extiende su imperio.
Y así llevamos cuarenta años, como aquél”

Alusiones a las guerras, a la dictadura. También recuerdos de las pérdidas cercanas (p. 113):

“Desde que murió,
mi madre me está leyendo.
Ya no soy su hija.
No soy una preocupación”

Es inevitable extraer conclusiones, como hace la autora (p.109):

“La cadena más pesada caería
si mirara al pasado como
a un hijo recién nacido, o
como a un padre recién muerto”

Que las conclusiones nos sirvan para vivir (p. 96):

“Hubo un tiempo en que la vida
y el mundo eran pareja.
Ahora se están divorciando”.

El libro termina en Los tesoros, que contiene algunos de los pasajes más tiernos recordando a los padres que fallecieron. Y extrae su propio epílogo.

Las sumas y los restos de Ana Pérez Cañamares, humanidad combativa, lecciones de vida hechas poesía. Porque poesía y vida son lo mismo.
 
LUIS VEA
Extraído del blog Reseñados

lunes, marzo 17, 2014

Reseña de Ismael Cabezas en Universo La Maga

Si nos quedaba alguna duda de la grandeza de la palabra poética de Ana Pérez Cañamares, Las sumas y los restos, las disipan absolutamente, un enorme libro donde alcanza sólo lo que la gran poesía es capaz de conseguir, que nos sintamos partícipes del poema, que éste sea un lugar de encuentro, donde la palabra de la poeta, es también la nuestra.

Para leer la reseña completa, pincha aquí.

martes, marzo 04, 2014

Reseña de Francisco Javier Irazoki, en El Cultural

Ana Pérez Cañamares es autora de cuentos. También figura en varias antologías de poetas inconformistas, con notable presencia de jóvenes partidarios de expresar sin adornos sus vivencias. Nació en Santa Cruz de Tenerife, en 1968; reside en Madrid. Con Las sumas y los restos obtuvo el Premio Blas de Otero Villa de Bilbao.

El libro empieza con unos versos de la feminista norteamericana Adrienne Rich, y en ellos sobresale el pensamiento que sirve de guía a la poeta española: “Las palabras son mapas”. Y, como introducción a los seis apartados de la obra, Pérez Cañamares nos dice con qué materia va a unir estos mapas: “Antes de salir al mundo, levanta / un memorial a los ahogados”. En las secciones siguientes -cuyos títulos son los nombres de los puntos cardinales y “Los tesoros”-, así como en el epílogo, confirma su impulso rebelde. Nunca con sensiblería, propaganda o fáciles consignas. Tampoco a la manera de nuestros escritores sociales de los años cincuenta y sesenta del siglo pasado. Con una base autobiográfica, en las páginas de Las sumas y los restos aparecen denuncias más extensas. Al tiempo que evoca la niñez, vivida en un ambiente económico modesto, la autora se analiza críticamente. Reconoce la humildad frente a un árbol; alude a un dardo que la limita; recuerda su juventud dispuesta a bailar con el caos. Se detallan las soledades del hombre moderno en sus islas repletas de artilugios para la comunicación. “Es el gueto que levantamos / dentro de nosotros”, nos advierte. Ella ha sentido la escritura como barandilla desde donde observa el mundo sin caerse.

“Fuerza” es el vocablo que con exactitud define la literatura de Ana Pérez Cañamares. Una energía llegada de las pequeñas verdades personales. Resulta especialmente vibrante el poema donde describe a una hermana nacida en otra familia, marcada por la miseria ajena, en un país remoto. Asimismo destaca un excelente texto dedicado a la intensidad. En las horas de sumisión vigila la conciencia y ve “cómo se llena de verdín / y se hace resbaladiza”.

Un mérito adicional. Leemos a una escritora culta. Después de citar a la mencionada Rich, transmite los versos de cinco poetas extranjeros del siglo XX: el estadounidense O'Hara, el polaco Zagajewski, el sueco Martinson, la inglesa Levertov, el israelí Amijai. Sus palabras pertinentes consolidan las de una obra, Las sumas y los restos, que prueba la madurez poética de Ana Pérez Cañamares.


 http://www.elcultural.es/version_papel/LETRAS/34226/Las_sumas_y_los_restos