El blog de Ana Pérez Cañamares - poeta

lunes, enero 29, 2007

Personajes

A poco que uno lo piense, cada uno de nosotros es un personaje raro, raro de cojones.
¿Por qué me da rabia tener un catarro que me tiene doblada por las esquinas, con el cuerpo dolorido de tanta tos, tanta tos que no me deja ni dormir por las noches?
Respuesta: porque no puedo fumar. Pura y simplemente. Porque el humo me rasca el pecho con rabia. Porque escribir sin fumar me resulta una tortura. Tan insoportable, que ahora mismo estoy fumando. Y cada calada irrita al puma que tengo en las entrañas.
Y yo soñando todavía con encontrar el libro de instrucciones...

6 comentarios:

Miriam G. dijo...

Yo me prohibí fumar en casa, lo he cumplido. Fumo en la terraza, muerta de frio, de pie, rápido. Fumar ya no es lo mismo, aun así, muy acatarrada sigo fumando ¡que asco!

Un beso, Miriam G.

Fernando dijo...

No os da pena tener vicios menores?...dejad algo que os acorta la vida y os pone negros los visillos y amarillas las paredes...y si fumais por lo menos fumar hierba..

Ana Pérez Cañamares dijo...

Mayores y menores, Fernando. Y la hierba tal cual me sienta como un tiro, el mundo se me pone del revés literalmente...

Fernando dijo...

;)..yo llevo sin fumar 17-18 años..nada de nada..pero entiendo que es una jodienda el asunto...además si lo que pusieran fuera tabaco..seguro que era más sencillo abandonarlo o fumar menos...venga hay que intentarlo!..un abrazo.

Alfman dijo...

como duele fumar pero que bien sienta
(Ahh, la dulce apologia de tabaco)

En la magnífica película "Coffe and cigarretes" durante una de las escenas,mantienen una conversación Tom Waitts e Iggi Pop en una cafeteria en donde no deja de sonar música hawaiana. Me quedé con una frase: [...]"Yo he dejado de fumar, por eso puedo encenderme un cigarrillo cuando quiera"[...]
No he dejado de utilizarla.

Llevo 11 años fumando y no puedo evitarlo, me encanta, lo siento por todo lo malo, pero es así.

He de añadir que me resulta espantoso todo lo que produce en las personas, pero soy incapaz de estar preocupado por lo que produzca en el mio, con ninguno de los cigarrilos que me enciendo.

Y creedme que, paradójicamente, parte de mi trabajo consiste en pelearme indirecta y directamente, con todo el esfuerzo de mi cerebro y de mis manos, contra los funestos efectos que produce el tabaco en cada sistema del organismo. (Tsun-Zu estaría orgulloso)

Pero aún así, en mi, para mi, un cigarrito por favor.
(Sin remordimientos: Me disculpe la humanidad.)

Ana Pérez Cañamares dijo...

Pues sí, Alfman. Estoy contigo. Me jode que la gente me pregunte cuándo voy a dejar de fumar. Puede que resulte patético, pero no me concibo sin fumar. Asumo las consecuencias. Eso sí, fumo tabaco de liar, dicen que tiene menos guarrerías, pero la realidad es que me gusta más. Me gustan los rituales.