El blog de Ana Pérez Cañamares - poeta

miércoles, septiembre 12, 2007

Acercando orillas (II): Inma Luna


A Inma he tenido el placer de verla en dos ocasiones: la primera fue la presentación de Tripulantes en Madrid, durante la cual leyó algunos de los poemas que Vinalia Trippers había publicado en el suplemento Poemash. La segunda fue en la presentación, el pasado junio, de su libro El círculo de Newton, junto con Lucas Rodríguez, en Traficantes de Sueños. En esta segunda ocasión me acerqué a hablar con ella y me encontré con una persona cálida y dulce, a la que, después de haber leído sus poemas, es imposible mirar sin preguntarse qué estará viendo ella.
Recojo, de diversas páginas de internet, algunos datos y poemas para que quien no la conozca la disfrute, y para que quien la conozca vuelva a disfrutar de ella.
Inma Luna (Madrid, 1966) es periodista. En poesía ha publicado El círculo de Newton (Baile del Sol, Tenerife, 2007), Nada para cenar (LFC Ediciones, obra ganadora del Premio Local de Poesía Villa de Leganés 2005). Ha colaborado también con las revistas literarias Alex Lootz, Minguante, La hamaca de lona y Piedra del molino, entre otras, además de aparecer en antologías como Voces del extremo (Fundación Juan Ramón Jiménez, 2005, 2007). Vinalia Trippers ha seleccionado algunos de sus versos para el suplemento Poesmash (2007).
En las afinidades electivas, se puede encontrar esta poética:
Poética
Poesía porque hay pensamientos insensatos que planean en el aire, que yacen en el aire, que se alimentan del aire; porque las palabras me han enseñado el placer y la voluptuosidad, soy feliz cuando diluvia; porque soy extranjera y ajena cuando cada anochecer me dirijo a mi casa; porque espero que me expliquen algo de mí que todavía desconozco; porque quiero crear belleza; porque todo avanza y retrocede; porque la espiral y el círculo me rondan.Poesía porque existen lugares donde mi mirada pierde su fugacidad y se transforma en una experiencia completa. Se amplía la perspectiva como si floreciese un espacio soñado; porque cualquier acción bajo esta realidad subjetiva pierde absolutamente su inocencia y creo, por un momento, que ese lugar existe y que me pertenece.



Ni nadie
Nadie me conoce.
Ni mi psiquiatra.
Ni la alcachofa de la ducha.
Ni mi taza de café.
Ni mis pestañas.
Nadie sabe nada de mí.
Nadie me ha descubierto todavía.
Ni mis sujetadores.
Ni mis bragas.
Ni mi pinza de depilar.
Nadie se asoma a mis zonas estrechas.
Nadie sabe encontrarlas
Nada me araña.
Ni mi cepillo de dientes.
Ni los chicles.
Ni los vasos de leche desnatada.
Nada entra en mi cuerpo.
Todo lo cruza.
Todo pasa de largo.
Como el viento en las casas con dos puertas.
Nada se lleva nada.
Nadie.

(De Nada para cenar, LFC Ediciones, Béjar. 2005)




Me duermo como si me muriese
con un vértigo tal que me desmayo.
Caigo en la sombra repartidos los miembros
y cuento ovejas llenas de vacío
para vencer el miedo,
para evitar lo que arremete.
Me duermo pronto delante del televisor
atormentada por las desilusiones más pequeñas,
por haberme pasado sentada
la mitad de este día
que me mira de modo imperdonable
como si le debiera algo.

(De El círculo de Newton, Baile del Sol, Tenerife, 2007)

Advertencia

Hay que mirarlo todo y luego, si acaso, descansar.
Con los ojos abiertos como puertas
observar los papeles retorcidos,
la madre que tropieza con el niño en los brazos,
mentiras gateando por las venas.
Hay que ver cómo llueve casi nada
(dos gotas ciegas,
con la tacañería de los últimos tiempos),
a través de la tapia que sentíamos propia.
Hay que soplar las nubes que nos vuelven ancianos
con la pizca de aliento que estanca los pulmones,
avanzar con el viento que huele a algo perdido,
dar la vuelta a la página,
partiéndola en rodajas,
hacer que este suceso nos competa.

(...éste es el argumento de lo que está pasando
en la vida de un hombre que aún no se ha alcanzado,
se queda en el paréntesis que empieza triste
y se acaba en sonrisa emoticona...,
y no sabemos cuándo y ya tenemos prisa:)

Si somos hoy los únicos que nos alborotamos,
que nos ponemos cara,
que saltamos de pura incomprensión
rompiéndonos la crisma con el techo.
Si somos lapiceros marrones,
afilados,
con olor a madera y a grafito
aún por estrenar.
Si somos los culpables de decir lo que sale
por la boca más triste de la casa.

Hay que mirarlo todo,
aunque estén las cortinas sin limpiar,
llenas de restos de voces atrasadas.
Cuando se huelen asperezas
no se puede ambientar con sol caliente,
hay que pisar las flores que haga falta,
cortar la carne sana si es preciso,
vernos temblar como gallinas,
comernos las argollas y
lanzar las granadas del invierno
a la cabeza misma de la crisis.

Una vez que el sistema se haga trizas
veremos qué pedazos aguantan el envite.


(De El círculo de Newton, Baile del Sol, Tenerife, 2007)

5 comentarios:

paula dijo...

Me encanta esta poeta. Me atrae mucho el uso que hace de los elementos de la vida cotidiana, su tono reflexivo, íntimo y la fuerza que hay en su escritura. Gracias!

Anónimo dijo...

ole por esta Lunática ole !!! v.

Enrique Ortiz dijo...

No la conocía y me quedo asombrado. Me encanta, Ana. Muchas gracias, encargo los libros ahora mismo. Un beso.

libertad dijo...

Me tiene "ganada" desde hace algun tiempo. Gracias por traernos aquí un poquito más de ella. Gracias.
Un lugar precioso el tuyo.
Besos

Laio dijo...

Yo tampoco te conozco, al igual que la alcachofa de tu ducha, al igual que tu psiquiatra... ni creo que nunca sea capaz de arañarte, darling. Me alegro de haberte conocido