El blog de Ana Pérez Cañamares - poeta

martes, febrero 27, 2007

Mi voz

MI VOZ

A veces mi voz se calla, y no sé si se ha ido de vacaciones y volverá un día, con los ojos rebosantes de visiones nuevas que me descargará encima como el relato caótico y entusiasmado que hace un niño de un día de excursión. El caso es que se ha ido y no la encuentro por ninguna parte.
Quizás la tengo aburrida de tanta charla hueca, cansada de repetir lo mismo, de nadar en aguas bajas sorteando piedras que las dos conocemos, y ella quiere bucearme las simas del alma, operarme con un bisturí de alta precisión que me duele pero que también me extirpa las dudas sangrantes. Puede también que esté harta de que no la valore ni la mime lo suficiente, de que la enfrente a la marea de la vida, con esa manía de pensar que si estoy viviendo no puedo pararme a escuchar sus historias, como si no supiera ya que ficción y vida no se oponen, sino que se entrelazan, se alimentan, se beben mutuamente de los labios. Se follan hasta parir hijos más listos y auténticos que sus padres. Con seguridad está cansada de mi cobardía, mi miedo a la soledad, al vacío, a la espera, esos lugares que a ella la fecundan pero que a mí me asustan con su oscuridad y su silencio.
Le digo que estoy enamorada y ella me pregunta si el amor no tiene palabras. Le digo que la vida me marea y me dice si no preferiría frenarla un poco con el poder que ella me presta, en vez de sentirme víctima del mundo y su danza. Ella quiere ponerme en la mano su varita mágica que me permitiría descansar de mí y mis circunstancias, y yo le contesto que estoy usando las manos para cargar las bolsas del supermercado.
Mi voz no pide explicaciones, pero yo se las doy, y no hay gesto más claro de que me siento culpable. De que la estrangulo reclamando un momento idóneo, cuando un papel y una lápiz no pesan nada en el bolso, y estoy acostumbrada a llevar cargas bastante más pesadas.
Seguramente le exijo demasiado, como a una madre una niña caprichosa. Que sea dócil y arriesgada, que venga presta y diligente en cuanto la llamo, que esté en forma aunque no la entrene, que me lleve lejos y me traiga de vuelta indemne. Que las verdades y las emociones que me entrega no duelan.
A veces también me parece que no la merezco. Que habla mejor por boca de otro, otro que se quite de comer por darle a ella, otro que se sacrifique y la santifique. Pero esa es la arrogancia del que no quiere ser humilde. Del que se pone el último por no poder soportar no ser el primero.
Que ella no es lo único importante, eso ella ya lo sabe. Ella es el espejo de todo lo que importa.
Y se va. No sé si con un portazo que estoy demasiado ocupada para escuchar, o si empaqueta humildemente y se va de visita con ese otro que la cuida, abandonando a los que la creímos nuestra sin darnos cuenta de que ella es libre, que no es de nadie, sólo de quien la respete y le haga sitio en su casa.
La cuestión es que se va y que en esos días en que la actividad para, la vida se calma, yo me siento en el sofá y la echo de menos, la lloro, pero no sé qué hacer para que vuelva. Es como un novio al que le hemos hecho ya demasiados desplantes, y uno teme que no vaya a volver, que lo haya dado demasiado por seguro. No sé qué decirle ya, me da vergüenza repetir las mismas excusas. Tampoco sirve de nada humillarme y rogarle; mi voz no me quiere así, no quiere trampas sentimentales. A ella le gusta el juego limpio. Ella sólo quiere ver que yo le aguanto el pulso al silencio, a la soledad, a la incertidumbre de no saber qué decir. A veces lo consigo. Otras cojo el mando de la tele. Y la veo irse, discreta, meneando la cabeza. Nunca sé a dónde va. Cuando vuelve, estoy tan arrobada por lo que tiene que decirme que olvido preguntárselo.

4 comentarios:

Fernando dijo...

este escrito señala que tu voz no te falla...quizás exigimos demasiado a nuestro "manantial"...serena y obediente ella continua concediendote el don de la palabra...besos

Leo Zelada Grajeda dijo...

Llegue aqui desde el Blog de Carlos Salem.

Me gusta tu blog.

Un saludo.

Anónimo dijo...

y a ti te gusta que te visiten pero no visitar para comentar lo que otros escriben????????

Leo Zelada Grajeda dijo...

Anonimo me hablas a mi o la del blog?