El blog de Ana Pérez Cañamares - poeta

martes, diciembre 19, 2006

Torpeza y entusiasmo

Ayer, mientras intentaba poner un enlace en la entrada anterior, el blog se me descuadró y perdí la plantilla en la que aparecían mis publicaciones en internet y los blogs recomendados. !Sí, soy torpe, ignorante, nada más que una recién llegada autodidacta! Gasté las últimas energías del día en intentar entender el último episodio de la segunda temporada de Perdidos y en arreglar el lío que había montado. Quizás por eso no conseguí ni una cosa ni otra. El blog volvió a tener su apariencia de antes, pero no logré recuperar los enlaces.
Eso sí, la cabezonería -la forma externa de mi mente obsesiva- tuvo premio. Después de verlo descuajeringado, me di cuenta de que tener este espacio me entusiasma. Antes odiaba a la gente que llevaba diarios, quizás porque el diario es algo íntimo, una intimidad no compartida, que se hurta a los demás. Siempre tuve la impresión de que quienes escribían diarios se guardaban lo mejor de sí mismos para ellos. Tenía que luchar contra la tentación de abrirlos y ver qué coño era eso que no me podían decir a mí. ¿Para que los utilizaban, aquellos amigos con los que compartía piso y se encerraban en sus habitaciones, se ponían música y abrían sus diarios? ¿Para quejarse, para confesarse, para desahogarse...? Nunca he llegado a saberlo.
¿Y para qué me sirve a mí esto? Creo -soy lenta llegando a conclusiones- que para recordarme lo importante. Y por supuesto, para tener la posibilidad de compartirlo. Para escuchar mejor lo que leo, para que escuchen lo que digo. Para sentir que me muevo, aunque no necesite llegar a ninguna parte.

4 comentarios:

Anónimo dijo...

Se aprende mucho en poco tiempo, ya verás. Esto de la informática en el fondo es bastante sencillo; lo que pasa es que cuando hay problemas, no sabemos cómo solucionarlos; creo que realmente nadie sabe. Por otra parte, a mí me encanta que lleves este diario. Te escucho.

Ana Pérez Cañamares dijo...

No, si yo tengo la sensación de haber dado un paso de gigante. El día que conseguí abrir el blog en diez minutos no me lo podía creer. Pero, claro, siempre viene el tío Paco con las rebajas y se encarga de ponerte en su sitio. Menos mal que no fue grave, sólo el coñazo de volver a poner la lista de enlaces. Lo iré haciendo poco a poco. Gracias, Enrique. Yo también te escucho con mucho interés y placer.

Miriam G. dijo...

Bueno discrepo con Enrique ¡milagro! ¡Milagro!, hay gente que si sabe como solucionar problemas, sobre todo los técnicos.

No voy a aburrirte con lo que te paso con la plantilla, pero es fundamental antes de tocar nada hacer una copia de seguridad.

Y yo no se porque narices escribo un blog pero desde luego no es por releerme que no me soporto cuando lo hago. Vamos que el comentario que le escribí a tu entrada de ayer la perdida, lo he puesto hoy porque lo guarde y porque no lo he releído.

Un beso, Miriam G.

Fernando dijo...

Pues yo soy muy torpe, pero mi compañera me lo arregla todo...un beso.