El blog de Ana Pérez Cañamares - poeta

jueves, febrero 09, 2012

El poema de la ardilla, por Iosu Moracho

El 26 de enero escribí esto en facebook:

Treinta días, treinta causas (I). Durante treinta días voy a colgar al menos una buena noticia diaria, ya sea general, ya sea personal. Hoy empiezo con que al salir a fumar a la puerta del curro, he visto una ardilla y ella me ha visto a mí. He cruzado la mirada con una ardilla. Y esa ha sido la más hermosa y extraña visión del día.


Un poco más tarde, desarrollaba la historia completa:
 

La historia de la ardilla: en mi nuevo despacho somos unas cuarenta personas. Esta mañana había tanto ruido y tanto jaleo que no podía más. Le digo a mis compañeras: "me voy a fumar un cigarro, tengo unos nervios que como vea una ardilla me la como cruda". Mientras me hago el cigarro, frente al pinar que hay a la entrada del curro, recuerdo un tripi que me tomé en Hamstead Heath, en Londres; recu...erdo que en un momento dado, me aparté de mis amigos, llegué a un claro del bosque, me senté muy quieta, y al cabo de un rato empezaron a rodearme ardillas. No sé el tiempo que estuvimos allí, mirándome ellas, mirándolas yo. Recuerdo haber pensado: "sería capaz de comérmelas como acto de amor, para sentirlas por dentro, para convertirme en ardilla". Esta mañana sonreía mientras recordaba la escena y me hacía mi cigarro. De repente oigo un ruido, me vuelvo. Sí. Es la ardilla. Primero, a su bola. Pero luego se ha percatado de mi presencia, se ha puesto sobre las patas de atrás y nos hemos mirado unos segundos. Os lo juro todo por la gloria de mi madre.
Y Iosu Moracho me dejaba en uno de los comentarios este poema:
Creo que fue Isabel Bono la que escribió

que una ciudad se distingue de otras por las cosas que se encuentran en el suelo.

Yo no sé Ana, -porque no lo dices-

si esa ardilla estaba en la terraza de un suelo embaldosado,

o si se trataba de una de esas ardillas aéreas que guardan sus sueños

en lo alto de un árbol.



Ver ardillas es signo de fortuna en mi tierra. (Iruña)

Cuando se ven,

es buen momento para comenzar algo (tu proyecto de 30 días y 30 causas)

es motivo para viajar o emprender un camino,

es impulso de tomar una decisión o de dar un paso.



Quien ve ardillas

ha sido tocado por los dioses.

Tendrá nueces y almendras todo el año.

Escalará árboles sin caerse.

Dispondrá de horizontes amplios

y roerá con sus dientes preguntas indiscretas.



Quien ve ardillas

subirá sus sueños por los bejucos de los árboles

y tendrá ojos que brillen en la próxima primavera.



Así que, ya ves.

Que las ardillas te sean propicias

y te pellizquen las mejillas.



Quizás algún día, Ana,

nos digas qué es lo que aquella ardilla que viste

te dijo…

 
IOSU MORACHO
 
(Gracias, gracias, gracias.)

2 comentarios:

Gsús Bonilla dijo...

qué bueno¡¡¡

Amando Carabias María dijo...

Disfrutado y más aún porque me enteré pronto de la historia de la ardilla y de la propuesta de la buena noticia al día.
Repito, lo he disfrutado.