El blog de Ana Pérez Cañamares - poeta

miércoles, mayo 09, 2007

El cordón, poema de Billy Collins

Y hoy, también, este poema de Billy Collins me ha hecho llorar. A mí me parece la mezcla perfecta de emoción, humor, ternura y revelación.

EL CORDÓN

El otro día mientras me dedicaba a rebotar lentamente
por las paredes azules de esta habitación,
yendo de la máquina de escribir al piano,
de la estantería a un sobre que estaba en el suelo,
di a parar a la sección C del diccionario
donde mis ojos fueron a caer en la palabra cordón.

Ninguna galleta mordisqueada por un novelista francés
podría retrotraerte al pasado tan de repente -
un pasado donde me sentaba en un banco de trabajo en un campamento
junto al profundo lago Adirondack
aprendiendo a trenzar tiras finas de plástico
para hacer un cordón, un regalo para mi madre.

Nunca había visto a nadie usar un cordón
o llevar uno puesto, si eso es lo que se hacía con ellos,
pero esono evitó que yo entrecruzara
hebra sobre hebra una y otra vez
hasta que hice un compacto
cordón rojo y blanco para mi madre.

Ella me dio la vida y leche de sus pechos,
y yo le regalé un cordón.
Ella me dio el pecho en más de una sala de espera,
me dio cucharadas de medicina,
colocó paños fríos en mi frente,
y luego me mostró el camino hacia la luz etérea

y me enseñó a caminar y nada,
y yo, a cambio, la obsequié con un cordón.
Aquí tienes miles de comidas, dijo,
y aquí tienes ropa y una buena formación.
Y aquí tienes tu cordón, contesté,
que hice con un poco de ayuda del monitor.

Aquí tienes un cuerpo que respira y un corazón que late,
fuertes piernas, huesos y dientes,
y dos ojos limpios para leer el mundo, susurró ella,
y aquí, dije yo, está el cordón que hice en el campamento.
Y aquí, deseo decirle ahora
tienes un regalo más pequeño -no la ancestral verdad
de que nunca puedes corresponderle a tu madre,
sino el compungido reconocimiento de que cuando
cogió de mis manos el cordón a dos colores,
estaba tan seguro como pueda estarlo un chaval
de que esta cosa sin valor e inservible que trencé
de puro aburrimiento sería suficiente para quedar en paz con ella.

8 comentarios:

Jimena Lassan dijo...

Collins es un estupendo "cínico", es un barman excepcional si de mezclar emociones se trata. Hace como tú, convierte en antágonicos a sensibilidad y a sensibleria.

Un abrazo.

Sonia.

MV dijo...

Gracias por colgar el artículo sobre Carver. Vengo a tu blog desde el mío. Me gusta tu blog. Abrazo. Manuel Vilas.

Ana Pérez Cañamares dijo...

Manuel, bienvenido, nos seguimos leyendo!
Sonia, me encanta como "ves" las cosas y como expresas lo que ves. Tienes una mirada profunda y generosa. Si voy a ser tu "epigrafista" oficial, tengo que pensar en algún otro cargo para ti ;), que te lo mereces! Un abrazo fuerte

Enrique Ortiz dijo...

Qué bueno este Collins, Ana, gracias por traerlo aquí. Un abrazo.

Jesús Alonso dijo...

Emocionante.

Javi dijo...

Sencillo, genial.

Malegar dijo...

Pues a mi este poema me ha tocado dos fibras sensibles, que han sonado al compás, la de madre y la de hija, es una maravilla este poema.
Gracias Ana, intentaré leer algo más de este autor.

Ana Pérez Cañamares dijo...

Me alegra mucho que os guste. Malegar, tú lo has dicho y muy bien, a mí me pasa lo mismo, me toca desde los dos lados, y desde los dos me impresiona y me coloca.