El blog de Ana Pérez Cañamares - poeta

jueves, febrero 15, 2007

Metáfora

Pocas veces he tenido un sueño tan claro (en percepción y en sentido). Fue ayer, justo antes de despertarme. Estaba en mi salón, delante de la ventana, con las cortinas abiertas. Tenía la conciencia exacta de que había una guerra. El bloque de enfrente se había acercado hasta el mío, casi podía tocar sus muros. Todas sus ventanas estaban a oscuras, sin cristales, como en esos edificios fantasma que se ven en el Líbano, en Irak, en todas las guerras. Detrás de dos de las ventanas, veo dos figuras asomadas a la calle. Son dos hombres que llevan algo en sus manos: dudo de si son dos fusiles o dos saxofones. Me parecen lo segundo, pero la lógica se impone: tienen que ser armas, porque sé, estoy segura, estamos en guerra. Bajo la persiana, y el hueco que queda entre la persiana y el cristal lo relleno con planchas de madera. Tengo que proteger mi casa, pienso. No van a entrar aquí. Tengo que proteger mi casa. Es todo lo que tengo.

Otro día, después de que proteja mi casa, cuento otras cosas.

7 comentarios:

Miguel Ángel Muñoz dijo...

Gran metáfora de la situación de miedo permanente en que vivimos. Aunque el desastre no esté todavía ahí, lo vemos y tememmos. Un saludo.

Miriam G. dijo...

¿Has visto? Y decías que no, eres muy valiente, yo habría salido corriendo y tu te quedas a defender lo tuyo.

Un beso, Miriam G.

Luis Sevilla dijo...

Fascinante descripción del miedo a perder... o del miedo a que nos arrebaten lo que somos en el espejo de lo que tenemos.
Un besazo

Alfman dijo...

Quizá sientes que es necesario defenderte de las guerras que se ciernen sobre tu mundo, y desde luego no estás dispuesta a capitular. ¡Con lo que cuesta dibujarlo!

Mariano dijo...

Pues quédate con los saxofones y que se queden ellos con los fusiles. Un dúo de saxofones tocados con la piel justa son una buena defensa ante un mal ataque.

Ana Pérez Cañamares dijo...

Gracias, creo que todos tenéis razón, me gusta porque vuestras lecturas completan el sueño...
Bueno, todos menos Miriam: !no veas el miedo que tenía! De ese miedo frío y húmedo que corre por la espalda...

Silvio Gnisci Morgach dijo...

Como Borges, así hacía Borges. Materializar sus sueños al papel, a la pluma y al papel.

Mi presentación.
Saludos.