El blog de Ana Pérez Cañamares - poeta

viernes, mayo 04, 2012

Flipar, un artículo de Inma Luna

Flipar



Se lo decía el otro día a un amigo, en los últimos tiempos me invade una muy preocupante sensación de irrealidad. Llevaba tiempo tomando precauciones, alejándome, por una cuestión de higiene, de la avalancha de información. Es imposible, lo sé, es imposible estar desinformada si te pasas el día pegada a la pantalla del ordenador, dando brincos por las redes sociales y por los blogs, pero aún así, había decidido poner cierta distancia entre la prensa y yo, entre los informativos y yo. No es fácil. Me pica, me pica la curiosidad y me pica el desasosiego y, a ratos, abro la puerta y dejo que entre el viento pesado y rudo de la actualidad. Y aquí es donde me topo con el problema: no me creo nada y lo que no tengo más remedio que creer me parece tan alucinante que, como diría mi hija: ¡lo flipo!



Y así me hallo, no paro de flipar, alucino, me quedo boba. Me parece que todo lo que ocurre no está ocurriendo, que forma parte de una realidad paralela, de un matrix de chiste, de una parodia espeluznante, de una farsa palurda y bochornosa.



Perdida en el medio del ilegible espacio de lo macro, miro hacia todas partes, desconcertada ante las gigantescas sumas que suben y bajan guillotinas mientras, aquí debajo, apretamos los dientes y cerramos los ojos con el miedo pegado a los zapatos.



Mientras mis pesadillas se llenan de elefantes, un pensionista acepta resignado el requetepago de sus medicamentos a la vez que con lastimosa solidaridad suscribe que “todos tenemos que arrimar el hombro”. Él, con sus 700 euros de pensión; otros, riéndose en su cara mientras se les dispara la escopeta pero nunca les mata la vergüenza.



Dice mi amigo que es peligroso sentirse ajena, tiene razón, pero es difícil implicarse en este panorama que se empeña en barrer todo lo humano y sustituirlo por proclamas patrióticas que defienden a los grandes emporios mientras reparten injusticia y profundizan los abismos de la desigualdad.



Dan miedo, inoculan el miedo, de eso se trata, de conseguir una masa informe de ciudadanía amedrentada, sin educación, sin ninguna conciencia crítica, sin capacidad de reacción, sin margen de maniobra, sin voz.



El retroceso es patente, el recorte de los derechos, el ataque a los cimientos de lo público, a las garantías que igualan las oportunidades y, a cambio, el levantamiento de un constructo inverosímil que nos sitúa en el centro de todo un artificio malignamente diseñado, exigiéndonos responsabilidad por una situación que nos es extraordinariamente ajena pero que nos aplasta, o al menos, lo intenta con todas sus fuerzas, que son muchas.



Así que en medio de esta desapacible e inquietante infraestructura me siento un pez fuera del agua y me cuesta trabajo hasta hacer reflexiones en las estén presentes estos expertos falseadores. Tiene razón mi amigo, no podemos meter la cabeza bajo tierra, también así nos habrían vencido, pero me siento tan lejos de ellos, me importarían tan poco si no fuese imprescindible que me importaran tanto…


INMA LUNA

Artículo publicado en laRepúblicaCultural