El blog de Ana Pérez Cañamares - poeta

miércoles, junio 17, 2009

En días idénticos a nubes (IX): Inma y yo


El día 28 de mayo presentamos Inma Luna y yo nuestros libros de relatos, Las mujeres no tienen que marchar con ajos su corazón en el mortero, y En días idénticos a nubes. Inma llegó algo apurada porque por el camino se encontró con un enorme atasco. Pero Inma no perdió el tiempo, sino que llegó a la Casa del Libro con este texto que escribió entre sonidos de claxon. Un texto dedicado a mi libro. Mientras ella lo leía en voz alta delante de todos los que se habían acercado a la presentación, confieso que tuve que hacer esfuerzos para no darle un abrazo y levantarla en volandas.


Leí el libro de Ana en su anterior edición, lo leí de un tirón. Me confirmó todo lo que ya sabía de ella, cómo es capaz de acercase a la ternura situándose en el extremo opuesto a la cursilería.
Estos relatos hablan de una época de la vida digna también de ser contemplada con ternura, una época en la que nos sentimos capaces de comernos el mundo y, a la vez, tan vulnerables que tememos que en cualquier momento sea el mundo el que nos pueda comer a nosotros.
Ana sabe hablar de todo eso, de los primeros amores, los desengaños, las cosas que los mayores nos ocultan para evitarnos sufrimiento, la amistad como valor supremo…
Ana y yo somos madres de adolescentes. Las dos sabemos bien el dolor y el placer que son capaces de proporcionar.
Los relatos de En días idénticos a nubes rascan, nos hacen recordarnos, reconocernos, r
econciliarnos con aquéllas que fuimos.
Es un libro lleno de luz, como es todo lo que Ana toca, lo que Ana escribe, lleno de luz y de corazón.

Yo de Inma también puedo decir muchas cosas: que me emocionan sus poemas, que me río con ella, que me sorprenden nuestras vidas paralelas... pero hoy las voy a resumir en una: ¿Sabes qué, Inma? Que te quiero mucho.

1 comentario:

Inma Luna dijo...

Lo primero, aclarar que ese día estábamos muchíííísimo más guapas (y menos marujas) de lo que parece en la foto, que yo no sé qué clase de tuneo nos hicieron.
Respecto a nuestra historia de amor, Anita, qué te voy a contar, que hay cosas que no se sabe por qué pero son, sobre todo si de sentimientos hablamos.
Y, como si fuésemos dos borrachas abrazadas dando traspiés por las calles de cualquier sitio..., que te quiero, que te quiero, que te llevo aquí (imagíneme golpeando mi corazón con el puño cerrado).
Muas!