El blog de Ana Pérez Cañamares - poeta

viernes, enero 11, 2008

Poema de la quietud que asola los talleres para mujeres separadas, por Safrika

POEMA DE LA QUIETUD QUE ASOLA LOS TALLERES PARA MUJERES SEPARADAS

Las amas de casa hablan de sus cosas, de teléfonos móviles
mopas y estaciones de esquí, mientras acude este colapso nervioso
es casi como estar en Liverpool, con lluvia
como en aquel viaje
un
infierno de gotas.

Recordando luego al chico de Barcelona, esas cosas frágiles hechas con hielitos, puntitas
de veneno bajo la epidermis, el dolor de cabeza soportando ecos, no
sé, saben, era todo muy sencillo
su cabello tenía el oscurantismo de un látigo, se balanceaba
sobre mi, me tumbaba en suelos fríos, todo parecía
desaparecer y creaba un monstruo, nada más parecido a una
muerte con esquirlas, una preciosa marabunta de venas y recovecos
hagamos de esto, una mañana, cualquier cosa.

Después suena un teléfono.
Todo fácil, todo limpio.

Las amas de casa hablan de sus cosas, de series de televisión y
punto de cruz, de juegos de ordenador para entrenar el cerebro y
de cables y maridos que no han vuelto nunca de su escapada
nocturna.

Después un tipo sin pelo me llama señorita, después habrá que
arrodillarse justo en la esquina, para no perderse nada, ver
a los niños crecer, ver a los viejos morir, todas hablan
demasiado alto, todas son rechonchas, todas
con gafas y este perfume inclasificable, una mezcla
de zotal y sudor bajo las uñas

la muerte y la gloria con zapatillas anatómicas.

Me llamas
no dices nada
estar en contacto es hermoso como tumbarsea
l sol, en silencio, con la gravedad de la misma naturaleza
tan liviana y pesada y negra, tan bella y radiante con
siniestros animales y pérfidas hembras
con ramilletes y procesionaria del pino
con hielo en las alturas, con pelos y sangre y
fluidos enfermedades sonidos cardiacos

nada de entonces importa demasiado
sólo tú.

No sé si lo entiendes.

Las mujeres, de todos modos
han ido a la peluquería.

1 comentario:

Viktor Gómez dijo...

Safrika, ¡qué peazo de mujer y poeta!.

Cómo dice y qué dice, hay que tirarle ovarios...

Este poema me lo llevo a papel, quiero leerlo despacio.

Si fueramos capaces los hombres de ponernos la piel de las hembras y leer este poema sin evasivas, sin prejuicios, sin miedo...

Buenas noches, Ana.

Tu Viktor