El blog de Ana Pérez Cañamares - poeta

viernes, diciembre 07, 2007

Derrota, de Rafael Cadenas.

Mi amiga Claudia me mandó hace tiempo unos poemas que un amigo suyo le leía de cuando en cuando. Y pienso que es maravilloso que alguien te lea -sobre todo si tiene tan buen gusto. Y también que alguien recuerde que le leían, y recuerde qué era lo que le leían, y lo comparta conmigo, y yo pueda compartirlo con vosotros.

Yo que no he tenido nunca un oficio
que ante todo competidor me he sentido débil
que perdí los mejores títulos para la vida
que apenas llego a un sitio ya quiero irme (creyendo que mudarme es una solución)
que he sido negado anticipadamente y escarnecido por los más aptos
que me arrimo a las paredes para no caer del todo
que soy objeto de risa para mí mismo
que creí que mi padre era eterno
que he sido humillado por profesores de literatura
que un día pregunté en qué podía ayudar y la respuesta fue una risotada
que no podré nunca formar un hogar, ni ser brillante, ni triunfar en la vida
que he sido abandonado por muchas personas porque casi no hablo
que tengo vergüenza por actos que no he cometido
que poco me ha faltado para echar a correr por la calle
que he perdido un centro que nunca tuve
que me he vuelto el hazmerreír de mucha gente por vivir en el limbo
que no encontraré nunca quién me soporte
que fui preterido en aras de personas más miserables que yo
que seguiré toda la vida así y que el año entrante seré muchas veces más
burlado en mi ridícula ambición
que estoy cansado de recibir consejos de otros más aletargados que yo
("Ud. es muy quedado, avíspese, despierte")
que nunca podré viajar a la India
que he recibido favores sin dar nada a cambio
que ando por la ciudad de un lado a otro como una pluma
que me dejo llevar por los otros
que no tengo personalidad ni quiero tenerla
que todo el día tapo mi rebelión
que no me he ido a las guerrillas
que no he hecho nada por mi pueblo
que no soy de las FALN y me desespero por todas esas cosas y por otras
cuya enumeración sería interminable;
que no puedo salir de mi prisión
que he sido dado de baja en todas partes por inútil
que en realidad no he podido casarme ni ir a París ni tener un día sereno
que me niego a reconocer los hechos
que siempre babeo sobre mi historia
que soy imbécil y más que imbécil de nacimiento
que perdí el hilo del discurso que se ejecutaba en mí y no he podido encontrarlo
que no lloro cuando siento deseos de hacerlo
que llego tarde a todo
que he sido arruinado por tantas marchas y contramarchas
que ansío la inmovilidad perfecta y la prisa impecable
que no soy lo que soy ni lo que no soy
que a pesar de todo tengo un orgullo satánico
aunque a ciertas horas haya sido humilde hasta igualarme a las piedras
que he vivido quince años en el mismo círculo
que me creí predestinado para algo fuera de lo común y nada he logrado
que nunca usaré corbata
que no encuentro mi cuerpo
que he percibido por relámpagos mi falsedad y no he podido derribarme, barrer
todo y crear de mi indolencia, mi flotación, mi extravío una frescura nueva,
y obstinadamente me suicido al alcance de la mano
me levantaré del suelo más ridículo todavía para seguir burlándome de los otros
y de mí hasta el día del juicio final.

7 comentarios:

Anónimo dijo...

Muy bueno y muy identificado en muchas cosas conmigo. Gracias, Ana. Adolfo.

Matilde Selva dijo...

Es impresionante como un poema tan personal y autocrítico, pues habla de el propio autor, pueda llegar tanto a los demás, hasta el punto de sentirnos indentificados con él en su mayor parte. Buenísimo.

Gracias Ana, por aportarnos estos poemas.

Saludos

Javier Das dijo...

muy bueno...

que alguien te lea es algo genial...

Besos.

Jesús Ge dijo...

A mí me encanta leerle a mis amigos. Pero algunos no me soportan.
"Quiero ser siempre
tu lector por horas.
Respirar tus silencios,
cocinarte palabras,
versos, frases,
pausas, rimas.
Nombrarte mi alma
y también mis miedos.

Quiero ser siempre así,
pero no puedo."

Anónimo dijo...

Puede que abandonando esa querencia continua se te abran más posibilidades. Perdóname si suena a consejo, pues nada sé. Adolfo.

Viktor Gómez dijo...

Bingo, Ana. Da gusto pasar por aquí y demorarse.

La poesía desde el otro continente tiene una frescura, fuerza y osadía que ya quisieramos, que ya.


Un beset

Tu Víktor

Enrique dijo...

Genial, Ana, un poema torrencial, desbocado, me he acordado de Roque Dalton (a ver si esta semana lo cuelo) Un beso.