El blog de Ana Pérez Cañamares - poeta

domingo, septiembre 23, 2007

David Eloy Rodríguez


Entre los poetas que tuve el enorme placer de escuchar el viernes por la tarde, en la lectura de Once poetas críticos en la poesía española reciente, estaba David Eloy Rodríguez.


Buscando en Internet, he encontrado en el blog Globo de poesía, un reportaje sobre él, en el que se pueden leer algunos de sus poemas y palabras tan sabias como estas:


"Pero ¿cómo no tener fijación con los perdedores? Son, somos, mayoría. En este sistema que padecemos todos somos perdedores. El éxito, la victoria y la fama no son más que formas del malentendido y la injusticia: no es que quiera ser la voz de los perdedores, sino que me parece más justo enfrentarse a la existencia de un conflicto que negarla, y me importa más quien admite una derrota".


"No soy mucho de quejarme, aunque, como todo español, siempre pierdo más tiempo del que deseo en imprecaciones. (Mi poesía) no quiere ignorar la construcción permanente de un mundo injusto. (La etiqueta de poeta social) es tan sólo una forma de liquidar un poema. Esto es como lo que se hacía en los años cincuenta, se dice, y así se ahorran enfrentarse a la crítica contenida en un poema".


"Hubo un momento en que me percaté de que muchos encontraban unlugar dentro de mis poemas en el que hacer alto. Desde entonces, entendí que no sólo era mi derecho seguir escribiendo poesía tal y como lo hago, sino también una responsabilidad para con los demás".


"¿Planes para el futuro? Escribir. Sin más planes, sin prisas. Vivir. Mi relación con el futuro procuro que sea escasa. En la memida en que me lo merezca, intento perderle el respeto, no considerarlo: a menudo sirve para dar miedo, y yo prefiero ganarme el presente".



La sinceridad es el dolor.

Desnudos, debajo de la lluvia,

como ángeles vagabundos

implorando al cielo

que se olvide de nosotros.

Estamos heridos

por el tacto de la vida,

por arañazos de deseo,

por la fragilidad del aire

que se escapa y muere.



MARAT-SADE 1998

El problema ahora

es que hay muchos vigilantes

y pocos locos.

El problema ahora

es que la jaula está

en el interior del pájaro.



BEBEDORES

El bebedor de sangre,

el bebedor de noches,

el bebedor de musgos de mujer.

El que cierra los bares,

el que los abre.

El que no renuncia a nada,

el que apura la vida

hasta que duele, y duele.

El loco, el santo, el sabio,

el primer bebedor,

el que se queda sólo:

el que bebe.



No seremos héroes.

Hijos de perdedores

con la derrota en las venas.

Soldados sin gloria

en territorio enemigo,

lamiéndonos las mismas heridas,

aplicando los mismos remedios.

Niños que tiran piedras

a los trenes.

Ballenas arponeadas

dispuestas a resistir.

5 comentarios:

kebrantaversos dijo...

HOOOOLA, QUE TAL TODO? MUY BIEN, SUPONGOME. UN ABRAZOTE TAN FUERTE QUE NI AGUANTARLO PUEDAS. Y SIEMPRE, SIEMPRE, POESIA.

Viktor Gómez dijo...

Está David en la línea de fuego. Yo había visto unos días atrás, casi por casualidad ese blog y la entrevista y los poemas.

Me alegra, porque su avance nos posibilita a todos dos posibilidades necesarias e inconclusas:

leer más afinadamente

escribir menos apesebrados


Aunque mis intentos de escritura no se atreven ni a imitarle en forma e ingenio, en potencia comunicadora e insumisa creatividad, creo que tengo muchas afinidades con su tenaz defensa de lo acallado pero conveniente, ese excentrico discurso que tiene por sustantivo a los últimos, a los perdedores, a los ninguneados y que hace de la poesía una cualidad más de su calidad humana, de su fisiología sentiente y callejera.

Si, David con su maza escombra paredes. Con su esperanza y tesón, tiende puentes.

Y lo hace poéticamente.

Adelante, pues,


Vuestro Viktor

Anónimo dijo...

Hola. Estoy creando www.disemdi.com, un periódico digital y me gustaría que colaboraras conmigo.
Concédeme una entrevista a través de Messenger o gmail, mi correo es lonuestro27@hotmail.com. Un saludo.Jose Guillermo.

Jesús Alonso dijo...

Me parecen buenos los poemas y sabias las palabras. Pero no me acaba de convencer eso de que escribir sea una responsabilidad para con los demás.

Ana Pérez Cañamares dijo...

El caso, Jesús, es que a mí también me chocó y llevo unos días dándole vueltas sin haber llegado a ninguna conclusión...