El blog de Ana Pérez Cañamares - poeta

jueves, enero 18, 2007

Necesito las palabras escritas, esta red de líneas familiares que frena la caída, que me sostiene durante unos minutos. Las palabras siempre tienen algo de rezo.
Hace años, cuando era más joven y más osada, decía de mí que era una persona religiosa que no tenía religión.
Hoy sé que a todos nos sustentan, al menos, un conglomerado de supersticiones. Ideas hechas a partir de experiencias, creencias, recuerdos ajenos y propios, prejuicios, suposiciones.
Una superstición consustancial a mí es que las buenas personas reciben su justa recompensa. Dicho así, palabra a palabra, no puede ser más estúpido, lo sé.
Porque, para empezar, ¿qué es eso de "buena persona"? Digo todo lo que se me ocurre, sin pensarlo demasiado, para mantenerme en el terreno de la superstición: no meterse con nadie, no hacer mal a nadie, intentar compadecerse, comprender, no albergar malos deseos. Pero sé que tal cosa no sólo es imposible de mantenerse siempre; sino que además la supuesta "bondad" a veces enmascara cobardía, impotencia, indiferencia, pereza. O deseo de protegerse, de resguardarse, de no ser agredida. Ganas de obtener, poniendo cara de niña buena, esa justa recompensa.
Recuerdo que hace años, en un debate con la escritora Belén Gopegui en una casa okupada, le dije que yo escribía, entre otras cosas, para ser mejor persona. Simplifiqué una idea que sigo teniendo: si no escribiera, sería alguien más neurótico, más insoportable, más confuso, más pobre de espíritu. Creo que ella -no la culpo ya- no me entendió. Contestó que a veces era necesario para un escritor ser "mala persona": cuando necesitara defenderse, por ejemplo, de un editor explotador.
Me enfadé tanto con ella por no entenderme que la castigué con el peor castigo que tenía a mano: no he leído ni uno sólo de sus libros. Aunque hace tiempo que el enfado se me pasó, ninguno de sus libros me ha salido al paso -con los que me salen al paso tengo de sobra, y me falta tiempo.
Pero ahora, hoy, la recuerdo. Su respuesta me sigue pareciendo simple -mi comentario también lo fue y probablemente no merecía otra cosa. Pero cuando compruebo la fragilidad de mi superstición, cuando tengo la certeza de que esa pretensión de ser buena persona no me protege de nada, sino que, todo lo contrario, el andamiaje que sustenta esta idea se revela inútil y obsoleto, me siento tan tonta como me sentí aquel día. Tonta, desnuda, expuesta, vacía. Siento que necesito un sustituto menos ingenuo, que necesito una nueva religión.
Las buenas personas no necesariamente obtienen su justa recompensa. Las buenas personas, como todo animal, necesitan para su supervivencia de la astucia.
Como mi gata, que descansa manteniendo enhiestas sus orejas y vueltas hacia la puerta de la calle.

16 comentarios:

Fernando dijo...

No creo que ninguno pueda decir de si mismo si es buena o mala persona...atente a tus actos de cada día y verás que al cabo de un rato has realizado pequeñas maldades con este o con aquel y si no es hoy lo será mañana...escribir te sirve de canal donde canalizar todos tus pensamientos, sentimientos, dudas, miedos, recelos..etc..un beso.

David González dijo...

Yo escribo por lo mismo que tú, Ana, amiga, o por decirlo con mis palabras: para limpiarme por dentro. Abrazo fuerte, amiga, y solidario.

Miriam G. dijo...

No se es bueno por omisión nunca, no basta con no hacer cosas de malas personas, es necesario hacer cosas de buenas personas. Y esa disposición a actuar honorablemente es la que nos protege y nos hace fuertes Ana. La que nos diferencia de los pusilánimes que se dejan hacer, que se dejan llevar.

En cuanto a Belén Gopegui sí me he cruzado con un libro suyo, la conquista del aire, se lo había comprado mi madre, estaba encima de la mesa, yo estaba de vacaciones, sucedió lo inevitable, me lo leí, pero no lo recuerdo, no dejó ningún poso.

Miriam G. dijo...

Se me olvidaba: Achuchón fuerte fuerte.

Otro beso, Miriam G.

Ana Pérez Cañamares dijo...

Gracias a todos.
Al alivio que supone soltar las palabras se suma la alegría de que se les sumen las de los demás... Las palabras propias arropan y las de los demás abrazan.

Enrique Ortiz dijo...

Eres joven y eres osada, Ana. Me gusta lo que escribes y me gusta lo que cuentas del rezo: es así, hablando mal, muy así. Creo,además, que un debate no es el mejor lugar y que la Gopegui no te entendió: porque todo lo que ella escribe va encaminado, sí, a ser mejor persona, y a que los demás lo sean. Así que no la castigues :)). Todo lo que hacemos (el desayuno, la cama, un paseo, mirar a la gata...escribir, claro) va encaminado a ser mejores, mejores personas o personas a secas. Un abrazo fuerte, osada y joven Ana.

Ana Pérez Cañamares dijo...

Gracias de corazón, Enrique.

Ana Pérez Cañamares dijo...

Gracias de corazón, Enrique.

Luis dijo...

Ana, si me permites una opinión, te diré que en ocasiones dos personas hablan de lo mismo y sin embargo crean un abismo de incertidumbres y desencuentros a causa del lenguaje. Por lo que he leído en tu texto, ser mala persona para Belén no es distinto que rezar para ti: en ambos casos se busca el inevitable deseo de no caer en el abismo.
No conozco los pormenores del debate, y tan sólo baso una idea en lo que escribes que, por otro lado, comparto en parte.
Quizá a veces en la distancia se está más cerca de lo que no vemos.
Me gusta pensar que escribir es magia, sabemos qué nos impulsa, pero desconocemos el motor que lo arranca y, como en la magia, es mejor no conocer el truco.
Sigue escribiendo, el azar me hizo descubrirte y me gusta la idea del azar.
Un abrazo

francisco aranguren dijo...

Ser buena persona es una estrategia que ha funcionado bien. Cuando deja de funcionar, uno empieza a pensar en ser bueno.

Miriam G. dijo...

Ana guapa ¿que tal andas?

Otro achuchón bien fuerte.

Marcus Versus dijo...

hola, he llegado a este blog por un enlace de C Salem. y aunq no nos conozcamos me caes bien, tia, me caes bien.

seguiré visitandote poco a poco (leasé también, espiándote) e iré leyendo tanto texto.

mucha suerte.

besos
M

mireias32 dijo...

Ser bueno o ser malo?? quien dice los que es ser buena o mala persona?
Coincido en lo que mas gente ha expuesto, ciertamente el hecho de escribir nos ayuda a sacar cosas que estan dentro de nosotros y este proceso de limpieza interior nos ayuda a eliminar esas impurezas que el día a día acumula.
He visto que tienes publicado un libro de relatos eróticos y aunque ya dices que tu tiempo es escaso me encantaría que leyeses alguno de mis relatos en http://ladybourbon.blogspot.com/
y si quieres dejarme algun mensaje seguro que me ayudará a mejorarlos.
Besos
P.D. te dejo un click

Ana Pérez Cañamares dijo...

Gracias, Luis. Por cosas como esta que cuento suelo evitar hacer observaciones cuando no va a haber lugar para una verdadera comunicación. Es fácil, en un debate, que los verdaderos sentidos se pierdan.
Francisco, sinceramente creo que has dado en el clavo. Estrategia, esa es la palabra. A una estrategia que falla, que se queda desnuda, tiene que sustituirla una motivación más honesta.
Miriam, gracias por preocuparte. No es este sitio para contar el problema, pero te diré que es cuestión de que el tiempo nos devuelva a cada uno nuestro sitio. Un beso, guapa.
Marcus, qué alegría me da oír algo tan sencillo y tan directo como "me caes bien". Pues eso espero, que sigas pasándote por aquí, bienvenido.

Miriam G. dijo...

Ana acabo de leer que ha sido tu cumpleaños, ¡muchísmas felicidades! aunque lleguen con un poquito de retraso.

Ya sabes el dicho gitano, el tiempo da el color.

Otro achuchón fuerte.

Y un beso, Miriam G.

Ana Pérez Cañamares dijo...

Hola, Mireia. Perdona que no te hubiera contestado antes, tu mensaje no me llegó directamente a mi correo electrónico, acabo de verlo en el blog. Entraré en tu blog y te comentaré. Aunque tengo que confesar que lo de los relatos eróticos fue una aventura de hace mucho tiempo y entre amigos, algo muy puntual, no me considero experta en absoluto y tengo que confesar que es algo que de por sí tampoco capta mucho mi interés. Gracias por tus comentarios, seguimos hablando.