El blog de Ana Pérez Cañamares - poeta

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viernes, junio 15, 2012

Un texto de Adrienne Rich

«Pienso como profesora de lengua, como alguien para quien el lenguaje significa libertad, que está tratando de ayudar a otros a liberarse a través de la palabra escrita, pero sobre todo a que aprendan a escribirla como palabra propia, personal. No puedo saber por otras personas qué es lo que necesitan liberar o cuáles son las palabras que necesitan escribir. Yo sólo puedo tratar, con ellas, de aproximarme a la historia que ellas mismas quieren contar. Siempre he asumido, y lo sigo haciendo, que la gente llega a la libertad de lenguaje a través de la lectura, antes que de la escritura, que la diferencia del tono, ritmo, vocabulario, intenciones, encontrada a lo largo de años de lectura es, sobre todo, una sugerencia de muchas posibilidades diferentes de la forma de ser. Pero mi vida cotidiana, como profesora, me enfrenta diariamente a jóvenes, hombres y mujeres, para quienes la literatura y el lenguaje han sido utilizados en su contra, para mantenerlos en su lugar, para mitificar las conductas de los otros y humillarlos a ellos; para debilitarlos»
                                 
Adrienne Rich, Sobre mentiras, secretos y silencios (traducción de Margarita Dalton), Madrid, Editorial horas y HORAS, 2011

Tomado del blog Malicia64. Gracias.

sábado, mayo 12, 2012

Las pasiones del 12M15M

“Juntos somos la Esperanza contra la derrota del Mundo”




La Kermes: Mais Je Sais



“Vivir juntos, morir solos”. La frase es de una serie que has visto, que hemos visto muchos. Se acabó hace tiempo. Ahora, si no hubiéramos visto la serie diríamos que suena a otra cosa. Morir solos suena a un universo posible, suena aquí cerca. Es como morirse dos veces, ¿no? Morirnos, mierda. Solos, más mierda.



Me dijo mi padre el otro día que la semana pasada le dijo el médico que quizás tenía un tumor. Finalmente no fue así, ¿sabéis? Al final era grasa que parecía un tumor. Nos lo dijo a mi hermano y a mi cuando ya había pasado todo. Tardó una semana más o menos en saberlo. Estuvo una semana pensando que se moría, solo. Morir solos. Yo, cuando me lo dijo, no puedo evitarlo, pensé en cuidar a mi padre. ¿Cómo iba a cuidar a mi padre si se ponía enfermo? Pensé en el tiempo que hace que no cobro o en lo que cobro cuando cobro. Pensé en mi alquiler. Pensé en mis amigos con hijos y en el dinero que tienen. Pensé en mi hermano y su curro en prácticas. Pensé que vivo en un mundo en que el cariño y el cuidado dependen de la renta.



“Morir solos”, me dije. “Vivir solos”, me respondí. “Morir vivos”, funcionaba también bien.



“Vivir juntos”. “Vivir bien”. “Juntos mejor”.



Comento con un amigo que las acciones del gobierno cada vez me resultan más parecidas a como me imagino los últimos coletazos de la Unión Soviética. Imagino a los detenidos de Barcelona como los últimos detenidos por cruzar el muro de Berlín. Imagino al ministro de Interior como el viejo funcionario de un régimen moribundo. El signo, sin embargo, está cambiado. El fin del capitalismo no será un desmorone, sino una hiper-aceleración. Velocidad absurda. Cinética destructiva.



Vale. El 1215M y las pasiones.



Hay pasiones que se ven. Se ve la rabia, ¿cómo no verla? Es pulsante, es lacerante, es agresiva. La colección de razones puestas en fila como un ejército de miseria. La rabia, claro. Ahí está. Con la rabia está la protesta, el derecho al pataleo, la queja, el grito. Quedarnos roncos. La rabia y la protesta, soltar el aire de los pulmones. Bien. Ir a cogerlo luego, ¿a dónde? No es suficiente. No es suficiente con la rabia y la protesta. La respiración de un cuerpo necesita más cosas.



Celebración, celebrarnos. Mirarnos, volver a vernos. Encontrarnos, reconocernos. Claro que sí. Juntos. Estar juntos. Evitar morir vivos. Claro. Pero celebrar, ¿qué? ¿La memoria? ¿La nostalgia? ¿Los buenos viejos tiempos? No. Celebrar nuestro ahora. Nuestro momento. La alegría de estar juntos aquí y ahora. El 12M en una calle, en una plaza. Poder hablarnos, no para recordarnos cuando hablábamos (¡qué rollo!) Para hablarnos otra vez, de otras cosas, quizás. Si el 12M es una celebración del pasado… no tendrá futuro alguno.



El Miedo está ahí también, ¿no? El miedo porque han dicho que no se puede. Que eso no se puede. Que eso está PRO-HI-BI-DO. Y entonces el miedo actúa ahí como un cuchillo en la mantequilla, separando. Desuniendo. Buscando formas de que sea la rabia la que mande en exclusiva… O la nostalgia la que mande en exclusiva.



El 12M15M no será una guerra. No será un paseo, tampoco. Ni la guerra que quieren ni el paseo que quieren. Será otra cosa. Me lo repito cada día. Será-otra-cosa. Será vivir juntos. Papá, escucha, será vivir juntos. De aquí no se marcha nadie. Estamos juntos en esto. Como en Titánic, Rose y Jack: Si saltas tú, salto yo. Otra vez. Será otra cosa.



Hay pasiones que no se ven y tienen que verse. La fragilidad, por ejemplo. Somos frágiles. Somos porcelana china en equilibrio. Somos funambulistas sin red, sin cuerda. El coyote atravesando el desfiladero. Somos frágiles. Si pensamos que somos fuertes exclusivamente enterraremos las pasiones frágiles y dejaremos de cuidarnos. Dispararemos a la nada como súper-novas. Nos extinguiremos. No somos fuertes. Somos frágiles. Esa es nuestra fortaleza. Si fuéramos fuertes no necesitaríamos a nadie, pero necesitamos a todo el mundo. A cada uno. Uno a uno. Vivir juntos porque somos frágiles. De aquí salimos juntos. La plaza la tomamos juntas. Somos, si acaso, aliento.



Por eso tenemos cuidado. Tener cuidado no es no-hacer. Es hacer con cuidado. Cuidado viene de cuidar. De preocuparnos, de no ser omnipotentes. Cuidado viene de cuidar y ser cuidado. Reconocer la fragilidad y cuidarnos nos permite ser creativos y desafiantes. Nos permite ser amigables con cualquiera, nos permite doblar los límites de lo posible. Frágiles, sí, pero decididas. Frágiles sí, pero comprometidos con nuestra palabra.



El 12M15M será creación. Un momento para crear momentos. Una incubadora para nuevos momentos. Será proyección en el espacio y el tiempo. Será darnos un mapa.



Y así, sì. Así, ahí está. Alegría. Alegría por doblarles la cintura sin tocarles. Alegría por deshacernos de lo inútil. Alegría por crear una posibilidad (o miles). Alegría por volver.



Vivir juntos. Contra la derrota del mundo.



29/04/2012


Zapata

Fuente: http://blogopea.wordpress.com/

(Artículo extraído de Madrilonia. Gracias)

jueves, mayo 10, 2012

La República del 99%, un artículo de Amador Fernández Savater.

“¡Más madera, es la guerra!” El tren de los Hermanos Marx es hoy la imagen más exacta del capitalismo. Desbocado, en fuga hacia adelante, desmantelándose a sí mismo para seguir alimentando el fogón de la máquina. Derechos, garantías, vidas, riquezas, recursos, cuidados, vínculos, el edificio entero de la civilización social moderna. La loca carrera del capitalismo amenaza con devorarlo todo. No hay ningún plan de conjunto ni a largo plazo: sólo echar toda la madera necesaria para que la máquina siga funcionando. El capitalismo se ha vuelto completamente punk: “no future”.




Algo muy profundo se ha roto. Hacemos como si nada, pero lo sabemos. La sensación generalizada es: “todo se ha vuelto posible”. Que la UE saque a España del euro, un corralito o una insurrección. Cualquier cosa. Pero nos aferramos a la posibilidad más remota: que las cosas sigan igual, que volvamos a la “normalidad”. El capitalismo improvisa, pero también los movimientos que se le oponen. No hay brújula que valga, los mapas que tenemos se nos caen de las manos, no sabemos dónde vamos. Parece como si sólo nos quedara ir siguiendo los acontecimientos del día: ayer lo del Rey, hoy lo de Repsol, mañana ya veremos. The time is out of joint.



Protestar parece inútil. Los griegos han hecho ya más de diez huelgas generales sin lograr aminorar ni un ápice la velocidad absurda de la locomotora, ni disminuir su terrible poder de devastación. Es como si los poderes hubieran desconectado de la sociedad y no hubiese modo de afectarlos. Da miedo. El tiempo de destrucción del capitalismo se ha acelerado por mil desde 2008. Se come en segundos logros que exigieron décadas de trabajo y luchas. Y no sabemos cómo se para.



Si todo se hunde, participemos al menos en el hundimiento. Un amigo de Barcelona me comenta que la tolerancia hacia la violencia callejera durante la última huelga general fue masiva: “tu recortas, yo quemo”. Una respuesta legítima. ¿Qué es quemar un contenedor en comparación con millones de vidas quemadas? Más madera, es la guerra: recortes, represión, mentiras. Lo normal, lo obvio es la rabia, el odio, la violencia. Legítima pero inútil. Cabezazos contra la pared, cada vez más furiosos, ciegos y desesperados. Pero la pared no cede.

Ellos ponen los temas.

Ellos ponen los tiempos.

Ellos ponen los escenarios.

Nosotros reaccionamos.



¿Alguien por ahí ha visto Michael Collins? La película, sobre la vida del líder revolucionario irlandés, arranca en el Levantamiento de Pascua de 1916. El IRA toma un edificio administrativo, pero los ingleses les barren. No es la primera vez: según las reglas de la guerra convencional, el IRA lleva siempre las de perder. Dentro de la organización hay quien piensa que el continuo “sacrificio de sangre” ayuda al nacimiento de la nación irlandesa: la represión provocará adhesiones a la causa y nuevos levantamientos. Cuanto peor mejor.



Michael Collins no piensa ni desea nada de esto. En la cárcel, reflexiona y propone un giro estratégico radical: “desde ahora actuaremos como si la República Irlandesa fuese una realidad. Combatiremos al Imperio Británico ignorándolo. No seguiremos sus reglas, inventaremos las nuestras”. Así dio comienzo una guerra de guerrillas histórica que volvió locos durante años a los ingleses y les obligó finalmente a negociar el primer tratado de paz e independencia con los irlandeses.



Lo que Collins decide es dejar de dar cabezazos contra la pared. No quiere simplemente tener razón, ni sacrificar a nadie en nombre de un futuro mejor. Quiere vivir y ganar. Y eso significa: crear realidad. El verdadero contraataque es crear nueva realidad. Para ello propone paradojicamente una ficción: hagamos “como si” la República Irlandesa fuese un hecho.



Las ficciones son cosas serias. Los revolucionarios franceses del siglo XVIII decidieron “hacer como si” ya no fuesen más súbditos del Antiguo Régimen, sino ciudadanos capaces de pensar y redactar una Constitución. Los proletarios del siglo XIX decidieron “hacer como si” no fuesen las mulas de carga que la realidad les obligaba a ser, sino personas iguales a las demás, capaces de leer, escribir, hablar y autoorganizarse. Y cambiaron el mundo. La ficción es una fuerza material desde el momento en que creemos en ella y nos organizamos en consecuencia.



Ya no indignarse, reaccionar o demandar, sino actuar como si la República del 99% fuese una realidad, combatir al poder ignorándolo, no seguir sus reglas, sino inventar las nuestras. ¿Qué podría significar esto?



Imagino primero en todas las plazas una declaración masiva de ruptura con la realidad podrida de la monarquía, la economía y la política. Un gesto sereno, tranquilo: “estáis despedidos, nos despedimos”. Nuestro Juramento del Juego de Pelota. Luego tendríamos que sacar todas las consecuencias prácticas posibles de un imposible: la República del 99% es una realidad, ¿qué resulta de ello? Poner nosotros los tiempos, los temas y los escenarios. Hacerlos existir y respetar y durar y crecer. Habitar ya otro país: real y ficticio, visible e invisible, intermitente y continuo.



La mejor manera de defender algo es reinventarlo todo.

No para ti y los tuyos, sino para el 99% (seguimos todos en el mismo tren).

Nuestra venganza es ser felices.



AMADOR FERNÁNDEZ SAVATER
 
Artículo escrito para el número 173 del periódico Diagonal. Recogido, para este blog, del propio blog del autor en Público. Gracias.

viernes, mayo 04, 2012

Flipar, un artículo de Inma Luna

Flipar



Se lo decía el otro día a un amigo, en los últimos tiempos me invade una muy preocupante sensación de irrealidad. Llevaba tiempo tomando precauciones, alejándome, por una cuestión de higiene, de la avalancha de información. Es imposible, lo sé, es imposible estar desinformada si te pasas el día pegada a la pantalla del ordenador, dando brincos por las redes sociales y por los blogs, pero aún así, había decidido poner cierta distancia entre la prensa y yo, entre los informativos y yo. No es fácil. Me pica, me pica la curiosidad y me pica el desasosiego y, a ratos, abro la puerta y dejo que entre el viento pesado y rudo de la actualidad. Y aquí es donde me topo con el problema: no me creo nada y lo que no tengo más remedio que creer me parece tan alucinante que, como diría mi hija: ¡lo flipo!



Y así me hallo, no paro de flipar, alucino, me quedo boba. Me parece que todo lo que ocurre no está ocurriendo, que forma parte de una realidad paralela, de un matrix de chiste, de una parodia espeluznante, de una farsa palurda y bochornosa.



Perdida en el medio del ilegible espacio de lo macro, miro hacia todas partes, desconcertada ante las gigantescas sumas que suben y bajan guillotinas mientras, aquí debajo, apretamos los dientes y cerramos los ojos con el miedo pegado a los zapatos.



Mientras mis pesadillas se llenan de elefantes, un pensionista acepta resignado el requetepago de sus medicamentos a la vez que con lastimosa solidaridad suscribe que “todos tenemos que arrimar el hombro”. Él, con sus 700 euros de pensión; otros, riéndose en su cara mientras se les dispara la escopeta pero nunca les mata la vergüenza.



Dice mi amigo que es peligroso sentirse ajena, tiene razón, pero es difícil implicarse en este panorama que se empeña en barrer todo lo humano y sustituirlo por proclamas patrióticas que defienden a los grandes emporios mientras reparten injusticia y profundizan los abismos de la desigualdad.



Dan miedo, inoculan el miedo, de eso se trata, de conseguir una masa informe de ciudadanía amedrentada, sin educación, sin ninguna conciencia crítica, sin capacidad de reacción, sin margen de maniobra, sin voz.



El retroceso es patente, el recorte de los derechos, el ataque a los cimientos de lo público, a las garantías que igualan las oportunidades y, a cambio, el levantamiento de un constructo inverosímil que nos sitúa en el centro de todo un artificio malignamente diseñado, exigiéndonos responsabilidad por una situación que nos es extraordinariamente ajena pero que nos aplasta, o al menos, lo intenta con todas sus fuerzas, que son muchas.



Así que en medio de esta desapacible e inquietante infraestructura me siento un pez fuera del agua y me cuesta trabajo hasta hacer reflexiones en las estén presentes estos expertos falseadores. Tiene razón mi amigo, no podemos meter la cabeza bajo tierra, también así nos habrían vencido, pero me siento tan lejos de ellos, me importarían tan poco si no fuese imprescindible que me importaran tanto…


INMA LUNA

Artículo publicado en laRepúblicaCultural

martes, mayo 01, 2012

Discurso de Federico García Lorca al inaugurar la biblioteca de su pueblo.

Medio Pan y un Libro.

Locución de Federico García Lorca al Pueblo de Fuente de Vaqueros (Granada). Septiembre 1931.



«Cuando alguien va al teatro, a un concierto o a una fiesta de cualquier índole que sea, si la fiesta es de su agrado, recuerda inmediatamente y lamenta que las personas que él quiere no se encuentren allí. "Lo que le gustaría esto a mi hermana, a mi padre", piensa, y no goza ya del espectáculo sino a través de una leve melancolía. Ésta es la melancolía que yo siento, no por la gente de mi casa, que sería pequeño y ruin, sino por todas las criaturas que por falta de medios y por desgracia suya no gozan del supremo bien de la belleza que es vida y es bondad y es serenidad y es pasión.



Por eso no tengo nunca un libro, porque regalo cuantos compro, que son infinitos, y por eso estoy aquí honrado y contento de inaugurar esta biblioteca del pueblo, la primera seguramente en toda la provincia de Granada.



No sólo de pan vive el hombre. Yo, si tuviera hambre y estuviera desvalido en la calle no pediría un pan; sino que pediría medio pan y un libro. Y yo ataco desde aquí violentamente a los que solamente hablan de reivindicaciones económicas sin nombrar jamás las reivindicaciones culturales que es lo que los pueblos piden a gritos. Bien está que todos los hombres coman, pero que todos los hombres sepan. Que gocen todos los frutos del espíritu humano porque lo contrario es convertirlos en máquinas al servicio de Estado, es convertirlos en esclavos de una terrible organización social.



Yo tengo mucha más lástima de un hombre que quiere saber y no puede, que de un hambriento. Porque un hambriento puede calmar su hambre fácilmente con un pedazo de pan o con unas frutas, pero un hombre que tiene ansia de saber y no tiene medios, sufre una terrible agonía porque son libros, libros, muchos libros los que necesita y ¿dónde están esos libros?



¡Libros! ¡Libros! Hace aquí una palabra mágica que equivale a decir: "amor, amor", y que debían los pueblos pedir como piden pan o como anhelan la lluvia para sus sementeras. Cuando el insigne escritor ruso Fedor Dostoyevsky, padre de la revolución rusa mucho más que Lenin, estaba prisionero en la Siberia, alejado del mundo, entre cuatro paredes y cercado por desoladas llanuras de nieve infinita; y pedía socorro en carta a su lejana familia, sólo decía: "¡Enviadme libros, libros, muchos libros para que mi alma no muera!". Tenía frío y no pedía fuego, tenía terrible sed y no pedía agua: pedía libros, es decir, horizontes, es decir, escaleras para subir la cumbre del espíritu y del corazón. Porque la agonía física, biológica, natural, de un cuerpo por hambre, sed o frío, dura poco, muy poco, pero la agonía del alma insatisfecha dura toda la vida.



Ya ha dicho el gran Menéndez Pidal, uno de los sabios más verdaderos de Europa, que el lema de la República debe ser: "Cultura". Cultura porque sólo a través de ella se pueden resolver los problemas en que hoy se debate el pueblo lleno de fe, pero falto de luz.»



FEDERICO GARCÍA LORCA

miércoles, abril 25, 2012

Un texto de Hans Magnus Enzensberger

"1. Por derecho de primogenitura, la poesía debe mostrarse incorruptible frente a cualquier poder político. Desde hace un siglo, ha quedado todavía más claro cuál es la línea divisoria que distingue su evolución de la evolución política. Cuanto mayor sea la presión tanto más marcadamente expresará esta indiferencia. Su cometido político es precisamente el de rehusar todo cometido político y hablar para todos, incluso cuando no habla de nadie, cuando habla de un árbol, de una piedra o de lo inexistente. Tal cometido es bien ingrato. Y tal vez el más fácil de olvidar. Nadie pedirá cuentas; por el contrario, se ensalza al que traiciona este cometido a fin de defender los intereses de los poderosos. Y sin embargo, en poesía no hay circunstancias atenuantes. La poesía que se «vende», sea por error o por vileza, está condenada a muerte, sin posible indulto.




2. El poder político, despojado de su apariencia mítica, no puede reconciliarse con la poesía. lo que se denominaba antes inspiración ahora se llama espíritu crítico: el espíritu crítico se convierte en la fértil inquietud del proceso poético. A los ojos del poder político, la poesía es anárquica, porque fuera de su misma órbita no le es dado reconocer ningún otro «principio»; es intolerable por insumisa; subversiva por el simple hecho de existir. Por su sola presencia, constituye un mentís a la propaganda oficial y a las declaraciones políticas, a los manifiestos y a las banderolas. Su misión crítica se parece a la del niño del cuento. Para ver que el rey está desnudo no hace falta ningún «compromiso». Basta con que un solo verso rompa el clamor inarticulado de los aplausos.



3. La poesía es transmisión de futuro. Frente a lo que tiene vigencia en el presente, evoca lo que no se ha cumplido aún y que de por sí sobreentiende.Francis Ponge hizo observar un día que sus poemas parecían escritos inmediatamente después de la revolución. Lo mismo cabe decir de cualquier otra poesía. La poesía siempre es anticipación, en forma de duda, de repulsa o de negación. No quiere decir esto que hable del futuro, sino que lo hace como si éste fuera posible, como si se pudiera hablar en libertad entre esclavos, como si no hubiera alienación o silencios forzados (aunque el mudo a la fuerza no pueda declarar esta mudez, ni el alienado su propia alienación). Si no fuera al propio tiempo lucidez crítica, este poder anticipador de la poesía abocaría a la simple mentira. Si tal lucidez crítica no fuera también anticipación, sería impotencia de obrar. Tan angosto, tan expuesto es el sendero de la poesía, y tan escasas -no mayores que las nuestras, aunque más claras- las probabilidades de cumplir su auténtico destino".

HANS MAGNUS ENSENZBERGER

Citado por Martín López-Vega, en su blog Rima interna. Gracias.

lunes, abril 23, 2012

Liberar el cuerpo, liberarse del cuerpo, un texto de Santiago Alba Rico

Liberar el cuerpo, liberarse del cuerpo




Todo orden económico y social se proporciona a sí mismo un lugar físico ideal a través del cual expresa sus valores y sus principios. En la Grecia clásica ese espacio era la Plaza; en el medioevo cristiano era la Catedral; en el capitalismo es el Pasillo. Lo que caracteriza al pasillo es que por él sólo se puede circular y que la circulación misma convierte todas las cosas en mercancías . En el Pasillo no hay objetos sino imágenes de objetos. Esas imágenes o mercancías tienen algunos rasgos esenciales y comunes: no duran lo bastante para que nos conciernan; pueden (deben) ser reemplazadas por otras enseguida y por lo tanto nunca perecen; no incluyen ninguna referencia exterior o íntima más allá de su pura y fugitiva comparecencia en el Pasillo.

Los objetos, al otro lado, se caracterizan por todo lo contrario: se yerguen en el espacio con la suficiente consistencia como para ser mirados o utilizados; cuentan una historia, aunque sólo sea la de su propia construcción o genealogía, y llega un momento, tras muchos remiendos y parches, en que no pueden ser ni reparados ni reemplazados: sencillamente se mueren.



Hay toda una tradición legítima de liberación sexual que pasa por la deslegitimación de los objetos o la sublevación contra ellos. Nos negamos a ser tratados como objetos cuando en realidad deberíamos reivindicar, al mismo tiempo, nuestro derecho inalienable a ser tratados como objetos valiosos y frágiles. Pues los seres humanos somos también objetos; es decir, objetos de atención y de cuidado, es decir, cuerpos. Los cuerpos son objetos porque cumplen precisamente todas las condiciones que hemos asociado a su definición. 1. Son interesantes , en el sentido de que -como en el caso del amor- interesan a la mirada y a las manos, frente a las cuales -miradas y manos- se mantienen detenidos o retenidos: sólo se puede acariciar, alimentar o curar un cuerpo inmóvil. 2. Cuentan una historia, la de su propia estancia en el mundo, reflejada en la biografía física que llamamos envejecimiento, o también la de su capacidad para reproducirse: un embarazo, por ejemplo, es un relato más o menos largo que dura en torno a 9 meses, un período demasiado denso si lo medimos en el tiempo del Pasillo. 3. Por mucho que los cuidemos, los atendamos y los reparemos, los cuerpos finalmente son improrrogables e insustituibles: se mueren.



Pues bien, el Pasillo, que ha abolido las cosas, trata también de abolir permanentemente los cuerpos. Podemos pensar, mientras corremos a nuestra vez por el pasadizo, que una cultura que rinde culto a la juventud y al deseo es una cultura que ha liberado los cuerpos. Pero la juventud es solo un estado que no se puede mantener sin renunciar a la madurez; y el deseo es sólo un fluido indiscriminado para el que que todo objeto es en realidad un obstáculo. El Pasillo, poblado de imágenes de inmarcesible juventud, combate sin parar la aparición de los cuerpos, sugiriendo a través de la publicidad -que es publicidad no de un producto o de una marca sino de un régimen de vida y de un orden de clasificación jerárquica del mundo- sugiriendo, digo, la ilusión de un sujeto autodefinido que se proporciona sus propios contenidos y que, por tanto, no es afectado ni desde el interior ni desde el exterior por ninguna fuerza biológica o social: no huele, no enferma, no envejece y no muere. “Mi cuerpo es mío” es una justa, justiciera reclamación frente a la pretensión ajena de dominio, pero al mismo tiempo se trata de un espejismo: mi cuerpo es suyo , del cuerpo, y es también de la sociedad que lo define, lo moldea, lo activa, lo inscribe, en fin, en una determinada red de comparecencias y de ausencias. El Pasillo, negación de las cosas, abolición fracasada de los cuerpos, ofrece toda una serie de adminículos y procedimientos mediante los cuales se alimenta la ilusión de una permanente regeneración del sujeto, a imagen y semejanza no de Dios sino de las mercancías . Si consumes esta marca, si usas esta crema, si vas a este gimnasio, si ingieres estas pastillas, si te operas en este hospital, serás como la mercancía misma: no envejecerás nunca y, aún más, no morirás.



El cuerpo -la comparecencia repentina del cuerpo y sus huellas- es el fracaso del sistema. ¿Dónde aparecen los cuerpos? Contra el muro , el límite inesperado de ese Pasillo que se concibe a sí mismo sin trabas, siempre líquido, en continuo movimiento, perpetuum mobile de pronto interrumpido por un chirrido, por una piedrecita, por la sombra del tiempo. ¿Quienes tienen cuerpo? Los inmigrantes, los pobres, los enfermos, los viejos, los muertos. ¿Merecen por ello cuidados y atenciones o al menos compasión? Al contrario, todo en nuestra sociedad, forjada en los valores del Pasillo, está organizada para que los cuerpos, como las demás cosas , produzcan rechazo o asco y permanezcan, por tanto, lejos de la vista, excusados y ocultos, vergonzosos, pecaminosos, fuente fatal de contaminación en el recinto puro de las mercancías. No es extraño que en nuestras ciudades, cada vez con más frecuencia, sean precisamente los inmigrantes los que cuidan a nuestros enfermos y nuestros viejos. Cuerpos que se ocupan de cuerpos: ese es el sentido más banal y radical del amor, prohibido en nuestro mundo por la emancipación del deseo de toda atadura terrestre.



Liberación del cuerpo puede querer decir dos cosas: el proceso por el cual el capitalismo intenta liberarse de los cuerpos en el Pasillo de las mercancías; y el proceso por el cual el cuerpo recupera un papel central como objeto insuperable (de atenciones y cuidados). Liberarse del cuerpo es reclamar nuestro derecho a ser mercancías; es decir, nuestro derecho, al mismo tiempo, a la inmortalidad propia y a la destrucción de los otros. Frente a esta paradoja fatal, liberar el cuerpo es, al contrario, afirmar el derecho a mirarse, a cuidarse, a vivir un relato, a envejecer sin vergüenza y a morirse sin dramas. Este dilema -entre liberar el cuerpo o liberarse de él- es la más radical e insoslayable decisión política de nuestras vidas.


SANTIAGO ALBA RICO

Texto tomado de Rebelión. Gracias.

viernes, abril 20, 2012

Un texto de Adrienne Rich: "¿Y qué pasa con el arte?"

"¿Y qué pasa con el arte? Objeto de desconfianza, de adoración, de piedad, de condena, de desprecio si es entretenimiento, de conversión en mercancía, de subasta en Sotheby's, de compra por parte de gente importante que busca invertir, muere como "pieza artística" en los sótanos de miles de museos. Renace también cada hora en cárceles, en centros de acogida para mujeres, en garajes de pequeñas ciudades, en talleres de universidades populares, en hostales de carretera, dondequiera que alguien coge un lápiz, un utensilio para marcar a fuego la madera, una copia de La tempestad, una cámara a precio rebajado, un cuchillo de tallar, una barra de carboncillo, una trompa de una casa de empeños, un video de Ciudadano Kane, cualquier cosa que te permita darte cuenta de nuevo de que este lenguaje expresivo, profundamente instintivo y sin embargo consciente de sí mismo, este proceso regenerador, podría ayudar a salvarte la vida. "Si no hubiera poesía un día cualquiera en el mundo" -escribió la poeta Muriel Rukeyser- "se inventaría ese día, porque el hambre sería intolerable". Clayton Eshleman denomina este hambre como "el deseo, la necesidad de un mundo más profundo y con más alma". Existe una dinámica continua entre el arte reprimido y el arte renacido, entre el marketing implacable de lo superficial y la "realidad, espectral y vívida, que utiliza todos los medios" (Rukeyser de nuevo) para alcanzarnos atravesando corazas, resistencias, resignación, para devolvernos al deseo.

El arte es ambas cosas: duro y frágil. Habla de lo que deseamos oír y de lo que tememos encontrar.

(...)


El arte no puede ser nunca legislado completamente por ningún sistema, ni siquiera por aquellos que premian la obediencia y envían a los artistas disidentes a trabajos forzados y a la muerte; ni puede tampoco, en nuestro sistema específicamente comprometido, ser realmente libre. Puede abrirse paso, por los medios más simples, a través del macadán agrietado, pero necesita respirar espacio, cultura, protección, para realizarse. Exactamente como le pasa a la gente. Los nuevos artistas, jóvenes o mayores, necesitan educarse en su arte, las herramientas de su oficio, la oportunidad de estudiar ejemplos del pasado y conocer a los que lo practican en el presente, conseguir críticas y palabras de ánimo de mentores, aprender que no están solos. Mientras el contrato social se marchita, cada vez a menos gente se le dirá 'Sí, puedes hacerlo; esto también te pertenece'. Como el gobierno, el arte necesita la participación de muchos y muchas para no convertirse en propiedad de una minoría poderosa y mezquinamente interesada en sí misma.



El arte es nuestro derecho innato, el medio más poderoso de acceder a nuestra propia experiencia y vida imaginativa y a la de otras gentes. Al redescubrir y recuperar continuamente la humanidad de los seres humanos, el arte es crucial para la visión democrática. Un gobierno que se aleja más y más de la búsqueda de la democracia, verá cada vez menos "utilidad" en alentar a los artistas, considerará el arte una obscenidad o un engaño.

(...)


Extraído de "Por qué rechacé la medalla nacional de las artes". 1997, en Artes de lo posible. Ensayos y conversaciones, de Adrienne Rich, en traducción de María Soledad Sánchez Gómez, Editorial Horas y Horas, Madrid, 2005.

Tomado de Sociedad de diletantes, tomado a su vez de MLRS.
GRACIAS.

jueves, abril 19, 2012

Un texto de Tiqqun: "Cuando capitalismo y vida se funden..."

"Cuando capitalismo y vida se funden, la huelga tradicional ya no tiene sentido. Viene el tiempo de huelga humana, donde en primer lugar dejamos de ser lo que debemos ser, nos vinculamos más allá de las identidades pre-existentes y hacemos saltar por los aires todo el universo de lo previsible, los límites del yo (las fronteras que ponemos en torno a nosotros para que no pase nada)."

TIQQUN

miércoles, abril 18, 2012

¿Qué es una crisis capitalista?, un artículo de Santiago Alba Rico

Veamos en primer lugar lo que no es una crisis capitalista.




1. Que haya 950 millones de hambrientos en todo el mundo, eso no es una crisis capitalista.



2. Que haya 4.750 millones de pobres en todo el mundo, eso no es una crisis capitalista.



3. Que haya 1.000 millones de desempleados en todo el mundo, eso no es una crisis capitalista.



4. Que más del 50% de la población mundial activa esté subempleada o trabaje en precario, eso no es una crisis capitalista.



5. Que el 45% de la población mundial no tenga acceso directo a agua potable, eso no es una crisis capitalista.



6. Que 3.000 millones de personas carezcan de acceso a servicios sanitarios mínimos, eso no es una crisis capitalista.



7. Que 113 millones de niños no tengan acceso a educación y 875 millones de adultos sigan siendo analfabetos, eso no es una crisis capitalista.



8. Que 12 millones de niños mueran todos los años a causa de enfermedades curables, eso no es una crisis capitalista.



9. Que 13 millones de personas mueran cada año en el mundo debido al deterioro del medio ambiente y al cambio climático, eso no es una crisis capitalista.



10. Que 16.306 especies están en peligro de extinción, entre ellas la cuarta parte de los mamíferos, no es una crisis capitalista.



Todo esto ocurría antes de la crisis.



¿Qué es, pues, una crisis capitalista?



¿Cuándo empieza una crisis capitalista?



Hablamos de crisis capitalista cuando matar de hambre a 950 millones de personas, mantener en la pobreza a 4700 millones, condenar al desempleo o la precariedad al 80% del planeta, dejar sin agua al 45% de la población mundial y al 50% sin servicios sanitarios, derretir los polos, denegar auxilio a los niños y acabar con los árboles y los osos, ya no es suficientemente rentable para 1.000 empresas multinacionales y 2.500.000 de millonarios…



SANTIAGO ALBA RICO

lunes, noviembre 22, 2010

José Ángel Barrueco en Divertinajes (y yo lo suscribo)


A veces uno compra ciertas antologías en las que no conoce a nadie. O, como mucho, le suena algún nombre o tiene trato con uno de los escritores. Esas antologías le sirven para descubrir pedazos de obras y seguir la trayectoria de los autores cuya existencia antes ignoraba. Cuando compré, hace años, la antología que publicó Ediciones Escalera, de título Bukowski Club 06-08. Jam session de Poesía, apenas me sonaban un par de nombres: el de Carlos Salem porque curraba en el Buko; y los de Leo Zelada, a quien había conocido en una ceremonia de entrega de premios, y Ana Pérez Cañamares, pues nuestra amistad data ya de varios años. Recuerdo que David González también compró este libro y me dijo que le estaba sirviendo para descubrir a poetas a los que luego fue incluyendo en otras antologías, como así ha sido.


Leí la antología del Bukowski, la disfruté y pasó el tiempo y olvidé la nómina de nombres. Dos años después, es decir hace unos días, buscando un dato, la recuperé de un estante de mi biblioteca y comprobé que ahora conozco a la mitad de los poetas incluidos, y que en algunos casos ahora son amigos míos. Había olvidado que en ese libro ya estaban los poemas de gente como Gsús Bonilla, Óscar Aguado, Marcus Versus, Isabel García Mellado, Escandar Algeet, Marta Fernández La Bohe, Patty de Frutos, El Kebran, Silvia Oviedo, Arturo Martínez, Reyes Monje, José Naveiras, Marta Noviembre o Gonzalo Torrente Malvido.


Sin olvidar a los poetas con los que alguna vez he coincidido en un recital o intercambiado algún mail: Rafael Sarmentero, Jesús Urceloy, Gloria Gil, Juan Pinilla, Silvi Orión, Luis Morales, Elia Maqueda, Daniel Orviz, Ester García Camps, Violeta Castaño, Nacho Aldeguer, Indio Zammit, Francisco Cenamor… No nombro a los que no conozco y espero que me perdonen por ello; y sobre todo espero que me perdonen si alguna vez hemos coincidido y no recuerdo sus nombres. Uno hace lo que puede.

Esta antología, por tanto, es un filón. Nos sirvió antaño, a algunos, para saber lo que se estaba cociendo en Malasaña. Y ahora nos sirve para corroborar el acierto de este repertorio de poetas. Todos ellos ya han publicado libros, han participado en antologías, han rodado vídeos y cortos, o intervenido en series de televisión, o actuado en los escenarios, o han empezado a editar a sus contemporáneos.


JOSÉ ÁNGEL BARRUECO (En http://www.divertinajes.com/)

jueves, septiembre 30, 2010

Los escritores se enredan, un artículo de Daniel Arjona sobre los escritores y las redes sociales

Los escritores se enredan
Facebook y Twitter unen ya a autores y lectores


DANIEL ARJONA Publicado el 24/09/2010

Entraron en nuestras vidas hace un par de años, canibalizaron de inmediato nuestro tiempo y nuestra intimidad y dispararon la curiosidad por las vidas ajenas. Las redes sociales -Facebook, Twitter, etc.- han revolucionado la comunicación y han tocado muy de cerca la actividad literaria. Los escritores promocionan en ellas sus libros, cuelgan pequeñas narraciones y poemas e interactúan en tiempo real con los ávidos lectores, que por primera vez en la historia se dirigen a los autores de tú a tú.

“Tengo salmorejo para cenar, con jamón y huevo duro picado. Y son las 21,15. Una poderosa razón para despedirme por hoy. Gracias y un abrazo”. Quien despide la jornada con tan trivial y apetitosa anotación es Arturo Pérez-Reverte. Los más de 20.000 lectores seguidores de su perfil en la red social Twitter pudieron así conocer el menú casero del escritor una noche de la pasada semana.

La actividad de Pérez-Reverte en la red social en la que cada participante relata lo que le ocurre, piensa o cena es febril. Además de servirse de ella para enlazar sus artículos y anunciar novedades, responde uno a uno a todos sus seguidores, aconseja a los novelistas en ciernes acerca de cómo conjurar el miedo a la página en blanco, comenta sus preferencias literarias e incluso cuenta chistes por etapas.

Creación y cotilleo
Twitter, Facebook, Tuenti, las redes sociales han convertido la red en un gigantesco e hiperadictivo patio de vecinos donde los nativos digitales se citan, se enamoran y, en ocasiones, se matan, donde las vidas se airean como sábanas celosas y donde el Gran Hermano gasta cara de adolescente con espinillas. Escritores, editores, libreros, el mundillo literario en pleno está ahí, con mayor o menor fortuna. Los escritores españoles fueron apareciendo con cuentagotas, y descubrieron, primera a tientas y luego joviales e hiperactivos las posibilidades ilimitadas de la red social para la promoción de sus libros, como un sorprendente medio de creación literaria y, cómo no, para la satisfacción inmediata y procaz de su ego.

De hecho, los datos de las redes no hacen parecer descabellado preguntarse si acaso hay vida fuera de ellas... Facebook nació en Cambridge, Massachusetts, en 2004, como instrumento de ligoteo, y en 2010 suma 500 millones de usuarios activos. En España lo abren diariamente en sus ordenadores diez millones de personas, cinco millones y medio de ellos mujeres. Su creador, el freak adolescente Mark Zuckerberg, es a los 26 años, el más joven multimillonario de la lista Forbes, aupado sobre una fortuna de 4.000 millones de dólares, y está a punto de estrenarse un filme que glosa su exigua vida.

Sin embargo, pese a la actual ominipresencia de Facebook, todo parece indicar que Twitter recogerá en no demasiado tiempo el testigo como la más rápida y multitudinaria red social. Se sostiene en la tan peregrina cómo productiva idea de servirse de mensajes de tan sólo 140 caracteres que se muestran en el perfil de cada usuario y pueden leer y comentar todos aquellos que se hayan apuntado como seguidores suyos. Desde que Jack Dorsey fundara la empresa en 2006 ha crecido sin límite y hoy suma más de 100 millones de twitteros. Otras redes sociales son Tuenti, que arrasa entre los adolescentes o LinkedIn, para contactos entre profesionales.

Actualidad y cotilleo
Entre los escritores, Facebook es la reina. Allí se enlazan por afinidades, cotillean la actualidad literaria a cuenta del “fraude Franzen” o el risible “plagio de Houllebecq”, comentan sus lecturas diarias, anuncian, algunos machaconamente, sus últimos libros y cortapegan, como el resto de los mortales, sus fotos estivales. Twitter es notoriamente menos hollado pese a que, en realidad, su brevedad y rapidez pueden resultar mucho más adecuadas para la promoción, además de para satisfacer a los lectores más necesitados de cariño, como ejemplifica el caso de Pérez-Reverte. Y pese a que limita sus intervenciones a 140 caracteres ya existen novelas escritas a golpe de tweet, como Serial chicken, de Jordi Cervera.

Entre los autores más vendidos lo habitual no suele ser llevar en persona las riendas de su perfil en las redes. Ni siquiera actualizar sus estados con regularidad. Llevados las más de las veces por sus editores no son más -ni menos- que gigantescos foros de encuentro de entusiastas seguidores. Es el caso de Gabriel García Márquez, en cuyo rincón en Facebook se citan más de 200.000 fans. Allí, la ausencia del autor se cubre con incansables discusiones sobre sus libros, listados de obras preferidas y entrañables declaraciones de amor por sus personajes. Escribe, por ejemplo, un tal Reison Velásques:“Estoy enamorado de Remedios la Bella, no puedo respirar cuando pienso en su belleza perturbadora, que me desvela cada noche y me ahoga la angustia de pensar que un dia desaparecerá, entre las nubes al son del aleteo de las mariposas”.

La suma de amigos / seguidores es una de las características esenciales de las redes sociales y estimula la glotonería más insospechada. La página de Carlos Ruiz Zafón en Facebook tiene 25.000 seguidores. Fernando Marías cuenta con 3.630 amigos en Facebook. Incluso el pantallófobo Mario Vargas Llosa luce 20.000 seguidores en Facebook y más de 10.000 siguen sus tweets -los de quien le lleva el perfil, más bien-. Son números importantes aunque aún muy alejados de los casi 300.000 seguidores del Twitter de Palahniuk. Por no hablar de los más de 6.000.000 que siguen a Lady Gagá. Pero son amores distintos...

Demasiadas solicitudes
Sin embargo, la actividad de algunos importantes narradores en las redes resulta errática. Lorenzo Silva no actualiza su Twitter desde hace más de veinte días y su actividad anterior no superaba el comentario por mes, para decepción de su centenar de seguidores. Otros, como Jorge Volpi se han visto tal vez superados por las multitudes virtuales como muestra el hecho de que su perfil en FB avise al lector que busca su amistad que el mexicano “tiene demasiadas solicitudes pendientes”. Por contra, los hay que no paran. El peruano Ivan Thays, activísimo, no deja un hueco de las redes sin tocar y, sin embargo, su bulímica deglución de información literaria -su blog es lo primero que consultan a diario editores como Jorge Herralde- sufrió una radical mutación el pasado julio. ¿El motivo? El Mundial de Fútbol de Sudáfrica que trocó, durante todo un mes, los comentarios librescos por los de las jugadas. Minuto a minuto, sin exagerar.

Las páginas en las redes sociales de Almudena Grandes, o Javier Marías registran una actividad dispar. La de Grandes, gobernada por sus fans, cuenta con dos años de existencia, casi 3.000 seguidores y escaso movimiento. Prueba de su resonancia internacional, el rincón más visitado en Facebook de Javier Marías es italiano. Su creador explica a los más de 2.000 lectores que Marías “è considerato il più importante autore dell'attuale letteratura spagnola”.

Resulta curioso el caso de Vila-Matas. Digno de la escritura de su autor, que disfruta, gozosa, de las imposturas literarias, el fan que lleva su perfil en FB, se ve obligado a defenderse de la acusación de ser Vila-Matas: “como creador y administrador de la página fui obligado a identificarme como Enrique Vila-Matas”.

Altares de la memoria
Lugar aparte merecen los espacios, suerte de altares a la memoria, de grandes escritores ya fallecidos que se sostienen merced al esfuerzo y entusiasmo de comunidades de aguerridos lectores. En el de Miguel Delibes en Facebook le rinden homenaje más de 5.000 amigos, entre imitaciones de milanas, y declaraciones de senectud lectora -“Yo tengo 65 años, casi tantos de lectura... ¡y de locura!”-. En el de Camilo José Cela, por su parte, la discusión anda a la greña con los sesgos politizantes con que ciertos biógrafos hurtan a muchos su lectura.

Hoy es imposible imaginar a un autor anglosajón sin página en Facebook, aunque, en general los responsables de los contenidos sean sus editoriales o agentes. Así, la de Paul Auster se debe a su editor norteamericano: cuenta con 27.577 seguidores, y ofrece, además de fotosy comentarios de los fans, el vídeo de una lectura personal de Sunset Park, última novela del escritor, inédita aún en EE.UU y realizada por el propio escritor.

En cambio, es James Ellroy quien escribe sus entradas en FB, donde no duda en insultar a los lectores que se atrevan a leer sus últimas novedades, o a quienes, peor aún, ni siquiera lo intenten. Incluye 118 fotos, tres vídeos, tiene 2.139 amigos, y permite que le envíen mensajes, a la altura, a ser posible de su negro talento. La de Jonathan Franzen, el flamante autor de Freedom, en cambio, se debe a sus fans y se propone “ser la mejor colección de conocimientos compartidos sobre el tema”. Los datos biográficos que se ofrecen del autor de Las corrupciones proceden de Wikipedia, con lo que se remata el juego.

El Facebook del Nobel surafricano Coetzee es tan inquietante como él: con 3.573 desencantados seguidores, sólo tiene dos entradas, ambas del 10 de septiembre de 2008. En la segunda negaba ser el escritor, porque “no puedo ocuparme de esto”, y en la primera afirmaba que acababa de comprar la ópera de Philip Glass basada en su novela Esperando a los bárbaros: “aunque no me entusiasmó el libro, es una pieza musical excelente”. Puro Coetzee.

El popular Palahniuk
Más popular resulta el ya mencionado Chuck Palahniuk, que remite a su página oficial y que ofrece 110 fotos, cinco videos, y varios mensajes. En cambio, en Twitter, son 277.582 sus seguidores, que no dudan en comentar sus últimas entrevistas y condenar a quienes tienen la mala intención de criticar al autor de El club de la lucha.

También Stephenie Meyer bate récords en Facebook y en Twitter. Con 212.385 seguidores en FB, no depende de ella, sino de, una vez más, de sus fans. Entre sus contenidos se nos describen sus gustos musicales mientras sus seguidores se enzarzan en peleas desesperadas por defender que Crepúsculo ha acabado con Harry Potter. En Twitter, donde el numero de fans se multiplica por tres debido a la juventud de sus merodeadores, la primera medida es reenviar al curioso a la página de la escritora. Luego, hay cientos de web de fans checos, españoles, estadounidenses con sus propios fotos y debates.

Mientras, su gran rival, J. K. Rowling, disponde en FB de dos espacios con 144.046 seguidores y 71.826 seguidores, respectivamente. Desde el principio, quien escribe descubre la realidad: “Yo no soy J. K. Rowling, pero quiero que a través de esta página todos podamos demontrarle lo mucho que la amamos, a ella y a sus libros”.

El zoco y la torre de marfil
¿Cómo afecta la hipervisibilidad y la cháchara a los escritores españoles interrogados? Eloy Tizón (Madrid, 1964), cuyo perfil en Facebook es un hospitalario punto de encuentro para sus más de 600 amigos, apunta que “el excesivo contacto afecta tanto al escritor como no tener ninguno. Entre el zoco y la torre de marfil debe haber algún término medio. Facebook es una especie de gigantesca sopa de letras en permanente estado de ebullición; un pulpo; un panóptico; un escaparate que tiene mucho de espejismo”.

Ricardo Menéndez Salmón (Gijón, 1971) estrena estos días novela (La luz es más antigua que el amor -Seix Barral-) y explica que se inició en las redes sociales hace unos meses: “Me gusta comprobar las afinidades electivas que dibuja y me aterra comprobar lo mal que escribe la gente en estos trances. También me espanta un poco cuando alguien escribe: ‘Me duele la cabeza' o ‘Anoche cené patatas rellenas'. Pero no por impudor. La gente está increiblemente ociosa; es decir, increiblemente sola”.

Asegura Fernando Marías (Bilbao, 1958) que Facebook le ha ayudado a vender “muchos” ejemplares de Todo el amor y casi toda la muerte, (Premio Primavera 2009). “Me fascina las fórmulas de comunicación que han generado las redes sociales. Para hablar de tus libros con los lectores son valiosísimas. Y también me inspiran, mi muro es bastate literario”.

“En este país se sigue escribiendo como si no existiera la televisión” (Ray Loriga. El hombre que inventó Manhattan). Idéntica afirmación, sólo que sustituyendo la “televisión” por “Internet”, ha sido enmendada en los últimos años por una nueva generación de escritores decididos a correr en el campo de juego fragmentario de la cultura de masas. No es extraño así que sean algunos de los nocilleros los más activos peripatéticos de las redes.

Agustín Fernández Mallo y Manuel Vilas, sin ir más lejos, aliñaron recientemente a cuatro manos una suerte de Manifiesto Facebook lúdico literario en el que secuenciaban las diferentes poses emocionales-estéticas-intelectuales que allí se prodigan. Vilas (Barbastro, 1962) defiende que “Facebook le ha venido bien a la literatura: ensancha y democratiza la difusión de los discursos literarios. Es un delirio, una casa del terror posmoderno. Hay vanidad, hay estrés, hay soledad, hay adicción, hay fotos, hay exhibicionismo...”.

Otro de los renovadores de la Literatura actual, Kirmen Uribe, Premio Nacional de Literatura por Bilbao-New York-Bilbao (2009) asegura que “la relación autor-lector está cambiando muchísimo. Ahora hay mucho más contacto. La red ha sido un motivo de inspiración muy importante en mi novela Bilbao-New York-Bilbao. ”.

“Amigos de la mili”
A Rafael Reig (Cangas de Onís, 1963) vacilar de número de amigos le recuerda “a aquellos tipos que tenían grandes amigos de la mili. Facebook y similares sólo sirven para hacerte perder tiempo, satisfacer las reclamaciones más banales de la vanidad y, si acaso, ligar”.

Al contrario que Reig, el escritor y ensayista Jesús Ferrero (Zamora, 1952) postula que los peligros de la red se conjuran con un control razonado de la exposición: “Las redes sociales son una especie de tam-tam de la aldea global. Lo más beneficioso es que puedo experimentar nuevas técnicas de escritura y todo clase de invenciones iconográficas y trasmitirlas inmediatamente”.

Montero Glez (Madrid, 1965), por su parte, se sirve de Facebook “para hacer propaganda de mi material. Yo me lo tomo como un juego. Al igual que cuando me iba a los billares a jugar con las máquinas de marcianitos. Es algo infatiloide, pero se trata de conectar con tus semejantes y a partir de ahí, materializar lo virtual”.

Tal vez quienes más gusten de las redes sociales con ímpetus creativos sean los poetas y, de manera especial, las jóvenes versificadoras. Y es que la Generación bloguer anda por todas partes, en las redes y en los bitácoras, cincelando versos en vivo con teclado y ratón. ¿Sus nombres? Ana Pérez Cañamares, Ana Gorría, Luna Miguel, Déborah Vukusic, Inma Luna, Rebeca Yanke...

La foto del perfil de Facebook de la poeta tinerfeña Pérez Cañamares (1968) es la de su último poemario: Alfabeto de cicatrices (Baile del Sol, 2010). Trasiega desde hace un año por allí y sabe bien de sus ventajas: “Me entero de la vida literaria de otros colegas y doy a conocer la mía; lo utilizo como trampolín para acceder a blogs y otros textos ; tengo reacciones de primera mano a mis libros. Permite una creatividad mayor de lo que pensaba en un primer momento”.

jueves, junio 17, 2010

Poesía resiliente, un artículo de Daniel Bellón

POESÍA RESILIENTE

La palabra “resiliencia” se ha puesto de moda y se oye en diferentes ámbitos, para no volvernos locos, aquí va una microdefinición concentrando la que realizan mis amigos indianos: resiliencia: resistencia ágil. O de otra manera: resistencia del agua, distinta a la de la roca. (Be water my friend, que dijo aquel…).

Mis amigos indianos aplican el concepto de resiliencia en particular a las redes sociales, y por eso mismo he preferido traer aquí su definición frente a otras, para hablar de la poesía, o mejor dicho, de la manera en que la poesía, los poetas, tratan de hacerse presentes en los últimos tiempos.

Todo esto viene a cuenta de un artículo en el diario El País, que, a su vez, parece derivar de la recepción de un puñado de antologías de poesía española joven recién publicadas, entre las que no podía faltar la obligatoria villeniada. Léanlo y saquen sus propias conclusiones.

Y de algún modo, que trataré de que no parezca muy absurdo, enlaza con lo que aquí comenta David de Ugarte, sobre la renuncia de Suso de Toro a la escritura “profesional”. Vamos allá.

Posiblemente cualquiera del gremio podría estar de acuerdo con esta frase atribuida a de Villena en el artículo de referencia: ““Pero no nos engañemos, y citando a Octavio Paz, la poesía sigue siendo un rito de las catacumbas. Quizá muchos poetas han aceptado el territorio de las minorías y no les importa ser sólo leídos por unos pocos fervorosos, pero la realidad de la poesía es precaria y terrible en una sociedad que ha impuesto los valores de mercado sobre los de la cultura. Este es un país singular en el que se produce mucha cultura y se consume muy poca y la poesía la leen cuatro gatos y para ser publicada está condenada a las antologías y los premios”.

Y, sí, así lleva siendo desde hace mucho tiempo, y así le gusta a algunos, por otra parte, que han conseguido las llaves de las antologías y los jurados. Por eso, tal vez, noto cierto estupor ante el brote de escrituras y de actividades públicas relacionadas con la poesía puestas en marcha por autores y otras gentes que no se resignan al modelo descrito y que levantan alternativas propias, frágiles, pequeñitas, pobres ellas, utilizando Internet como medio y espacio para desarrollarse, entre otros. De algún modo, la poesía (pequeños editores, poetas, lectores, amigos, etc…) se ha convertido en una dinámica red social, con sus nodos de referencia y un mar de flores, o una enredadera, si se prefiere, de iniciativas, de las que va surgiendo, a pesar, o, perdón, gracias a un cierto y bendito amateurismo, un nuevo tejido editorial y una comunidad lectora. Una red social pequeña,una comunidad minúscula si se la compara con cualquier agrupación de peñas futboleras o de fans de la Fórmula 1 y otras formas absurdas de perder el tiempo… pero que va extendiendo sus hilos por la geografía digital y física.

¿Una red resiliente, capaz de adaptarse a las presiones del exterior: económicas, materiales, prebendas apetitosas, etc? Habrá que irlo viendo, pero, por ahora, esa comunidad de poetas-lectores-poetas-lectores va agotando pequeñas tiradas, llenando reducidos locales, alimentando conversaciones distribuidas, va dando a quienes escriben poesía la sensación de que, efectivamente, hay alguien ahí afuera, poquitos y poquitas, pero alguien hay. El/la poeta va sabiendo que existe una cierta comunidad lectora/opinadora/reelaboradora alrededor de la poesía, que no está solo (o muy solo).

Evidentemente, esto no da para comer ( o para comer “bien”), pero es que la actividad vinculada a la poesía lleva sin dar de comer desde mediados del siglo XIX o más atrás. No ha habido best sellers en poesía, salvo en términos acumulativos en el tiempo. Los versos del Capitán de Neruda, salieron en Roma en una tirada de uno 500 ejemplares y bajo seudónimo, un número similar correspondió a la primera tirada de Azul-Prosas profanas de Rubén Darío, Antonio Machado no dejó sus clases en el instituto para vivir de sus derechos de autor, ni Gil de Biedma su puesto en aquella tabacalera, y Gloria Fuertes desarrolló una potente escritura poética “adulta”, mientras trataba de sobrevivir con la sobreexplotación de sus versos para niños…y tantos otros ejemplos se me vienen a la cabeza, así que esto no es ninguna novedad, vamos a dejarnos de chorradas. ¿Debemos valorar una obra poética en función de sus ejemplares vendidos o del nivel de vida adquirido por el poeta gracias a sus poemas? No parece, creo.

Resistencia ágil, desde bases frágiles, cañizos que se quiebran pero que son sustituidas por brotes nuevos, tal puede ser el mapa de la poesía española joven en tiempos de redes. Muchas ganas de echarle una leída a Poesía española última: posmodernidad, humanismo y redes, de Martín Rodríguez-Gaona.

Y ahora, aquí va la cambiada al texto de David ¿El fin del autor?, escrito a cuenta del anuncio de Suso de Toro de que deja la escritura profesional. Tengo la sensación de que en su enredadera, acostumbrada a la pobreza humilde, la poesía resiste, pero que la figura del escritor-conciencia-de-su-sociedad, lo que antes llamábamos “intelectual”, ve cómo se le siega la hierba bajo los pies, que tiene que compartir espacios que resultaban sacrosantos con los literatura pulp de consumo, que, además, exige reconocimiento como “alta cultura”, y que tiene la sensación de escribir ante una vociferante masa de opinadores que ya no guarda silencio atento al autor. Muy duro: “El autor hasta ahora se mostraba expuesto a una multitud anónima pero silenciosa que recibía su trabajo. Ahora esa multitud habla, opina. En ese runrún de voces hay voces que construyen y otras que destruyen, que linchan. Incluso le discuten al autor que tenga derechos sobre su propia obra.”. Fuera de las librerías a empujones de bestsellers, autoayudas, libros de recetas de cocina y trucos inaflibles para volver a tu pareja loca en la cama…cada vez más fuera de los suplementos literarios, que van adquiriendo un sospechoso parecido con los catálogos que publican las propias editoriales… no encuentran asiento tampoco en la Red, donde todo el mundo habla…lo que llama de Toro “El espacio homogeneo de la Red”.

Pero es que la Red es cualquier cosa menos un espacio homogéneo, se ve así “desde arriba”, lo cual ya es una toma de posición; la Red es tremendamente heterogénea y es muy probable que la experiencia que yo tengo en Internet sea radicalmente distinta de la que tiene la persona de al lado. Aquel lee, el otro ve vídeos chorras, el de más allá sólo entra en la prensa digital y aquel otro no sale de los blogs de sus amigos. Y hasta ahora, esta heterogeneidad ha soportado todos los intentos de uniformización en forma de rankings, meneames, facebooks, etc. En la Red no es que no exista el autor, como dice Suso, y que me perdone las confianzas, lo que no existe es esa otra famosa abstracción llama “el público”.

Y tal vez al autor de narrativa que no quiera escribir novelas sobre misterios templarios y/o masónicos, conspiraciones esotéricas o blandenguerías varias, deba pensar en ir buscando o construyendo su propia comunidad, renunciando a “el público” abstracto, para buscar a “sus iguales” tal vez no en la escritura (no hay “iguales” en la escritura), pero sí en la lectura, en cuanto comunidad de intereses. Recuerdo que antes se distinguía entre literatura mainstream (la “seria”) y la literatura de género, alimentada por grupos de activos fans (El caso más paradigmático es el fandom, surgido alrededor de la ciencia ficción). La literatura “seria”, era merecedora de los textos estudiantiles, de las críticas literarias, de la atención de los medios genéricos y de la del lector “medio”. Pues tal vez ahora esa escritura con vocación de transcendencia más allá de lo estrictamente comercial sea un asunto de minorías, y si es así, como creo, más vale que vayan poco a poco construyendo su comunidad, y la Red puede que sea la solución para eso, no el problema.

DANIEL BELLÓN

www.islasenlared.net

(Este artículo, siguiendo la generosa costumbre de su autor, está lleno de enlaces a otros artículos a los que se hace referencia. No he podido mantenerlos, así que si el artículo te interesa y quieres leerlo tal y como se concibió, puedes hacerlo aquí. Gracias a Daniel, siempre).

jueves, junio 03, 2010

Utilidad de la poesía: funeral solitario (tomado de Islas en la Red)

Una iglesia -la capilla de Santa Bárbara, en Amsterdam- casi vacía. Dos hombres y ante ellos un ataúd, adornado apenas con un modesto ramo de flores. Uno de los hombres se mantiene erguido, en respetuoso silencio, el otro, agachado, garabatea un texto, un poema. Ninguno de ellos conoce al difunto, del que no se conseguido dar con el nombre. Suena una pieza de música clásica hasta el momento en que se hace el silencio. El agachado, entonces, se endereza, y empieza a decir su poema.

Así empieza una historia que me he encontrado en una de estas benditas casualidades. Les cuento, tengo por costumbre bajarme podcasts de la BBC, para mantener el oído del inglés más o menos en forma. Suelen ser buenos programas: documentales, resúmenes de noticias… todo bajado un tanto aleatoriamente. Y así me encontré escuchando esta historia conmovedora de un modo particular. “El funeral solitario”, “The lonely funeral” , es un documental producido por Radio Netherlands Worldwide, que cuenta la historia de una ceremonia que se repite unas cuantas veces al año en Amsterdam.

En Amsterdam mueren todos los años entre quince y veinte personas solas. Solas en el sentido de que nadie se hace cargo de su entierro, ni se percata de su desaparición. Solas en sentido absoluto, pues. “Muchois creen que esto le pasa sobre todo a gente pobre”, dice el Sr. Frits, una de las dos personas de que hablaba antes, empleado municipal, “pero hay de todo: ricos, criminales, drogadictos, niños pequeños…” El ayuntamiento de Amsterdam, en esos casos, se encarga de los gastos del entierro, de comprar un ramo de flores y ordenar la ejecución de tres piezas de música clásica en un breve funeral en alguna capilla disponible. El funcionario encargado de que esto se lleve a cabo es el Sr. Frits. Al principio, nadie asistía a estas tristes ceremonias, pero un día al Sr. Frits, le pareció que eso no era suficiente, que en ese acto de despedida debería estar alguien en representación de la comunidad para decir adios a los tan solos. Y a la tarea de tramitar el funeral, añadió él, de motu propio, la de estar ahí, en respetuoso silencio.

El poeta aparece más tarde, se llama Frank Starik; al descubrir esta costumbre piensa que ha encontrado una manera de que su poesía sea útil a su ciudad. Contacta con el Sr. Frits, que no lo ve nada claro, pero insiste hasta que le convence. En cada ceremonia, el poeta dirá un poema en memoria de la persona sola.

La relación entre Frits y Starik, el poeta, es ahora buena y amistosa, pero el Sr. Frits no olvida cual es su papel, y el respeto que merece la persona difunta, así que apenas da datos a Starik sobre ésta. No le parece bien que si esa persona tuvo diez hijos y ninguno acudió a su funeral, o si aquella murió borracha, eso deba ser material para que alguien poetice.Pero esto no molesta al poeta, que valora la rectitud con que el empleado público se preocupa por la dignidad última de esos solos muertos de su ciudad.

Así que con las pocas piezas que consigue, construye un poema, distinto cada vez. En el funeral de hoy no se ha conseguido saber el nombre del difunto, Starik recita:

Adios extraño

te digo adios

en el camino a ninguna parte

al país final

donde todos somos

bienvenidos a entrar

donde nada necesita conocer

tu origen

.

Hasta pronto señor sin papeles

sin identidad

.

qué estabas buscando

cuanto has perdido

en el camino

que ascendiendo espera

a través de la ventana vacía

.

hombre sin nombre

espera mientras hablo

y confío mis palabras vacías

a esta vacía estancia

.

llego tarde

tú, nunca lo sabré,

que escuchas las voces

llamándote

a la casa común

a tu refugio final

Amsterdam

Esta es en resumen la historia que cuenta el documental. Si se manejan en inglés no dejen de escucharlo. Es posible que a alguien, en los tiempos que corren, le parezca un desperdicio de tiempo y dinero público todo esto. A mí me parece un acto de civilización extrema y me quito el sombrero con la ciudad de Amsterdan, el Sr. Frits y el Sr. Starik. Porque la ceremonia tiene un sentido que no puede pasársenos por alto: que toda muerte importa, que toda persona importa, hasta aquellas que por cualquier motivo mueren solas. Cuando nos olvidamos de esto, cuando cosificamos a los demás, o los empaquetamos bajo etiquetas despreciativas, estamos dando el primer paso para la matanza. Cuando alguien llama “perros” a sus oponentes (o “hienas”, como acaba de hacer un político español), está deshumanizando al enemigo, y el siglo XX y lo que llevamos del XXI nos han dejado claras enseñanzas sobre cómo acaba la cosificación, la deshumanización del contrario, del opuesto, o a veces, de quien simplemente es diferente. Frits, Starik, y el ayuntamiento de Amsterdam nos dicen que toda vida humana es respetable. Nada más útil.

NOTA: Sobre la traducción del poema, comentar que está hecha a golpe de escucha, así que puede contener fallos graves…pero asumo el riesgo. No sean muy crueles…

DANIEL BELLÓN

(tomado de su blog Islas en la Red. Gracias)

viernes, abril 09, 2010

El sentido de la poesía, un artículo de Mercedes Roffé

Sentido de la poesía


Se cree que la poesía –acompañada de música o no; música ella misma-- se originó como un deseo de comunicarse con lo divino. Se quería estar en contacto con otra realidad. Es verdad que el sentido de lo divino, la necesidad de unión con lo sagrado, en su sentido originario, parecería no estar tan presente hoy en día en la vida de los individuos ni de la comunidad como tal. Sin embargo, es posible que la poesía y otras formas del arte sean uno de los pocos reductos que todavía desempeñan esa función primordial: unir al ser humano con un sentido trascendente de la vida, del universo, de su propio estar en el mundo. En las cuevas de Altamira, los primitivos dibujaban aquello que luego iban a hacer, como un modo de convocar el futuro para que éste se cumpliera favorablemente. Muchos poetas continúan reconociéndole al poema esa función convocatoria: un canto o parlamento –en su acepción teatral-- capaz de conjurar otros mundos posibles, otras realidades y otras instancias del ser.
Mucho se ha insistido en que la poesía política o social no logra, por sí misma, alterar las durezas de la realidad que denuncia. Pero tal vez, si pensáramos en que el propósito no es alterar como lo podría hacer un tratado diplomático o un arma de fuego, sino convocar la materialización de un deseo, como prefiguración de un mundo esperable e imaginariamente realizado, quizás podríamos decir que la poesía sigue cumpliendo esa misma función performática que cumplía en tiempos primitivos. Una función política en tanto religiosa.
Aun así, es imposible no preguntarse qué relevancia puede tener la poesía hoy en día, cuando los medios de comunicación –desde la televisión a la web--, proclaman desde un lugar comercializado y hasta a veces corrupto, qué realidades serían admisibles y cuáles no. Ante esto, sólo puedo pensar en que esos mismos medios a los que tanto mal les adjudicamos son también agentes de información, de estímulo y de educación. Más específicamente en cuanto a su relación con la poesía, quizás sean precisamente algunos de esos medios relativamente recientes, como la web y su espacio potencialmente infinito, los que de algún modo confirman la incontestable presencia y expansión de la poesía, allí donde los llamados “nuevos soportes” vienen a paliar tanto el excesivo costo del libro impreso como la dificultad de distribuirlo en un mundo –felizmente-- más ancho cada día.
Pero la relación de estos medios –tanto en su aspecto distorsionante, negativo, violento, como en sus funciones más motivadoras— con lo que podríamos considerar el sentido de la poesía y de las otras artes en nuestras sociedades de hoy, va más allá de esa función práctica y específica que acabo de sugerir.
Diría que sigo creyendo, a la manera hegeliana, en un “espíritu de la época”. El espíritu de nuestra época estaría así constituido por todos aquellos avances y logros disponibles en la actualidad, desde el IPhone a la investigación de células madres, desde las armas químicas a la biogenética, desde la poesía virtual y las artes multimedia a la reconstrucción tridimensional de mundos pasados y de otros mundos posibles…
En este perfil de la época en el que participa tanto la poesía que hoy escribimos como las armas más letalmente sofisticadas y los más refinados instrumentos quirúrgicos, es obvio que no todos utilizamos todo. No todos utilizamos esas armas, no todos leemos esa poesía, no todos nos beneficiamos de todos los avances, ni sufrimos todo lo negativo que nuestra época nos pone al alcance. No todos experimentamos un transplante de órganos, pero nuestra época cuenta con ese haber, que es la posibilidad de acceder a una intervención semejante. No todos disfrutamos de la música de Arvo Part o de Win Mertens, pero esa música le da a nuestra época un perfil que sin duda debe de ser diferente a la etapa más o menos reciente en que cierto sector de la humanidad se desarrolló contemporáneamente a la música de Pierre Boulez o Stockhausen.
De modo que no creo que, para ser válida, la poesía o la música o la danza o las artes visuales deban ser experienciadas por toda la sociedad contemporánea a su composición, del mismo modo que no creo que toda persona nacida de 1960 para aquí deba necesariamente beneficiarse de un avance transgenético o ser víctima directa de los nefastos productos del armamentismo actual, para que esos avances y esos productos sean reconocidos en toda su potencialidad. Creo, en cambio, que todos los elementos que conviven en un determinado momento contribuyen a determinar el perfil de su época, independientemente del número exacto de personas que en esa época en particular haga de cada uno un uso directo. En nuestro universo humano hay valores que, a diferencia de los de la bolsa, no se miden en números. La poesía y la paz son dos de ellos.
Pienso asimismo que habría muchas maneras de responder la pregunta por el sentido de la poesía en nuestra época, y en cuántas de ellas serían igualmente válidas. Me pregunto incluso con cuántas de ellas coincidiría sin dejar de sentirme fiel a mí misma. Pienso que una de las respuestas más lúcidas a esta pregunta la ha dado quizás indirectamente Muriel Rukeyser en su magnífico ensayo The Life of Poetry. En esas páginas, al analizar el miedo –la fobia, diría más bien—que la poesía produce en algunas personas, Rukeyser interpreta que ese miedo deriva del poder de la poesía para conectarnos con nuestros propios sentimientos. Claro que no faltarán aquellos que –a un lado y otro del mapa poético universal— quieran ridiculizar esta concepción de la experiencia poética, siendo para ellos la mera palabra “sentimientos” un detestable resabio del cual habría que depurar no sólo la poesía sino la creación artística en general, y en lo posible a la vida toda.
Creo, en cambio, que no transitaremos lúcidamente estos principios del siglo xxi sin estar persuadidos de que no hay sentimiento ni reacción emocional alguna en los que no confluya y en los que no se encuentre comprometida la compleja totalidad del ser humano—desde su historia personal, su educación y su horizonte intelectual, hasta la composición química y la fisiología de su cerebro en un determinado momento.
Así entendido el término, se hace evidente que lo que esta propuesta sostiene es el poder de la poesía como elemento desalienador del ser humano, en una época en que éste se encuentra presa de un creciente número de medios y circunstancias –desde el trabajo hasta el entretenimiento-- que no buscan más que su enajenación.
En este sentido, pienso que el ensayo de Rukeyser –publicado ya en los años 40--prefigura una concepción de la poesía como instrumento desalienador –y en cuanto tal, desenmascarador de las estructuras de poder vigentes-- que más tarde desarrollarían –a través de una práctica ensayística y poética mucho más radicalizada—los sectores más experimentales de la poesía norteamericana reciente.
Quisiera hacer propia aquí esta concepción de la poesía --de la experiencia artística en general--, como uno de los pocos espacios en los que el ser se reencuentra consigo mismo, con su propia humanidad, precisamente allí donde todo parece atentar en contra de tal reencuentro.
“El hombre –el ser humano, entiendo— sólo es él mismo cuando descansa” –dice Erich Fromm en su estudio sobre el sentido del shabbat en la cultura judía. La poesía es ese descanso: un descanso abismal, una suspensión del tiempo, una extrema ofuscación del espacio, donde el ser se reencuentra con su ser original. Esta experiencia límite no se mide por números. Basta saber que está allí, al alcance de quien quiera, para ejercer en nombre de todos, el derecho irrevocable de seguir siendo humanos.

MERCEDES ROFFÉ (Artículo tomado de la revista digital La letra de Medusa. Gracias)

jueves, septiembre 10, 2009

Un acercamiento a la poética de David González, por Matías Ezequiel Quiroga


UNIVERSIDAD NACIONAL DE JUJUY - FACULTAD DE HUMANIDADES

ESPEJISMOS DEL ALMA.
UN ACERCAMIENTO A LA POÉTICA DE DAVID GONZÁLEZ

POR

MATÍAS EZEQUIEL QUIROGA

TRABAJO FINAL DEL CURSO DE POSGRADO

DI-VERSOS: TENDENCIAS EN LA ÚLTIMA POESÍA ESPAÑOLA

DRA. CARMEN MORÁN RODRÍGUEZ


ESPEJISMOS DEL ALMA.
UN ACERCAMIENTO A LA POÉTICA DE DAVID GONZÁLEZ

La poesía es un Sol en la Noche
D.G.
La poesía es un sacrificio, no una conquista.
Varlam Shalamov

Pseudos intelectuales del arte, irreverentes esclavos de la teoría, siervos contaminados de la ranciolatría ideológica, al decir de los estridentistas, ofuscados perseguidores del sentido, han ocupado sus vidas buscando respuestas al gran interrogante sobre ¿qué es la poesía?, y para colmo vengo a sumarme a este insigne cúmulo de opinólogos con el presente trabajo que intentará dar cuenta de las últimas tendencias en la poesía española, a través de la elección de un autor en particular, me refiero al tan controvertido poeta gijonés David González[1]. Tarea colosal me espera por delante ya que, de entrada, me veo auto-limitado por carecer de las herramientas necesarias para analizar una obra poética en conjunto, y no pasa esto principalmente por la elección del autor mentado sino sencillamente porque siempre le escapé al género poético por encontrarlo alejado de la realidad cotidiana, por lo menos de mi realidad. La poesía a la que accedí en mi etapa de estudiante no produjo huellas significativas, ni despertó mi curiosidad, ya que se vio supeditada a ciertos autores canónicos con sus respectivos estudios teóricos de críticos que ya ni recuerdo, o, lo que es peor, pretendo no recordar.
Sin embargo, algo diferente ocurrió con el seminario de Lírica española dictado por la Dra. Carmen Morán[2]. Soy consciente de haber iniciado el presente curso con muy pocas expectativas sobre poesía contemporánea española, las cuales (conforme fue avanzando el mismo) fueron creciendo gracias a la necesidad de encontrar un tema que pudiera servir de análisis para el presente trabajo final.
Mis expectativas no sólo fueron cumplidas sino que posibilitaron mi re-encuentro con el género lírico a partir de un autor que logró despertar, en primera instancia, mi curiosidad mediante su controvertido concepto de poesía de no- ficción, y que posteriormente terminó por acercarme al género poético y convencerme de que en la poesía puede haber algo más que palabras…

Con las siguientes líneas pretendo ayudar a la difusión (y de ser posible a la comprensión) de la obra poética de David González, un interesante poeta español que, según palabras propias, declara hacer una poesía bastante marginada de los medios de comunicación tradicionales españoles[3]. Mi trabajo se compone de análisis breves de algunos de sus libros que incluyen la reproducción de ciertos poemas de su obra, de una crítica de conjunto, de su posible encuadre generacional y de unos apuntes biográficos sobre este autor.

Introducción

Varias notas comunes caracterizan la obra de David González: autobiografismo, claridad enunciativa, narratividad, realismo, dureza, compromiso. Siendo rasgos interrelacionados, su consideración es diversa según algunos críticos[4]. López Merino entronca la producción poética de David González con el realismo sucio anglosajón, a la estela de Charles Bukowski y Roger Wolfe, incluyéndolo en una amplia nómina de poetas neorrealistas, entendido este término de manera muy vaga. Para el poeta Antonio Orihuela,[5] las consideraciones de López Merino ocultan, de manera ideológicamente deliberada, la dimensión política del tipo de poesía que practica David González. La tesis de Orihuela es que mientras que existen formas poéticas, tales como el realismo sucio o la poesía de la experiencia, en que el biografismo en el contenido y el prosaísmo o realismo en la expresión vehiculizan un nihilismo ideológico al servicio del capitalismo, se da también una práctica poética en que parecidos rasgos sirven como testimonio de la injusticia, desigualdad y brutalidad del liberalismo postmoderno. En esta última posición incluye Orihuela la obra de David González. David Franco Monthiel[6] incluye la poética del autor en semejante posición de confrontación entre un realismo comprometido políticamente en una lucha contra las injusticias producidos por el régimen económico liberal capitalista (el de la llamada poesía de la conciencia) y otras formas de realismo afines a la cultura oficial postmoderna y capitalista (entre los que incluye el malditismo del realismo sucio). Araceli Iravedra[7] percibe también elementos de realismo sucio en la obra del autor, como son la crudeza, el tremendismo, la búsqueda de una provocación desestabilizadora en el lector, la narratividad, la presencia de protagonistas urbanos y marginales, el contenido de escenas de violencia, la desnudez de un estilo que rehúye los esteticismos y formalismos, el predominio del lenguaje directo y la jerga, la tendencia al autobiografismo... Sin embargo, estos factores no eluden la crítica social:
“Pero incluso, y aun cuando –como en el caso de Roger Wolfe– el escepticismo se verbaliza como materia metapoética (y así escribir no deja de ser algo tan inútil como hablar de pintura con un ciego, y el poema se vuelve una “especie de salvoconducto/a ninguna parte”, acaba haciéndose palpable una activa crítica del mundo, más allá del puro testimonio, que no elude la reflexión sobre lo social (léanse poemas como Democracia, Revolución, o la serie Ocho poemas en forma de artefacto. Por no hablar de la escritura de David González, donde la crónica de la marginalidad social se vuelve tantas veces una manifiesta toma de partido. No en vano proclama este poeta que “un poema no debe servir para entretener, sino para estremecer, para quitar vendas de los ojos”.

De modo análogo, Josu Montero,[8] afirma que “(...)junto a estas dos corrientes, la vanguardista de la subversión lingüística y la realista comprometida, se puede señalar una tercera, un realismo extremo, si no sucio sí al menos turbio, y con una innegable intencionalidad crítica, cuyo origen se sitúa en el empeño por llevar a sus últimas consecuencias los postulados de la poesía de la experiencia: David González, Roger Wolfe, Vicente Muñoz Álvarez o Violeta Rangel son algunos de sus practicantes.”

Por otra parte, en su blog personal, en las ponencias realizadas en los encuentros Voces del extremo y en otros lugares, David González califica, precisamente, su producción como realista y comprometida. Así, en la reseña biográfica de varios de sus volúmenes, se afirma "su poesía es cercana, es un poeta comprometido que vive también de forma comprometida. Sus poemas son en ocasiones balas contra la injusticia":[9] No hay mucho que explicar. Mi poesía es social por los temas que trato, por las realidades sobre las que escribo y por mi posicionamiento respecto de esas realidades, afirma el autor en la revista Zurgai.[10] Estas consideraciones, junto a la activa presencia del autor en las actividades y antologías comunes del grupo, implicaría a David González en el grupo de poetas de la poesía de la conciencia.
En común para toda la crítica, la nota más originalmente característica de la producción de David González es precisamente ese radical compromiso entre la vida y la expresión poética. El autor subraya, en innumerables ocasiones, la inexistencia de fronteras entre su forma de vida y su forma de escritura.

Dentro de las dos últimas décadas, la poesía española, según palabras de Laura Scarano[11], se ha convertido en un espacio de lucha y polémica de posturas ideológicas encontradas, que van más allá de rupturas generacionales en torno a un determinado campo intelectual de pertenencia y que, conlleva un debate estético mayor en torno a los problemas suscitados por el actual escenario cultural moderno. Asistimos, según la autora citada, al entrecruzamiento de dos reescrituras estéticas de cuño vanguardista:
una neovanguardia culturalista, autoreferencial y de marcado escepticismo gnoseológico (triunfante en la España de los años 70) frente a una posvanguardia realista, de reflexión ética y fe en la capacidad perlocucionaria de la palabra (recuperada a partir de los años 80) (2004, p.201).
Ambas reescrituras podrían encontrar su correlato en las denominadas epistemologías del fin (basada en un modelo poético de clausura autotélica del lenguaje), frente a las epistemologías de la diferencia (las cuales apuestan por una nueva utopía de compromiso social y alianza del arte con la historia).
Estas nociones cobran trascendental significancia para entender el panorama poético español contemporáneo ya que al ser conceptos dinámicos circulan en los discursos culturales poniendo el acento en la polémica sobre la transformación (o necesidad de transformación) de la literatura en habla social.
Surge la propuesta de una poesía como “lenguaje del reencuentro social, y no del apartamiento iluminado” (2004, p.204) que continúe el malogrado programa de las vanguardias históricas que pretendían recuperar el vínculo perdido del arte con la realidad.
A partir de los años 80, la literatura española trata de incursionar en otras vías de producción que se alejen de la dominante poesía de la experiencia, es así que aparecen alternativas como las del realismo sucio, el hiperrealismo crítico, poesía de la conciencia y, en nuestro caso particular, poesía de no ficción. Todas estas poéticas finiseculares poseen un sentido políticamente social que busca recuperar un lugar y una función del hombre dentro de la historia a través de la recuperación del sujeto y de su lenguaje como verdaderos protagonistas de un habla social.

En busca de una poética personal

Escribo para limpiarme por dentro.
D.G.

David González Díaz es un poeta español nacido en 1964, en San Andrés de los Tacones, Gijón. Considerado por algunos críticos como un poeta de conciencia crítica, al igual que uno de los autores elementales de la poesía de resistencia política su obra se encuentra considerada como pieza clave para entender la actual poesía española. Sin embargo, esto no siempre fue así ya que él mismo se declara como un poeta al margen o muy cerca del margen de la cultura oficial…
Soy lo que se suele considerar un poeta maldito, marginal, en las antípodas de la cultura oficial, demasiado tradicionalista en España, a mi entender. Aquí, la mayor parte de los críticos y catedráticos de literatura han llegado hasta la llamada Generación del 50, y a partir de ahí son casi unos completos ignorantes en lo que a poesía contemporánea se refiere, y no solo española.[12]
Pese a la extensa bibliografía con la que cuenta dentro de su obra poética, en la que se incluyen dieciséis libros de poemas, varios de ellos traducidos al árabe, húngaro, inglés, rumano, alemán, portugués y francés, me fue imposible conseguir su material por lo que tuve que rastrear algunos volúmenes que circulan por internet; entre ellos Los mundos marginados y Sparrings, además de los ofrecidos en la antología que acompañaba el presente seminario. Fueron esos primeros poemas los que me animaron a profundizar en su obra y me pusieron en contacto directo con su página web personal, a través de la cual pude entrevistarlo[13]. En un primer momento de nuestra conversación el autor señalaba no sólo la dificultad de que su obra fuera adquirida en lugares tan remotos como Argentina (ni que hablar de la tan “olvidada” Jujuy…), sino que también aludía al problema que implica encontrar su poesía en la misma España. ¿Causas?, las de siempre, cada vez que aparece en la escena cultural una figura que rompe con los moldes o estereotipos pretendidos encuentra escollos en su camino o, para ser más precisos, editoriales que so pretexto de no encontrar la obra ajustada a sus líneas editoriales o no encajar en sus programas de publicaciones actuales, las desestiman con un saludo cordial de despedida y algunas consideraciones sobre futuras participaciones en concursos literarios[14]. Sin embargo, David González se las ingenió para mostrar y publicar sus poemas en fanzines y otros medios alternativos, convirtiéndose en un activo miembro de la cultura antioficialista de los años 90. Su obra se antóloga en diversos volúmenes, entre los que destaca Feroces (radicales, marginales y heterodoxos en la última poesía).[15]
Participa regularmente en los encuentros anuales Voces del extremo que, auspiciados por la Fundación Juan Ramón Jiménez, organiza el también poeta Antonio Orihuela. Desde comienzos de los noventa, es director de la colección de poesía Zigurat, que edita el Ateneo Obrero de Gijón. Ha coordinado la antología de poesía femenina La verdadera historia de los hombres y la recopilación La venganza del inca. Poemas con cocaína. Recientemente su nombre ha sido incluido en varios diccionarios de literatura española, como el Diccionario Espasa de literatura española.
Ha ganado el 1º premio en el 4 campeonato de relatos pub Henry Chinaski y el 1º premio en el V certamen poético Blas de Otero, que organiza el centro cultural Blas de Otero. Ha representado a España en el primer Festival Internacional de Poesía de Santo Domingo, República Dominicana (26 a 29 de Abril, 2007).
La obra entera de González propone una memoria de su vida. Procedente de una familia trabajadora de Asturias, la niñez y juventud de David González están reconstruidas cronológicamente a través de sus poemas que hablan de una infancia plagada de recuerdos dolorosos, una adolescencia signada por la expulsión del colegio jesuítico, a su vez, ambas etapas se encuentran marcadas por la experiencia de la vida en la calle de barriadas obreras. En su primera juventud, participa en un atraco por el que es condenado a prisión. Allí, la poesía le sirve al autor para mantenerse a flote de la durísima experiencia de la reclusión y para encontrarse a sí mismo a través de las palabras…
Yo leí a Bukowsky en la cárcel y decía si este puto borracho es capaz de escribir una novela como Factotum, yo voy a salir de aquí vivo por cojones, tío, porque me considero más joven, más guapo, aunque sólo sea eso, que un tipo que tiene 70 años y ha pasado por todo esto, ¿no? Y todo eso me dio fuerzas en la cárcel, y me dio fuerzas leer Papillón, aunque ya lo había leído con 12 años, pero si Papillón pudo sobrevivir a un presidio de aquella época, ¿cómo no voy a sobrevivir yo a una escuela como son las cárceles de ahora, tío? Entonces la buena literatura, creo yo –no estoy diciendo que la mía lo sea, eso lo dirá el tiempo–, te ayuda a fortalecer tu espíritu, a enfrentarte a la vida diciendo no soy el único que está haciendo esto, no soy el único que no me rindo, hay otra gente.[16]
Esos inicios literarios sirvieron para que el autor se interesara más por la literatura, por lo menos por aquella que él considera “buena literatura”, prueba de esto es el siguiente fragmento que intenta dar cuenta de sus gustos y preferencias por aquellos autores a quienes considera verdaderos poetas:
Aquí tendría que hablar de nombres y eso haría que me olvidase de alguno. Así que te responderé de la siguiente forma. Considero poetas a Rimbaud, a Walt Whitman y Carl Sandburg. A los poetas de la Generación Beat. A Raúl Núñez (poeta argentino ya fallecido). A Jaime Sabines. A Roque Dalton. Considero poetas a la Generación Norteamericana de los 70: Sharon Olds, Carolyn Forché, Linda Pastan. Considero poetas a los integrantes del mal llamado Realismo Sucio, con Charles Bukowski y Raymond Carver a la cabeza... Considero poetas a Jim Carroll, Varlam Shalamov y Tonino Guerra (guionista de Fellini)... Considero poetas a los españoles que forman parte de la corriente que aquí se ha dado en denominar Poesía de la Conciencia, como puedan ser Antonio Orihuela o Enrique Falcón o Antonio Martínez i Ferrer... Y considero poetas a otro grupo de poesía alternativa o contracultural entre los que destacaría a Vicente Muñoz Álvarez, Gsus Bonilla, Déborah Vukusic, Ana Pérez Cañamares, Laura Manzano, Isabel García Mellado, José Ángel Barrueco, Javier Das... En realidad considero poetas a todos aquellos que en sus textos se preocupan dentro de sus posibilidades por, como te dije antes, los más desfavorecidos de nuestra sociedad moderna... Los que se comprometen socialmente. Los que aún piensan que la poesía puede cambiar el mundo...[17]
La obra de David González es resueltamente autobiográfica, por lo que los hechos más destacables de su vida se pueden rastrear en su propia producción. A continuación, debido a la extensión del presente trabajo, abordaremos algunos de sus libros por encontrarlos piezas claves para develar su concepción poética.

Contemplamos las tijeras
por el ojo de buey
decidiendo finalmente
empuñar el cuchillo
y haceros trampa.
D.G.

Sus primeros poemas más simbolistas que realistas y alejados de su posterior autobiografismo se encuentran reunidos en una antología titulada Ojo de buey, cuchillo y tijera (poemas negros) aparecidos en 1993 bajo la firma de su nombre completo, David González Díaz. Dichos poemas vieron la luz en fanzines y plaquetes[18] como el mencionado. En ellos advertimos desde el paratexto que los reúne una metáfora de la creación poética, una posible clave que el autor nos da sobre cómo tenemos que leer su poesía, desde una mirada recortada, minimalista si se quiere, de la realidad que nos ofrece el ojo de buey pero que es más arriesgada que la mera contemplación ya que involucra la decisión de empuñar el cuchillo, el filo de la palabra quizás para, tal vez, engañarnos...:

CREACIÓN

Imagino a Dios
ciego
sordo
mudo
inválido
en el centro de la nada
momentos antes
del principio de los tiempos.[19]

El poema consta de ocho versos irregulares, con rima libre, en los que se advierte una elección por una poética basada en la ruptura y la transgresión en la disposición libre de los versos cortos. Semas como ciego, sordo, mudo e inválido concatenados, sin uso alguno de signo ortográfico, son calificativos fuertes que el yo lírico utiliza para señalar a ese Dios pasivo y lejano que sólo encuentra a través de su imaginación en el momento antes de la creación que, por otra parte, podría ser una metáfora de la creación poética y, a su vez, ese Dios, una alusión de la palabra, del verbum que anticipa al poema mismo.
Siguiendo el análisis en esta primera obra ya podemos apreciar la apuesta por el realismo como modo discursivo[20]que caracterizará la poética Daviniana[21]. Nos sirvamos como ejemplo de lo afirmado a partir del siguiente poema:

EL POLÍTICO
La mar es un mantel.
Espero que esta noche
haya veleros para cenar.
Echaré
las migas a los peces
los perros a los huesos
los pobres a las sobras.[22]

Asistimos a un poema en el que se evidencia por medio de la ironía y la utilización de la figura del mar una metáfora de la vida bastante cruda y cargada de connotaciones negativas. El primer verso es una afirmación de la inmensidad del poder burocrático que ansía degustar el yo lírico encarnado en la figura de ese político que espera cenar lo mejor que le puede ofrecer el mar, los veleros como símbolo del refinamiento, de la ostentación del poder y que se contraponen a aquellas migas, huesos y sobras destinadas al resto de la gran masa proletaria que juegan en un sentido trasladado del orden sintáctico de los versos finales de manera magistral y contundente por medio de figuras de posición denominadas anástrotes[23]. La mar, figura por excelencia de los tópicos poéticos, se presenta con una evocación diferente a la utilizada por los poetas tradicionales, aquí se muestra cargada de un sentido social de denuncia…

Seamos realistas
en este sitio
nadie cuenta
estrellas
por la noche.

D.G.

El demonio te coma las orejas (1997) es el nombre de su tercer volumen cuyo título hace referencia a una maldición coloquial gitana. Su repercusión le deparó una traducción al alemán en el 2000[24], y una re-edición en el 2008. Libro que tuvo que esperar casi un año para poder ver la luz ya que fue desestimado por varias editoriales que incluso le sugerían volcarse a la narrativa por encontrar sus poemas demasiados cercanos a ese género y con un lenguaje oral, bastante llamativo que generaba un efecto dramático;
“…hay algo, que no sé bien lo que es, que no acaba de convencerme. Quizás ello consista en que el efecto es “dramático” […] tan dramático, tan en apariencia sincero que, despojados en apariencia de artificios, tus poemas no parecen poesía, parecen otra cosa. Y esto no sé si es a favor o en contra.”[25]
Es precisamente en este volumen donde se puede rastrear un tinte autobiográfico tan crudo y testimonial de los tormentos vividos durante su reclusión por condena a robo que va a aproximarnos a una concepción de poesía catártica que intenta reflejar en sus poemas:
“Lo he dicho en más ocasiones: Escribo poesía para limpiarme por dentro. Escribo poesía para compartir mis conocimientos y sobre todo mi experiencia vital. Escribo poesía para dar a conocer esas realidades que el Sistema nos oculta sistemáticamente. Escribo poesía sobre las realidades de los más desfavorecidos socialmente hablando, entre los que yo, a pesar de mi extensa bibliografía, sigo formando parte. Así que si tuviera que definir mi poesía lo haría de la siguiente manera: La poesía es un Sol en la Noche”.[26]
Creo imaginar que fueron esas noches oscuras y solitarias en la cárcel las que le permitieron ver el sol a través de la poesía y así poder encarar la gestación de su proyecto poético mediante la experiencia de la reclusión. Experiencia de la que el autor, según palabras de José Boix, extrae un cúmulo de sensaciones, sentimientos y visiones que acaban por formular una imagen del mundo enteramente personal, un mundo poblado por personajes y personalidades que salen a nuestro encuentro con trazos firmes y concisos, a veces como proyecciones de la angustia fundamental de quien ha sido condenado a sumergirse en el inframundo carcelario[27].
La obra se divide en tres partes, la primera (la de mayor peso en cuanto a extensión y números de poemas) se centra en la estancia entre rejas y comienza con una inquietante declaración de bienvenida:

Bienvenido a la cárcel
¿Llevas contigo algo de valor?
¿Cadenas? ¿Medallas? ¿Anillos? ¿El peluco?
Pues déjalo todo a la entrada.
Luego no digas que no te avisé.
Y ahora pasa a la página y entra.
Voy contigo.[28]

En este poema el yo lírico se ofrece como una especie de guía en el descenso hacia las profundidades abismales de su conciencia, una especie de Dante que nos invita a descender a los infiernos del recuerdo pero con ciertos recaudos ya que el viaje no será placentero, al menos para el lector poco acostumbrado a este tipo de poesía. Prueba de esto son las constantes humillaciones[29] a las que es sometida la voz poética que se corresponde –como en la mayor parte de los poemas del libro, pero aquí explícitamente- a David González, devenido en protagonista de sus propias ficciones, como por ejemplo en el siguiente poema titulado El pésame:

El Cejas se ha colgado de mí
y quiere follarme el culo a toda costa.
Pero él solo no va a poder conmigo,
lo sabe. Entonces lo habla con el Tajas
y con el Bullati. A cambio de su ayuda les dará
Una caja de Rophinol a cada uno.
Su plan es este;
[…]
La noche antes
La palma la madre del Tajas,
y el Tajas, agobiado, no quiere seguir adelante
con el plan. El Bullati tampoco.
La pregunta es casi obligada:
¿debo darle el pésame al Tajas?[30]

Aquí podemos apreciar uno de los tantos logros del poeta al abordar esa crónica de su existencia carcelaria desde una óptica que toma distancia para retratar de mejor manera la experiencia ante el peligro pero apelando a la ironía y a la sorna que envuelve la pregunta retórica del último verso. El tono narrativo del poema, más parecido a un informe, encuentra su valor estético en ese verso final en donde el yo lírico consigue violentar la realidad de una forma casi cándida e inocente.
El libro avanza luego a través de los múltiples peligros y humillaciones sufridos por el yo lírico hasta que finalmente cumple su condena y se reincorpora a la sociedad, para encontrarse con el rechazo generalizado de las “gentes de bien” y con las vidas rotas de los que han seguido parecidos camino al suyo, resumidos en ese magnífico Epílogo que contiene el poema, Silvia la del pelo rojo, todo un monumento al paso inefable del tiempo.

Las palabras que dicen la verdad no son hermosas,
Las palabras hermosas no dicen la verdad.
Lao Tsé

Ley de vida, es el título de su cuarto libro de poemas (1997) que además incluía una serie de relatos en su edición original. Esta obra está centrada en un mundo marginal de delincuentes, toxicómanos, presidiarios y adolescentes descarriados, en fin “antihéroes” que habitan espacios anónimos de nuestra sociedad, a los que se suma la figura del yo poético devenido nuevamente en un narrador-protagonista que reconstruye fragmentariamente los difíciles años de su adolescencia, interrumpida drásticamente por la experiencia carcelaria y su posterior intento de reinserción en la sociedad.
Veamos ahora este poema que lleva por nombre, Berlín;

Hay dos bares,
y enfrente de cada bar
un muro.

En uno se apalancan
estudiantes que piran clase,
delincuentes comunes,
jóvenes radicales,
algún que otro yonqui.

En el otro se sientan
estudiantes universitarios,
licenciados, deportistas
y matrimonios con sus hijos.

A veces paso por allí
pero nunca me quedo
a tomar nada..
Aún no he decidido
en cual de los dos muros

me tengo
que sentar.[31]

Este poema se aleja de la realidad despiadada y desnuda de la crónica negra penitenciaria, sin embargo la marginación, o tendríamos que ser más exactos, la auto- marginación se hace patente a través de la indecisión de la voz poética de formar parte de alguno de esos bares. Más allá del tinte autobiográfico que podríamos rastrear en el poema y de cierta “tosquedad técnica que amenaza con abocarlo, en su conjunto, a la falacia patética, el folclorismo quinqui y la carcajada extemporánea […], en donde al autor le falte comprender que el cómo importa tanto como el qué…”[32] (como supo señalarle en algún momento Roger Wolfe, menospreciando su obra como simple representación de un colectivo de autores pertenecientes al denominado neorrealismo español), podemos inferir la preocupación metaliteraria presente en nuestro autor.
Clave ineludible para entender el poema es la frase programática que abre el libro y que reza así; cualquier parecido con la ficción es pura realidad[33]. Esa realidad trasciende los muros de ambos bares, incluso trasciende la mera anécdota para instalarse en el ojo de la tormenta en torno a la inclusión de su obra en un determinado espacio cultural. Como bien señalara el mismo David González, se resiste a cualquier tipo de encasillamiento de su obra pero entiende que es necesario para su posterior comprensión, veamos lo que nos dice en otro fragmento de la entrevista:
…no me gustan los encasillamientos. En principio, yo solo distingo entre poesía buena y poesía mala. En ese sentido, mi obra solo atiende a una etiqueta: Poesía de No Ficción. Esto es: poesía autobiográfica. Poesía que poetiza hechos, sentimientos o historias reales, verificables. Sin embargo, con el Realismo Sucio comparto parte de su temática y de su lenguaje coloquial, pues considero que en un poema cualquier palabra, por malsonante que sea, no lo es si está dentro de un contexto específico. Y te pongo un ejemplo: si yo voy por la calle y se acerca alguien y me pega una patada en los cojones o en los huevos, tengo que escribirlo así: huevos o cojones (o como se diga en tu tierra); pero si un cirujano me opera en esa zona, tendría que utilizar escroto y no cojones o huevos. Con la Poesía de la Conciencia tengo en común el compromiso y lucha social a favor, como te decía antes, de los más desfavorecidos, de los que no tienen ni un pedazo de pan que llevarse a la boca o de los que duermen en las calles o como decimos por aquí: debajo de un puente. PERO con lo que no tengo nada absolutamente que ver, pero nada de nada, es con lo que en España se conoce como Poesía de la Experiencia y que es la corriente dominante en la cultura oficial desde hace unos 20 años o más. Y digo que no tengo nada que ver pues estos poetas de la mal llamada experiencia reivindican una poesía de ficción. Y puede haber, y de hecho hay, novelas o libros de relatos de ficción. Pero la poesía viene de dentro, del corazón, de nuestra observación directa de la realidad cotidiana a la que hemos de enfrentarnos cada día, y no de la ficción, que es sinónimo de fantasía, de mentira...
En resumen, si hay que encasillar mi poesía que sea bajo el epígrafe de POESÍA DE NO FICCIÓN, que procede más bien de la narrativa de no ficción que practicaban gente como Truman Capote, Norman Mailer, los poemas de Carver, Hunter S. Thompson, Louis-Ferdinand Céline, Varlam Shalamov (sus Relatos de Kolyma son imprescindibles) y bueno, en general, todo el género de no ficción, desde los diarios íntimos a los de viajes, al reportaje periodístico,
las memorias o las autobiografías…[34]

Fragmento extenso el que acabamos de compartir, pero sin ningún desperdicio, ya que estamos aproximándonos al estilo y al sentido pretendido por nuestro poeta. En torno a la segunda categoría mencionada por Laura Scarano, la de sentido, ha vuelto al centro del escenario no sólo poético, sino también teórico-literario, epistemológico y cultural, tras ser re-conceptualizada como un concepto dinámico que…“lejos de imponer una lógica única y sin fisuras, migra en los discursos culturales de manera móvil y flexible…” (2004, p.203). Un sentido políticamente social que busca junto a la figura del sujeto constituir un lugar de identidad colectivo a partir de una comunión entre autor y lector hermanados por el poder de la palabra.

Este libro está dedicado a los que siempre besamos la lona del cuadrilátero.
D.G.

Sparrings se publica en el 2000, pero al igual que obras anteriores encuentra escollos en su camino por ser un proyecto que no encaja en programas de publicación actual por no ajustarse a líneas editoriales.[35]
Título ejemplar que no hace más que reivindicar a aquellas personas que resisten estoicamente los duros golpes de la vida y que se encuentran incluidas en el paratexto final, en forma de dedicatoria, que cierra el libro.
Parafraseando a Vicente Muñoz Álvarez, Sparrings constituye el cierre de una especie de trilogía poética o ciclo autobiográfico de iniciación a la sociedad y al mundo[36], condensada en 31 poemas narrativos, algunos con cierto tinte de apariencia naif, pero precedidos por epígrafes cultos (Raymond Carver, Sam Shepard, Charles Bukowski, Leopoldo María Pinero, entre otros…) que dan muestra de todo un canon personal, al igual que otros epígrafes de tono más popular como los pertenecientes a The Rolling Stones o Burning que desenmascaran esa aparente ingenuidad. Veamos este poema llamado Estigma[37]:

Me mira como si fuese una especie de insecto
KEN KESEY

Ingreso por urgencias en el hospital de cabueñes
un médico que está de guardia en esos momentos
me toma el pulso y la tensión.
¿qué piensa usted? ¿saldré de esta con vida?
llama a una enfermera y la enfermera
me clava una inyección de algo, de no sé qué.
dígame la verdad, ¿voy a salir con vida de esta?
echa un vistazo a mis tatuajes de otro tiempo
una estrella de David,
una m de maría del Carmen,
y un revólver del calibre 45.
¡díganmelo ya de una vez, joder! ¿voy a salir de esta, sí o no?
entonces se rebaja a dirigirme la mirada.
esa mirada traduce todo el asco, toda la repugnancia,
que le inspira mi presencia.
¿no has salido antes de otros sitios, mucho peores?


Este poema es otro golpe a la vida que recibe la voz poética. Siguiendo la eficacia del verso libre, el mensaje y la sensación que transmite provoca un estremecimiento en el lector que supera la mera anécdota. El tono confesional y desprovisto de ornamentos retóricos concentra la intensidad del momento mediante una técnica del tipo cinematográfica que evoca ese recuerdo crudo o fragmento de la vida como si se tratara de una instantánea suspendida en el tiempo. La acción se desarrolla rápidamente a través del verbo introductorio en primera persona pero luego decae la misma en esa interrogación que no encuentra respuesta inmediata y que termina en una afirmación irónica, a modo de pregunta retórica, que esconde todo el prejuicio de una sociedad hipócrita. El epígrafe que abre el poema encuentra su justificación en esa mirada que traduce todo el asco, toda la repugnancia, tanto de la enfermera como también del doctor que presencian la escena y que sólo ven tatuajes en un brazo, no alcanzando a comprender el dolor y la desesperación que generan con su indiferencia. El poema funciona como una gran metáfora de denuncia social desde el título mismo; ese estigma se vincula más con una concepción de tipo sociológica que cristiana ya que, reafirma esa condición o rasgo que hace que su portador (el yo lírico) sea incluido dentro de una categoría social hacia cuyos miembros se genera una respuesta negativa y se los señale como culturalmente inaceptables o inferiores. Ese estigma, por otra parte, podría ser la marca de su escritura maldita, tan menospreciada y marginada por la literatura tradicional, como el mismo autor declara:

Soy un maldito, ¿recuerdas? y los malditos entendemos todo y ¿sábes por qué? Porque hemos sufrido, sufrido, sufrido[38]

Las sombras hablan por ti
con la precisión de un ángel
en el juicio final.

Isabel Bono

Tengo que hablar de David.

Raúl Núñez

Por cuestiones metodológicas me veo en el apremio de saltar en el tiempo y concentrarme en uno de los últimos libros del autor. Me refiero al volumen titulado Reza lo que sepas (2006). En esta obra podemos apreciar su madures, no solo en lo temático sino también en el estilo, el cual se va perfilando en cada uno de los versos carentes de musicalidad pero enriquecidos por una jerga popular que revela una desnuda y dolorosa verdad que no necesita de músicas sabidas, métrica trilladas, asuntos fingidos, según palabras de José Luis Argüelles[39]
Reza lo que sepas es un libro en el que alternan poemas, citas, relatos, notas y dibujos, que señalan un trayecto de vida. Algunos temas son tópicos recurrentes en sus obras como: la presencia hosca del padre, la estadía en la cárcel, la tragedia de cada vida que se extingue a su alrededor, la supervivencia física y moral, la relación con las mujeres, el sufrimiento, en fin, todo un repertorio que marca un itinerario por el lado más profundo y menos complaciente de su personalidad a modo de autorretrato desglosado en varios episodios como si se mirase al espejo para ahondar en su interior (autorretrato a los dieciséis, intimidad, autorretrato a los cuarenta, son algunos poemas que pueden dar cuenta de ello). La cara es el espejismo del alma, escribe magistralmente en un breve poema denominado Desierto en el que logra condensar a través de una metáfora toda la fuerza del género que más significativos logros le ha aportado; la autobiografía.Veamos nuevamente un poema llamado:
Alarido[40]

In memoriam Vachel Lindsay

He nacido de la chusma.
Escuchad mi sueño de oro.
Humillaré al orgulloso.
Humanizaré al fuerte.
He nacido de la chusma.
Escuchad mi sueño de oro.
Nunca más penas y sudor.
Nunca más una sucia prisión.
He nacido de la chusma.
Escuchadme.
Soy el sueño del arroyo.

Este poema conjuga la poesía con el estudio o ensayo de otros poetas menos conocidos como es el caso del autor mencionado en la dedicatoria que abre el poema[41]y que es rescatado como parte del imaginario literario del poeta En la Nota del Autor que precede a su obra se aprecia la humildad de González quien declara haber descubierto poemas en otros libros para luego devolverlos a la vida mediante su propia versión, dando cuenta del fenómeno de la re-escritura[42] como procedimiento estético contemporáneo usado:
Mi único mérito consistió en verlos, luego no tuve más que tachar el texto sobrante, disponer el orden de los fragmentos y decidir el cierre final…[43]
El poema es una declaración desde el sema que funciona como título del mismo, ese alarido se pronuncia en un grito lastimero que reclama, apela, a través de verbos imperativos dispuestos en repeticiones que pretenden dar énfasis al anuncio de ese sueño de oro, sueño de reivindicación social que nos remite al compromiso y la lucha de los más desfavorecidos al compartir postulados de la corriente denominada Poesía de la Conciencia, con la cual su obra posee vínculos de conexión, según señalara él mismo.
Podemos apreciar cierto tono cercano al himno por la manifestación de entusiasmo de parte del yo lírico que canta en forma de alabanza a toda esa chusma de la cual se siente partícipe y mesías de ese sueño de oro dispuesto a partir de paralelismos sintácticos en los versos tercero y cuarto que manifiestan una oposición semántica entre /humillar al orgulloso/ y /humanizar al fuerte/.
Por otra parte, esa apelación que señalábamos anteriormente, va a reafirmarse aún más mediante el escuchadme -verbo pronominalizado del verso diez- que tendrá su corolario en la contundente metáfora final que cierra el poema y que sugiere, quizás, el deseo de no ser simplemente un caudal pequeño, simbolizado en ese arroyo, sino algo más, tal vez la mar donde finalmente pueda ser escuchado.

Me animo a hacer aquí una especulación metapoética, una traslación del sentido que esconde el poema y que va a demostrar (por lo menos a mí) una madurez literaria del autor tantas veces criticado y menospreciado por su tendencia al autobiografismo y, a cierto, sucismo temático y coloquial. El poema funciona como una gran metáfora de su condición de poeta marginado que invoca formar parte de ese sueño de oro y que remite a mis nociones aprehendidas sobre literatura española relativas a la época de apogeo de la cultura española, me refiero al Siglo de oro español[44]. España produjo en su edad clásica algunas estéticas y géneros literarios característicos que fueron muy influyentes en el desarrollo ulterior de la Literatura Universal[45]. De esas estéticas me gustaría rescatar aquella que correspondía a una corriente de realismo popularizador que, pese a ser materia corriente de la narrativa o del teatro, puede rastrearse como una fuente literaria en la poética de González. Y me animo a tamaña analogía puesto que en esa etapa géneros como las crónicas, los relatos y las autobiografías, gracias al paso del tiempo, pasaron a formar parte de la historia de la literatura universal.
Precisamente el concepto del tiempo, eterna obsesión del hombre, en la literatura ha sido motivo de permanente especulación y sino pensemos en Jorge Luis Borges, quien vivió fascinado por el mismo, y que lo precisó con una de las más bellas definiciones que pude apreciar…
"El tiempo es la sustancia de que estoy hecho, el tiempo es un río que me arrebata, pero yo soy el río; él es el tigre que me destroza, pero yo soy el tigre. Es un fuego que me consume, pero yo soy el fuego".[46]
Volviendo a la figura de David González creo advertir cuáles fueron realmente los impulsos que me acercaron a su poesía y motivaron el presente trabajo. Esos motivos van más allá de una primera inclinación por la prosa al verso, como señalé en mis primeras páginas, que me aproximaron al estilo narrativo presente en los poemas de No Ficción del autor.
Tampoco fueron los postulados de reivindicación social con sus sueños de igualdad y justicia para todos esgrimidos bajo la bandera de la Poesía de la conciencia, ni, mucho menos, su condición de poeta maldito a partir de la injusta relación vida-literatura que intenta no borrar ese estigma carcelario que lo acompaña como si fuese su propia sombra.
Son todos y cada uno de esos motivos los que, sumados a una aparente sencillez en la expresión, depositaron nuevamente mi esperanza en un género al que vi siempre tan alejado de la realidad, de mí realidad, pero que vislumbro como el mejor camino para poner en juego otras posibilidades de significar y de una vez por todas entender que la poesía es algo más que una forma bella de usar el lenguaje, sino un género de extrema libertad para significar, incluso más allá de los formatos establecidos.
Creo vislumbrar, en un horizonte no muy lejano, la presencia de algo más que un alarido tocando a la puerta del reconocimiento del poeta nacido en el olvidado San Andrés de los Tacones y convirtiendo finalmente en mar ese sueño del arroyo a través del paso del tiempo…
Si mi poesía perdurara en el tiempo se convertiría en una especie de poesía histórica, pero que a diferencia de los libros de historia, dará cuenta de la historia de aquéllos que pertenecemos a las capas más desfavorecidas de la sociedad[47].


BIBLIOGRAFÍA PRIMARIA

Obra Poética de David González

González, David (1993) Ojo de buey, cuchillo y tijera (poemas negros).
González, David (1997). El demonio te coma las orejas. Crecida.
González, David (1998). Ley de vida. DVD Ediciones.
González, David (2000). Sparrings. Línea de fuego.
González, David (2001). Sembrando hogueras. Bartleby Editores. González,
González, David (2006). Algo que declarar. Bartleby editores.
González, David (2006). Reza lo que sepas. Editorial Eclipsados.

BIBLIOGRAFÍA GENERAL

ARGÜELLES, J. Luis (2006), Rezando con David González en Diario La Nueva España, 25 de mayo.

CORREYERO, Isla, (1998). Feroces: muestra de las actitudes radicales, marginales y heterodoxas en la última poesía española. DVD ediciones, S.L. ISBN 978-84-95007-05-6.

GARRIDO, Andrés (2007) David González, poeta: La buena literatura fortalece el espíritu, Gijón.

GARCÍA-TERESA, Alberto (2008) Entrevista a David González, poeta y narrador, Asturias.

LÓPEZ MERINO, Juan Miguel (2006). Sobre la presencia de Roger Wolfe en la poesía española (1990-2000) y revisión del marbete crítico "realismo sucio". Espéculo. Revista de estudios literarios. Facultad de Ciencias de la Información Universidad Complutense de Madrid.

SCARANO, Laura (2004), Políticas de la palabra en el debate poético español contemporáneo, en Anales de Literatura Española, 17 (2004), pp.201-212.

SILVESTRE, Clara (2009) David González: un poeta incontrolable.

WOLFE, Roger (1999), La callada desesperación en Diario El Mundo, sábado 23 de enero, p.86.

PÁGINAS WEB

Que magazine
http://queonline.org/quemagazine/david_gonzalez.html
Bice Mortara Garavelli, Manual de retórica, Madrid, 1988.
http://es.wikipedia.org/wiki/An%C3%A1strofe
Hoy digital
http://www.hoy.com.do/areito/2009/1/3/261429/PoesiaDavid-Gonzalez-un-poeta-incontrolable
Biografías y vidas
http://www.biografiasyvidas.com/biografia/l/lindsay.htm
Siglo de oro
http://es.wikipedia.org/wiki/Siglo_de_Oro
Periódico Diagonal Web
http://www.diagonalperiodico.net/Me-jode-decirlo-a-la-poesia-le-han.html
Wikilearning
http://www.ucm.es/info/especulo/numero31/rogwolfe.html

[1] En un poema perteneciente al libro SEMBRANDO HOGUERAS, titulado Pared, el autor alude al lugar de su nacimiento como San Andrés de los Tacones, pero que por no encontrarse en los registros computarizados de una oficina civil termina siendo un ciudadano gijonés: fui a renovar el carné de identidad/ ¿lugar de nacimiento?/ san Andrés de los tacones/ pero no pudieron encontrar/ mi aldea en su ordenador/ […]/ así que cuando salí de la comisaría/ había vuelto a nacer,/ solo que esta vez en la ciudad de gijón. p. 163.
[2] “DI-VERSOS: tendencias en la última poesía española”, Seminario dictado del 23 al 25 de abril en la provincia de Jujuy (Argentina), por la Doctora en Letras Carmen Morán Rodríguez.
[3] En adelante las citas en cursiva corresponderán a palabras cedidas por el propio David González a través de un tipo de entrevista informal, vía mail, a la cual accedió muy amablemente pese a desconocer mi existencia. Aprovecho la oportunidad para agradecerle tamaña predisposición, sin la cual hubiese sido imposible el presente trabajo.
[4] Estos datos y los que siguen fueron extraídos de la página web Sobre la presencia de Roger Wolfeen la poesía española (1990-2000) y revisión del marbete «realismo sucio»-Condena del proyecto de la modernidad-
[5] Orihuela, Antonio (2006). «La operación de lanzamiento de la forma-mercancía Realismo Sucio en el campo literario español.». Manual de Lecturas rápidas para la supervivencia.
[6] Franco Monthiel, David (2003). David González, el demonio que nos come las orejas. Rebelión.
[7] Iravedra, Araceli (2002). Hacia una poesía útil. Versiones del compromiso para el nuevo milenio. Ínsula (671-672). ISSN 0020-4536.
[8] Montero, Josu (2003). Breve génesis de la poesía política española actual: subversión lingüística y realismo crítico. Revista Zurgai Poesía de la conciencia. 0214-7653.
[9] González, David (2006). Reza lo que sepas. Editorial Eclipsados. ISBN 978-84-611-0339-3.
[10] González, David (2003). Poesía de la conciencia. Revista Zurgai. Consultado el 12/09/07.
[11] Scarano, Laura (2004), Políticas de la palabra en el debate poético español contemporáneo, en Anales de Literatura Española.
[12] Consultado el día jueves, 30 de julio de 2009.
[13] http://www.davidgonzalezpoeta.com.
[14] Prueba fehaciente de lo mencionado son las numerosas Notas de rechazo a sus libros que el mismo David González me cedió y que se encuentran en un apéndice final del mismo.
[15] Correyero, Isla, (1998). Feroces: muestra de las actitudes radicales, marginales y heterodoxas en la última poesía española.
[16] Estos datos fueron extraídos de la entrevista realizada por Andrés Garrido en el café Anticuario de Gijón, en abril de 2007.
[17] Consultado el día lunes, 17 de agosto de 2009.
[18] Las plaquettes son publicaciones no mayores de 30 páginas de hechura artesanal, numeradas y firmadas que incorporan un objeto elaborado por el poeta.
[19] Poema Creación en Ojo de buey, cuchillo y tijera (poemas negros) 1993.
[20] Scarano, Laura, Op. Cit.pp.203
[21] Hago uso de esta nomenclatura por pedido expreso del autor quien prefirió este término al de “estilo Gonzaleano” por parecerle un apellido de lo más común que no suena bien. Mas adelante aclara que no resiste a los encasillamientos, por lo que lo anterior debe ser tomado en tono humorístico.
[22] Poema El político en Ojo de buey, cuchillo y tijera (poemas negros) 1993.
[23] En retórica, la anástrofe, del griego anastrophé, "inversión", es, dentro de las figuras literarias, una de las figuras de posición; consiste en invertir el orden sintáctico habitual o normal de dos o más palabras sucesivas en una frase. No siempre se distingue con claridad del hiperbatón, que, a diferencia de la anástrofe, supone transposición de uno o más elementos de la oración. Ejemplo en la literatura: "ninguno no debe usar ni querer de mujeres amor" (Arcipreste de Talavera, Corbacho).

[24] Dass dir der teufel die orhen auffriss (2000).
[25] Nota de rechazo que data del 28 de febrero de 1996.
[26] Consultado el día lunes, 17 de agosto de 2009.
[27] BOIX, José, El vendedor de pararrayos, Nº 13, septiembre 1997.
[28] Poema que abre el libro El demonio te coma las orejas, 1997.
[29] Ver poemas como: Depósito legal, Humillación, Nostalgia, Cualquier parecido es pura coincidencia, o el mismo, El demonio te coma las orejas, entre otros.
[30] Poema El pésame en El demonio te coma las orejas, 1997.
[31] Poema Berlín, en Ley de vida (1997).
[32] Wolfe, Roger (1999), Diario El Mundo.
[33] Ley de vida (1997), p.70
[34]Se justifica la transcripción completa de la cita porque su información da cuenta de la posición ideológica del enunciador frente al campo intelectual poético español.
[35] Nota de rechazo que data del 27 de marzo 2000.
[36]Muñoz Álvarez, Vicente, Mosaico de las artes, las letras y las ciencias, Huelva Información, 23 de enero 2001. La citada obra tendría fuertes vínculos con El demonio te como las orejas (1997) y Ley de vida (1998).
[37]Poema Estigma en Sparrings (2000).
[38] Palabras extraídas de la entrevista realizada por Clara Silvestre el 3 de enero 2009 en David González: un poeta incontrolable, en Hoy digital.
[39] Argüelles, J. Luis, Diario La Nueva España, 25 de mayo 2006.
[40] Versión libre de un poema de Vachel Lindsay en Reza lo que sepas (2006).
[41] Vachel Lindsay, Springfield, (1879 - 1931) Poeta estadounidense cuya obra influyó en la poesía de su país, dotándola de nuevos ritmos orales y musicales y popularizándola a través de lecturas públicas. Comenzó a recitar públicamente sus poemas muy temprano, durante sus viajes por el país, a la manera de un trovador.
En 1913 la revista Poetry publicó una de sus composiciones, acerca del fundador del Ejército de Salvación. En adelante continuaría con esta línea patriótica, dedicando versos a personajes conocidos de la vida norteamericana protagonistas de cultos y causas sociales. Entre sus libros más destacados se cuentan: Rhymes To Be Traded for Bread (1912), General William Booth Enters into Heaven (1913), The Congo and Other Poems (1914) y The Chinese Nightingale (1917).
Su obra, como la de W. Whitman, se sustentó en el versículo, influyendo en poetas posteriores, como A. Ginsberg, por su tono cercano al salmo, al cántico y a la respiración oral. Es una lírica vigorosa, fuerte, que sin embargo conserva una melodía hablada, que se basa en el poder de las imágenes. También fue un precursor de la poesía acompañada por el jazz, por su ritmo y lectura sincopada y dramatizada.
[42]En el campo de la narrativa actual, la reescritura es un fenómeno frecuente que aquí debe ser entendida como una modalidad escritural interdiscursiva. Para mayor información veánse las propuestas de Gerard Genette y Pierre Laurette.
[43]Nota del autor en Reza lo que sepas (2006).
[44] Por Siglo de Oro se entiende la época clásica o de apogeo de la cultura española, esencialmente el Renacimiento del siglo XVI y el Barroco del siglo XVII. Ciñéndose a fechas concretas de acontecimientos clave, abarca desde la publicación de la Gramática castellana de Nebrija en 1492 hasta la muerte de Calderón en 1681.
[45] Entre las estéticas, fue fundamental el desarrollo de una realista y popularizante tal como se había venido fraguando durante toda la Edad Media peninsular como contrapartida crítica al excesivo, caballeresco y nobilizante idealismo del Renacimiento: se crean géneros tan naturalistas como el celestinesco (Tragicomedia de Calisto y Melibea de Fernando de Rojas, Segunda Celestina de Feliciano de Silva, etc.), la novela picaresca (Lazarillo de Tormes anónimo, Guzmán de Alfarache, de Mateo Alemán, Estebanillo González), o la proteica novela polifónica moderna (Don Quijote de la Mancha), que Cervantes definió como «escritura desatada».
A esta vulgarización literaria corresponde una subsecuente vulgarización de los saberes humanísticos mediante los populares géneros de las misceláneas o silvas de varia lección, leidísimas y traducidísimas en toda Europa, y cuyos autores más importantes son Pero Mexía, Luis Zapata, Antonio de Torquemada, etcétera. Extraído de la página web wikipedia Siglo de Oro.
[46] Borges, Jorge Luis, Obra poética, 2. Edición Emecé Editores (Buenos Aires, 1977) Alianza Editorial. Biblioteca Borges. Madrid, 1998.
[47] Estos datos fueron extraídos de la entrevista realizada por Alberto García-Teresa, Jueves 18 de septiembre de 2008. Número 85
MATÍAS EZEQUIEL QUIROGA