Tenía 20 años, me miraba el ombligo y escribía un poema, sin pensar que podía haber alguien a otro lado (L)
50.
A besos (y a mordiscos)
te iré quitando las capas de tu piel, una a una,
hasta descubrirte virgen y blanco,
solo y puro en la oscuridad primera.
Serás un proyecto enternecedor.
Una alma en pena desborda el trazo, le escarbas la piel y se alzan.
ResponderBorrarhermoso
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