No hay dioses, no hay budas
Descorro las cortinas, y mi corazón
mudo descubre en tu cuerpo iluminado
la perfección de un símbolo.
A la luz no le importa, y se tiende
potente y rapaz sobre el errante
misterio de tu piel y tu sueño.
El día no para,
el tiempo no cesa,
y nos contagia con su prisa.
Nos levantamos impelidos por nada,
y en tus ojos veo la amanecida luna
que se ahonda en la derruida
mezquita de mis sueños solitarios.
Después de que en nuestro lecho
germinó el árbol del bien y del mal
como en una tierra fértil
(y no nos dimos cuenta),
el río del tiempo sigue su curso,
y de su paso sólo
nos quedan metáforas.
Me visto, te ayudo a vestirte,
abrimos la puerta a la mañana
y nos apuramos hacia
un mundo que no es el paraíso.
Sublime este poema! Me lo he leido ya cuatro veces seguidas!
ResponderBorrarAna, que BLOG tan bello que tienes! Me encanto! Un abrazoOooOoOoOooo gigante desde Barcelona!
http://danielavioli.blogspot.com