Pocos saben que tengo otra hermana.
El azar nos separó al nacer.
Yo mamaba la leche de mi madre
mientras ella se secaba al sol.
Cuando perforaron mis orejas
ella sufrió la ablación del clítoris.
Follé con hombres y sufrí por todos;
a manos de uno solo se quebró ella.
Me separé, lloré, abandoné mis sueños.
Ella murió unas cuantas veces
bajo piedras, ácido, sida y malaria.
Su cuerpo se deshizo y se recompuso.
En una o dos ocasiones fue feliz de morir.
Mi hija creció; mi hermana murió en el parto.
Años después parió una niña y se la quitaron.
Yo veo mi cuerpo envejecer; ella no tiene espejo.
Me pongo cremas antiarrugas
pero toda ella es un surco.
Yo hago listas de lo que le duele:
pero ella es la que administra su dolor.
ANA PÉREZ CAÑAMARES. Las sumas y los restos. Poemario inédito.
6 comentarios:
Duro y real como la vida que nos rodea, aunque parezca que la tenemos lejos. Ojalá estos versos y otros similares tengan fuerza para que dejen de producirse estos hechos.
Un beso
Duele...
os-tía
Es muy bueno, Ana. Me revuelve la entraña
Me ha gustado mucho.
Me sorprende formalmente y me emociona su contenido.
Un saludo.
Tu poesía es un arma cargada con realidad de mujer.
Gracias por disparar de vez en cuando.
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