
Salvador Medina Barahona, Jesús F. Galaz, Majo Lemos, Alejandra Novoa, Jesús Vila,



Este viernes 18 de junio a las 21h, se leerán poemas y proyectarán vídeos de La manera de recogerse el pelo. Generación blogger (Bartleby Editores, 2010), en el Entrelíneas Bar (C/ Gonzalo de Córdoba, 3, metro Quevedo, Madrid), a cargo de Déborah Vukusic, Patty de Frutos y Ana Pérez Cañamares. Allí os esperamos.
Gracias enormes a todos los que se acercaron el sábado a la caseta de Baile y se llevaron mi libro: Antonio, Elena, Menchu, Carmen, Rosa, Raquel, África, Luis, Soco, Lola, José, Antonio, Pep, Lucía, Arturo, Jorge (representado por su hermano), Antonio, Raquel, Benjamín, Marian, Sonia... ains, perdón si me falta alguien... Gracias a vuestro cariño, la firma no fue un trámite sino un placer (y esto se lo debo también a mis compañeros de caseta: Inma, Tito, Dani, Barrueco y Noemí, y por supuesto a la presencia de Manuel).
Gracias a todos los que os habéis hecho eco del libro en vuestros blogs: Barrueco, Víktor, David, Vicente, Javi, Pepe, Gsús, Mario, Esteban, Ángel, Estelle, Marta, David... aquí estoy segura de que me he olvidado de alguien, lo siento, ya iré dando cuenta de todos poco a poco.
Y por supuesto, a todos los que me habéis hecho llegar mensajes a mi correo electrónico, y hasta sms a mi móvil, a medida que íbais leyendo los poemas... Sois un lujo de lectores.
En fin, que este poemario también es otra manera de decir GRACIAS por estar ahí.
La manera de recogerse el pelo. Generación Blogger
Bartleby Editores
13 de junio de 2010
De 12 a 14 h.
Caseta 270
Firman: Cristina Morano, Inma Luna, Ana Pérez Cañamares
Marta me regala mi primera reseña visual y, quizás, inaugura un género. Para empezar, ha conseguido que me emocionara y que me riera, todo en uno (!qué lujo!). !Muchas gracias!
Su blog: Marta Pérez López - Como suena
Editorial Baile del Sol. 110 páginas. Primera edición de 2010.
De la poeta Pérez Cañamares había leído en 2008 su anterior poemario, La alambrada de mi boca, un primer libro que se vertebraba en torno a tres temas principales: la relación de la autora con su madre y su hija, la relación con su pareja, y la relación consigo misma enfrentada a un entorno ante el que siente que no le queda más remedio que tomar el camino de la resistencia.
En Alfabeto de cicatrices, Pérez Cañamares retoma los temas de su anterior poemario, pero se pueden percibir algunas diferencias de tonos y enfoques.
Si en La alambrada de mi boca la mayoría de los poemas eran extensos (casi siempre por encima de una página) y el tono muy directo y narrativo, transmitiendo al lector un impacto inmediato y contundente, en Alfabeto de cicatrices el tono se torna más sosegado, aunque no por ello menos reivindicativo frente a una realidad que no acaba de agradar a la poeta y ante la que de nuevo debe tomar una actitud resistente. Así, por ejemplo, leemos en la página 55: “Pelear no estaba escrito / en mi carácter / -ese guión escrito por otros. // Estas patadas al aire / que llevo dando toda la vida / sólo pretendían desprender / las etiquetas pegadas a las suelas del zapato. // Ahora que lo necesito / tengo al menos / aprendido el gesto.”
En Alfabeto de cicatrices, a diferencia de en La alambrada de mi boca, el poder sugestivo de la metáfora acaba tomando el cuerpo principal de muchos poemas, dotando a los versos de una realidad simbólica, que hace ganar profundidad y belleza a la obra de Pérez Cañamares. Esto se puede observar en poemas como el titulado Al aire, página 63: “Amo tanto mi intimidad / que la arranco de cuajo / y la muestro / la muestro / aun sabiendo que sus raíces / como peces que bucean en el lodo / no aguantarán mucho al aire // si no recuerdo a tiempo / que sólo la alimenta / el aire envenenado de mis galerías / tendré que darle un buen entierro / buscarle plañideras / entre nuestros conocidos // así que la tapo y la guardo deprisa / sin tiempo de mecerla / antes de hundirla en mi vientre // en un parto sin sorpresas / ni alegrías / aquel en que te pares a ti mismo.”
La vida cotidiana y urbana (metros, autobuses, vecindarios, ascensores que conducen a la oficina…) siguen siendo el soporte físico de la geografía poética de Pérez Cañamares, pero en Alfabeto de cicatrices me ha parecido observar una influencia de la poesía oriental más contemplativa y deudora de la naturaleza; y es en esta mezcla de temas antiguos y nuevos donde considero que el poemario alcanza sus mayores logros. Dentro de esta tendencia destacaría el poema Los árboles, en la página 23, uno de mis favoritos del conjunto y que transcribo aquí:
LOS ÁRBOLES
Somos inocentes, gritan los pinos
Adam Zagajewski
El autobús que nos lleva al metro
pasa en su trayecto por un parque.
A cada lado de la carretera
nos escolta una fila de árboles
que cada día asisten a la misma escena:
mi hija desayunando las galletas
yo viendo con la misma tristeza
cómo mi hija desayuna
frente a extraños, en un autobús.
Giro la cabeza y ahí están,
los árboles. Tristes y dignos
como profesores prejubilados
que han de callarse lo que saben.
No conozco sus nombres
ni cómo se llaman los viajeros
con los que coincido cada día.
Sólo sé que los árboles
con su tronco negro por el humo
me están susurrando:
nuestro sitio no es éste.
La poesía de Pérez Cañamares está creciendo, y cada vez se acerca más, desde una perspectiva propia, al trabajo, a la vez íntimo y reivindicativo, de artistas como Sharon Olds; poeta a la que Ana admira. Creo que a diferencia de lo que Pérez Cañamares afirma en un verso de la página 92 de este libro donde escribe que “Ahora el hueco es otra cosa. / Es un vacío conquistado”, su “hueco” se está llenado de hondura y verdad poética.
DAVID PÉREZ VEGA
(Gracias al escritor David Pérez Vega, que ha colgado en su blog la primera reseña de Alfabeto de cicatrices de la que tengo noticia. Por cierto, que David acaba de publicar su novela Acantilados de Howth con la editorial Baile del Sol. Muchísimas gracias, David, me ha hecho mucha ilusión leer la reseña en tu blog).
El próximo jueves, 10 de junio, a las 19:30 h. inauguro la exposición "Los seres tan frágiles" en una sala del MUVa (Museo de la Universidad de Valladolid) situada en la primera planta del Edificio "Rector Tejerina".
Os envío el cartel y el díptico, con toda la información de lugar y horarios.
Dado que el horario es de lunes a viernes, de 18 a 21 h., si alguien tuviera interés en verla y le fuera imposible por este horario, puede escribirme a esta dirección electrónica para enseñarla en horario de mañana (de lunes a viernes). Y por supuesto, puede escribirme quien quiera para cualquier duda o sugerencia.
Una gran parte de las obras que se exponen, son, como la imagen del cartel, papeles tratados colgados con dos alfileres de un cartón pluma sin cristal ni otro tipo de protección, láminas muy flexibles y flotantes que se convierten en esculturas con un pequeño juego mío con los alfileres.
Mi idea es ir cambiando las formas de estas esculturas de papel a lo largo de los días que dure la exposición.
Un saludo:
Casilda García Archilla
http://sociedaddediletantes.blogspot.com
