El blog de Ana Pérez Cañamares - poeta

miércoles, octubre 31, 2007

Más sobre el encuentro poético en Valencia

En el blog de Víktor Gómez podéis encontrar más información sobre la presentación y encuentro poético del sábado 3 en la librería Primado, en Valencia.
Gracias, Víktor.

martes, octubre 30, 2007

Ida y vuelta: poema de Antonio Gamoneda

IDA Y VUELTA

Has cruzado despacio la ciudad.
Por una vez, tú no vas a trabajar,
ni a comprar una medicina,
ni a entregar una carta:
has salido a la calle para estar en la noche.

Tienes suerte esta vez;
has sabido, esta vez, que se puede vivir
y sentir reunidas tu existencia y la noche,
y que es justo y es bello y es real respirar
en esta libertad oscura hasta las estrellas.

Y, de pronto,
has pensado en tu especia y en tu privación
y en que, todos los días de la vida,
los que no aman la noche nos ocultan
esta paz que hay entre nosotros y las cosas del mundo.

Es entonces
cuando, más que en la noche, tú vives en la cólera
y en el amor también. Y te detienes.

Desandas la ciudad y te reúnes
a otra profundidad también oscura.


(Y resulta que lo que yo intuía y apenas acertaba a balbucear en esas últimas entradas a propósito de un texto de Jorge Riechmann, me las encuentro esta mañana dichas con toda la justicia y la belleza de las que él es capaz, por el maestro Antonio Gamoneda. Y a una le dan ganas de decir amén.
De su libro Blues castellano, recientemente reeditado por Bartleby Editores).

Arreglos invisibles: poema de C. K. Williams

Tres mujeres arcanas como ángeles,
dobladas como viejos manzanos,
que, en una de las ventanas de la fachada,
ayudándose de lupas,
agujas finales como el cabello y relucientes
tijeras, separan el entramado de la urdimbre
y recortan lo que en caso humano
sería tejido enfermo.

Raspaduras, rasgones y deshilachados,
cortes, quemaduras y manchas
de ácidos, hilos sueltos
de la línea de puntada
por la tensión que provocan menudas,
insignificantes aberturas que
en una psique enferma
formarían un laberinto mortífero.

A esas manos duras como astas,
a esos ojos pulidos como el acero,
los hilos con los que trabajan
deben de parecerles tan duros
como las cuerdas de un barco, el cableado
de una grúa, pero de todos modos aún
agachan la cabeza y muestran la dentadura
para mordisquear un nudo sobrante.

Sólo de vez en cuando alzan
la vista para mostrarte
cuánto más hermosas que esos dobladillos
de seda y sarga son las prendas
de la mente, aunque cuánto
más benignos los utensilios que usan
que los procedimientos de la mente
para el perdón y la reparación.

Y en tu soledad te das cuenta
de la forma tan gentil que tienen de concluir
la tela, la solicitud
con que sujetan los bordes desgastados
para unirlos, con qué severa
pero amable indiferencia empuñan
sus tijeras sanadoras:
el perdón, la reparación.

(Último poema de su libro Reparación, publicado por Bartleby Editores)

lunes, octubre 29, 2007

Presentación de La alambrada de mi boca el sábado 3 en Valencia

Copio del blog de Víktor Gómez, organizador entusiasta de todo este tinglado:

"Presentación 4 libros y 1 revista literaria en Valencia: Ed Libros de la herida, Ana Pérez Cañamares, Ana Mª Espinosa y 13TRENES en Libreria Primado

El próximo día 3 de noviembre, a las 12:00 h en la Libreria Primado (Avda. Primado Reig, 102) de Miguel Morata, quíntuple presentación de libros y revista literaria:
Entrada abierta a poéticas inmanentes de gran solvencia expresiva y madurez formal, con singulares, precisas y selectas trayectorias personales y colectivas que son buena muestra de lo mejor que puede dar de sí el hecho poético, el talento artístico y la conciencia humana.
En este primer avance, dejo huellas para rastrear en internet. Durante los próximos días iré presentándolos más detalladamente.

EDICIONES LIBRO DE LA HERIDAhttp://www.librosdelaherida.blogspot.com/
LA PALABRA ITINERANTEhttp://lasafinidadeselectivas.blogspot.com/
ANA PEREZ CAÑAMAREShttp://elalmadisponible.blogspot.com/
ANA Mª ESPINOSAhttp://pintandoversoslibro.blogspot.com/
13 TRENEShttp://trecetrenes.blogspot.com/

Una oportunidad magnífica de escuchar a poetas que hacen historia sondeando la forma, las formas, deformando las deformaciones teledirigidas de los Mass Media y ejerciendo de historiadores reales de lo vivido y lo en vida viviéndose... escrituras itinerantes, genuinas y generosas, de riesgo, de osada resistencia, de fraterna consciencia, de libérrima independencia y solidaria vocación."

Un lugar para la ternura

Mi niña ha abierto un blog, Garuski: el desenlace. E igual que ella lo comparte con los amigos, quiere que yo lo comparta con los míos. Pues nada, mi niña, que bienvenida seas al mundo de los blogs, y que lo disfrutes tanto como tu madre. A vosotros, os presento a Gara.

Y sigo dando las gracias

... a todos aquellos que cuentan que mi libro está en la calle: a Jesús Alonso, que encuentra maravillosas notas en su blog, a Marta Sanuy, animosa y sensible compañía desde el suyo; y a gente que no conozco y a la que doy la bienvenida: los chicos de Sopa de poetes y los de Castilla 124.

domingo, octubre 28, 2007

Poema: las piedras

LAS PIEDRAS

Durante las vacaciones
recogemos las piedras
que el mar nos regala.

Son las piedras con las que luego,
en el invierno, reconstruimos
las ruinas de nuestras guerras.

No sólo les pedimos
que resistan.
También que nos recuerden
que el mar existe.

...más ideas al hilo de Riechmann

"Cuanto más se generaliza un consenso, cualquier consenso, es cuando más falta hacen escritores, pintores, músicos, poetas que -como Enrique Falcón- digan la otra verdad".

Ya he contado otras veces que hacía mucho que yo no leía poesía asiduamente, hasta que hace dos años, después de una crisis de escritura tras el empeño en escribir novela, no sé por qué me volví hacia la poesía. Quedé deslumbrada. Me di cuenta de que en la escritura de poesía podía volcar todo, todo lo que me interesa, a nivel personal, a nivel humano. Pensamiento, intuición, emoción, ética y estética se unían en un ensamblaje llamado poema.
Creo incluso que primero fue escribir poemas y luego ponerme a leer, intentar hacerme una idea de todo lo que me había perdido en los años anteriores y de lo que se escribe ahora y puede interesarme. No sólo poesía en sí, sino también textos sobre poesía, los textos deslumbradores que escribe gente como Riechmann o Antonio Orihuela. Textos en los que me oriento mediante mi intuición, mi realidad y mi deseo. Textos a los que pregunto: ¿y yo? ¿Qué tengo que decir? ¿Qué puedo aportar? ¿Cuál es mi sitio?
Puedo decir -a mi favor- que nunca he dejado de observar. Miro a mi alrededor, y miro también hacia dentro. Nunca me he fiado de los caminos trillados -y ese ha sido mi error y también mi riqueza. Lo mismo puedo decir de mi viejo vicio de compararme, de preguntarme con respecto a los demás ¿y yo, yo qué hago? ¿Dónde me sitúo, en qué me muevo?
Y de eso puedo escribir: de mí, y de mí con respecto a los otros. Sé que el fracaso de esta sociedad abarca muchos estratos. A mí me ha costado unirme, moverme en grupo. Pero sé que esta sociedad fracasa también de puertas para adentro. Sé de las dudas y dolores que se sienten cuando se intenta ser honesto en la amistad, en la maternidad, en la pareja, en la familia. Sé de los corsés que aprietan y atenazan, y sé del abismo que se siente en la ignorancia, cuando se deja atrás lo sabido y lo heredado, lo que no nos vale. Sé de memoria ese consenso general del que habla Riechmann y lo necesario que es que nos digamos: no sabemos. Ayudémonos. Consolémonos. Imaginemos otra vida. Pero antes admitamos que no sabemos. No nos sabemos en pareja -en un amor de verdad, sin daño, sin poder, sin competencia-; no nos sabemos como padres -en una autoridad que acompaña, que aconseja, que contempla-; no nos sabemos en una amistad sin frivolidad, sin distancia, sin recelo; no nos sabemos en soledad tampoco; no nos sabemos en el metro, en el trabajo, en esta marabunta de la ciudad, de las distancias, de las luces fluorescentes, de la violencia y la alienación. No nos sabemos.
Vamos a decirlo en voz alta. Vamos a dolernos y a llorar juntos. Vamos a desnudarnos y mirar con compasión nuestra fragilidad, nuestras cicatrices, nuestros tumores. Vamos después a celebrar que estamos vivos y que vamos a arriesgarnos. Vamos.

sábado, octubre 27, 2007

Sol de atardecer, poema de Jane Kenyon

SOL DE ATARDECER

¿Por qué esta luz me obliga
a volver a mi infancia? Yo llevaba un traje
amarillo de verano y la falda
hacía un círculo perfecto.
Girando y girando
hasta que se extendía al máximo
era irresistible... La hierba y los árboles,
mis brazos abiertos, y la falta
que giraba en la luz ocre
de una tarde temprana de junio.
Entonces supe
que tendría que vivir y continuar
viviendo: qué doloroso fue; y todavía
qué dolor quema
pero no destruye mi corazón.

(de su libro De otra manera, publicado por Editorial Pre-Textos)

Texto de Jorge Riechmann, a propósito de La marcha de 150.000.000, poema de Enrique Falcón

Del hermosísimo texto que Jorge Riechmann escribe para acompañar el poema de Enrique Falcón, La marcha de los 150.000.000, titulado El pasadizo que hay de un cuerpo a otro, extraigo los siguientes párrafos:


"¿Qué puede la poesía?, les preguntamos una y otra vez a los poetas. La poesía puede recordarnos que somos mortales, y que sabemos de resurrecciones; que la frágil lumbre de la conciencia está entretejida de palabras, y que éstas son material inflamable; que no tenemos que aceptar las definiciones de lo nombrable y lo innombrable impuestas por el Amo; que la belleza siempre está ahí, dispuesta o posible; que la tragedia forma parte de nuestra condición, que el ser humano aspira a lo abierto y merece superar los espacios de reclusión y oclusión.
La poesía (en su doble función celebratoria y crítica) puede mantener abierto el mundo, en positivo, o al menos -en negativo- oponer resistencia a su oclusión. Desde esta perspectiva, arte y poesía, son imprescindibles e insustituibles.
El pensamiento crítico necesita dipositivos para destrivializar.
Cuanto más se generaliza un consenso, cualquier consenso, es cuando más falta hacen escritores, pintores, músicos, poetas que -como Enrique Falcón- digan la otra verdad.
No son tiempos anormales, sino tiempos excepcionales; y lo que necesitamos no es autocomplacencia ni apología de la normalidad, sino conciencia de lo insoportable. A una práctica cultural que no olvide esto llamadla, si queréis, compromiso".

Muerte y resurrección. Función celebratoria y crítica.
Cada vez que pienso sobre la poesía, sobre la mía y la de los demás, la que me interesa y me parece imprescindible, se me presentan conceptos por parejas. ¿Qué me mueve a escribir? ¿Qué busco en la poesía?
El amor y la ira.
La belleza y la justicia.
La precisión y el misterio.
La fortaleza y la ternura.

Ira que nace de cada traición que se le hace a la vida, del dolor propio y ajeno. Amor hacia su grandeza, amor -compasión- hacia nuestros errores y sobre todo hacia las víctimas de esos errores.
Belleza, belleza que nace a cada instante, belleza que duele y consuela, belleza de las palabras, y justicia, justicia de la memoria, justicia de la exactitud, justicia en la honra a esa belleza, justicia frente a quienes la destruyen y pretenden además que lo olvidemos.
Precisión de las palabras, búsqueda del consuelo de la exactitud. Y el misterio inevitable, porque en la combinación de las palabras la suma nunca es exacta.
Fortaleza, firmeza, valor para la verdad. Y ternura para lo pequeño, para impedir que lo pequeño sea aplastado por la necesidad de ver lo grande.

Estas son mis ideas, un poco en bruto, siempre intuidas, apenas acariciadas. Y para quien quiera leer ideas bien construidas, bellas, fuertes, justas, el texto de Riechmann íntegro aquí.

viernes, octubre 26, 2007

Sumertime, poema de Domingo López

SUMERTIME
Ya sé
que hace rato
que sólo comemos
chucherías
que el último festín
fue compartir una tortilla
y lo celebramos eructando
y con un beso.
Ya sé
que no hay amigos
y que se te acabó el rouge barato
que te compré ilusionado
y -no importa- te sigo besando
aunque tu aliento desmienta
el pobre abono de mis labios
en el florecer
ilusiorio de tu boca.
Ya sé,
por supuesto,
que aún reímos y no es caro
que no hay papel de WC
ni periódicos
que no escribo
o lo hago mal
y que hace sol
y nos rascamos.
Y que la única sábana
que tenemos
la pusiste esta mañana
a orear en la terraza
y volviste a mí y al colchón
entregada
como quien acaba de sacar
a relucir también
una bandera blanca.
De Blues, poemario ganador del Certamen de Poesía "Ángel Martínez Baigorri", 2005.
(Gracias, Alfonso, por hacerme llegar este libro).

Más gente generosa

Sonia, en su blog mademoiselle joue avec son revolver, nos dedica una entrada a mí y a mi libro, tan generosa y entusiasta como es ella. Gracias, Sonia, por todo este tiempo de lecturas atentas y apoyo.

"ANA PÉREZ CAÑAMARES, publica libro, es decir publica vida, esa vida que se escoge para que le sirva como idioma a otros tantos. El título enuncia todo, lo que se traduce como una maravillosa incógnita. Good luck ANA, aunque sepa de antemano que será una vitoria segura.
Nota: Todo el mundo pitando a comprarlo. Ediciones Baile del sol."

martes, octubre 23, 2007

Crónica de Sevilla


Tengo la idea loca, o la superstición, o la experiencia, de que cada vez que tengo un motivo para ponerme nerviosa, pronto tendré no sólo uno, sino dos o tres. Por la mañana, antes de salir para Sevilla desde el trabajo, me llamaron de Baile del Sol para que la distribuidora me hiciera llegar una caja con algunos de mis libros y del resto de los autores con los que iba a leer. Estuve esperando hasta última hora pero la caja no llegaba; finalmente salí pitando hacia la estación, y la caja llegó diez minutos más tarde. En fin, que me fui sin libros y con más estrés del habitual.

Mi hermana me esperaba en la estación. Me tranquilizo, me fumo un cigarro, subimos al tren y ocupamos nuestros asientos. El tren arranca, y mi hermana se acerca hasta el mío para decirme que nuestro tío Emiliano -persona sabia, honesta, impecable como pocas- acaba de morir. El resto del viaje transcurre entre tristeza, nervios y llamadas de móvil para hablar con mis hermanos y mis primos.

Sevilla. Sensación de irrealidad. Decidimos no ir al hotel, sino marchar directamente a la Casa del Libro. Yo cargo con una mochila que no puedo comprender por qué pesa tanto: mi libro en fotocopias, lecturas como si el viaje fuera a ser en transiberiano, la chaqueta de cuero.... Porque en Sevilla hace calor. Y yo voy con un vestido de invierno y unas medias tupidas; me siento disfrazada para Halloween. Mi hermana y yo comprobamos horrorizadas que el desodorante nos abandonó hace mucho, quizás cuando cruzábamos algún olivar de Jaén. Ella entra a comprarse una camisa en Zara. Yo me quedo fuera, envidiando los brazos y las piernas al aire de las sevillanas.

Después de las presentaciones y los saludos, llega la lectura. Para entonces estoy tan nerviosa y acalorada que las manos no dejan de sudarme y antes de empezar a leer ya he acabado con mi botella de agua. Descubro alguna cara conocida y otra que me suena entre los asistentes. Veo llegar a David Eloy Rodríguez y a José María Gómez Valero, y crecen mis nervios, porque son poetas a los que admiro enormemente y a los que escuché con pasión el día de la lectura de Once poetas críticos.

Escucho a mis compañeros. Los tres leen estupendamente. Mientras les oigo, recuerdo a la gente que me ha apoyado y que de alguna manera siento presente. Llega mi turno y observo cómo mis nervios se travisten de energía. Tengo ganas de darle un manotazo al micrófono, levantarme y gritar los poemas. Le dedico la lectura a mi hermana. Es la primera vez que me escucha -sólo es la tercera vez que leo en público- y me da seguridad verla entre la gente. Por dentro, demasiado pudorosa para decirlo en voz alta, se la dedico también a mi tío. Recuerdo que mi madre lo adoraba. Disfruto leyendo; cuando leo me da la impresión de que escribo los poemas para esto. Me sorprende la rabia con que pronuncio cada palabra.

Una copa de champán. Me siento tentada de echármela por encima para tener un olor más glamouroso. Saludo a Javier Das, que se ha venido desde Málaga a escucharme, a Carmen-Ababol, a quien no conocía personalmente pero que me resultó familiar desde el principio. Charlo con Eladio, con Ángela, con Manuel, mis compañeros de lectura, con Ángeles, de Baile del Sol. Se acercan David Eloy Rodríguez y José María Gómez Valero, y compruebo que son tan tímidos, amables y encantadores como los imaginaba. Me dicen que les ha gustado mucho la lectura y se me suben a la cabeza los dos sorbos de champán. Nos veremos pronto, en Valencia.

Para terminar, cena con Carmen-Ababol y con Ángela. Javier Das tiene que irse antes. Comemos unas delicatessen en una taberna antigua, de las que te hacen sentir como en casa. Mi hermana y yo nos retiramos pronto; estamos agotadas. Pero unos cuantos huéspedes han decidido que es día de fiesta, y el sueño se nos evapora. Resoplamos, nos reímos, maldecimos.

Al día siguiente, madrugón, tanatorio para mi hermana y médico para mí. Sabor agridulce. Los poemas y la gente resplandecen en mi cabeza, en medio del tráfico de Madrid.

Bases Premio Faroni



Cuelgo aquí las bases de este premio, del que una vez fui jurado, y que organizan amigos muy entrañables para mí:

XV Premio Internacional de Relato Hiperbreve Círculo Cultural Faroni 2007

El Círculo Cultural Faroni-Literaturas.com y el programa LA AVENTURA DELSABER (la 2 de TVE) convocan el XV Premio Internacional de Relato Hiperbreve 2007. Los relatos hiperbreves, de tema libre, no superarán las QUINCE LÍNEAS en letra Times New Roman, cuerpo 12, (1.230 caracteres con espacios), deben ser originales, inéditos y dignos de su lectura por parte del Jurado.
Cada autor podrá presentar un solo relato hiperbreve, cuyos derechos de publicación, previa autorización, quedarán en manos del Círculo Cultural Faroni siempre y cuando la calidad del mismo lo hiciera meritorio.
Se remitirá una sola copia del relato pegado-escrito en el cuerpo de mensaje. No se admiten archivos adjuntos. Todo relato en archivo ajunto será automáticamente destruido.
Sólo se aceptarán envíos de originales por correo electrónico a Literaturas. com faroni@literaturas.com y a laaventuradelsaber@rtve.es


Debe incluir el correo electrónico del autor (real o ficticio).
El plazo de presentación finaliza el 10 de Diciembre de 2007.

EL PREMIO
El jurado concederá un primer premio consistente en un lote de CDs del sello discográfico de RTVE-MÜSICA valorado en 300 euros. El lote incluirá la Colección de Clásicos Populares, La historia del Pop-rock en España, una colección de Jazz y de otra de flamenco.

El jurado podrá, si así lo justificase la calidad e interés de otros relatos, conceder hasta un accésit y una Mención Especial, o declarar desierto el premio si los relatos no reuniesen la calidad suficiente.
No se devolverán los originales presentados. El círculo Faroni podrá decidir la publicación conjunta de los relatos si la calidad de los mismos así lo aconsejare, solicitando previamente autorización a los autores.

Se procederá a la entrega del premio y, en su caso, de los accésit, o a la declaración del premio como desierto el día 28 de diciembre de 2007.
Éste se comunicará oportunamente a los ganadores. Se publicará en las páginas web de Literaturas.com http://www.literaturas.com/ y en la de la Aventura del Saber www.rtve.es/laaventuradelsaber comunicará a los principales corresponsales de la prensa nacional e internacional.

El premio lo entregará D. Luis Landero, Ujier-Presidente Honorario del Círculo.

y gracias

Gracias a Pedro Martínez, de la revista digital www.margencero.com, por insertar la noticia de la publicación de mi libro en la sección "Noticias con margen".

Versos de Safrika

Laura Ferrando
Argentina
Unos versos de un poema de Safrika que me han tocado hondo:

No puedo huir

de mí

y tolerarme se convierte en una obsesión.



No hablar más

de mí

por no hablar más

de lo que duele

No hablar más

de mí

por no hablar mal

de lo que

soy.

jueves, octubre 18, 2007

La poesía

Leo en un artículo escrito por Antonio Orihuela: "el lenguaje es carne que habla".
E inmediatamente, pienso: "la poesía es carne que canta".
Flamenco, tango, rock, blues. Música viva, apasionada. Esa es la que yo, al menos, trato de escuchar y cantar en la poesía.

Entrevista a David González

En la revista digital El Cien.com, se puede leer una entrevista al poeta David González, jugosa, apasionada y altamente recomendable como no podía ser menos.

Escritores abducidos, artículo en el blog de Rafael Reig

Me he reído -por no llorar- con este artículo, que me parece que da en la diana, a propósito de escritores, premios y mercadotecnia. Me he reído, y también he encontrado estas frases que me han hecho pensar:

"Quizás porque, como diría un materialista, al escribir uno siempre se delata aunque no quiera.
También en eso escribir se parece al matrimonio: uno descubre cosas de sí mismo que preferiría no saber.
Por eso nadie escribe para decir algo, sino para escuchar, para que lo que escribimos nos diga lo que no sabíamos de nosotros mismos, para que nos delate".

miércoles, octubre 17, 2007

Acercando Orillas II (IV): Ángela Ramos

Tomado también de la página web de Baile del Sol:

Ángela Ramos Díaz nació en 1967 en la isla de Gran Canaria. Es licenciada en Filosofía y Periodismo. Actualmente ejerce de profesora de Filosofía en un Instituto de Enseñanzas Medias. Ha sido galardonada dos años consecutivos con el primer premio del certamen de jóvenes autores organizado por la Consejería de Cultura del Gobierno de Canarias. Ha publicado relatos, poemas y artículos periodísticos en revistas y diarios insulares. Trabajó dos años en el periódico "Diario de Las Palmas" y fue miembro fundadora del colectivo cultural que dió pie a esta editorial. Bajo los castaños (Tenerife, 1998) incluido dentro de Alternativa, fue su primer libro publicado. A continuación han seguido Faltó la primavera (Tenerife, 2005) y A destiempo (Tenerife, 2007).

A propósito de Faltó la primavera, puede leerse en la página de la editorial:

"Todo es fragancia y humo", dijo el poeta y con ese simple verso de José Mª Álvarez logramos sintetizar el sentido de este poemario. Porque aquí, donde el horizonte hilvana su tristeza sobre nuestras islas, eternamente aisladas, estamos condenados a arrastrar con los límites del océano y a soportar el siroco africano.Y es que el ser humano ha terminado desvituándolo todo y conformándose con la reserva de oxígeno de las plantas del patio. Y las estaciones ya no son lo que eran, ni las emociones que generan a su paso. Por eso también el paisaje acaba perdiendo su virtud de recogernos y arroparnos.Mientras, sin embargo, en ese juego de ir de fuera a dentro, nos quedamos esperando que alguien se quede antes de irse o huimos antes de que el otro escape. Y en ese mar de confusiones huye también la primavera, su fragancia, espantada por el humo y la confusión que todo lo envilece. Tras su ausencia, apenas sólo prevalece el desvelo y el paisaje después del abandono.

Y de su último libro, A destiempo, dice la propia autora:

Antonio Machado decía que “la página escrita nunca recuerda todo lo que se ha intentado, sino lo poco que se ha conseguido”. Este poemario es para mí un reflejo de lo que humildemente he conseguido o conseguí en aquel remoto tiempo en que me iniciaba en la tarea literaria. Y hoy, veinte años después, he decidido sacar a la luz aquellos poemas a los que dediqué mis horas y mis desvelos en un pueblo perdido del Noroeste grancana1rio, donde nací y al que tengo como lugar de referencia. “A destiempo” nació allí, en las horas perdidas de las tardes muertas, porque cualquiera, con sólo dedicar un poco de su tiempo a leer poesía, puede experimentar en su interior ese deseo de escribir, de comunicarse con otros que están en la distancia.

Acercando Orillas II (III): Verónica García

De mis compañeras de lectura mañana en Sevilla, no he podido encontrar mucho en Internet. Me remito a la información que he obtenido de la página de la editorial Baile del Sol.

Verónica García es un arquetipo de una nueva generación poética, dentro de esa hornada de autores nacidos en los sesenta, que asumen la tradición sintiéndose favorecidos por la libertad, desenvueltos y capaces. Es la suya una mirada sobre sí mismos y la sociedad en que les ha tocado vivir, y en ella se aprecia un propósito de estilo, una capacidad de lenguaje y sugerencia visual nada desdeñables.
Nacida en Las Palmas de Gran Canaria en 1967, hija de padres escritores, es Licenciada en Ciencias de la Información por la Universidad Complutense, ha completado el programa de doctorado en Periodismo por la Universidad de La Laguna, ha trabajado como ayudante de montaje y guionista, ha sido profesora de alemán e inglés y de español para extranjeros.
Hasta el momento ha publicado los libros de poesía La mujer del cubo verde; primer premio Tomás Morales en 1986; Sinestesia; (Nuevas Escrituras Canarias, 1992), Posibles enunciados, Ediciones La Palma, 1996, finalista del Premio Nacional de la Crítica, además de El universo de los náufragos, en la Colección San Borondón de El Museo Canario, 2000, con ilustraciones de J. C. Pérez Déniz, siendo La isla del Caimán su quinto poemario, en el que recupera buena parte de su obra ya editada y añade algunos textos hasta ahora inéditos.
Ha sido incluida en Poesía última; (El Urogallo, Madrid, 1987), antología de quince poetas nacionales, y edición crítica de Francisco Brines, Antonio Colinas y Benjamín Prado; Sinestesia; (Revista Cómplice, Madrid, 1992), Poetas de los 80: cuatro signos de un itinerario posnovísimo, monográfico generacional; Nuevas Escrituras Canarias, 1992; Los poetas de fin de siglo (Revista La Plazuela, Centro Insular de Cultura, 1997, antología, y Ultima Generación del Milenio (Ayuntamiento de Telde, 1998), así como en Reincidencias, libro colectivo de relatos publicado por el Centro de la Cultura Popular Canaria en 2000.
Ha sido miembro del Consejo de Redacción de la revista La Plazuela (1997-2000) y actualmente es codirectora de la colección poética San Borondón, editada por El Museo Canario.

KUHNUM

El polvo del camino
es canela en mis pies.
Busco el azar
entre la humedad y el aire,
invento las puertas
que atraviesan el granito.
Soy discípulo del carnero,
sobre mi frente
el cielo apoya su espalda.

(De Lapso, Baile del Sol, 2006)

Nuevo blog: TizztyBlue

Raúl Pérez López es, además de mi sobrino, alguien cuya alegría, entusiasmo y brillantez me sorprenden cada vez que le veo como si no lo conociera desde que nació. Me consta, por nuestras conversaciones, que es un lector ávido y con un gusto extraordinario; y a partir de ahora, habrá oportunidad también de leerlo en su blog TizztyBlue, de donde extraigo esta entrada que a mí me ha cautivado:

"Aquí y ahora , en relieve , en fofi , con mayúsculas góticas , subrayado.

El pájaro de fuego es el ingenio mecánico que sobrevuela los dormitorios y nos invita a hacer llamadas en medio de la noche. Es el que impide que todo esto se nos olvide ; esta tarea de bueyes tercos de demostrar que existe otra manera de hacerlo , dejando un surco , destrozando algunas piedras que parecían intratables. Grita fuerte , el cabrón. Es grotesco y a veces terrorífico, pero hay que conocerlo hasta la última pieza.

Una trama. Mil artefactos. Puesta en escena , estilo. Sube."

Un poema de Javier Das

En las fotos
de la cena de Navidad,
entre huevos rellenos,
platos de jamón,
paté y salmón,
destaca una cara
entre todas,
la de mi padre,
con 5 meses y medio
de enfermedad
a sus espaldas,
y en cambio,
40 kilos
menos de peso.
Fue una
de las pocas veces
que pudo cenar
algo sólido
y no basar su alimentación
en batidos especiales
con sabora plátano.
Lo que sorprende
al ver
el resto de las caras,
es que ninguna
muestra
el más mínimo
signo
de tristeza,
todo son risas,
felicidad,
como cualquier
otro año.
Porque
el regalo
que todos
recibimos ese año,
fuera de objetos materiales
y dinero,
fue
compartir esa cena
con él,
prepararla a su lado,
verle sonreír,
y por una vez,
ganarle la partida
a un cáncer de estómago,
aunque
solamente diez días
más tarde
nos demostrase
a lo que había venido.

(Javier Das, de su blog ...en silencio...)

El forro, de Gsus Bonilla

En el blog de Carlos Salem, el huevo izquierdo del talento, se anuncia que Gsus Bonilla, amigo y habitual de este blog, presenta libro. Copio directamente:



Otro que saca libros y poemas de paseo, para no seamos sólo unos pocos lo privilegiados que lo leen y escuchan. Jesús Bonilla se ha sacado de EL FORRO un buen manojo de poemas vivos, sin afectación y con las palabras de punta.
Puedes comprarlo en
http://stores.lulu.com/gsusbonilla
y para que veas, una muestra gratis:
http://www.lulu.com/browse/preview.php?fCID=1149449



Y además, como se puede ver en blog de Kebrantaversos, hay una lectura de Gsus en el Bukowski este próximo jueves. No sé por qué, pero mi blog, de nuevo, me boicotea la subida de imágenes.

Felicidades, Gsus. Seguiremos leyéndote con gusto.

Nuevo Calidoscopio

En el blog de Sonia, París era una fiesta, se anuncia el nuevo número de Calidoscopio, revista cultural sobre música, cine y literatura. Así lo presenta ella:

Como en un Calidoscopio te ofrecemos pequeñas cuentas que satisfagan o piquen tu curiosidad. Sobre cualquier tema en miscelánea, o bien sobre música, cine y literatura.

Sin el apremio de la modernidad y la vanguardia, con la tranquilidad de quien revisa lo pasado. Visiones caleidoscópicas de nuestra cultura, eso es lo que pretendemos mostrar.

A disfrutarlo.

...más gracias

Gracias esta vez a Miriam, que me dedica palabras tan bonitas en su blog, y que me recuerda que no hace falta la cercanía física, !ni siquiera conocerse en persona!, para sentirse amiga. Y más gracias a Gsus Bonilla, amoremachine, al que yo también tengo que felicitar en otra entrada, a Javier Das, a quien tendré el gusto de conocer en persona, y a Jesús Gómez, que me apoya desde hace ya años.

martes, octubre 16, 2007

Gracias

Gracias esta vez a todos los compañeros de blogs que hasta el momento se han hecho eco de la publicación de mi libro, La alambrada de mi boca. Gracias a Jorge Barco (Ágiles), Alfonso Xen Rabanal (crónicas para decorar un vacío), Andrés Kebrantaversos (el Kebrantaversos), Clifor (una ciudad llamada Perdición), el blog de noticias de literaturas.com, Carlos Salem (el huevo izquierdo del talento), David González (yo no quiero ir al cielo) y el blog dedicado a la antología de Hank Over. Y disculpas si me dejo alguno, iré recogiendo aquí todas aquellas noticias y reseñas de las que me vaya enterando.

lunes, octubre 15, 2007

Poema de José Manuel Trabado

Del último número de The Children´s book of american birds, de Ediciones Leteo:

Hay un pueblo solitario en el que los días de lluvia
pasean los fantasmas de escrombreras que fueron.
Allí son metódicas las tristezas,
nadie lava las culpas del vecino,
cada uno mira sólo sus arterias
y bombea
bombea,
bombea pena.

En las paredes losniños escriben el fin del mundo
con buena caligrafía
y los viejos arreglan su casa ignorando
la advertencia de la carcoma.

Hay nombre que olvidé
en el limbo de sus calles
pero a veces regresan como astilla entre las uñas
para hacerme hablar de cosas que no sé.

Hay un pueblo con tabernas vacías
y relojes con fiebre:
el tiempo de los vivos
confunde la brújula con los caminos.

Todo hombre es un extravío
entre lo que fue y lo que quiso ser.

José Manuel Trabado

Nuevo blog de David González: Yo no quiero ir al cielo

David ha parado, ha cogido fuerza y ha vuelto a dar un salto hacia adelante. Podéis seguir leyendo su imprescindible selección de poemas aquí. Y yo que me alegro infinito.

Acercando orillas II (II): Eladio Orta

A contrarreloj, continúo con la serie dedicada a mis compañeros de lectura en Sevilla. Esta vez con Eladio Orta.

Tomo estos datos del blog Islas en la Red, de Daniel Bellón, a quien doy las gracias.

"Eladio Orta (Isla Canela, Huelva, 1957) es poeta, editor, campesino y resistente ecologista. Eladio es uno de los animadores del encuentro de editores de Punta Umbría, y uno de los habituales en los encuentros de Voces del Extremo, que organiza en Moguer otro potente poeta onubense, Antonio Orihuela".

Y para muestra este poema, que me encanta:

PRELUDIO

No escribo poesía dura
ni sé lo que haya podido significar poesía dura
JORGE RIECHMAN
callada
y triste
como una niña
sin respuesta
busca la lluvia
mi brazo y
recorremos la arboleda
rompiendo versos
a pedazos
escribiendo mal a
conciencia
porque bien
ya otros lo hacen y
no ha ocurrido nada
tan sólo
han levantado admiraciones
(De Traductor del médium)

Y aquí sin el efecto lisérgico


(!Gracias, Miriam!)

Portada de La alambrada de mi boca



Bueno, pues los colores no son así, pero así es como me salen... caprichoso mi libro, que ya toma decisiones por su cuenta...

domingo, octubre 14, 2007

Lectura en Sevilla


miércoles, octubre 10, 2007

La gran noticia

... y la gran noticia es que mi libro, La alambrada de mi boca, está ahora mismo en la imprenta.
Con un poco de suerte, la semana que viene, en la lectura de Sevilla, no leeré de mis manoseadas fotocopias, sino del libro, recién salido del horno, calentito y con ganas de ver mundo. Si entráis en la página de la editorial Baile del Sol, podéis ver el cartel del acto de la próxima semana y en una esquinita la portada del libro, que tengo que agradecerle al poeta Lucas Rodríguez, que me brindó esa foto y me permitió seguir jugando entre nubes.
Y os juro que no exagero si digo que mucho de este libro os lo debo a vosotros, a los que habéis estado ahí leyendo este blog durante este último año, enviando comentarios, aliento, apoyo, opiniones, lecturas y mucho cariño. No sé si os podéis imaginar el empuje y la confianza que me habéis dado.
Y gracias, por supuesto, a Tito y a Ángeles, mis editores, porque han hecho que todo el proceso hasta ahora haya sido tan dulce y suave y alegre como un verdadero baile.

Hola, hola

!Hola, hola! Lo que ha pasado es que mi adaptador para redes inalámbricas optó por la jubilación (a mí me pareció anticipada, la verdad, cuando recordé lo que me había costado) y he tardado varios días en comprar otro y en configurarlo. En estos casos suelo conectarme desde el trabajo, pero ahora mismo estoy de curro hasta arriba. Finalmente -y heroicamente, en mi opinión- he logrado, sin ninguna ayuda de amables operadores, volver a meter IP, DNS, CTV, y otros códigos, puertos y demás zarandajas. Y os juro que si esta tarde tuviera el mismo problema volvería a tardar una semana, porque no sé cómo lo he hecho.

Entretanto, os cuento qué he estado leyendo: he terminado la antología de Gamoneda -apabullante, deslumbrante-; The children´s Book of American Birds, vol. 4 -con una edición que lo convierte en libro/joya-, Ecce Woman, de José María Argüez, y blogs, como siempre, aunque haya podido dejar menos comentarios. Y ahora mismo estoy leyendo Blues, de Domingo López (gracias otra vez, Alfonso); Mercado Común, de Mercedes Cebrián; Reparación, de C. K. Williams y varios artículos de Antonio Orihuela que me he bajado de internet.

De estas lecturas iré dando cuenta en las próximas entradas. Gracias por estar ahí.

viernes, octubre 05, 2007

Premio para Jorge Barco


Jorge Barco -que escribe en el blog Ágiles- se ha alzado con el premio 2007 de Poesía destinado a jóvenes creadores de habla hispana organizado por la Academia Castellano y Leonesa de la Poesía, fallado el pasado mes de septiembre, con su obra Algún día llegaremos a la luna.

Jorge, felicidades, me tomo una cervecita a tu salud.

Y para celebrarlo todos juntos, cuelgo este poema que me encanta:

A MI PERRO

Arrastras esta hoja con los dientes mientras cuento
que te has portado mal y tú lo sabes.
No pido que comprendas las materias
de filósofos y genios elocuentes.
No aspiro a que te creas que hay un dios
y comulgues con la fe en la que he crecido.
Quizá nunca distingas los conceptos de izquierda ni derecha
ni qué es sentir amor.
Me conformo, querido Goya
con que no te mees en el sofá, en las alfombras,
en el suelo de la cocina,
o cualquier lugar que encuentres
menos en los que te hemos asignado.
Tú no lo entiendes.
Tú sólo entenderás por nuestros gritos
que en casa tienes que ir a los periódicos
y que la calle es grande y tienes ancho mundo.
Si yo pudiera, si me dejaran
mear sobre la prensa diaria,
salir a la calle y cagarme en el mundo,
si yo pudiera, querido Goya, sería feliz.
Tú no me entiendes.
No sabes la envidia que te tengo.

Algo que declarar


David González cierra su blog, al menos temporalmente, por las razones que cuenta en su última entrada.

Pues yo le voy a echar de menos. Ya he comentado muchas veces lo muchísimo que le debo a David, todo lo que he aprendido de buena poesía, los grandes poemas y dignísimos autores que he conocido gracias a él -incluido él mismo. Nunca, en las múltiples veces que he entrado en su blog o he contactado con él, me he sentido decepcionada.

Así que gracias, David, y suerte con lo que emprendas. Te estaremos esperando.

Los justos, texto de Hernán Casciari

Copio este texto que he leído (gracias, Javi) en el blog que Hernán Casciari dedica al mundo audiovisual dentro del periódico El País, porque me parece estupendo y porque comparto el mismo agradecimiento hacia todos aquellos desconocidos que regalan su tiempo y su esfuerzo para que nos contagiemos con sus pasiones:


Los Justos

Los miércoles a las nueve de la noche, hora de Nueva York, la cadena norteamericana ABC emite una serie de televisión que me gusta. A esa misma hora un mexicano llamado Elías, dueño de un vivero en Veracruz, la está grabando directamente a su disco rígido, y tan pronto como acabe subirá el archivo a Internet, sin cobrar un centavo por la molestia. Tiene esta costumbre, dice, porque le gusta la serie y sabe que hay personas en otras partes del mundo que están esperando por verla. Lo hace con dedicación, del mismo modo que trasplanta las gardenias de su jardín para que se reproduzca la belleza.

A las once de la noche de ese mismo miércoles, Erica, una violinista canadiense de veinticuatro años que ama la música clásica, baja a su disco rígido la copia de Elías y desgraba uno a uno los diálogos para que los fanáticos sordomudos de la serie puedan disfrutarla; distribuye esos subtítulos en un foro tan rápido como puede. No cobra por ello ni le interesa el argumento: lo hace porque su hermano Paul nació sordo y es fanático de la serie, o quizás porque sabe que hay otra mucha gente sorda, además de su hermano, que no puede oír música y debe contentarse con ver la televisión.

A las 3:35 de la madrugada del jueves, hora venezolana, Javier baja en Caracas la serie que grabó Elías y el archivo de texto que redactó y sincronizó Erica. Javier podría ver el capítulo en idioma original, porque conoce el inglés a la perfección, pero antes necesita traducirlo: siente un placer extraño al descubrir nuevas etimologías, pero más que nada le place compartir aquello que le interesa. Para no perder tiempo, Javier divide el texto anglosajón en ocho bloques de tamaños parecidos, y distribuye por mail siete de ellos, quedándose con el primero.

Inmediatamente le llega el segundo bloque a Carlos y Juan Cruz, dos empleados nocturnos de un Blockbuster bonaerense que suelen matar el tiempo jugando al ajedrez, pero que ocupan los miércoles a la madrugada en traducir una parte de la serie, porque ambos estudian inglés para dejar de ser empleados nocturnos, y también porque no se pierden jamás un capítulo.

El tercer bloque de texto lo está esperando Charo, una ceramista de Alicante que está subyugada por la trama y necesita ver la serie con urgencia, sin esperar a que la televisión española la emita, tarde y mal doblada, cincuenta años después. El cuarto bloque lo recibe María Luz, una tipógrafa rubia y alta que trabaja, también de noche, en un matutino de Cuba: María Luz deja por un momento de diseñar la portada del diario y se pone rápidamente a traducir lo que le toca. Dice que lo hace para practicar el idioma, ya que desea instalarse en Miami.

El quinto bloque viaja por mail hasta el ordenador de Raquel y José Luis, una pareja andaluza que vive de lo poco que le deja una librería en el centro de Sevilla. Llevan casados más de veinticinco años, no han tenido hijos, y hasta hace poco traducían sonetos de Yeats con el único objeto de poder leerlos juntos, ella en un idioma, él en otro. Ahora, que se han conectado a Internet, descubrieron que además de buena poesía existe también la buena televisión.

El sexto bloque le llega a Ricardo, en Cuzco: Ricardo es un homosexual solitario —y muchas noches deprimido— que traduce frenéticamente mientras hace dormir a su gato Ezequiel. El séptimo lo recibe Patrick, un inglés con cara de bueno que viajó a Costa Rica para perfeccionar su español, lo desvalijó una pandilla casi al bajar del avión pero igual se enamoró del país y se quedó a vivir allí. Y el octavo bloque le llega, al mismo tiempo que a todos, a Ashley, una chica sudafricana de madre uruguaya que es fanática de la serie porque le recuerda (y no se equivoca) a su libro favorito: La Isla del tesoro.

Los ocho, que jamás se han visto las caras ni tienen más puntos en común que ser fanáticos de una serie de la televisión o de un idioma que no es el materno, traducen al castellano el bloque de texto que le corresponde a cada uno. Tardan aproximadamente dos horas en hacer su parte del trabajo, y dos horas más en discutir la exactitud de determinados pasajes de la traducción; después Javier, el primero, coordina la unificación y el envío a La Red. Ninguno de los ocho cobra dinero para hacer este trabajo semanal: para algunos es una buena forma de practicar inglés, para otros es una manera natural de compartir un gusto.

A esa misma hora Fabio, un adolescente a destiempo que vive en Rosario, a costas de sus padres a pesar de sus 23 años, encuentra por fin en el e-mule la traducción al castellano del texto. Con un programa incrusta los subtítulos al vídeo original, desesperado por mirar el capítulo de la serie. A veces su madre lo interrumpe en mitad de la noche:
—¿Todavía estás ahí metido en Internet, Fabio? ¿Cuándo vas a hacer algo por los demás, o te pensás que todo empieza y termina en vos?
—Tenés razón mamá, ahora mismo apago —dice él, pero antes de irse a dormir coloca el archivo subtitulado en su carpeta de compartidos para que cualquiera, desde cualquier máquina, desde cualquier lugar del mundo, pueda bajarlo. Fabio jamás olvida ese detalle.

Los jueves suelo levantarme a las once de la mañana, casi a la misma hora en que Fabio, a quien no conozco, se ha ido a dormir en Rosario. Mientras me preparo el mate y reviso el correo, busco en Internet si ya está la versión original con subtítulos en español de mi serie preferida, que emitió ocho horas antes la cadena ABC en Estados Unidos. Siempre (nunca ha fallado) encuentro una versión flamante y me paso el resto de la mañana bajándola lentamente a mi disco rígido, para poder ver el capítulo en la tele después de almorzar. Mientras espero, escribo un cuento o un artículo para Orsai: lo hago porque me resulta placentero escribir, y porque quizás haya gente, en alguna parte, esperando que lo haga.

El artículo de este jueves habla de Internet. Dice, palabras más, palabras menos, algo que hace veinticinco años dijo Borges mucho mejor que yo, en un poema maravilloso que se llama Los Justos:

"Un hombre que cultiva un jardín, como quería Voltaire.
El que agradece que en la tierra haya música.
El que descubre con placer una etimología.
Dos empleados que en un café del Sur juegan un silencioso ajedrez.
El ceramista que premedita un color y una forma.
Un tipógrafo que compone bien esta página, que tal vez no le agrada.
Una mujer y un hombre que leen los tercetos finales de cierto canto.
El que acaricia a un animal dormido.
El que justifica o quiere justificar un mal que le han hecho.
El que agradece que en la tierra haya Stevenson.
El que prefiere que los otros tengan razón.
Esas personas, que se ignoran, están salvando el mundo."

jueves, octubre 04, 2007

Acercando orillas II (I): Manuel Moya

De Manuel Moya tomo la bio-bibliografía que aparece en las afinidades electivas:

Manuel Moya nació en Fuenteheridos (1960). Poesía: La noche extranjera (1994), Las islas sumergidas (1996), Salario (1998), Taller de máscaras (2001) y Lección de sombras (Renacimiento, 2002) e Interior con islas (Pre-textos, 2006). Bajo el heterónimo de Violeta c. Rangel La Posesión del Humo (Hiperión, 1997) y Para nada (2000). Prosa: La sombra del caimán y la novela La mano en el fuego (Ed. Calima, 2006). Premios: C. Córdoba, C. Las Palmas o Leonor. Figura en importantes antologías y estudios de la poesía española de los ´90. Traductor de Libro del desasosiego. Se ha ocupado de ediciones críticas de autores como Bergamín o Miguel Pizarro.

(Añado yo que habiendo nacido en un lugar llamado Fuenteheridos, la poesía es casi una vocación lógica, ¿no?)


En esta misma página, Manuel deja este texto como poética:

Para mí el poema es un viaje. Un viaje hacia ninguna parte y en esto se parece a la vida. Busco en el poema el latido y el aullido de lo humano. Tonterías las mínimas. Gilipolleces, las mínimas. En cinco líneas no se puede decir nada y en cambio en un poema de cinco versos cabe el mundo. Quién se lo explica.

Y de diversas páginas tomo unos cuantos de sus poemas. Este primero, llamado Lluvia, me gusta especialmente. Porque a mí la lluvia siempre me pone de un humor de musical hollywoodiense:

LLUVIA

Tienen sed los campos.

Ha llovido poco últimamente.

Pasaron las tormentas que no dejaron nada.

Sacaron a los ídolos y no vino la lluvia.

La lluvia viene cuando quiere. No tiene su sazón

hora fijada. Mucha o poca,

la lluvia jamás mide

cuanto otorga, ni prevé

dónde será bien recibida.

Llueve con simpleza, simplemente.

Se deja llover por puro gusto.

No castiga la lluvia, no condena.

Jamás la lluvia aplaude,

jamás se afirma en nada.

Es un don la lluvia, y no lo sabe.




CANCIÓN DEL TAJO

Me quiero navegable como el Tajo

y que un hato de lucios o de tencas

salten por mi vientre.

En invierno quiero dar calor a una comarca

y en verano arrancar el escalofrío de un niño.


Me quiero navegable

y que los barcos crujan en mis huesos

y bailen las muchachas al compás de una orquesta,

que los viejos pesquen en mi orilla

y no falte al arenero su jornal, su vaso de alma.


Me quiero navegable y ser por un momento

reflejo de esos pájaros que cruzan

volando el continente,

nubes a quienes nada importa

quedarse en el camino

o deshacerse como uva en el lagar del cielo.


Me quiero navegable y estar pasando a veces

y cantar a mi modo

canciones muy sencillas y tristes.


Y con su heterónimo, Violeta C. Rangel, con el que ha desarrollado una voz sólida, verosímil, compacta, Manuel acaba de publicar libro en la Editorial Baile del Sol, de cuya página he sacado esta reseña:

"Cosecha roja incorpora, además de los cuadernos Para nada (Editorial Crecida, 1999) y Four roses (Cuadernos del vigía, 2002), los últimos poemas inéditos de Violeta c. Rangel, poeta desgarrada, marginal y siempre presta a la desobediencia más corrosiva, extremos que le emparentan con escritores de la estirpe de Céline, Auster, Cioran o Leopoldo María Panero. Pocas veces en la poesía española se ha visto una obra más decididamente incordiante y descarada como la que se ofrece en este libro, no apto, desde luego, para optimistas o pusilánimes".
Un poema de Violeta:
TE advierto que ahí afuera
TE advierto que ahí afuera ladran perros
que un espejo mira helado tu cabeza.
No abras las ventanas, no las abras,
finjamos otra vez que aquí no hay luz,
que estamos muertos.

Encuentro poético: Acercando orillas

El día 18 de octubre estaré en Sevilla junto con los poetas Manuel Moya, Ángela Ramos, Eladio Orta y Verónica García, participando en una nueva lectura de poesía organizada por Baile del Sol. Será a las 19,30 h., en la Casa del Libro de Sevilla.
Igual que hice antes de la lectura enMadrid, iré colgando entradas dedicadas a estos poetas, para que todos los que pasen por aquí, y yo también, les conozcamos mejor.

... y según Valle Inclán


Leído en el blog de Víktor Gómez:


"La suprema belleza de las palabras sólo se revela, perdido el significado con que nacen, en el goce de su esencia musical, cuando la voz humana, por virtud del tono vuelve a infundirles toda su ideología"

Valle Inclán


(Francamente, este texto me ha parecido genial).

La poesía, según Allen Ginsberg




"La poesía es la historia de esas incursiones luminosas del alma secreta del individuo, y como los individuos son Uno a los ojos del Creador, en el alma del mundo. El mundo tiene un alma".

Allen Ginsberg

Interludio, poema de David Eloy Rodríguez


INTERLUDIO

(Del lat. interludere, jugar a ratos)


David Eloy Rodríguez


A veces sucede.

Algo quiebra el mecanismo

cotidiano de la desolación y sucede.

Se desista la terca ley de la distancia

y dos cualesquiera se encuentran,

sin saber cómo, sin casi pretenderlo.

Conversan, se ríen, se sorprenden

de no desconfiar en absoluto,

se entregan a lo que van inventando

como si estuvieran protagonizando el Génesis.

Todo es muy extraño, piensan para adentro

en los raros momentos en que se les aparta la alegría

porque vuelve a asaltarles la costumbre.

Pero el milagro sigue.

No detienen el juego por ahora.

Pasean, deletrean el alfabeto de su inocencia,

balbucean sus nombres nuevos, sus sueños viejos,

cantan estribillos de canciones tontas

y les parece extraordinariamente divertido,

se olvidan de comer, hablan sin parar d ela hermosura,

se conmueven cada vez en los silencios.

Suele haber en estos casos una ciudad

que va dando pasos lentos hacia la noche y luego

pasos un poco más rápidos hacia el alba.

El alba mientras tanto aguarda tranquila,

en su sitio, con su guadaña.


miércoles, octubre 03, 2007

Despedida, poema de Safrika

Despedida

Háblame, yo estaré esperando.
Será cuando todo esto haya pasado y camines delgado
cerca de alguna preciosa chica de pantys rotos.
Supongo que yo estaré sentada en algún bar
con el pelo recogido en una goma negra
y escribiendo o leyendo
puede que, la verdad
simplemente esté mirando al vacío, y bebiendo una cerveza
Creo que para entonces yo también estaré delgada
es posible que con una intensa vida sexual, ajetreadas noches de viernes
y millones de amigos al teléfono.
Háblame, yo estaré esperando.
No habrá entonces todo este montón de cosas inmóviles entre nosotros.
La televisión, la perra, el viento que arde en poniente, los pelos del baño,
la insaciable provocación violenta a la que nos sometemos,
el rencor sordo, la ira ciega, el deseo mudo.
Ni la sordidez de emparejarnos para siempre
ni mi sueño con otro lugar con otro hombre en otra época.
Ni tu sueño con este lugar esta mujer y en esta misma época.
Puede que entonces, con cierta luz que nos embellezca
con un poco de hachís para nublarnos la vista
con un poco de miedo que nos impida decir según que cosas
y con la vergüenza que da que pase el tiempo.
Puede, solo digo que
es posible
podamos hablar. No sé
del tiempo, de los animales abandonados, de nuestra propia suerte
y todo
sin afilar las garras.
pero
quien
sabe.

La monserga del mal día, un poema de David Méndez


La monserga del mal día.


David Méndez



Fingiendo no angustiarme

apretando los dientes

y acelerando el paso

escuchando la cháchara insoportable

pagando mis facturas

mis impuestos

las medicinas de mis errores

la contaminación de mis pulmonesl

a fecha de mi nacimiento

aceptando la conspiración

resignándome

aislándome

fragmentándome

apartando la manifiesta mirada del prójimo

recorriendo pesadillescos pasillos laborales

transigiendo las elecciones de las hienas

en la casa de fieras

comulgando con molinos completos

con su rueda su molinero y su molienda

atragantándome con el pan suyo de cada días

imulando ser otro

cuando de hecho soy otro

caducando en mi identidad

humillando la cabeza

temiendo perder el sueldo

y el mando a distancia

temiendo perder una paciencia tan elaborada

pero quitándome la dignidad y la vista

para sumarme al coro celestial

de arcángeles

proletarios

españoles

engañados

desorientadosy explotados

que loan la España que les parió

con tonadillas de los anuncioss

ecuestrados en su realidad plastidecor

comprando comprando comprando

mutándome en una mercancía

que arrastra los grilletes

chupando suela de caucho

extraído con los dientes

por no sé qué niño

de qué país

sometido

cómo no

a las leyes del mercado

para que el ciclo no cese

para que la riqueza fluya

para que los grasientos se unten

con la grasa de los magros

para progresar

para ir a más

para que el movimiento no pares

iempre adelante

comiendo del mercado

bebiendo del mercado

respirando el mercado

siendo la constante amañada

de las ecuaciones del mercadoc

agando el mercado

en grandes trozos de sangre

deslumbrándome con el fogonazo malva

de tanta libertad

que elige latas de tomate

selecciona equipos de fútbol

y escoge marca de coche

aceptando tener que elegir

no poder dejar de elegir

la marca el color el olor

el peso exacto la consistencia

la potencia de la descarga en voltios

perdiéndome en tanto zaguán de la elección insignificante

sin poder cruzar ninguna puerta de verdades elementales


cacareando que la vida es así


(pero

ansiando abrir los ojos

urgiéndome posar la vista sobre algo

cualquier cosa

libre

aunque sólo fuera

un poco libre)


mientras tanto


sonriendo

entregándome con las manos en alto

a la contingencia diaria

de comer tender la ropa

y esquivar el tráfico

peinándome cada mañana

la raya en medio

madrugando cada mañana

subiendo a autobuses infernales cada mañana

masticando impotencia cada mañana

para poder al final comprar

lo que otro trabajador fabricó

para poder comprarlo que otro trabajador fabricó para

poder comprar lo que

otro trabajador fabricó para poder

comprar lo que otro trabajador fabricó

para que el dueño de la fábrica

pueda vendernos con nuestro esfuerzo

el tiempo que nos roba

la identidad que nos roba

la vida que nos roba

la fraternidad que nos roba

y el seguro de amargura y otros contingentes que nos da

saltando todos las mañanas

a un vacío tan vacío

que parece minuciosamente repleto

vendiéndome por tan poco

perpetuando el error

la cuadratura del círculola candidatura de la hiena

el lobo entre los corderos

que balan infinitamente los mismos gestos

cerrándome puertas

cerrándome ventanas

ocultándome las pruebas

obviando la obviedad por obvia

obviando toda vida posible


y sin embargo


buscando con desesperación la salida

soñando con el descanso que no llega

suplicando que pare que todo pare

trazando planes con humo

mascullando

sollozando

reclamando

consolándome

diciéndome al fin

que un mal día al año

lo tiene cualquiera

pero que trescientos sesenta y cinco

qué coño

trescientos sesenta y cinco los tenemos todos.

De un poema de Jorge Riechmann


Jorge Riechmann me está acompañando en la bienvenida al otoño. Y tengo que decir que es una gran compañía, inteligente, sereno y duro cuando hay que serlo. De uno de sus poemas entresaco estas frases/versos:


"En poesía no se puede ni hablar por hablar, ni hablar por el placer de escucharse a sí mismo. el breve tiempo y la demasiada muerte nos vedan tales frivolidades. El soliloquio me parece esencialmente no poético: en poesía todo se extrema hacia el tú.


Todo ocupa un lugar: también la palabra prescindible. Para ocupar el suyo, la palabra prescindible ha desplazado o bien a la palabra sustancial, o bien al silencio. Eso es intolerable."

PuntoG

Gsus me ha hecho, a partir de un poema mío, este regalo que le agradezco mucho y que podéis ver en su PuntoG. Gracias, Gsus!

Pata de gallo


Ha salido un nuevo número de Pata de gallo, la revista de poesía de Literaturas.com. Entre otras cosas, todas interesantes, aparece este poema de Ángel Guinda que me ha gustado mucho y que copio aquí:


CAJAS


Lo diría una indígena y tendría razón:

“Ustedes tienen la vida organizada en cajas.

Nacen y les depositan en una cajita,

su casa es una caja, y las habitaciones

son cajas más pequeñas.

Suben a la casa en una caja,

bajan a la calle en una caja.

Viajan en una caja.

Duermen y hacen el amor sobre una caja.

A través de una caja ven el mundo.

Cambian de casa: lo meten todo en cajas.

Los Bancos y las Caja hacen caja.

Y cuando mueren

les introducen también en una caja."

Todo está hecho para que encajemos.

Nos encajan la vida.

Algunos no encajamos, y nos desencajamos.

martes, octubre 02, 2007

Prólogo de Patxi Irurzun para Resaca/Hank OVer

AGUA BENDITA Y ESPERMA
Patxi Irurzun

“Azotavírgenes, litronero”, solía escribirme algún supernumerario cabrón, hará unos 20 años, allá en mi mesa de la Universidad de Navarra. Era su respuesta a la lista de escritores favoritos que yo también apuntaba sobre esa misma mesa para distraerme durante las aburridas clases de literatura. “Bukowski”, ponía, por ejemplo, yo por la mañana, y por la tarde llegaba él, escupía lapos de agua bendita, lo borraba y anotaba sus palimpsestos: “Sindios, macarra, invertido”…Pero lo mejor de todo era que —digo yo— para sentirse tan ofendido, aquel meapilas del opus debía de conocer los libros del viejo indecente. La máquina de follar. Hijo de satanás. Mujeres… Igual el pobre hasta se mataba a pajas leyéndolos a escondidas y eso le mortificaba más que un buen cilicio (y le proporcionaba un secreto e intenso placer, por partes iguales).

El caso es que yo me sentía especial por haber descubierto hacía dos o tres años a aquel escritor irreverente, maldito, follador y bebedor insaciable… No importaba que lo hubiera hecho en una edición de La senda del perdedor del Círculo de Lectores (que era cualquier cosa menos minoritario o exclusivo), ni que después, cuando buscara en la biblioteca otros títulos de Bukowski sus fichas aparecieran en el cajón sobadas, amarillentas, pegajosas, casi como —hablando de pajilleros—las páginas de esas revistas guarras que circulaban de mano en mano en los colegios de curas.

Todo el mundo, en realidad, manoseaba los libros de Bukowski, aunque fuera clandestinamente. Y nadie se quedaba indiferente. En mi caso, lector voraz y escritor incipiente, fue una auténtica revelación. Como pasar de escuchar Parchís a los Sex Pistols.

—¿Pero se puede escribir así?— me preguntaba—. ¿Se puede hablar del sexo, del alcohol o de cómo se nos mueven las tripas con esa naturalidad? ¿Se puede sacar con la literatura toda esa mierda que llevamos dentro, o contar cómo nos estriñe hasta volvernos locos? ¿Se puede, además, hacerlo de ese modo, tan divertido, tan directo, como un gancho a todo lo establecido?

Se podía. Gracias a Bukowski, le desencajé la mandíbula a todas mis lecturas. Él me llevó, haciendo eses, a otros autores, y estos a otros: Fante, Carver, Hubert Selby Jr., ¡Raúl Nuñez! (que, sorpresas te da la vida, se levanta increíblemente en esta antología de su tumba, sobre la que hemos derramado tanto whisky –la resurrección se la debemos a David González–).

Mientras tanto, yo continuaba escribiendo, deformado por todas esas influencias, y comenzaba a publicar cuentos en fanzines, revistas literarias o pequeñas editoriales. Iba conociendo también a otros autores (como Vicente Muñoz, el otro antólogo de este Resaca / Hank over, a quien solía mandarle relatos con la esperanza de que me hiciera un hueco en su Vinalia Trippers, publicación de referencia en la literatura escrita en los márgenes) y era evidente que ellos también habían leído a Hank.

Sin embargo, a mí me parecía que aquella admiración por Bukowski se mostraba bastante contenida, por varios motivos: el primero de todos, puro egoísmo, la necesidad de proteger ese que suponíamos nuestro pequeño y secreto tesoro de una democratización que lo fagocitara (algo así como escuchar a los Sex Pistols en Los 40 principales).

Otra de las razones eran los críticos literarios, que durante mucho tiempo estuvieron mirando para otro lado, como si Bukowski no existiera, o como si todos fuésemos gilipollas y no nos diésemos cuenta de que en los créditos de muchas de las novelas y libros de cuentos del viejo indecente que publicaba Anagrama —con aquel diseño tan pulp—, se podía leer: “15ª edición” (claro que hubiera sido mejor que los críticos no abrieran nunca esas bocazas suyas que no mordían la mano que les daba de comer, pero que cuando se dignaron a hablar de Hank fue para hundirle los colmillos justo en mitad de la polla; aquella polla tiesa y descomunal, desde la cual eyaculaba nutritivos chorros de esperma sobre toda una generación de lectores y de escritores a los que empezaban a salirnos pelos en los huevos. Para esos críticos, los libros del Bukowski eran una suerte de literatura juvenil y superficial para leer con una sola mano y cualquiera que publicara un libro en el que un personaje se tomaba un botellín de cerveza a morro, un epígono, una mala copia del escritor norteamericano, que ya de por sí consideraban que no le llegaba al tobillo a cualquiera de los autores cansalmas y pedantes que ellos reseñaban a dos páginas en los suplementos literarios).

Con semejante panorama, reconocerse bukowskiano no era una buena carta de presentación, sobre todo para los escritores que aspiraban a hacerse oír con voces propias (voces que cualquiera que lea esta antología podrá observar que, digan lo que digan los críticos, la influencia, o mejor dicho, las lecturas seminales de Bukowski no han ahogado, y así en la siguientes páginas hay más de un texto que se mueve en claves distintas al realismo sucio).

Hay otro obstáculo más difícil de sortear—al menos para mí— cuando uno reconoce a Bukowski como uno de sus autores favoritos, y es su machismo, aunque dicho sea de paso, si las mujeres son a menudo en sus libros simples huecos en los que Chinaski, el famoso alter ego de Bukowski, encaja su pilila, los hombres —empezando por el propio Chinaski— no salen mejor parados, y son retratados como una especie de cloaca con tres patas en la que desaguan litros de cerveza y de masa encefálica hecha puré con la batidora de la estupidez humana. En Resaca / Hank over, de todos modos, Vicente y yo hemos puesto especial empeño, sin caer en cuotas ni en lo políticamente correcto (la mejor muestra es la portada del siempre genial Miguel Angel Martín) para que este libro no fuera uno de esos bares “solopi”, en los que, normalmente a altas hora de la madrugada y en avanzado estado de embriaguez, se encuentran “solo pitos”, y para que en la nómina aparecieran varias escritoras a las que el viejo indecente ha conseguido bajarles las bragas en alguna ocasión.

Una última razón para disimular la bukowskimanía es que cualquiera de sus lectores sabe que a Hank no le hubiera gustado nada que lo subieran a un altar. Ni siquiera aunque este fuera la barra de un bar. Y sin embargo, ¡que se joda Bukowski! Y también ¡a tomar por culo todos los argumentos anteriores! Ha llegado la hora de reconocer, sin complejos, la admiración que sentimos por él. Porque en el fondo somos buenos chicos (y chicas) y no nos vamos de las pensiones de mala muerte sin pagar ni nos liamos a hostias con nuestro padre, como vulgares chinaskis. Teníamos una deuda con Buk y Resaca / Hank Over es una forma de empezar a pagarla. La antología de todos modos está muy lejos de ser un tributo reverencial (y de hecho recoge también algún que otro texto que parodia el estilo del norteamericano) y tampoco surgió de un modo premeditado.

La idea germinó en el fanzine Borraska, que comencé a editar en Internet al finalizar mi avatar como azotavírgenes en la facultad de filología y convertirme en un Factotum, con diversos trabajos, a cada cual más cabrón (operario de fábrica, barrendero, peón de obra o periodista), lo cual me venía muy bien para adornar las solapas de mis libros, que de todos modos nadie compraba. Con Borraska me iba algo mejor, en ella recalaron muchos de los autores que había conocido en los márgenes, y con su colaboración saqué adelante varios números monográficos sobre obsesiones personales como la muerte, la locura, la masturbación, el trabajo (es decir, la muerte dos)… El contador de la página marcaba miles de visitas, y recibía con frecuencia emails de todo tipo y procedencia. En uno de ellos el escritor Javier Marroquín me sugería la idea de efectuar una voltereta hacia atrás, sin red, y publicar en papel libros con relatos como los que a menudo leía en Borraska. Para dar un poco de bombo al proyecto se nos ocurrió la idea de montar, usando Borraska como plataforma, un concurso de cuentos macarras, “¿qué tal si lo planteamos como un homenaje a Bukowski?”. Dicho y hecho, redacté unas bases majaretas (que hemos incluido en un making of en este libro, junto con la invitación que cursamos a los participantes o una carta que mandamos a Linda Bukowski, por si sonaba la flauta y nos cedía un inédito de su marido) y Javier se comprometió a poner los 300 euros y la caja de cervezas para el premio.

Hijos de satanás, así se llamó el certamen, recibió unos 200 cuentos, la mayoría de ellos desde países latinoamericanos (y también alguno desde presidios españoles) y algunas notas ilustres de ánimo, como las remitidas por el mismísimo Pedro Juan Gutiérrez o Antonio Skármeta. Pero, salvo alguna honrosa excepción, como la del ganador del concurso, Josu Arteaga, cuyo relato incluimos en Resaca / Hank Over, los cuentos no parecían capaces de trazar la pirueta sin red que suponía saltar al papel impreso sin caerse de la manos de los lectores y estamparse contra el suelo en posiciones de lo más ridículas.

El veneno ya estaba inoculado, de todos modos, así que retomando la idea de los cuentos bukowskianos comenté la jugada con Vicente Muñoz, que ya había saltado a la arena del circo literario con otras dos antologías en las que se reunía lo peor de cada casa (“Golpes. Ficciones de la crueldad social” y “Tripulantes. Nuevas aventuras de Vinalia Trippers”), y fue de ese modo como nos decidimos a invitar a Resaca / Hank Over a autores que ya habíamos visto muchas veces subir al trapecio y mantenerse en él con una botella de vino en una mano o haciendo cortes de mangas en el vacío.

Todo lo demás vino rodado. La antología, como suele suceder, se armó como le dio la puta gana a ella, lo que en principio iba a ser una colección de relatos se convirtió en un híbrido con cuentos y poemas, escritores con los que contábamos a tiro fijo se desmarcaron, llegaron otros en los que no habríamos pensado ni por el forro, faltarán seguramente muchos que merecerían estar aquí, etc. Y una cosa más, el título nos los regaló Goio González, compadre de otro de los antologados, Kutxi Romero, y chinaski de pro al que le debemos unos cuantos tragos por su genial acierto al desvelarnos que en inglés Hank Over quiere decir Resaca.

Por lo demás, no hay mayor misterio: en el fondo, la antología, más que un homenaje a Bukowski es una buena excusa para que tanto quienes participamos en ella, como quienes la lean –o al menos eso nos gustaría– pasen un buen rato, que es a fin de cuentas la mejor herencia de Hank, lo que sabemos que vamos a obtener cuando abrimos uno de sus libros.

Salud, pues, y feliz resaca a todos los hijos de satanás. Los demás pueden seguir bebiendo a escondidas.

Pamplona, 5 de julio de 2007

Prólogo de Vicente Muñoz Álvarez para Resaca/Hank Over

VISIONES DE HANK

Vicente Muñoz Alvarez


Se lo debíamos al bueno de Hank. Todos los que nos hemos reunido a brindar sobre su tumba en esta fiesta, y muy en concreto Patxi Irurzun y yo. Para ambos Charles Bukowski fue un flechazo inmediato, un amor a primera vista, acostumbrados a las soporíferas lecturas que durante nuestra adolescencia nos habían recomendado o impuesto. Existía una vida allá fuera, en la calle, al fin de la noche, en los conciertos y bares que frecuentábamos, en el monótono y alienante transcurrir de los días, en los amores rotos y las borracheras, en la locura y en la desesperación, que no reflejaban de ninguna manera todas aquellas lecturas. Y fue precisamente Bukowski ( junto a Miller, Céline, Kerouac, Carver y algunos otros ), a medida que su obra fue publicándose en nuestro país, el primero que nos habló sin tapujos de esa vida inmediata y próxima, desmitificando con mordaz ironía el papel tradicional del escritor. Hank era un poeta frustrado, pendenciero, bebedor e inconstante, enloquecido, salvaje y espontáneo, que retrataba sin artificios ni grandilocuencias vanas el mundo despiadado en que vivíamos, que escribía en nuestro mismo idioma de peleas y putas, de bloqueos creativos, de zurullos y caspa, de la misma gente y los mismos problemas que a nosotros nos afectaban... Un escritor del mundo real ( al menos del nuestro, claro, hay varios y todos en este, y cada uno decide cuál le atrae y a cuál pertenece ).

Al margen de la influencia mayor o menor de su obra en la nuestra, fueron Bukowski y algunos otros ( a los que tuvimos casi clandestinamente que ir descubriendo ) los que nos hicieron en realidad amar la escritura y espolearon nuestra vocación creativa, y no, desde luego, toda la infumable ( para un adolescente inquieto ) sarta de autores que nos habían vendido de estudiantes como ( alta ) literatura. Si accedimos después voluntariamente a otras ( altas ) lecturas, fue debido precisamente a autores como Bukoswki ( que nos llevaron a Hamsum, Fante, Céline, Hemingway, Pounz, Rimbaud, Whitman... ), que nos hablaron en el lenguaje pop( pular ) que entendíamos y nos mostraron un camino literario y existencial mucho más próximo y verdadero.

En un recodo de ese camino nos encontramos Patxi Iruzun y yo, y muchos de los autores que homenajeamos hoy a Hank. Corrían los años 90 y la explosión de fanzines y revistas subterráneas y contraculturales del momento había ido poniendo en contacto a muchos escritores de la misma o semejante cuerda, ninguneados sistemáticamente hasta entonces por el aparato logístico de la cultura oficial. Borraska y Vinalia Trippers (o lo que es lo mismo: Patxi y Vicente & trippers, respectivamente), nacidas en plena eclosión del mundo del zine, fueron desde su inicio proyectos y plataformas afines que sirvieron, junto a otras ( Ojalatemueras, Monográfico, El canto de la tripulación, Anna Bel Lee ) para dar a conocer la obra de muchos autores que habíamos crecido con Bukowski en nuestra mesilla de noche. Casi de modo paralelo, una en papel impreso y otra en la red, ambas publicaciones editaron durante la segunda mitad de los 90 textos de muchos escritores realistas que de una manera u otra habían bebido de fuentes hasta entonces consideradas cultura popular, cuando no directamente cultura basura: el cómic, la televisión, el rock, el porno, el gore... integrándolas en su obra y fundiéndolas en su manera de crear y escribir.

Antologías de relatos como Golpes. Ficciones de la crueldad social ( DVD ediciones 2004 ) y Tripulantes. Nuevas aventuras de Vinalia Trippers ( Eclipsados, 2007 ), o de poemas como Feroces ( DVD,1997) y Poemas para cruzar el desierto ( Línea de fuego, 2004 ), han ido estos últimos años recopilando la obra de muchos de estos autores, poniendo de relieve la existencia de un discurso literario y crítico muy diferente al que se nos muestra y vende desde las altas esferas.

Cuando hace algunos meses Patxi me habló del concurso homenaje a Bukowski en Borraska, no pude resistir la tentación de dar un paso al frente, proponiéndole una antología en su nombre, para prepararle al viejo una celebración por su sitio. Comenzamos entonces a pedir material, relatos y poemas, a los autores que, sin agotar por supuesto la nómina, nos parecieron más representativos para la ocasión, y poco a poco, en un fascinante proceso de construcción colectiva, las piezas del puzzle fueron encontrando su hueco hasta convertirse en lo que hoy es este libro.

Autores más y menos conocidos ( algunos casi inéditos ) y un magistral Raúl Núñez ( al que David G, siempre presente, convocó desde el lado oscuro ) poniendo la guinda al pastel, lanzamos desde aquí reunidos un guiño al bueno de Hank y os invitamos ahora a todos a compartir esta fiesta.

La mayoría de las líneas temáticas de la obra bukowskiana (que por otra parte son relativamente reiterativas y escasas, todo hay que decirlo) han sido aquí de un modo u otro desarrolladas: las mujeres y el sexo, la violencia doméstica, la filosofía de bar, el hipódromo, las peleas callejeras, los trabajos mal pagados, la locura y la muerte y, por supuesto, las resacas y las borracheras, inevitables, claro, en cualquier homenaje a Henry Chinaski.

Ahora bien ( y este es un factor importante ), cada autor lo ha hecho desde su visión personal, su estilo y punto de vista, que en algunos casos no es, digamos, muy bukowskiano. Todos los aquí congregados tenemos por una u otra razón una deuda con Hank, pero cada cual la ha interpretado y saldado a su modo, a veces incluso poco condescendiente con el pretendido estilo Bukowski.

Frecuentemente suele (des)calificarse a los escritores que reconocen esta deuda como plagiadores del mismo y faltos de universo propio. La obra personal de cada uno de los antologados en este libro (y a ella me/os remito) es una prueba fehaciente de que en la mayoría de los casos esa posible influencia no es más que eso, y de que cualquiera de ellos posee idearios y planteamientos estéticos muy alejados de ese registro.

Pero aquí y ahora, que es donde estamos, nos hemos reunido ex profeso en memoria de Hank, y hemos aportado nuestra visión del mismo para brindar felices y desinhibidos sobre su tumba.

A él, estoy convencido, le hubiera gustado más que cualquier ramo de apestosos crisantemos.

Salud y pura vida allá donde ahora estés, viejo.

Te debíamos esta fiesta.

León, verano de 2007.

lunes, octubre 01, 2007

Confesión


Hoy tengo que confesar esto:

para una adicta a la intensidad como yo, la poesía es la mejor droga.

Última hora sobre Resaca/Hank Over


Copio y pego del blog Hank Over:


Queridos hijos de Satanás: recién firmado el contrato para nuestra Resaca, ha llegado el momento de dar a conocer la editorial que apadrinará a la criatura. Será finalmente Caballo de Troya, sello que dirige Constantino Bértolo y que pertenece al grupo Radom House Mondadori . El título definitivo, Resaca/ Hank Over. Un homenaje a Charles Bukowski; la fecha de publicación, abril de 2008, y la portada y nómina de colaboradores satánicos, la que figura en el encabezamiento a este blog, justo a vuestra derecha. De momento, para ir abriendo apetito y ambientando la fiesta ( que, podéis estar seguros, va a ser sonada como ninguna ), os adelantamos en primicia los dos prólogos que preceden a la selección de textos y autores, donde Patxi y yo nos despachamos a gusto con el tío Chinaski, y otras dos viñetas luciferinas del gran Miguel Ángel Martín, más que idóneas para la celebración. Una gran noticia, sin duda, para todos los admiradores de Buk, y una pequeña espera que los hijos de Satanás nos encargaremos de amenizar con los mejores caldos de nuestra cripta - bodega. Feliz domingo & dulce resaca !!! v.

Hale: pues cervecita a nuestra salud! Más tarde, aquí también, los dos prólogos.

El esplendor de la metamorfosis, poema de Jorge Riechmann

Leí el otro día este poema de Jorge Riechmann, y me gustó tanto, me vi tan reflejada en algunos de sus versos (el primero fue un relámpago de revelación), desearía tanto merecerme otros, que si tuviera el dinero y la percha de Angelina Jolie sin dudarlo me lo tatuaría en la espalda.


El esplendor de la metamorfosis


Has ganado la punta de maldad que necesitan los buenos para ser auténticamente buenos.


Has ganado la pizca de obscenidad que necesitan las mujeres para ser auténticamente misericordiosas.


Has ganado la docena de escaleras, recámaras y dobles fondos que necesitan los cerebros para ser auténticamente imaginativos y precisos.


Has ganado un par de kilos, pero te sientan como a una diosa anterior a la era de las liposucciones.


El cambio, de un día a otro, es infinitesimal. Pero los días se van endeudando con semanas, las semanas imponen normas a los meses, los meses profieren rigurosas últimas advertencias contra los años, imperceptiblemente y sin claudicaciones


han pasado cuatro años y eres otra —la misma, claro, y otra—, la metamorfosis se ha cumplido.


Cuando te introduces en la cama a las seis de la mañana después de haber trabajado toda la noche y quieres hacer el amor


desearía matarte desde luego, pero deseo mucho más


aunque me halle confuso como pez arrojado a la luz desde lo más hondo del sueño submarino


hasta en tus pliegues más blancos y secretos follarte, amiga dulcísima, mientras va amaneciendo a trompicones en este barrio de cristianos bemeuves y glaciales céspedes ingleses que no hemos elegido y del que esperamos poder escapar pronto.


Has esquivado la baba de la muerte prendida a un hilo de risa y de miedo deslumbrante,


te has ganado la vida los días en que la vida era tormento y también aquellos en que era juego,


estás aquí, intacta y recreada, inconcebible e inconfundible, espejeante en la fuerza algebraica del deseo, en el exacto esplendor de la metamorfosis.


¡Pero qué guapas sois las chicas morenas con los ojos claros!


Eres

mi

mujer


y estoy tan orgulloso que tenía que escribir este mensaje para hacértelo llegar, fax mediante, el 17 de diciembre de 1994.
(Me entero después de que este poema fue escrito por Jorge Riechmann después de que su mujer pudiera con un cáncer, y me parece entonces aún más estremecedor).