miércoles, octubre 31, 2007
Más sobre el encuentro poético en Valencia
Gracias, Víktor.
martes, octubre 30, 2007
Ida y vuelta: poema de Antonio Gamoneda
Has cruzado despacio la ciudad.
Por una vez, tú no vas a trabajar,
ni a comprar una medicina,
ni a entregar una carta:
has salido a la calle para estar en la noche.
Tienes suerte esta vez;
has sabido, esta vez, que se puede vivir
y sentir reunidas tu existencia y la noche,
y que es justo y es bello y es real respirar
en esta libertad oscura hasta las estrellas.
Y, de pronto,
has pensado en tu especia y en tu privación
y en que, todos los días de la vida,
los que no aman la noche nos ocultan
esta paz que hay entre nosotros y las cosas del mundo.
Es entonces
cuando, más que en la noche, tú vives en la cólera
y en el amor también. Y te detienes.
Desandas la ciudad y te reúnes
a otra profundidad también oscura.
(Y resulta que lo que yo intuía y apenas acertaba a balbucear en esas últimas entradas a propósito de un texto de Jorge Riechmann, me las encuentro esta mañana dichas con toda la justicia y la belleza de las que él es capaz, por el maestro Antonio Gamoneda. Y a una le dan ganas de decir amén.
De su libro Blues castellano, recientemente reeditado por Bartleby Editores).
Arreglos invisibles: poema de C. K. Williams
dobladas como viejos manzanos,
que, en una de las ventanas de la fachada,
ayudándose de lupas,
agujas finales como el cabello y relucientes
tijeras, separan el entramado de la urdimbre
y recortan lo que en caso humano
sería tejido enfermo.
Raspaduras, rasgones y deshilachados,
cortes, quemaduras y manchas
de ácidos, hilos sueltos
de la línea de puntada
por la tensión que provocan menudas,
insignificantes aberturas que
en una psique enferma
formarían un laberinto mortífero.
A esas manos duras como astas,
a esos ojos pulidos como el acero,
los hilos con los que trabajan
deben de parecerles tan duros
como las cuerdas de un barco, el cableado
de una grúa, pero de todos modos aún
agachan la cabeza y muestran la dentadura
para mordisquear un nudo sobrante.
Sólo de vez en cuando alzan
la vista para mostrarte
cuánto más hermosas que esos dobladillos
de seda y sarga son las prendas
de la mente, aunque cuánto
más benignos los utensilios que usan
que los procedimientos de la mente
para el perdón y la reparación.
Y en tu soledad te das cuenta
de la forma tan gentil que tienen de concluir
la tela, la solicitud
con que sujetan los bordes desgastados
para unirlos, con qué severa
pero amable indiferencia empuñan
sus tijeras sanadoras:
el perdón, la reparación.
(Último poema de su libro Reparación, publicado por Bartleby Editores)
lunes, octubre 29, 2007
Presentación de La alambrada de mi boca el sábado 3 en Valencia
"Presentación 4 libros y 1 revista literaria en Valencia: Ed Libros de la herida, Ana Pérez Cañamares, Ana Mª Espinosa y 13TRENES en Libreria Primado
El próximo día 3 de noviembre, a las 12:00 h en la Libreria Primado (Avda. Primado Reig, 102) de Miguel Morata, quíntuple presentación de libros y revista literaria:
Entrada abierta a poéticas inmanentes de gran solvencia expresiva y madurez formal, con singulares, precisas y selectas trayectorias personales y colectivas que son buena muestra de lo mejor que puede dar de sí el hecho poético, el talento artístico y la conciencia humana.
En este primer avance, dejo huellas para rastrear en internet. Durante los próximos días iré presentándolos más detalladamente.
EDICIONES LIBRO DE LA HERIDAhttp://www.librosdelaherida.blogspot.com/
LA PALABRA ITINERANTEhttp://lasafinidadeselectivas.blogspot.com/
ANA PEREZ CAÑAMAREShttp://elalmadisponible.blogspot.com/
ANA Mª ESPINOSAhttp://pintandoversoslibro.blogspot.com/
13 TRENEShttp://trecetrenes.blogspot.com/
Una oportunidad magnífica de escuchar a poetas que hacen historia sondeando la forma, las formas, deformando las deformaciones teledirigidas de los Mass Media y ejerciendo de historiadores reales de lo vivido y lo en vida viviéndose... escrituras itinerantes, genuinas y generosas, de riesgo, de osada resistencia, de fraterna consciencia, de libérrima independencia y solidaria vocación."
Un lugar para la ternura
Y sigo dando las gracias
domingo, octubre 28, 2007
Poema: las piedras
Durante las vacaciones
recogemos las piedras
que el mar nos regala.
Son las piedras con las que luego,
en el invierno, reconstruimos
las ruinas de nuestras guerras.
No sólo les pedimos
que resistan.
También que nos recuerden
que el mar existe.
...más ideas al hilo de Riechmann
Ya he contado otras veces que hacía mucho que yo no leía poesía asiduamente, hasta que hace dos años, después de una crisis de escritura tras el empeño en escribir novela, no sé por qué me volví hacia la poesía. Quedé deslumbrada. Me di cuenta de que en la escritura de poesía podía volcar todo, todo lo que me interesa, a nivel personal, a nivel humano. Pensamiento, intuición, emoción, ética y estética se unían en un ensamblaje llamado poema.
Creo incluso que primero fue escribir poemas y luego ponerme a leer, intentar hacerme una idea de todo lo que me había perdido en los años anteriores y de lo que se escribe ahora y puede interesarme. No sólo poesía en sí, sino también textos sobre poesía, los textos deslumbradores que escribe gente como Riechmann o Antonio Orihuela. Textos en los que me oriento mediante mi intuición, mi realidad y mi deseo. Textos a los que pregunto: ¿y yo? ¿Qué tengo que decir? ¿Qué puedo aportar? ¿Cuál es mi sitio?
Puedo decir -a mi favor- que nunca he dejado de observar. Miro a mi alrededor, y miro también hacia dentro. Nunca me he fiado de los caminos trillados -y ese ha sido mi error y también mi riqueza. Lo mismo puedo decir de mi viejo vicio de compararme, de preguntarme con respecto a los demás ¿y yo, yo qué hago? ¿Dónde me sitúo, en qué me muevo?
Y de eso puedo escribir: de mí, y de mí con respecto a los otros. Sé que el fracaso de esta sociedad abarca muchos estratos. A mí me ha costado unirme, moverme en grupo. Pero sé que esta sociedad fracasa también de puertas para adentro. Sé de las dudas y dolores que se sienten cuando se intenta ser honesto en la amistad, en la maternidad, en la pareja, en la familia. Sé de los corsés que aprietan y atenazan, y sé del abismo que se siente en la ignorancia, cuando se deja atrás lo sabido y lo heredado, lo que no nos vale. Sé de memoria ese consenso general del que habla Riechmann y lo necesario que es que nos digamos: no sabemos. Ayudémonos. Consolémonos. Imaginemos otra vida. Pero antes admitamos que no sabemos. No nos sabemos en pareja -en un amor de verdad, sin daño, sin poder, sin competencia-; no nos sabemos como padres -en una autoridad que acompaña, que aconseja, que contempla-; no nos sabemos en una amistad sin frivolidad, sin distancia, sin recelo; no nos sabemos en soledad tampoco; no nos sabemos en el metro, en el trabajo, en esta marabunta de la ciudad, de las distancias, de las luces fluorescentes, de la violencia y la alienación. No nos sabemos.
Vamos a decirlo en voz alta. Vamos a dolernos y a llorar juntos. Vamos a desnudarnos y mirar con compasión nuestra fragilidad, nuestras cicatrices, nuestros tumores. Vamos después a celebrar que estamos vivos y que vamos a arriesgarnos. Vamos.
sábado, octubre 27, 2007
Sol de atardecer, poema de Jane Kenyon
¿Por qué esta luz me obliga
a volver a mi infancia? Yo llevaba un traje
amarillo de verano y la falda
hacía un círculo perfecto.
Girando y girando
hasta que se extendía al máximo
era irresistible... La hierba y los árboles,
mis brazos abiertos, y la falta
que giraba en la luz ocre
de una tarde temprana de junio.
Entonces supe
que tendría que vivir y continuar
viviendo: qué doloroso fue; y todavía
qué dolor quema
pero no destruye mi corazón.
(de su libro De otra manera, publicado por Editorial Pre-Textos)
Texto de Jorge Riechmann, a propósito de La marcha de 150.000.000, poema de Enrique Falcón
"¿Qué puede la poesía?, les preguntamos una y otra vez a los poetas. La poesía puede recordarnos que somos mortales, y que sabemos de resurrecciones; que la frágil lumbre de la conciencia está entretejida de palabras, y que éstas son material inflamable; que no tenemos que aceptar las definiciones de lo nombrable y lo innombrable impuestas por el Amo; que la belleza siempre está ahí, dispuesta o posible; que la tragedia forma parte de nuestra condición, que el ser humano aspira a lo abierto y merece superar los espacios de reclusión y oclusión.
La poesía (en su doble función celebratoria y crítica) puede mantener abierto el mundo, en positivo, o al menos -en negativo- oponer resistencia a su oclusión. Desde esta perspectiva, arte y poesía, son imprescindibles e insustituibles.
El pensamiento crítico necesita dipositivos para destrivializar.
Cuanto más se generaliza un consenso, cualquier consenso, es cuando más falta hacen escritores, pintores, músicos, poetas que -como Enrique Falcón- digan la otra verdad.
No son tiempos anormales, sino tiempos excepcionales; y lo que necesitamos no es autocomplacencia ni apología de la normalidad, sino conciencia de lo insoportable. A una práctica cultural que no olvide esto llamadla, si queréis, compromiso".
Muerte y resurrección. Función celebratoria y crítica.
Cada vez que pienso sobre la poesía, sobre la mía y la de los demás, la que me interesa y me parece imprescindible, se me presentan conceptos por parejas. ¿Qué me mueve a escribir? ¿Qué busco en la poesía?
El amor y la ira.
La belleza y la justicia.
La precisión y el misterio.
La fortaleza y la ternura.
Ira que nace de cada traición que se le hace a la vida, del dolor propio y ajeno. Amor hacia su grandeza, amor -compasión- hacia nuestros errores y sobre todo hacia las víctimas de esos errores.
Belleza, belleza que nace a cada instante, belleza que duele y consuela, belleza de las palabras, y justicia, justicia de la memoria, justicia de la exactitud, justicia en la honra a esa belleza, justicia frente a quienes la destruyen y pretenden además que lo olvidemos.
Precisión de las palabras, búsqueda del consuelo de la exactitud. Y el misterio inevitable, porque en la combinación de las palabras la suma nunca es exacta.
Fortaleza, firmeza, valor para la verdad. Y ternura para lo pequeño, para impedir que lo pequeño sea aplastado por la necesidad de ver lo grande.
Estas son mis ideas, un poco en bruto, siempre intuidas, apenas acariciadas. Y para quien quiera leer ideas bien construidas, bellas, fuertes, justas, el texto de Riechmann íntegro aquí.
viernes, octubre 26, 2007
Sumertime, poema de Domingo López
Más gente generosa
"ANA PÉREZ CAÑAMARES, publica libro, es decir publica vida, esa vida que se escoge para que le sirva como idioma a otros tantos. El título enuncia todo, lo que se traduce como una maravillosa incógnita. Good luck ANA, aunque sepa de antemano que será una vitoria segura.
Nota: Todo el mundo pitando a comprarlo. Ediciones Baile del sol."
martes, octubre 23, 2007
Crónica de Sevilla

Bases Premio Faroni

El Círculo Cultural Faroni-Literaturas.com y el programa LA AVENTURA DELSABER (la 2 de TVE) convocan el XV Premio Internacional de Relato Hiperbreve 2007. Los relatos hiperbreves, de tema libre, no superarán las QUINCE LÍNEAS en letra Times New Roman, cuerpo 12, (1.230 caracteres con espacios), deben ser originales, inéditos y dignos de su lectura por parte del Jurado.
Cada autor podrá presentar un solo relato hiperbreve, cuyos derechos de publicación, previa autorización, quedarán en manos del Círculo Cultural Faroni siempre y cuando la calidad del mismo lo hiciera meritorio.
Se remitirá una sola copia del relato pegado-escrito en el cuerpo de mensaje. No se admiten archivos adjuntos. Todo relato en archivo ajunto será automáticamente destruido.
Sólo se aceptarán envíos de originales por correo electrónico a Literaturas. com faroni@literaturas.com y a laaventuradelsaber@rtve.es
El plazo de presentación finaliza el 10 de Diciembre de 2007.
EL PREMIO
El jurado concederá un primer premio consistente en un lote de CDs del sello discográfico de RTVE-MÜSICA valorado en 300 euros. El lote incluirá la Colección de Clásicos Populares, La historia del Pop-rock en España, una colección de Jazz y de otra de flamenco.
El jurado podrá, si así lo justificase la calidad e interés de otros relatos, conceder hasta un accésit y una Mención Especial, o declarar desierto el premio si los relatos no reuniesen la calidad suficiente.
No se devolverán los originales presentados. El círculo Faroni podrá decidir la publicación conjunta de los relatos si la calidad de los mismos así lo aconsejare, solicitando previamente autorización a los autores.
Se procederá a la entrega del premio y, en su caso, de los accésit, o a la declaración del premio como desierto el día 28 de diciembre de 2007.
Éste se comunicará oportunamente a los ganadores. Se publicará en las páginas web de Literaturas.com http://www.literaturas.com/ y en la de la Aventura del Saber www.rtve.es/laaventuradelsaber comunicará a los principales corresponsales de la prensa nacional e internacional.
El premio lo entregará D. Luis Landero, Ujier-Presidente Honorario del Círculo.
y gracias
Versos de Safrika
No puedo huir
de mí
jueves, octubre 18, 2007
La poesía
E inmediatamente, pienso: "la poesía es carne que canta".
Flamenco, tango, rock, blues. Música viva, apasionada. Esa es la que yo, al menos, trato de escuchar y cantar en la poesía.
Entrevista a David González
Escritores abducidos, artículo en el blog de Rafael Reig
"Quizás porque, como diría un materialista, al escribir uno siempre se delata aunque no quiera.
También en eso escribir se parece al matrimonio: uno descubre cosas de sí mismo que preferiría no saber.
Por eso nadie escribe para decir algo, sino para escuchar, para que lo que escribimos nos diga lo que no sabíamos de nosotros mismos, para que nos delate".
miércoles, octubre 17, 2007
Acercando Orillas II (IV): Ángela Ramos
Ángela Ramos Díaz nació en 1967 en la isla de Gran Canaria. Es licenciada en Filosofía y Periodismo. Actualmente ejerce de profesora de Filosofía en un Instituto de Enseñanzas Medias. Ha sido galardonada dos años consecutivos con el primer premio del certamen de jóvenes autores organizado por la Consejería de Cultura del Gobierno de Canarias. Ha publicado relatos, poemas y artículos periodísticos en revistas y diarios insulares. Trabajó dos años en el periódico "Diario de Las Palmas" y fue miembro fundadora del colectivo cultural que dió pie a esta editorial. Bajo los castaños (Tenerife, 1998) incluido dentro de Alternativa, fue su primer libro publicado. A continuación han seguido Faltó la primavera (Tenerife, 2005) y A destiempo (Tenerife, 2007).
A propósito de Faltó la primavera, puede leerse en la página de la editorial:
"Todo es fragancia y humo", dijo el poeta y con ese simple verso de José Mª Álvarez logramos sintetizar el sentido de este poemario. Porque aquí, donde el horizonte hilvana su tristeza sobre nuestras islas, eternamente aisladas, estamos condenados a arrastrar con los límites del océano y a soportar el siroco africano.Y es que el ser humano ha terminado desvituándolo todo y conformándose con la reserva de oxígeno de las plantas del patio. Y las estaciones ya no son lo que eran, ni las emociones que generan a su paso. Por eso también el paisaje acaba perdiendo su virtud de recogernos y arroparnos.Mientras, sin embargo, en ese juego de ir de fuera a dentro, nos quedamos esperando que alguien se quede antes de irse o huimos antes de que el otro escape. Y en ese mar de confusiones huye también la primavera, su fragancia, espantada por el humo y la confusión que todo lo envilece. Tras su ausencia, apenas sólo prevalece el desvelo y el paisaje después del abandono.
Y de su último libro, A destiempo, dice la propia autora:
Antonio Machado decía que “la página escrita nunca recuerda todo lo que se ha intentado, sino lo poco que se ha conseguido”. Este poemario es para mí un reflejo de lo que humildemente he conseguido o conseguí en aquel remoto tiempo en que me iniciaba en la tarea literaria. Y hoy, veinte años después, he decidido sacar a la luz aquellos poemas a los que dediqué mis horas y mis desvelos en un pueblo perdido del Noroeste grancana1rio, donde nací y al que tengo como lugar de referencia. “A destiempo” nació allí, en las horas perdidas de las tardes muertas, porque cualquiera, con sólo dedicar un poco de su tiempo a leer poesía, puede experimentar en su interior ese deseo de escribir, de comunicarse con otros que están en la distancia.
Acercando Orillas II (III): Verónica García
Verónica García es un arquetipo de una nueva generación poética, dentro de esa hornada de autores nacidos en los sesenta, que asumen la tradición sintiéndose favorecidos por la libertad, desenvueltos y capaces. Es la suya una mirada sobre sí mismos y la sociedad en que les ha tocado vivir, y en ella se aprecia un propósito de estilo, una capacidad de lenguaje y sugerencia visual nada desdeñables.
Nacida en Las Palmas de Gran Canaria en 1967, hija de padres escritores, es Licenciada en Ciencias de la Información por la Universidad Complutense, ha completado el programa de doctorado en Periodismo por la Universidad de La Laguna, ha trabajado como ayudante de montaje y guionista, ha sido profesora de alemán e inglés y de español para extranjeros.
Hasta el momento ha publicado los libros de poesía La mujer del cubo verde; primer premio Tomás Morales en 1986; Sinestesia; (Nuevas Escrituras Canarias, 1992), Posibles enunciados, Ediciones La Palma, 1996, finalista del Premio Nacional de la Crítica, además de El universo de los náufragos, en la Colección San Borondón de El Museo Canario, 2000, con ilustraciones de J. C. Pérez Déniz, siendo La isla del Caimán su quinto poemario, en el que recupera buena parte de su obra ya editada y añade algunos textos hasta ahora inéditos.
Ha sido incluida en Poesía última; (El Urogallo, Madrid, 1987), antología de quince poetas nacionales, y edición crítica de Francisco Brines, Antonio Colinas y Benjamín Prado; Sinestesia; (Revista Cómplice, Madrid, 1992), Poetas de los 80: cuatro signos de un itinerario posnovísimo, monográfico generacional; Nuevas Escrituras Canarias, 1992; Los poetas de fin de siglo (Revista La Plazuela, Centro Insular de Cultura, 1997, antología, y Ultima Generación del Milenio (Ayuntamiento de Telde, 1998), así como en Reincidencias, libro colectivo de relatos publicado por el Centro de la Cultura Popular Canaria en 2000.
Ha sido miembro del Consejo de Redacción de la revista La Plazuela (1997-2000) y actualmente es codirectora de la colección poética San Borondón, editada por El Museo Canario.
KUHNUM
El polvo del camino
es canela en mis pies.
Busco el azar
entre la humedad y el aire,
invento las puertas
que atraviesan el granito.
Soy discípulo del carnero,
sobre mi frente
el cielo apoya su espalda.
(De Lapso, Baile del Sol, 2006)
Nuevo blog: TizztyBlue
"Aquí y ahora , en relieve , en fofi , con mayúsculas góticas , subrayado.
El pájaro de fuego es el ingenio mecánico que sobrevuela los dormitorios y nos invita a hacer llamadas en medio de la noche. Es el que impide que todo esto se nos olvide ; esta tarea de bueyes tercos de demostrar que existe otra manera de hacerlo , dejando un surco , destrozando algunas piedras que parecían intratables. Grita fuerte , el cabrón. Es grotesco y a veces terrorífico, pero hay que conocerlo hasta la última pieza.
Una trama. Mil artefactos. Puesta en escena , estilo. Sube."
Un poema de Javier Das
de la cena de Navidad,
entre huevos rellenos,
platos de jamón,
paté y salmón,
destaca una cara
entre todas,
la de mi padre,
con 5 meses y medio
de enfermedad
a sus espaldas,
y en cambio,
40 kilos
menos de peso.
Fue una
de las pocas veces
que pudo cenar
algo sólido
y no basar su alimentación
en batidos especiales
con sabora plátano.
Lo que sorprende
al ver
el resto de las caras,
es que ninguna
muestra
el más mínimo
signo
de tristeza,
todo son risas,
felicidad,
como cualquier
otro año.
Porque
el regalo
que todos
recibimos ese año,
fuera de objetos materiales
y dinero,
fue
compartir esa cena
con él,
prepararla a su lado,
verle sonreír,
y por una vez,
ganarle la partida
a un cáncer de estómago,
aunque
solamente diez días
más tarde
nos demostrase
a lo que había venido.
(Javier Das, de su blog ...en silencio...)
El forro, de Gsus Bonilla
Otro que saca libros y poemas de paseo, para no seamos sólo unos pocos lo privilegiados que lo leen y escuchan. Jesús Bonilla se ha sacado de EL FORRO un buen manojo de poemas vivos, sin afectación y con las palabras de punta.
Puedes comprarlo en
http://stores.lulu.com/gsusbonilla
y para que veas, una muestra gratis:
http://www.lulu.com/browse/preview.php?fCID=1149449
Y además, como se puede ver en blog de Kebrantaversos, hay una lectura de Gsus en el Bukowski este próximo jueves. No sé por qué, pero mi blog, de nuevo, me boicotea la subida de imágenes.
Felicidades, Gsus. Seguiremos leyéndote con gusto.
Nuevo Calidoscopio
Como en un Calidoscopio te ofrecemos pequeñas cuentas que satisfagan o piquen tu curiosidad. Sobre cualquier tema en miscelánea, o bien sobre música, cine y literatura.
Sin el apremio de la modernidad y la vanguardia, con la tranquilidad de quien revisa lo pasado. Visiones caleidoscópicas de nuestra cultura, eso es lo que pretendemos mostrar.
A disfrutarlo.
...más gracias
martes, octubre 16, 2007
Gracias
lunes, octubre 15, 2007
Poema de José Manuel Trabado
Hay un pueblo solitario en el que los días de lluvia
pasean los fantasmas de escrombreras que fueron.
Allí son metódicas las tristezas,
nadie lava las culpas del vecino,
cada uno mira sólo sus arterias
y bombea
bombea,
bombea pena.
En las paredes losniños escriben el fin del mundo
con buena caligrafía
y los viejos arreglan su casa ignorando
la advertencia de la carcoma.
Hay nombre que olvidé
en el limbo de sus calles
pero a veces regresan como astilla entre las uñas
para hacerme hablar de cosas que no sé.
Hay un pueblo con tabernas vacías
y relojes con fiebre:
el tiempo de los vivos
confunde la brújula con los caminos.
Todo hombre es un extravío
entre lo que fue y lo que quiso ser.
Nuevo blog de David González: Yo no quiero ir al cielo
Acercando orillas II (II): Eladio Orta
Tomo estos datos del blog Islas en la Red, de Daniel Bellón, a quien doy las gracias.
"Eladio Orta (Isla Canela, Huelva, 1957) es poeta, editor, campesino y resistente ecologista. Eladio es uno de los animadores del encuentro de editores de Punta Umbría, y uno de los habituales en los encuentros de Voces del Extremo, que organiza en Moguer otro potente poeta onubense, Antonio Orihuela".
Y para muestra este poema, que me encanta:
PRELUDIO
Portada de La alambrada de mi boca

Bueno, pues los colores no son así, pero así es como me salen... caprichoso mi libro, que ya toma decisiones por su cuenta...
domingo, octubre 14, 2007
miércoles, octubre 10, 2007
La gran noticia
Con un poco de suerte, la semana que viene, en la lectura de Sevilla, no leeré de mis manoseadas fotocopias, sino del libro, recién salido del horno, calentito y con ganas de ver mundo. Si entráis en la página de la editorial Baile del Sol, podéis ver el cartel del acto de la próxima semana y en una esquinita la portada del libro, que tengo que agradecerle al poeta Lucas Rodríguez, que me brindó esa foto y me permitió seguir jugando entre nubes.
Y os juro que no exagero si digo que mucho de este libro os lo debo a vosotros, a los que habéis estado ahí leyendo este blog durante este último año, enviando comentarios, aliento, apoyo, opiniones, lecturas y mucho cariño. No sé si os podéis imaginar el empuje y la confianza que me habéis dado.
Y gracias, por supuesto, a Tito y a Ángeles, mis editores, porque han hecho que todo el proceso hasta ahora haya sido tan dulce y suave y alegre como un verdadero baile.
Hola, hola
Entretanto, os cuento qué he estado leyendo: he terminado la antología de Gamoneda -apabullante, deslumbrante-; The children´s Book of American Birds, vol. 4 -con una edición que lo convierte en libro/joya-, Ecce Woman, de José María Argüez, y blogs, como siempre, aunque haya podido dejar menos comentarios. Y ahora mismo estoy leyendo Blues, de Domingo López (gracias otra vez, Alfonso); Mercado Común, de Mercedes Cebrián; Reparación, de C. K. Williams y varios artículos de Antonio Orihuela que me he bajado de internet.
De estas lecturas iré dando cuenta en las próximas entradas. Gracias por estar ahí.
viernes, octubre 05, 2007
Premio para Jorge Barco
que te has portado mal y tú lo sabes.
No pido que comprendas las materias
de filósofos y genios elocuentes.
No aspiro a que te creas que hay un dios
y comulgues con la fe en la que he crecido.
Quizá nunca distingas los conceptos de izquierda ni derecha
ni qué es sentir amor.
Me conformo, querido Goya
con que no te mees en el sofá, en las alfombras,
en el suelo de la cocina,
o cualquier lugar que encuentres
menos en los que te hemos asignado.
Tú no lo entiendes.
Tú sólo entenderás por nuestros gritos
que en casa tienes que ir a los periódicos
y que la calle es grande y tienes ancho mundo.
Si yo pudiera, si me dejaran
mear sobre la prensa diaria,
salir a la calle y cagarme en el mundo,
si yo pudiera, querido Goya, sería feliz.
Tú no me entiendes.
No sabes la envidia que te tengo.
Algo que declarar

Los justos, texto de Hernán Casciari
Los Justos
Los miércoles a las nueve de la noche, hora de Nueva York, la cadena norteamericana ABC emite una serie de televisión que me gusta. A esa misma hora un mexicano llamado Elías, dueño de un vivero en Veracruz, la está grabando directamente a su disco rígido, y tan pronto como acabe subirá el archivo a Internet, sin cobrar un centavo por la molestia. Tiene esta costumbre, dice, porque le gusta la serie y sabe que hay personas en otras partes del mundo que están esperando por verla. Lo hace con dedicación, del mismo modo que trasplanta las gardenias de su jardín para que se reproduzca la belleza.
A las once de la noche de ese mismo miércoles, Erica, una violinista canadiense de veinticuatro años que ama la música clásica, baja a su disco rígido la copia de Elías y desgraba uno a uno los diálogos para que los fanáticos sordomudos de la serie puedan disfrutarla; distribuye esos subtítulos en un foro tan rápido como puede. No cobra por ello ni le interesa el argumento: lo hace porque su hermano Paul nació sordo y es fanático de la serie, o quizás porque sabe que hay otra mucha gente sorda, además de su hermano, que no puede oír música y debe contentarse con ver la televisión.
A las 3:35 de la madrugada del jueves, hora venezolana, Javier baja en Caracas la serie que grabó Elías y el archivo de texto que redactó y sincronizó Erica. Javier podría ver el capítulo en idioma original, porque conoce el inglés a la perfección, pero antes necesita traducirlo: siente un placer extraño al descubrir nuevas etimologías, pero más que nada le place compartir aquello que le interesa. Para no perder tiempo, Javier divide el texto anglosajón en ocho bloques de tamaños parecidos, y distribuye por mail siete de ellos, quedándose con el primero.
Inmediatamente le llega el segundo bloque a Carlos y Juan Cruz, dos empleados nocturnos de un Blockbuster bonaerense que suelen matar el tiempo jugando al ajedrez, pero que ocupan los miércoles a la madrugada en traducir una parte de la serie, porque ambos estudian inglés para dejar de ser empleados nocturnos, y también porque no se pierden jamás un capítulo.
El tercer bloque de texto lo está esperando Charo, una ceramista de Alicante que está subyugada por la trama y necesita ver la serie con urgencia, sin esperar a que la televisión española la emita, tarde y mal doblada, cincuenta años después. El cuarto bloque lo recibe María Luz, una tipógrafa rubia y alta que trabaja, también de noche, en un matutino de Cuba: María Luz deja por un momento de diseñar la portada del diario y se pone rápidamente a traducir lo que le toca. Dice que lo hace para practicar el idioma, ya que desea instalarse en Miami.
El quinto bloque viaja por mail hasta el ordenador de Raquel y José Luis, una pareja andaluza que vive de lo poco que le deja una librería en el centro de Sevilla. Llevan casados más de veinticinco años, no han tenido hijos, y hasta hace poco traducían sonetos de Yeats con el único objeto de poder leerlos juntos, ella en un idioma, él en otro. Ahora, que se han conectado a Internet, descubrieron que además de buena poesía existe también la buena televisión.
El sexto bloque le llega a Ricardo, en Cuzco: Ricardo es un homosexual solitario —y muchas noches deprimido— que traduce frenéticamente mientras hace dormir a su gato Ezequiel. El séptimo lo recibe Patrick, un inglés con cara de bueno que viajó a Costa Rica para perfeccionar su español, lo desvalijó una pandilla casi al bajar del avión pero igual se enamoró del país y se quedó a vivir allí. Y el octavo bloque le llega, al mismo tiempo que a todos, a Ashley, una chica sudafricana de madre uruguaya que es fanática de la serie porque le recuerda (y no se equivoca) a su libro favorito: La Isla del tesoro.
Los ocho, que jamás se han visto las caras ni tienen más puntos en común que ser fanáticos de una serie de la televisión o de un idioma que no es el materno, traducen al castellano el bloque de texto que le corresponde a cada uno. Tardan aproximadamente dos horas en hacer su parte del trabajo, y dos horas más en discutir la exactitud de determinados pasajes de la traducción; después Javier, el primero, coordina la unificación y el envío a La Red. Ninguno de los ocho cobra dinero para hacer este trabajo semanal: para algunos es una buena forma de practicar inglés, para otros es una manera natural de compartir un gusto.
A esa misma hora Fabio, un adolescente a destiempo que vive en Rosario, a costas de sus padres a pesar de sus 23 años, encuentra por fin en el e-mule la traducción al castellano del texto. Con un programa incrusta los subtítulos al vídeo original, desesperado por mirar el capítulo de la serie. A veces su madre lo interrumpe en mitad de la noche:
—¿Todavía estás ahí metido en Internet, Fabio? ¿Cuándo vas a hacer algo por los demás, o te pensás que todo empieza y termina en vos?
—Tenés razón mamá, ahora mismo apago —dice él, pero antes de irse a dormir coloca el archivo subtitulado en su carpeta de compartidos para que cualquiera, desde cualquier máquina, desde cualquier lugar del mundo, pueda bajarlo. Fabio jamás olvida ese detalle.
Los jueves suelo levantarme a las once de la mañana, casi a la misma hora en que Fabio, a quien no conozco, se ha ido a dormir en Rosario. Mientras me preparo el mate y reviso el correo, busco en Internet si ya está la versión original con subtítulos en español de mi serie preferida, que emitió ocho horas antes la cadena ABC en Estados Unidos. Siempre (nunca ha fallado) encuentro una versión flamante y me paso el resto de la mañana bajándola lentamente a mi disco rígido, para poder ver el capítulo en la tele después de almorzar. Mientras espero, escribo un cuento o un artículo para Orsai: lo hago porque me resulta placentero escribir, y porque quizás haya gente, en alguna parte, esperando que lo haga.
El artículo de este jueves habla de Internet. Dice, palabras más, palabras menos, algo que hace veinticinco años dijo Borges mucho mejor que yo, en un poema maravilloso que se llama Los Justos:
"Un hombre que cultiva un jardín, como quería Voltaire.
El que agradece que en la tierra haya música.
El que descubre con placer una etimología.
Dos empleados que en un café del Sur juegan un silencioso ajedrez.
El ceramista que premedita un color y una forma.
Un tipógrafo que compone bien esta página, que tal vez no le agrada.
Una mujer y un hombre que leen los tercetos finales de cierto canto.
El que acaricia a un animal dormido.
El que justifica o quiere justificar un mal que le han hecho.
El que agradece que en la tierra haya Stevenson.
El que prefiere que los otros tengan razón.
Esas personas, que se ignoran, están salvando el mundo."
jueves, octubre 04, 2007
Acercando orillas II (I): Manuel Moya
De Manuel Moya tomo la bio-bibliografía que aparece en las afinidades electivas: Manuel Moya nació en Fuenteheridos (1960). Poesía: La noche extranjera (1994), Las islas sumergidas (1996), Salario (1998), Taller de máscaras (2001) y Lección de sombras (Renacimiento, 2002) e Interior con islas (Pre-textos, 2006). Bajo el heterónimo de Violeta c. Rangel La Posesión del Humo (Hiperión, 1997) y Para nada (2000). Prosa: La sombra del caimán y la novela La mano en el fuego (Ed. Calima, 2006). Premios: C. Córdoba, C. Las Palmas o Leonor. Figura en importantes antologías y estudios de la poesía española de los ´90. Traductor de Libro del desasosiego. Se ha ocupado de ediciones críticas de autores como Bergamín o Miguel Pizarro.
(Añado yo que habiendo nacido en un lugar llamado Fuenteheridos, la poesía es casi una vocación lógica, ¿no?)
En esta misma página, Manuel deja este texto como poética:
Para mí el poema es un viaje. Un viaje hacia ninguna parte y en esto se parece a la vida. Busco en el poema el latido y el aullido de lo humano. Tonterías las mínimas. Gilipolleces, las mínimas. En cinco líneas no se puede decir nada y en cambio en un poema de cinco versos cabe el mundo. Quién se lo explica.
Y de diversas páginas tomo unos cuantos de sus poemas. Este primero, llamado Lluvia, me gusta especialmente. Porque a mí la lluvia siempre me pone de un humor de musical hollywoodiense:
Y con su heterónimo, Violeta C. Rangel, con el que ha desarrollado una voz sólida, verosímil, compacta, Manuel acaba de publicar libro en la Editorial Baile del Sol, de cuya página he sacado esta reseña:
Encuentro poético: Acercando orillas
Igual que hice antes de la lectura enMadrid, iré colgando entradas dedicadas a estos poetas, para que todos los que pasen por aquí, y yo también, les conozcamos mejor.
... y según Valle Inclán
La poesía, según Allen Ginsberg

Interludio, poema de David Eloy Rodríguez

miércoles, octubre 03, 2007
Despedida, poema de Safrika
Háblame, yo estaré esperando.
Será cuando todo esto haya pasado y camines delgado
cerca de alguna preciosa chica de pantys rotos.
Supongo que yo estaré sentada en algún bar
con el pelo recogido en una goma negra
y escribiendo o leyendo
puede que, la verdad
simplemente esté mirando al vacío, y bebiendo una cerveza
Creo que para entonces yo también estaré delgada
es posible que con una intensa vida sexual, ajetreadas noches de viernes
y millones de amigos al teléfono.
Háblame, yo estaré esperando.
No habrá entonces todo este montón de cosas inmóviles entre nosotros.
La televisión, la perra, el viento que arde en poniente, los pelos del baño,
la insaciable provocación violenta a la que nos sometemos,
el rencor sordo, la ira ciega, el deseo mudo.
Ni la sordidez de emparejarnos para siempre
ni mi sueño con otro lugar con otro hombre en otra época.
Ni tu sueño con este lugar esta mujer y en esta misma época.
Puede que entonces, con cierta luz que nos embellezca
con un poco de hachís para nublarnos la vista
con un poco de miedo que nos impida decir según que cosas
y con la vergüenza que da que pase el tiempo.
Puede, solo digo que
es posible
podamos hablar. No sé
del tiempo, de los animales abandonados, de nuestra propia suerte
y todo
sin afilar las garras.
pero
quien
sabe.
La monserga del mal día, un poema de David Méndez

Fingiendo no angustiarme
cacareando que la vida es así
(pero
mientras tanto
sonriendo
y sin embargo
buscando con desesperación la salida
De un poema de Jorge Riechmann

PuntoG
Pata de gallo

martes, octubre 02, 2007
Prólogo de Patxi Irurzun para Resaca/Hank OVer
“Azotavírgenes, litronero”, solía escribirme algún supernumerario cabrón, hará unos 20 años, allá en mi mesa de la Universidad de Navarra. Era su respuesta a la lista de escritores favoritos que yo también apuntaba sobre esa misma mesa para distraerme durante las aburridas clases de literatura. “Bukowski”, ponía, por ejemplo, yo por la mañana, y por la tarde llegaba él, escupía lapos de agua bendita, lo borraba y anotaba sus palimpsestos: “Sindios, macarra, invertido”…Pero lo mejor de todo era que —digo yo— para sentirse tan ofendido, aquel meapilas del opus debía de conocer los libros del viejo indecente. La máquina de follar. Hijo de satanás. Mujeres… Igual el pobre hasta se mataba a pajas leyéndolos a escondidas y eso le mortificaba más que un buen cilicio (y le proporcionaba un secreto e intenso placer, por partes iguales).
El caso es que yo me sentía especial por haber descubierto hacía dos o tres años a aquel escritor irreverente, maldito, follador y bebedor insaciable… No importaba que lo hubiera hecho en una edición de La senda del perdedor del Círculo de Lectores (que era cualquier cosa menos minoritario o exclusivo), ni que después, cuando buscara en la biblioteca otros títulos de Bukowski sus fichas aparecieran en el cajón sobadas, amarillentas, pegajosas, casi como —hablando de pajilleros—las páginas de esas revistas guarras que circulaban de mano en mano en los colegios de curas.
Todo el mundo, en realidad, manoseaba los libros de Bukowski, aunque fuera clandestinamente. Y nadie se quedaba indiferente. En mi caso, lector voraz y escritor incipiente, fue una auténtica revelación. Como pasar de escuchar Parchís a los Sex Pistols.
—¿Pero se puede escribir así?— me preguntaba—. ¿Se puede hablar del sexo, del alcohol o de cómo se nos mueven las tripas con esa naturalidad? ¿Se puede sacar con la literatura toda esa mierda que llevamos dentro, o contar cómo nos estriñe hasta volvernos locos? ¿Se puede, además, hacerlo de ese modo, tan divertido, tan directo, como un gancho a todo lo establecido?
Se podía. Gracias a Bukowski, le desencajé la mandíbula a todas mis lecturas. Él me llevó, haciendo eses, a otros autores, y estos a otros: Fante, Carver, Hubert Selby Jr., ¡Raúl Nuñez! (que, sorpresas te da la vida, se levanta increíblemente en esta antología de su tumba, sobre la que hemos derramado tanto whisky –la resurrección se la debemos a David González–).
Mientras tanto, yo continuaba escribiendo, deformado por todas esas influencias, y comenzaba a publicar cuentos en fanzines, revistas literarias o pequeñas editoriales. Iba conociendo también a otros autores (como Vicente Muñoz, el otro antólogo de este Resaca / Hank over, a quien solía mandarle relatos con la esperanza de que me hiciera un hueco en su Vinalia Trippers, publicación de referencia en la literatura escrita en los márgenes) y era evidente que ellos también habían leído a Hank.
Sin embargo, a mí me parecía que aquella admiración por Bukowski se mostraba bastante contenida, por varios motivos: el primero de todos, puro egoísmo, la necesidad de proteger ese que suponíamos nuestro pequeño y secreto tesoro de una democratización que lo fagocitara (algo así como escuchar a los Sex Pistols en Los 40 principales).
Otra de las razones eran los críticos literarios, que durante mucho tiempo estuvieron mirando para otro lado, como si Bukowski no existiera, o como si todos fuésemos gilipollas y no nos diésemos cuenta de que en los créditos de muchas de las novelas y libros de cuentos del viejo indecente que publicaba Anagrama —con aquel diseño tan pulp—, se podía leer: “15ª edición” (claro que hubiera sido mejor que los críticos no abrieran nunca esas bocazas suyas que no mordían la mano que les daba de comer, pero que cuando se dignaron a hablar de Hank fue para hundirle los colmillos justo en mitad de la polla; aquella polla tiesa y descomunal, desde la cual eyaculaba nutritivos chorros de esperma sobre toda una generación de lectores y de escritores a los que empezaban a salirnos pelos en los huevos. Para esos críticos, los libros del Bukowski eran una suerte de literatura juvenil y superficial para leer con una sola mano y cualquiera que publicara un libro en el que un personaje se tomaba un botellín de cerveza a morro, un epígono, una mala copia del escritor norteamericano, que ya de por sí consideraban que no le llegaba al tobillo a cualquiera de los autores cansalmas y pedantes que ellos reseñaban a dos páginas en los suplementos literarios).
Con semejante panorama, reconocerse bukowskiano no era una buena carta de presentación, sobre todo para los escritores que aspiraban a hacerse oír con voces propias (voces que cualquiera que lea esta antología podrá observar que, digan lo que digan los críticos, la influencia, o mejor dicho, las lecturas seminales de Bukowski no han ahogado, y así en la siguientes páginas hay más de un texto que se mueve en claves distintas al realismo sucio).
Hay otro obstáculo más difícil de sortear—al menos para mí— cuando uno reconoce a Bukowski como uno de sus autores favoritos, y es su machismo, aunque dicho sea de paso, si las mujeres son a menudo en sus libros simples huecos en los que Chinaski, el famoso alter ego de Bukowski, encaja su pilila, los hombres —empezando por el propio Chinaski— no salen mejor parados, y son retratados como una especie de cloaca con tres patas en la que desaguan litros de cerveza y de masa encefálica hecha puré con la batidora de la estupidez humana. En Resaca / Hank over, de todos modos, Vicente y yo hemos puesto especial empeño, sin caer en cuotas ni en lo políticamente correcto (la mejor muestra es la portada del siempre genial Miguel Angel Martín) para que este libro no fuera uno de esos bares “solopi”, en los que, normalmente a altas hora de la madrugada y en avanzado estado de embriaguez, se encuentran “solo pitos”, y para que en la nómina aparecieran varias escritoras a las que el viejo indecente ha conseguido bajarles las bragas en alguna ocasión.
Una última razón para disimular la bukowskimanía es que cualquiera de sus lectores sabe que a Hank no le hubiera gustado nada que lo subieran a un altar. Ni siquiera aunque este fuera la barra de un bar. Y sin embargo, ¡que se joda Bukowski! Y también ¡a tomar por culo todos los argumentos anteriores! Ha llegado la hora de reconocer, sin complejos, la admiración que sentimos por él. Porque en el fondo somos buenos chicos (y chicas) y no nos vamos de las pensiones de mala muerte sin pagar ni nos liamos a hostias con nuestro padre, como vulgares chinaskis. Teníamos una deuda con Buk y Resaca / Hank Over es una forma de empezar a pagarla. La antología de todos modos está muy lejos de ser un tributo reverencial (y de hecho recoge también algún que otro texto que parodia el estilo del norteamericano) y tampoco surgió de un modo premeditado.
La idea germinó en el fanzine Borraska, que comencé a editar en Internet al finalizar mi avatar como azotavírgenes en la facultad de filología y convertirme en un Factotum, con diversos trabajos, a cada cual más cabrón (operario de fábrica, barrendero, peón de obra o periodista), lo cual me venía muy bien para adornar las solapas de mis libros, que de todos modos nadie compraba. Con Borraska me iba algo mejor, en ella recalaron muchos de los autores que había conocido en los márgenes, y con su colaboración saqué adelante varios números monográficos sobre obsesiones personales como la muerte, la locura, la masturbación, el trabajo (es decir, la muerte dos)… El contador de la página marcaba miles de visitas, y recibía con frecuencia emails de todo tipo y procedencia. En uno de ellos el escritor Javier Marroquín me sugería la idea de efectuar una voltereta hacia atrás, sin red, y publicar en papel libros con relatos como los que a menudo leía en Borraska. Para dar un poco de bombo al proyecto se nos ocurrió la idea de montar, usando Borraska como plataforma, un concurso de cuentos macarras, “¿qué tal si lo planteamos como un homenaje a Bukowski?”. Dicho y hecho, redacté unas bases majaretas (que hemos incluido en un making of en este libro, junto con la invitación que cursamos a los participantes o una carta que mandamos a Linda Bukowski, por si sonaba la flauta y nos cedía un inédito de su marido) y Javier se comprometió a poner los 300 euros y la caja de cervezas para el premio.
Hijos de satanás, así se llamó el certamen, recibió unos 200 cuentos, la mayoría de ellos desde países latinoamericanos (y también alguno desde presidios españoles) y algunas notas ilustres de ánimo, como las remitidas por el mismísimo Pedro Juan Gutiérrez o Antonio Skármeta. Pero, salvo alguna honrosa excepción, como la del ganador del concurso, Josu Arteaga, cuyo relato incluimos en Resaca / Hank Over, los cuentos no parecían capaces de trazar la pirueta sin red que suponía saltar al papel impreso sin caerse de la manos de los lectores y estamparse contra el suelo en posiciones de lo más ridículas.
El veneno ya estaba inoculado, de todos modos, así que retomando la idea de los cuentos bukowskianos comenté la jugada con Vicente Muñoz, que ya había saltado a la arena del circo literario con otras dos antologías en las que se reunía lo peor de cada casa (“Golpes. Ficciones de la crueldad social” y “Tripulantes. Nuevas aventuras de Vinalia Trippers”), y fue de ese modo como nos decidimos a invitar a Resaca / Hank Over a autores que ya habíamos visto muchas veces subir al trapecio y mantenerse en él con una botella de vino en una mano o haciendo cortes de mangas en el vacío.
Todo lo demás vino rodado. La antología, como suele suceder, se armó como le dio la puta gana a ella, lo que en principio iba a ser una colección de relatos se convirtió en un híbrido con cuentos y poemas, escritores con los que contábamos a tiro fijo se desmarcaron, llegaron otros en los que no habríamos pensado ni por el forro, faltarán seguramente muchos que merecerían estar aquí, etc. Y una cosa más, el título nos los regaló Goio González, compadre de otro de los antologados, Kutxi Romero, y chinaski de pro al que le debemos unos cuantos tragos por su genial acierto al desvelarnos que en inglés Hank Over quiere decir Resaca.
Por lo demás, no hay mayor misterio: en el fondo, la antología, más que un homenaje a Bukowski es una buena excusa para que tanto quienes participamos en ella, como quienes la lean –o al menos eso nos gustaría– pasen un buen rato, que es a fin de cuentas la mejor herencia de Hank, lo que sabemos que vamos a obtener cuando abrimos uno de sus libros.
Salud, pues, y feliz resaca a todos los hijos de satanás. Los demás pueden seguir bebiendo a escondidas.
Pamplona, 5 de julio de 2007
Prólogo de Vicente Muñoz Álvarez para Resaca/Hank Over
lunes, octubre 01, 2007
Última hora sobre Resaca/Hank Over

El esplendor de la metamorfosis, poema de Jorge Riechmann
Has ganado la punta de maldad que necesitan los buenos para ser auténticamente buenos.
Has ganado la pizca de obscenidad que necesitan las mujeres para ser auténticamente misericordiosas.
Has ganado la docena de escaleras, recámaras y dobles fondos que necesitan los cerebros para ser auténticamente imaginativos y precisos.
Has ganado un par de kilos, pero te sientan como a una diosa anterior a la era de las liposucciones.
El cambio, de un día a otro, es infinitesimal. Pero los días se van endeudando con semanas, las semanas imponen normas a los meses, los meses profieren rigurosas últimas advertencias contra los años, imperceptiblemente y sin claudicaciones
Cuando te introduces en la cama a las seis de la mañana después de haber trabajado toda la noche y quieres hacer el amor
desearía matarte desde luego, pero deseo mucho más
hasta en tus pliegues más blancos y secretos follarte, amiga dulcísima, mientras va amaneciendo a trompicones en este barrio de cristianos bemeuves y glaciales céspedes ingleses que no hemos elegido y del que esperamos poder escapar pronto.
Has esquivado la baba de la muerte prendida a un hilo de risa y de miedo deslumbrante,
te has ganado la vida los días en que la vida era tormento y también aquellos en que era juego,
estás aquí, intacta y recreada, inconcebible e inconfundible, espejeante en la fuerza algebraica del deseo, en el exacto esplendor de la metamorfosis.
Eres
y estoy tan orgulloso que tenía que escribir este mensaje para hacértelo llegar, fax mediante, el 17 de diciembre de 1994.


