El blog de Ana Pérez Cañamares - poeta

jueves, mayo 31, 2007

Gamoneda

Del discurso que dio Antonio Gamoneda al recoger el último premio Cervantes, entresaco estos fragmentos:

Me interesa precisar aquí que el pensamiento específicamente poético se distingue del pensamiento discursivo, reflexivo o de cualquier otra especie, en que procede de lo Desconocido -de lo desconocido incluso por el propio poeta- y en que lo revela; en que realiza lo irreal; en que puede crear lo que no existía; y en que se hace presente precisamente en un instante en que se produce la disolución de la normativa común del pensar (...) Yo, en mi pequeñez, he argumento en alguna ocasión "que no sé lo que sé hasta que no me lo dicen mis propias y ya escritas palabras".

Conviene recordar aquí el aviso de Eliot relativo a que "la poesía es la aprehensión sensible y directa del conocimiento" o, como yo me atrevo a decir, que la poesía es antes sensible que inteligible, o que es inteligible bajo condiciones de sensibilidad.

Por no tener género, por no ser, en rigor, literatura, la poesía puede estar en todas las formas que la literatura adopte. Su esencialidad y su sentido han de buscarse en la sensibilidad y en la existencia antes que en el lenguaje convenido.

En nosotros ("los de la pobreza", los que nos hemos acercado al conocimiento de forma intuitiva y solitaria y los que, advertida o inadvertidamente, se han identificado con nosotros) la subjetivación radical y el patetismo resultarán naturales, y nuestro lenguaje no estará "normalizado", porque, aun amando la paz, el nuestro será un lenguaje poética y semánticamente subversivo. El sufrimiento de causa social es nuestro sufrimiento, y pentre, en modo imprevisible, nuestra conciencia lingüística.

Para terminar (de momento) con Pecascor


PARADOJA:


Las segundas intenciones (de las personas en general) son siempre más importantes que las primeras.



(!Qué gran verdad!)

martes, mayo 29, 2007

Azares

Anteayer escribí esto; aún no lo he corregido, pero para saber por qué lo cuelgo hay que llegar al final:

Esta vez –sin importar
cuántas veces
les he sido infiel-
tengo que reconocerlo:
unos cuantos poetas, algunos poemas,
me han salvado la vida.

Ellos no lo saben.

Como con esos voluntarios anónimos
que te sacan de un tren
en llamas
y luego nunca
vuelves a verlos,
te sientes en deuda.
Y preguntas sus nombres
hasta que das con ellos.
Y les regalas una foto
de periódico enmarcada,
o les invitas a cenar,
o les abrazas.

Yo también tengo una deuda.
Escribir un poema
que algún día
le sirva de red,
de transfusión,
de recámara vacía
en la ruleta rusa
a un lector futuro,
desconocido,
desesperado
al que un poema mío
le haga el boca a boca
o un masaje cardíaco.


Hasta aquí vale, ¿no? Un poema que todavía necesita unas cuantas revisiones. Pero es que al rato, cojo la estupenda antología que estoy leyendo, Poemas para cruzar el desierto, y veo esta poética del poeta Juanjo Barral:

Cada poema es una transfusión.

Y me digo a mí misma: Auster, supera esto.

sábado, mayo 26, 2007

Estos días

Disculpas a todos los que entran aquí y no ven esto actualizado muy a menudo. Estoy intentando armar un libro de poemas con los que llevo escritos. Los poemas me saltan literalmente al paso -el suelo de mi habitación está lleno de montones que !no sé cómo! pero siempre acaban unos encima de otros, !los muy depravados! Los poemas me obsesionan, me decepcionan, me sorprenden, me aturden, me inquietan, me dejan fría y vuelta a empezar. Un día me sale un libro largo, muy largo, otro día me sale un libro de diez páginas. Entre ellos se increpan, se gustan, se aborrecen. Y yo, en medio, de un humor tormentoso, tropezando con los poemas y con las muletas de Manuel.

miércoles, mayo 23, 2007

Más de Pedro Casariego Córdoba

UN DRAMA CORTITO:
Te entrego mi cuerpo y mi alma. Así no podré entregarme a los más sombríos pensamientos cuando esté de rodillas.


!Cómo duele la belleza! !Cómo te va matando!
Me he levantado tristísimo. A las 2 de la tarde. En otoño los árboles apartan sus ansias de cielo y bajan al suelo, se hacen reales, se dejan abrazar...

Poemas de Pedro Casariego Córdoba

Cuando estuve en Illescas, Andrés el Kebrantaversos me regaló un librito de poemas delicioso: se llama Cuadernos amarillos, rojo, verde y azul, y es de Pedro Casariego Córdoba, y está dividido en cuatro apartados, cada uno de un color y con dibujos hecho por el propio poeta.
En el cuaderno rojo, dedicado a una tal Ana, leo lo siguiente:

Ana, sólo son buenos quienes tienen mala memoria. Toda amnesia es sagrada, en los amnésicos hay ángeles curiosos.

Recuerdo que en los últimos días de la vida de mi madre, mi hermano Enrique se echaba un mantón sobre la cabeza, mi madre lo confundía con una señora de su pueblo y ambos se ponían a hablar de asuntos del pueblo, de los vecinos, del río, del cura, de lo que fuera, y era un espectáculo asistir al doble juego de la memoria de mi madre, que le hacía confundir a su propio hijo con una mujer que no veía desde hacía sesenta años, pero que luego le permitía recordar las cosas de su infancia con todo lujo de detalles.

Amnesia sagrada. Ángeles curiosos.

Dibujos de amor y guerra


Me he encontrado con esta imagen en el blog de Makkkafu y me he quedado enamorada de ella.
Le he preguntado de quién era, y resulta que es de un artista graffitero inglés muy famoso, que yo no conocía: Banksy. Tiene una página en la que podéis encontrar imágenes tan impactantes y hermosas como ésta.

martes, mayo 22, 2007

Presentación de Algo que declarar

Convocatoria colgada en el blog de David González, por si a alguien le pilla bien:

Mañana, día 23 de mayo, en Oviedo, en Planeta Tipo (c/Picasso, número 4), a las siete de la tarde, tendrá lugar la única presentación que el poeta David González hará en Asturias de su nuevo libro "Algo que declarar". La presentación correrá a cargo de la poeta Sofía Castañón, reciente premio de poesía Asturias Joven y David González recitará algunos de los poemas del libro. No habrá, o no creo que haya, ni vinitos ni pastelitos ni canapés. Solo poesía de No Ficción.

La trinchera. Poema

Lo malo de la trinchera
no es su húmeda estrechez.
El barro y la sangre abrigan,
somos muchos aquí,
y las fotos que nos mandaron desde casa
nunca se desgastan.

Siempre hay tiempo para una partida de cartas.
Para el momento íntimo y juguetón
de despiojarnos.
Alguien que baila al ritmo
de los tableteos lejanos
de las ametralladoras,
o un buen imitador de generales
que nos hace reír.

Lo malo de la trinchera
es que no sabemos cuando
tendremos que abandonarla.

miércoles, mayo 16, 2007

Poema: contar una historia

Este es uno de los poemas que estrené en Illescas:

Contar una historia es fácil.
Las cuentan a los conductores de autobuses
las mujeres que se pintan de más,
quizá por aburrimiento.
Las cuentan los camareros
arrancadas a los segundos
que tarda el café en salir a borbotones.
Los niños, a la puerta del colegio.
Los periodistas mediocres
para rellenar las hojas y las tardes.
En las consultas se cuentan historias
de puntos abiertos y esguinces mal curados.
Los curas las cuentan los domingos,
y las peluqueras a diario,
y los vendedores de enciclopedias
si se les abre la puerta.
Pero a mí tanta historia me cansa.
Tanto fue, y vino, y se casó, y ha muerto.
Todos hemos ido y hemos vuelto,
nos hemos casado y moriremos.

A mí de las historias sólo me interesa
ver sus espaldas cargadas,
cuando se dan la vuelta.
Si tienen el pantalón caído
y les asoma el culo.
Si cuando nadie las mira,
ellas miran a los ojos de los perros.
Sólo me interesa la historia
que se agacha y recoge del suelo
una colilla de cigarro, y se la guarda.

La historia que encuentra un banco
y se sienta, y sin que nadie la mire,
llora la muerte de las moralejas.

Poesía en los bares, varios días después


Ya he dicho otras veces que soy la persona menos indicada para hacer reseñas, críticas o análisis.
Y en este caso, menos aún!!! Quiero contaros lo que viví el otro día, en mi primer recital de poesía. Quiero contaros mi experiencia. Sin resumir, sin interpretar, paso a paso.

Llegamos a Illescas sobre las cinco de la tarde, Javi (mi amigo Javi), Manuel (mi marido) y yo. Yo iba nerviosa, aunque intentando neutralizar los nervios con cierta dosis de inconsciencia, hablando de esto y de lo otro, y echando unas risas. Llamo a Andrés, el Kebrantaversos, organizador de toda la movida, y me dice que cuando entremos en Illescas, que paremos y le digamos donde estamos. Paramos junto a un bar llamado Oasis. Le aviso y dice "voy para allá". Los que seais de Madrid entenderéis la sorpresa que siempre causa que te localicen tan fácilmente, simplemente diciendo el nombre de un bar. Hasta allí vinieron a buscarnos Andrés y David González, que había llegado antes que nosotros. Enseguida compartimos la misma onda: risas, buen rollo, nervios. A mí me sorprendió -aunque conociendo su respeto y su amor por la poesía, no debería haberme sorprendido- que David me dijera que él estaba también nervioso.
Andrés nos llevó a su casa, y me hizo sentir como una reina: bombones, libros, vino... Parecía el día de Reyes. Yo les había llevado dos ejemplares de mi libro de relatos, y para Andrés, el último libro de David, que se llama como su blog, Algo que declarar, recién salido a la calle, que es su sitio porque de allí viene.
Fuimos al pub donde íbamos a dar el recital, y allí empecé a darme cuenta de donde me había metido: mucha gente, muchos saludos... Aluciné de nuevo viendo a David leyendo sus propios poemas, cambiando, eligiendo... Y recordé algo que me había dicho Enrique Ortiz en un comentario: algo así como que esta era la prueba para ver cómo mis poemas llegaban a los demás y a mí misma. Me retiré para releerlos y fue como si estuvieran allí por primera vez: cuando los imaginé leídos en voz alta -fuera de las cuatro paredes de mi habitación- me di cuenta de que aquello era otra cosa. Cambié unos por otros, con un boli hice cambios sobre la marcha. Empecé a sentirlos vivos, no sé si me explico...
Y luego vino la lectura. Empezó Andrés presentándonos a todos -qué energía la suya, contagiosa, alegre, llena de afecto, limpia y resplandeciente-; nos acompañaba a la guitarra un pedazo de músico llamado Amable Rodríguez, y digo bien lo de acompañar. Leíamos por turnos, primero Patxi, un actor que interpretaba -!y cómo!- versos de Rafael Amor; luego el poeta Armando Gallego; después Andrés, Kebrantaversos, al que seguía yo y para finalizar David. Nunca agradeceré a David lo suficiente todo lo que me enseñó y todo lo que me animó en ese rato. Ya lo intuía, pero ahora tengo la seguridad de que es tan buena persona como poeta, y que cuando esto va junto es el mayor de los lujos para los que podemos disfrutar de ambas cosas.
Disfruté mucho leyendo los poemas en voz alta, lanzándolos entre la gente como aviones de papel, con toda la fuerza y la dulzura de que fui capaz. Y para acabar, David y yo leímos un poema suyo dialogado que me puso la carne de gallina.
Me resultó sorprendente sentir el calor de todos los que estaban allí mientras iba leyendo. Me convenció de lo activa que puede ser una escucha, una lectura. Sentí que los poemas se quedaban en un espacio común del que participábamos todos.
En fin: que sólo puedo decir, una vez más, gracias. A todos los que participaron: los que leyeron, los que escucharon, los que cuidaron que no me faltara la cerveza, los que me animaron antes, durante, después; y que cuando queráis, habrá más. Que ya tengo mono.
Podéis ver fotos y vídeos en el blog del Kebrantaversos, que, para mí, durante una tarde, se convirtió en el genio de la lámpara.

viernes, mayo 11, 2007

Agradecimiento, poema de Wislawa Szymborska

AGRADECIMIENTO

Debo mucho
a quienes no amo.

El alivio con que acepto
que son más queridos por otro.

La alegría de no ser yo
el lobo de sus ovejas.

Estoy en paz con ellos
y en libertad con ellos,
y eso el amor ni puede darlo
ni sabe tomarlo.

No los espero
en un ir y venir de la ventana a la puerta.
Paciente
casi como un reloj de sol
entiendo
lo que el amor no entiende;
perdono
lo que el amor jamás perdonaría.

Desde el encuentro hasta la carta
no pasa una eternidad,
sino simplemente unos días o semanas.

Los viajes con ellos siempre son un éxito,
los conciertos son escuchados,
las catedrales visitadas,
los paisajes nítidos.

Y cuando nos separan
lejanos países
son países
bien conocidos en los mapas.

Es gracias a ellos
que yo vivo en tres dimensiones,
en un espacio no-lírico y no-retórico,
con un horizonte real por lo móvil.

Ni siquiera imaginan
cuánto hay en sus manos vacías.

"No les debo nada",
diría el amor
sobre este tema abierto.

De "El gran número" 1976 Versión de Abel A. Murcia


(Este poema tiene sobre mí efectos balsámicos)

jueves, mayo 10, 2007

Confianza en el futuro

Salgo de casa y me encuentro con unos gigantescos carteles electorales del PP, que junto a las caras de Espe (jode lo que somos, según la impagable publicidad de Telemadrid) y de Ruiz Gallardón (alias Ruin Faraón; los madrileños, al menos, mantenemos intacto el humor para poner motes), exhibe este eslogan: "Confianza en el futuro".
Primero siento una rabia casi automática. La que siento siempre que siento mi vida, mi espacio invadidos por un político. Luego la rabia se elabora un poco más: me duele el abuso sobre las palabras. "Futuro" es una palabra ya enlodada que hace tiempo que perdió toda su inocencia; casi la doy por perdida. Pero a "confianza" la veo todavía tierna, y me dan ganas de arrancarla del cartel, de rescatarla del desgaste, del manoseo.
En casa, a salvo ya, leo esta frase en un artículo que publicó Babelia sobre la poesía de Billy Collins el pasado sábado, y que aún no había leído. Es de Joseph Brodsky, y aparecía en un texto suyo sobre la poesía de Cavafis: "el ser humano es un burgués natural, que emplea el lenguaje para los mismos fines que la vivienda o el vestido. La poesía parece ser la única arma para vencer al lenguaje, utilizando sus mismos medios".
Armémonos, pues.

Subasta solidaria

Copio este texto del blog de David González. Podéis encontrar más información sobre cómo va el asunto en el blog de David, Algo que declarar.

"Una de las primeras cosas que dije que haría (que prometí que haría) al llegar a España, era poner a la venta un boleto sin tickar del concierto que dio Silvio Rodríguez en Santo Domingo, con motivo del Día del Trabajador. Fue un concierto gratuito, es decir: no se cobraba la entrada. Pero la entrada que voy a subastar, te permitía el acceso a una zona, digamos, más tranquila del estadio. Voy a subastarla por solidaridad. Por solidaridad con Joshua. ¿Qué quién es este tío? Este tío estudia odontología. Y su sueño es conseguir plata para venirse a España o en su defecto un contrato de trabajo que le permita entrar legalmente en este país, para trabajar y enviarle la plata a su familia. Doy fe de su honradez y de su capacidad de trabajo. Estaba contratado por la organización de la X Feria Internacional del Libro por el tiempo de duración de la misma, lo que dicho con otras palabras: el 6 de mayo se queda en la rue. Me dio la entrada en un gesto de generosidad a los que no estoy muy habituado y más si ese gesto procede de un tipo que está tan jodido como yo. Joshua es un mulato alto, delgado y sobre todo: una bellísima persona, como ya quedan pocas. Así que, en vez de ir al concierto de Silvio (que ya lo tengo muy escuchado), decidí quedarme con el boleto y una vez llegado a España, subastarlo, porque sé que Silvio tiene muchos seguidores por aquí, por España, y porque, repito, es una entrada sin tickar con motivo del Día del Trabajo. No sé si entre los que leéis este blog hay seguidores de Silvio Rodríguez o no, pero en todo caso, os pido como favor especial que hagáis circular la noticia de la subasta de este boleto por los medios de que dispongáis, pues, repito, es por una buena causa, es por eso que se llama "solidaridad" y que algunos quieren hacernos pensar que ha desaparecido ya de entre nosotros. Yo sigo pensando que no. Y que esta es una buena oportunidad para demostrarla".

"Poesía en los bares"

Este domingo estoy invitada a algo muy especial. Andrés, el kebrantaversos, una persona encantadora que he conocido a través de nuestros blogs, ha organizado un recital poético en Illescas (Toledo), y seré uno de los poetas que estarán leyendo esa tarde sus poemas. Será el primer recital en el que participe, y la ilusión y los nervios me reconcomen. Sin menospreciar a ninguno de los poetas que estarán allí -el propio Kebrantaversos, Armando Gallego y Luis Alberto Marcet, con Amable Rodríguez acompañando a la guitarra- a los que tengo muchas ganas de conocer, la cosa tiene miga, porque por primera vez leeré mis poemas en público y lo haré sentada junto a David González. Ya sabéis lo mucho que admiro a David. Para mí es todo un lujo y un honor, y se lo agradezco una y mil veces a Andrés. Espero que no me tiemble la voz.
Todo esto será en Illescas, Toledo, a las 19,30 horas, en el pub O´Connell.

miércoles, mayo 09, 2007

El cordón, poema de Billy Collins

Y hoy, también, este poema de Billy Collins me ha hecho llorar. A mí me parece la mezcla perfecta de emoción, humor, ternura y revelación.

EL CORDÓN

El otro día mientras me dedicaba a rebotar lentamente
por las paredes azules de esta habitación,
yendo de la máquina de escribir al piano,
de la estantería a un sobre que estaba en el suelo,
di a parar a la sección C del diccionario
donde mis ojos fueron a caer en la palabra cordón.

Ninguna galleta mordisqueada por un novelista francés
podría retrotraerte al pasado tan de repente -
un pasado donde me sentaba en un banco de trabajo en un campamento
junto al profundo lago Adirondack
aprendiendo a trenzar tiras finas de plástico
para hacer un cordón, un regalo para mi madre.

Nunca había visto a nadie usar un cordón
o llevar uno puesto, si eso es lo que se hacía con ellos,
pero esono evitó que yo entrecruzara
hebra sobre hebra una y otra vez
hasta que hice un compacto
cordón rojo y blanco para mi madre.

Ella me dio la vida y leche de sus pechos,
y yo le regalé un cordón.
Ella me dio el pecho en más de una sala de espera,
me dio cucharadas de medicina,
colocó paños fríos en mi frente,
y luego me mostró el camino hacia la luz etérea

y me enseñó a caminar y nada,
y yo, a cambio, la obsequié con un cordón.
Aquí tienes miles de comidas, dijo,
y aquí tienes ropa y una buena formación.
Y aquí tienes tu cordón, contesté,
que hice con un poco de ayuda del monitor.

Aquí tienes un cuerpo que respira y un corazón que late,
fuertes piernas, huesos y dientes,
y dos ojos limpios para leer el mundo, susurró ella,
y aquí, dije yo, está el cordón que hice en el campamento.
Y aquí, deseo decirle ahora
tienes un regalo más pequeño -no la ancestral verdad
de que nunca puedes corresponderle a tu madre,
sino el compungido reconocimiento de que cuando
cogió de mis manos el cordón a dos colores,
estaba tan seguro como pueda estarlo un chaval
de que esta cosa sin valor e inservible que trencé
de puro aburrimiento sería suficiente para quedar en paz con ella.

Mayo

Hoy he recordado esta canción que me cantaba mi madre, y que ella cantaba cuando era pequeña, por los mayos, en su pueblo, con ritmo de jota castellana:

Ya estamos a treinta
de abril cumplido;
alegraos todos,
que mayo ha venido.
Que mayo ha venido,
bienvenido sea,
que llegado mayo
las flores se alegran.

Me encantaría que pudierais escucharlo con la música. Yo llevo todo el día cantándolo.

sábado, mayo 05, 2007

El contrato. Poema

A todo me he entregado
como si fuera a durar.
Con cada persona,
cada casa,
cada ciudad,
firmé un contrato
escrito sobre la piel.

Para decir adiós
he tenido que arrancarme
las cláusulas
a tiras.
Así ha sido,
una y otra vez.
Con cada persona,
cada casa,
cada ciudad.

La letra pequeña
se esconde ya
entre cicatrices.

De compras

Me pone de buen humor comprarme libros. No es algo que haga a menudo últimamente; me he acostumbrado a tirar de bibliotecas, internet y préstamos de amigos. Por dos motivos: uno, el ecónomico; dos, que mi casa tiene treinta y tres metros cuadrados, y en ella vivimos tres personas, una gata y varios cientos de libros (aunque en la mudanza vendí varias cajas, los que quedan están agarrados y arraigados en las estanterías). Pero de vez en cuando me niego a seguir entrando de mirona en las librerías. Así que ayer me compré tres libros -Poemas para cruzar el desierto, de varios autores, Anda, hombre, levántate de ti, de David González, y Lo malo de la poesía y otros poemas, de Billy Collins. Estoy deseando meterles mano.